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Fuendetodos, Muel y Belchite (2014)

Todavía no había casi despuntado la primavera cuando nos dirigíamos hacia Zaragoza. La mañana soleada sacaba los mejores colores de las tierras rojizas riojanas y sus viñedos a medida que el viaje nos acercaba a la capital aragonesa.

Al mediodía, puestos los pies en la extensa plaza del Pilar de Zaragoza, hicimos un alto en el camino para saludar a una pareja amiga y compartir con ella almuerzo y charla. Después de la sobremesa retomamos el viaje hacia el destino de Fuendetodos y reunirnos con los amigos que, desde Euskadi y Cataluña, habían quedado citados para ese fin de semana.

Fuendetodos, pueblo natal de Goya, es pueblo tranquilo, apacible, acogedor y hermoso. La casa  El Rincón del Mielero, de piedra y perfectamente rehabilitada, con su patio delantero, planta y piso, es un lugar ideal para disfrutar de la compañía de los amigos y de la visita al pueblo y sus alrededores.

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La casa del pintor Francisco de Goya y Lucientes (1746) está bien conservada y convertida en museo. Se trata de una casa de labradores, en piedra como todo el pueblo, con planta baja, zaguán, cuadra y cocina. En el piso superior se encuentran dos habitaciones perfectamente amuebladas según la época. El castillo y lo que queda de él, El Museo del Grabado y la Sala Zuloaga, resultan ser visitas inexcusables. Disfrutar las calles y recovecos del pueblo, comprar pan y productos de la tierra en el céntrico Horno Goyesco, pasear los alrededores con sus cuestas y rincones, son de las cosas más agradables que se pueden hacer. Del mismo modo, también entregarse a la buena mesa del lugar en cualquiera de los establecimientos de Fuendetodos y aledaños. El restaurante Capricho de Goya, en el mismo inmueble del Hotel Rural Capricho de Goya, puede ser una buena opción. Platos de caracoles, carnes y verduras de la tierra bien servidos y presentados, abundantes y  a un precio muy razonable.

Al costado del pueblo encontramos la fuentona que da nombre  al lugar, “la fuente de todos”, a orillas de la carretera que la ha ido dejando hundida y casi enterrada. Y muy cerca, la impresionante Nevera de Culroya, del siglo XVIII. Estas construcciones monumentales tienen sus orígenes en los árabes y judíos. Se trata de unos gigantescos pozos con las paredes de piedra y cubiertos por una cúpula apuntada también de piedra donde se almacenaba la nieve, que se hacía hielo, para usarla durante el verano para el transporte de las mercancías perecederas en los lentos carros de la época. Esta nevera tiene la particularidad de que está completamente conservada y puede visitarse.

Muel es una población cercana a Fuendetodos situada a orillas del río Huerva, afluente del Ebro por la derecha, en el Campo de Cariñena. Su nombre puede que provenga de la palabra “muelle”, por el dique romano que contiene el agua aportada por la presa romana del lugar; o tal vez su origen derive de la “muela”, como pieza del molino que también se encuentra asentado a la orilla del cauce del río regulado por el dique romano. El caso es que, sea como sea, nos encontramos ante un entorno sugestivo, un asentamiento que dejó sus huellas en la conducción y el aprovechamiento del agua y que luego sería solar árabe y cristiano del que se conservan los restos de algunos muros y dos torreones de un castillo del siglo XIV.

El pueblo de Muel sobresale por su cerámica tradicional y la actividad de sus alfares tradicionales, resultando difícil pasar sin llevarse alguna de sus preciosas piezas de recuerdo.

También cerca se encuentra Belchite. Su nombre significa “bello lugar”, y –paradójicamente- no puede haber un lugar más trágicamente marcado por las guerras que éste, hoy convertido en pueblo fantasma y maldito.

Belchite fue escenario de las guerras púnicas entre romanos y cartagineses, protagonista en la Guerra de la Independencia contra los franceses (1809), lugar de enfrentamiento en las batallas carlistas en 1838 y, finalmente, trágica batalla de la guerra civil española de 1936. En esta última, el pueblo resultó literalmente arrasado en su conquista por las tropas republicanas para perder la plaza muy poco después. El dictador Franco, utilizando la mano de obra de más de mil presos republicanos ubicados en un campo de concentración, dejó el pueblo en ruinas y mandó construir otro totalmente nuevo al lado del primero. El antiguo Belchite se ha convertido así en un ejemplo de los horrores de la guerra y testimonio de la muerte de más de seis mil personas, entre combatientes y civiles, en la batalla de la guerra civil librada en su suelo. Hoy día el asolado lugar de Belchite puede contemplarse desde el exterior, ya que pasear por lo que queda de sus calles resulta peligroso dado el estado en que se encuentran las ruinas de la iglesia y las casas derruidas.

Me temo que este trágico testimonio sirva de poco –comprobando todo lo que está sucediendo en países en guerra como Siria- para prevenirnos del poder devastador del odio y la guerra. Pero la vida y los caminos siguen, y siempre nos queda la tentación de acogernos a la esperanza que de Belchite a Fuendetodos pasa por los grabados sobre los desastres de la guerra del pintor ilustrado, Francisco de Goya y Lucientes hechos asolada arquitectura y memoria triste en estos pagos.

González Alonso

FUENDETODOS:
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BELCHITE:
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ZARAGOZA:
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