14
Jul
16

El bachiller Sansón Carrasco

El bachiller Sansón Carrasco

Caballero del Bosque o Los Espejos
por don Quijote pronto derrotado
que  entre el polvo del suelo y humillado
yaces tendido, de tu patria lejos.

Si fuiste bachiller dando consejos
a don Quijote, loco enamorado,
no fuiste en la venganza tan letrado
ni honesto a la amistad de amigos viejos.

En tu escolástica armadura preso
de Caballero de la Blanca Luna
serás de sus locuras cruel azote;

Mas, qué triste victoria ves en eso
si al fin vencido quiere la  fortuna
entregar a la muerte a don Quijote.

González Alonso

*El bachiller Sansón Carrasco, de formación escolástica en Salamanca, es vecino y amigo de don Quijote. Es el único que estará al tanto de su tercera y última salida. Decide traerlo a casa derrotándolo como Caballero de los Espejos o Caballero del Bosque y haciéndole prometer que dejará la caballería. Pero el bachiller es vencido por don Quijote y, más por venganza que por ayudarle, vuelve a retarlo en la playa de Barcelona como Caballero de la Blanca Luna. Don Quijote vuelve a casa y muere.

*Publicado en: ÍnsuLa CerBantaria.- El bachiller Sansón Carrasco

01
Jul
16

Lo que el amor propone

Lo que el amor propone

Ver sonreír tus labios de cereza
y un sueño azul volar entre tus ojos;
amor frutal temblando en labios rojos,
mirada limpia llena de pureza.

Siento el peso del tiempo con largueza
en el alma, la vida y sus despojos;
cada día mayores los enojos
y mayor cada día la tristeza.

La risa de tus labios me hace preso
de lo mejor de mis pasados años
vividos del amor con embeleso;

ya sé que no podré salir ileso
si ignoro la verdad con los engaños
que arden y se consumen en un beso.

Tal vez sea por eso
que cerrando los ojos se dispone
aquello que el amor así propone.

González Alonso

20
Jun
16

Peces pequeños

Peces pequeños. Agua de agosto

clara.

El sendero de un año y otro año

en nuestras sandalias desgastadas

que llegan al borde del arroyo

y se paran.

Y miramos los peces en el agua.

Te dije –somos los pequeños,

los más pequeños de todos esos

peces-. Y nos besamos.

.

Vamos cada año y nos asomamos temerosos

para ver si estamos todavía

o se nos han comido los más grandes

de aquellos peces.

.

Es el mismo sendero en el agua clara

de agosto,

la misma sombra

de los altos chopos;

pero sólo he llegado yo con mis sandalias desgastadas

al borde de sus espejos

de verano.

Peces pequeños. Podíamos reír, tirar una piedra

y asustarlos,

besarnos

y sentir la verde hierba herida en nuestros juegos,

cuerpo a cuerpo,

peces pequeños, besos, hierba fresca

en los prados.

Ahora sólo un pez pequeño

nada en las ondas de la soledad del agua

en el claro verano.

.

Y me he parado a contemplar su tristeza;

su tristeza y la verde hierba

fresca

y el próximo año tal vez

agua de agosto

clara,

peces pequeños.

.

González Alonso

 

11
Jun
16

El vizcaíno

Mala la hubiste vizcaíno
en esa de don Quijote

Que un hidalgo manchego a ti te diga
de un vasco como tú no ser hidalgo
es tratar a un mastín de perro galgo
o meter una piedra en la vejiga.

De igual modo la lanza no es amiga
de ser tocada ni siquiera un algo
y de mi asombro viendo tal no salgo
pues tu osada intención la ofensa abriga.

Así pues ambos dos espada en mano
cada cual asentado en su montura
harán de apaciguarse intento vano

y en el calor manchego del verano
ataca don Quijote con bravura
que al vizcaíno impide salir sano.

Sea hidalgo o villano,
en el trato exigido bien se entiende:
lo tocante al honor, la sangre enciende.

González Alonso

Nota.- El vizcaíno aparta la lanza de don Quijote para que los deje pasar,  y cuando es tratado de villano por don Quijote por lo cual no merecía la pena luchar con él, el vizcaíno arde en cólera y defiende su hidalguía espada en mano, saliendo malparado en la única aventura victoriosa de don Quijote junto con la de El Caballero de los Espejos o Caballero del Bosque.

