Desobedientes 18/98
María Goirizelaya
Tantaka Teatroa
Dirección: Fernando Bernués y Mireia Gabilondo
Intérpretes: Miren Arrieta, Iñigo Azpitarte, Klara Badiola, Kepa Errasti, Omar Somai
Teatro Barakaldo
7 de febrero de 2026
Vamos a ver. Para empezar, teatro, teatro… no. Creo que sería mejor definir este espectáculo como “conferencia dramatizada” para hablar sobre la desobediencia civil y la insumisión. A partir de ahí, con el texto como principal protagonista y los argumentos esgrimidos a favor de una actividad social como es el impulso de la desobediencia civil tendremos lo que se presenta como obra de teatro.
El telón de fondo sobre el que se arma esta obra no es otro que el sumario 18/98 instruido por el juez Garzón por el que se encausó a numerosas personas vinculadas a la fundación vasca “Josemi Zumalabe” que promovía la desobediencia civil. Aunque la fundación se desvinculó de la acción terrorista de ETA y los movimientos de la izquierda abertzale (nacionalista), de carácter independentista, fueron llevados a los tribunales y muchos de ellos fueron encarcelados.
Las propuestas desarrolladas en la conferencia-teatro se centraron en la voluntad de “democratizar la democracia” desde la acción pacífica. Los problemas que surgen, sin embargo, en el contexto del País Vasco, no son pocos. En primer lugar porque resulta difícil establecer los límites de la no violencia y distanciarse de los grupos armados que pretender subvertir el orden y establecer nuevas leyes en una sociedad, la vasca, separada de la española. No me queda claro si la fundación intervenida coincidía o no con los fines independentistas de ETA y su entorno; pero, aunque así fuera, justo es reconocer el derecho de sus socios a reivindicar la independencia, como la de cualquier organización civil o política, por medios pacíficos y democráticos.
La cuestión es que la obra nos plantea en paralelo al macrojuicio 18/98 el tema de la insumisión y la desobediencia civil; y lo hace, además, arropado en los movimientos pacifistas de Gandhi o Martin Luther King, además de otros ejemplos de lucha individual en Estados Unidos y movimientos pacifistas como los que se opusieron a la guerra de Vietnam con cantantes como Joan Baez o Bob Dylan a la cabeza. Esta intención de equiparar lo ocurrido con la fundación vasca y los movimientos pacifistas mundiales e incluso españoles, puede parecer forzada.
No cuestionaré la natural necesidad del ejercicio de la libertad para oponerse a leyes injustas; lo que resulta problemático es decidir quién tiene la facultad de definir una ley como injusta y desobedecerla. Y no tengo una respuesta, pero sí muchas dudas. También tengo la certeza de que, democráticamente, las leyes van cambiando y adaptándose a las necesidades del pueblo y su voluntad. Así la ley del aborto, el divorcio, la eutanasia, los matrimonios homosexuales, etc. se van abriendo paso y aplicándose con mejor o peor acierto. Siempre se ha dicho que las leyes van por detrás del desarrollo de la sociedad. Es la misma sociedad en su conjunto la que finalmente impulsa los cambios. Por eso en la obra representada se dice que no es Martin Luther King quien crea el movimiento contra la discriminación de los negros, sino la sociedad quien crea a Martin Luther King. El papel de asociaciones y movimientos pacifistas es importante en cuanto a la organización y extensión de la sensibilidad social para el cambio. Ocurrió en España con la obligatoriedad de la mili o con la paralización en Euskadi de la central nuclear de Lemoniz, a pesar de la nefasta injerencia de ETA. Sigue leyendo

En la aparición de la atracción amorosa se da una variable a considerar no prevista durante la experimentación, y es que la pareja se ve y tiene interrelación antes de iniciar el ensayo. ¿Pudo darse en ese momento el inicio del enamoramiento? ¿Qué efectos pudo producir la posterior administración de dopamina en esa atracción? ¿Se podría realmente comercializar un elixir de amor? Se abren así otros interrogantes en torno a la verdadera naturaleza del sentimiento amoroso. Otro problema a considerar será si a los efectos terapéuticos buscados se les puede añadir otros efectos secundarios o efectos adversos graves por una sobreexposición accidental o mal calculada. En el caso que se nos presenta, el joven sufrirá una amnesia general temporal de pronóstico incierto.




Naturalmente, a través de la larga historia de amor de dos personas ancianas se suceden escenas previsibles y momentos reconocidos, felices y dolorosos, que se pueden anticipar fácilmente. Eso no es un problema; el problema sería contar dichas escenas o mostrarlas de forma plana o superficial. El trabajo de profundizar en ellas y en sus consecuencias, es lo que las hace válidas para el teatro en la puesta en escena.
Pero la costumbre de la cuelga será, pienso, menos conocida. El caso es que los cumpleaños se celebran en León (capital y provincia) de esta manera; una manera tan peculiar como única de la que se desconoce el origen o, al menos, no se tiene gran certeza ya que la tradición se ha ido transmitiendo de forma oral de generación en generación sin que se sepa que haya constancia de documentos escritos de antigüedad significativa. Aun así, si damos crédito a los versos que escribió Quevedo a lo largo de los cuatro durísimos años de prisión en las mazmorras frías y húmedas de lo que fue Hospital de San Marcos en León, hoy lujoso y confortable Parador Nacional, la costumbre de la cuelga ya se practicaba en los cumpleaños del siglo XVII.
Hoy, a la otra orilla del río, se abre un ameno y agradable parque poblado de setos, estanques y árboles de distintas clases, desde castaños a robles y tilos, al que se le ha puesto el nombre de Parque de Quevedo y en el cual le rinde homenaje un pequeño busto del escritor y poeta. No sabemos lo que diría Quevedo si alcanzara a tener noticia de todo ello y si el dolor de sus huesos sería menor al sol del invierno en el parque o a la sombra del verano junto a las fuentes y estanques.

