07
Dic
18

Carta de diciembre

……….Árboles helados.Estación de tren de La Pola de Gordón (León)

Carta de diciembre

Este diciembre ha sido
de invierno y nieve; los montes de la infancia
aparecieron de repente ante tus ojos
con su blanco
de los días grises
y el aire frío.

Ya no hay buzones en los trenes
donde dejar las cartas, ni estaciones
donde cobijar la espera. Los andenes
vacíos
y el reloj de pared sin agujas
ni horas
hunden la soledad en el silencio
nevado de este invierno.

Este diciembre ha sido de feliz Navidad
mientras cubría de nieve las montañas.

Quise escribir una postal, pero no hay
un tren correo para echarla
y dejarla ir con sus buenos deseos.
De todas formas, el cielo acarició las ramas
heladas de los árboles y los arroyos corrieron
con la voz cantarina de sus aguas.

Y entonces
pensé en ti
y en una tacita de chocolate
bien caliente.

González Alonso

Taza de chocolate entre las manos y ante el fuego

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02
Dic
18

La culpa.- David Mamet

La culpa.- David Mamet (cartel)La culpa.- David Mamet
Compañía TalyCual

Teatro Serantes de Santurce / Santurtzi
1 de diciembre de 2018

Intérpretes: Pepón Nieto; Magüi Mira; Ana Fernández; Miguel Hermoso
Dirección: Juan Carlos Rubio
Versión: Bernabé Rico

A principios de año me acerqué al teatro para ver otra obra del dramaturgo estadounidense David Mamet, el trabajo titulado Oleanna. Y resultó ser una experiencia intensa e interesante, como recogí en la pequeña crónica del día. La experiencia de ayer no fue menos intensa e interesante. Un teatro de texto, duro y directo, que no te suelta ni un minuto y que te involucra en el planteamiento de los problemas que expone de manera descarnada. Un teatro que te empuja a pensar, decidir, tomar partido o cambiar de opinión en cada escena. En Oleanna fue el tema del acoso y el abuso sexual; en “La culpa”, la ética y la conciencia ante el drama del asesinato y la responsabilidad de decidir sobre el asesino.

El argumento, en un lenguaje asequible y coloquial aunque trate asuntos de psiquiatría o derecho, nos presenta la figura de un médico psiquiatra que se niega a declarar a favor de un joven homosexual paciente suyo tras cometer varios crímenes a punta de pistola. La prensa y los medios de difusión zarandearán la figura de este hombre que nunca se había negado a prestar su testimonio profesional en casos anteriores. Todo, sus creencias religiosas, su actitud ante la homosexualidad, sus tendencias políticas, su profesionalidad, son puestas en tela de juicio. Los amigos lo abandonan y su mujer acabará buscando refugio en los brazos de su mejor amigo que es, además, su abogado en el juicio.

La última carta se destapa en la última escena. La negativa a declarar sólo trataba de ocultar la culpa del psiquiatra de haber dejado marchar de su consulta a aquel joven con un arma en la mano tras anunciarle que iba cometer los crímenes. La invocación a la ética profesional de no revelar los secretos del paciente a través de la terapia, ni mostrar las notas tomadas en las sesiones, sólo encerraba el miedo y el sentimiento de culpa ante lo ocurrido, culpa que desencadenará las consecuencias que provocaron la desafección de las amistades, el ensañamiento de la prensa y el alejamiento de su mujer.

La puesta en escena -dentro de su sobriedad- resulta eficaz, subraya la atmósfera emocional de los personajes y envuelve la acción en un espacio constreñido del que es imposible salir, haciéndote vivir la sensación de estar atrapado de forma irremediable en el embrollo de la situación.

¿Qué decir de los intérpretes? Sobradamente conocidos y reconocidos, los dos actores y las dos actrices supieron poner todo su saber hacer al servicio de sus personajes. Buena dirección, buena versión en español, excelente trabajo de iluminación de José Manuel Guerra y, en fin, un inmejorable trabajo de la compañía teatral TalyCual.

¡Ah, sí, una anécdota! El teatro Serantes a rebosar, como siempre que aparecen sobre las tablas las gentes del cine y la televisión. Y el comentario de una señora de edad al salir: ¡Vine algo equivocada, pensaba que era de risas! Otros espectadores salían con cara de póker y otros comentaban dudosos: ¿Qué te pareció? – Bien, bien… me gustó. Dicho con más o menos convencimiento y como esperando la explicación de por qué tenía que gustarles. Pero esto, como todo lo demás, es cosa del público que yo creo que lo que sí captó y entendió fue el magnífico trabajo desarrollado sobre la escena.

Una, en fin, buena tarde de teatro para inaugurar este diciembre de 2018.

González Alonso

21
Nov
18

La ceniza

Guerra e invierno en Siria

La ceniza

Fue un invierno largo de paraguas secos
y días nublados; un sinvivir de noticias sobre los gobiernos
de las naciones. Fue, lo recuerdo, imágenes de olas
con sus muertos en las arenas de las playas
y un eco sordo de millones de pisadas hacia algún lugar
lejos de la guerra. Damasco
ardía.