Publicado en   ÍnsuLa CerBantaria

02
Jun
16

Más leña al fuego: El disputado lugar de don Quijote y Sancho

Más leña al fuego: El disputado lugar de don Quijote y Sancho en el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes

Dulcinea, no vista en la realidad como tal, pero sí soñada y convertida en el alter ego de Aldonza Lorenzo, pasó a ser del Toboso, y al Toboso se encaminaron don Quijote y Sancho cuando se toparon con la iglesia del lugar y la alargada sombra de su torre se confundía en la noche con la de las almenas o torreón del supuesto palacio o castillo de Dulcinea. A partir de aquí, esto nos lleva, con tanta autoridad como atrevimiento, a especular con el lugar imaginado por Cervantes para resultar ser cuna y sepultura del Caballero de la Triste Figura así como  de su fiel escudero Sancho Panza.

Es de sobra conocido el ya juego secular de hacer buena la decisión de Miguel de Cervantes de dejar que los pueblos manchegos se discutan el nacimiento y muerte del ingenioso hidalgo cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo (II, cap. 74). Al calor de la celebración este año de 2016 del cuarto centenario de la muerte de nuestro genial escritor, ¿por qué no atizar los rescoldos de este fuego, apostar y hacer conjeturas sobre el lugar de origen del personaje cervantino?

Evidentemente, ningún escritor se inventa o saca de la manga personajes, argumentos o historias sin que se las inspiren la experiencia, la historia, el conocimiento de lugares, paisajes, personas o la literatura anterior. Sobre ese magma existencial cada autor elabora, crea y recrea su obra. Miguel de Cervantes no iba a ser una excepción. Encontramos –aunque no es aquí el momento- precedentes de escuderos similares a Sancho, de damas como Dulcinea y otros personajes en obras escritas anteriores a Cervantes; unas, conocidas, y otras desconocidas para nuestro autor. ¿Cómo no suponer que a la hora de definir la topografía del Quijote no tuviera in mente algunos lugares concretos? También es cierto que la mencionada topografía, tomada como referente indirecto o no de su pasado judío en la doble acepción de caballero de la  “mancha” o caballero “manchado”, se hace cada vez más literaria, amplia y difusa, cabiendo en ella paisajes menos manchegos y con referencias leonesas del antiguo reino por tierras zamoranas o vallisoletanas.

Seguir leyendo ‘Más leña al fuego: El disputado lugar de don Quijote y Sancho’

21
May
16

Última certeza

 

 

De tan humana arcilla y frágil existencia,

de tiempo tan finito estamos hechos… ¿¡Cómo cabe la vida

-preguntamos-

en tan poco!?; si los dioses nos admiran

sabiéndonos poseedores de la muerte

y contemplándonos nacer de entre las guerras

envidian nuestra vida

¡ellos, que se saben inmortales!

.

Somos tan poco y somos tanto

que ciegos devoramos nuestro tiempo

y dejamos jalones de estrellas y estelas de futuro

al paso de los días, contadas estaciones

de alientos y de sueños; a veces pesadillas

de hijos muertos,

la única muerte que llegada a deshora

nos abre el vacío de la angustia

y hace sangrar las horas

en el pulso detenido de todos los relojes.

.

El mundo es bello

sólo porque hay quien nos descubre su belleza,

quien lo mira y sonríe y nos deja en el aire

un rumor de palabras que lo nombran.

Y esa labor

es nuestra. Solos y en medio de la nada

somos los creadores; vida efímera

que nace eternidades,

inmortales en arcilla moldeados, aliento para la flor

y el agua

de mares océanas de preguntas

y una certeza sólo,

una sola última

certeza

que a los dioses nos hace envidiables.

.

González Alonso

10
May
16

Fedegabekoa / El descreído

………………………………………..

Fedegabekoa

Fedegabeko gizona naiz. Jainkoari esker
ez dut sinesten
gizon-emakumeengan; gizon-emakumei esker
ez dut Jainkoagan sinesten.

Fedegabeko gizon batek ez du balio
ez Jainkoaren egitasmoetarako
ez gizon-emakumeen planarako. Horregatik
ez dakite
zer egin. Horren ondorioz ez dakit
zer egin behar dudan. Honengatik
eta hargatik
toki batetik bestera ibiltzen dira
buruhauste hau konpontzeko asmoz.

Ezin dut
haien kezka lasaitu.

El descreído

Soy un hombre sin fe. Gracias a Dios
no creo en los hombres; gracias a los hombres
no creo en Dios.

Un hombre sin fe no sirve
ni a los planes de Dios
ni a los planes de los hombres. Por eso
no saben qué hacer. A causa de ello
no sé qué debo hacer. Por esto
y por aquello
andan de un lado a otro
con la intención de arreglar este rompecabezas.

No puedo
calmar su preocupación.

Julio González Alonso




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