Delante de toda la angustia los gladiolos florecieron en enero
como la sonrisa triste de una primavera
llegada a destiempo. Incendiadas las ciudades
de Oriente
Europa se poblaba de penas, el vestido
de la tragedia
que les queda
a los refugiados.

Fue un invierno de fuegos en los montes
y viento sur, de políticos conspirando para trazar
nuevas fronteras; invierno de preguntarse qué pasa
y por qué pasa; de bofetadas de hambre
y miedo en los huesos y el peso de la historia
escribiendo páginas repetidas.

¡Qué hacer! Fue un invierno
que dejó su frío desesperado en los corazones
como deja la muerte
su beso en los ojos de los que huyen, y sin mirar atrás
entregan su aliento al horizonte de la esperanza,
esa  ave que vuela confundida
el azul interminable, infinito
de distancias.

Las urnas de los votos son urnas funerarias
en las que caben los sueños
y  las cenizas de las promesas.

                     González Alonso

Guerra de Siria

18
Nov
18

Nueve años

Nueve años
Noviembre de 2018

Desde la altura magnífica de la novena planta de la Biblioteca de Stuttgart (Alemania), deseo celebrar los 9 años de escrituras en este cuaderno que lleva el nombre de Lucernarios, esas aperturas a la luz, la claridad del conocimiento, de la comprensión y el entendimiento –si puede ser- que significan la poesía, el arte, el teatro, los viajes y la vida.

Esta extraordinaria biblioteca que parece un cubo de Rubik en dos colores tiene cada piso dedicado a un tema específico. Desde su altura se domina todo el saber humano y su quehacer. Hemos transitado por cada una de sus plantas año tras año con sosiego y felicidad. Los años que vienen ya serán de otras alturas. Pero no dejaremos de perseverar en lo iniciado. Con ilusión y, espero, en vuestra compañía amiga.

Salud.

González Alonso

13
Nov
18

Luna

 

Luna en la noche de Carboneras.- Almería - Anadalucía (España)

Luna

No quedes con la luna
impuntual,
inconstante y caprichosa; déjala
ir
rasgando el horizonte
con su belleza roja,
el rutilante blanco de su rostro
rielando las aguas
sobre espumas de olas;

que acompañe, ángel del sueño,
las horas de tus noches.

Vencida de hermosura
sólo es abrazo de encendidas estrellas;
mírala
con su rumor cautivo de leyendas,
con su blancor redondo,
la dulce evocación del amor,
el sutil tacto de las sombras,
la luz titilante del deseo,
la eterna atracción de sus secretos
e ilusiones derramadas. Luna
al fin. Déjala
ir. Que vuele las cúpulas
del cielo. Que vuele sin trabas el albor
de las miradas,
la pasión que alumbran
luminarias
de las torres
más altas.

González Alonso

Luna en la noche sobre un pueblo de Grecia

 

01
Nov
18

Carta de noviembre

luz titilante en el pabilo de la vela

Carta de noviembre

Eres cera para la luz
en la llama titilante del pabilo,
penumbra descorrida de la noche
que empuja el alba.

Hoy preguntas revoloteando sus secretos
fósiles y el silencio
arrullado por la brisa; en la llama que arde
te sabes materia del tiempo y de los sueños
en busca de los rincones de los bosques
de otoño. Y así los días
y así las olas lamiendo las orillas
arenosas y un horizonte siempre
lejano
a donde la vista alcanza.

Quizás noviembre sólo sea pálpito
de frutas maduradas, quizás eco
de palabras o nostalgia sólo
de esta carta.

González Alonso

.

21
Oct
18

Abre los ojos, deseada patria

Don Quijote y Sancho vuelven a su aldea.- ¡Abre los brazos, deseada patria!

Abre los ojos, deseada patria
(Sancho Panza.- El Quijote, II-LXXII)

Abre los ojos, deseada patria,
y mira que a ti vuelve Sancho Panza
no muy rico, si bien apaleado,
menos bruto y más lleno de locura
para alumbrar feliz un mundo nuevo.

Abre los brazos, patria deseada,
recibe con orgullo a don Quijote
de los brazos ajenos ya vencido
e invicto de sí mismo; dale, patria,
sepultura feliz a su cordura
y a su sana locura eterna fama.

Sobre los anchos muros de tu historia
a lomos de aquel rucio y Rocinante
cabalgarán sus nombres; Dulcinea
será llave encantada de tus sueños,
que si el vivir merece la aventura
tienes la vida, patria, asegurada.

Un sol será Cervantes en el cielo,
del universo estrella acompañada
por cuatro esferas como cuatro lunas,
cuatro planetas fijos en sus órbitas
que sin pausa recorren: Rocinante,
Dulcinea sin par y del Toboso,
el audaz don Quijote y Sancho Panza.

González Alonso

Sistema solar Cervantes: Sol Cervantes, Dulcinea, Rocinante, Quijote y Sancho




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