De Pucón y el volcán Villarrica a Chiloé (29, 30, 31 de octubre y 1, 2, 3, 4, 5 de noviembre de 2013)

Describir los entornos de Pucón, con el volcán Villarrica dominando con sus nieves toda la geografía, sería como describir mares de agua dulce y verdes de todos los tonos imaginables, forestas, riberas y bosques de árboles gigantescos. Todo el paso por Pucón y sus alrededores hasta Chiloé, la isla (y sus cientos de islas) que está más al sur, es campiña ribeteada de retamas altas de flores de un color amarillo gualda que aturde los sentidos. Sirva, pues, la somera enumeración de los lugares y sus nombres como reseña de los extensos territorios de todo un país de tradición mapuche cuya definición de paraíso es solamente una referencia para hacerse una idea de lo que hablamos. Los terremotos y la actividad volcánica, como es el caso del Villarrica, forman parte también del modo de vida de las gentes que pueblan estas geografías chilenas.

Cerca de Pucón nos encontramos con el Parque Nacional Huerquehue. La subida a los lagos es una caminata de más de dos horas que se alarga porque a cada paso te ves obligado a detenerte, admirar e intentar dejar memoria fotográfica de lo que alcanzas a ver. La subida es bastante tranquila hasta la desviación a la primera cascada. Después de alcanzar la segunda y hasta el lago Verde la cosa se pone un poco más seria y la ascensión se hace más lenta por entre el interminable bosque de la montaña. Las vistas hacia el valle, los lagos del fondo y el volcán Villarrica, siempre nevado, son cada vez más hermosas. En lo alto, además del lago Verde, se visitan otros como el Chico y el Tinquilao. A cualquier pintor le resultaría imposible recoger en su paleta tantos colores y tonos verdes como los que esta excursión ofrece.

Todo el entorno de Pucón está repleto de lugares con termas. Incluso en nuestra visita a Curarrehue pudimos comprobar la existencia de ellas. Allí Juanma, el cura párroco hermano de Patxi, en Ortuella, nos recibió en un día que acabó en lluvia, pero que no impidió que nos acercara a contemplar una cascada cercana y bambolearnos sobre una pasarela que atravesaba el río a una altura de vértigo. Pudimos saber, también, de la labor que desarrollan en el pueblo con la casa de acogida para jóvenes con dificultades, biblioteca, comedores y emisora de radio, disfrutar de la iglesia de madera y su interior cuidado con mimo en cada detalle ornamental y, después de comer, acercarnos a la feria artesanal en la que pudimos conversar de manera amena de temas muy interesantes con los mapuches.

También a pocos kilómetros de Pucón se pueden visitar los Ojos del Caburgua y el mismo lago Caburgua más adelante. Desde el lago, de grandes dimensiones, se divisa el omnipresente volcán nevado y siempre activo de Villarrica, con su fumarola permanente y muchas veces visible sobre la boca del cráter. Se considera el volcán con más alto índice de riesgo en Chile. En Pucón, en la casa de la municipalidad al lado del parque de bomberos, hay instalado un semáforo de riesgo de actividad volcánica. En caso de erupción o riesgo de ella, el semáforo pasa del verde al naranja y al rojo, que indica la necesidad de evacuación de la población. Los bomberos harán sonar las sirenas hasta tres veces, según el grado de riesgo y alarma. A la tercera señal hay que evacuar dirigiéndose a la zona de la península situada al extremo del lago Villarrica.

El lago Caburgua es un lugar atractivo por su extensión y el entorno en el que, además del Villarrica, se divisan otros dos volcanes, el Quetropillán y el Lanín. Tiene varias playas aptas para el baño y en sus inmediaciones hay buenos restaurantes. Se pueden practicar deportes acuáticos o dar paseos por el lago en catamarán o en barca.

Abandonar Pucón por la carretera hasta la que llegan las retamas amarillas y el rojo de los notros es otro espectáculo que se viste de lluvia hasta Chiloé. Osorno, Puerto Varas y Puerto Montt. Paso en barco a Chiloé y llegada a Castro.

De Castro a Delcahue es un recorrido en coche que no llega a la hora de duración. En la costanera de Delcahue hay un mercadillo en el que se vende de todo, desde ropa usada a objetos de artesanía y comida, incluso se regalan gatos. En el puerto hay una feria de artesanía permanente, bajo cubierta, y unos comedores que reciben el nombre de La Cocinería. El plato estrella es el curanto, en el que se mezclan carnes y marisco, chorizo, mejillones, pollo, vacuno, etc. Un éxito. Después de comer nos acercamos a la isla de Quinchao pasando en barco el corto trayecto del estrecho que la separa de Chiloé. Las localidades de Curaco de Vélez y Achao son atractivos con los que cuenta la isla, además de las vistas desde sus miradores, bien distribuidos a lo largo de la carretera.

Otro recorrido por Chiloé será el que nos llevará a Chonchi y su iglesia Patrimonio de la Humanidad, también a Huillinco y su iglesia, todas ellas de madera, la visita al lago Huillinco, La Angostura, el lago Cucao y Cucao, donde nos espera una sencilla comida, pero muy apetitosa y de gran calidad en el Brisas del Mar, situado a la derecha y antes de atravesar la entrada al Parque Nacional Chiloé, sector Anay. El recorrido por el bosque, el humedal y el Tepual, se hace muy agradable en la tarde soleada; después, atravesando la carretera, la subida al mirador por el sendero de la playa nos ofrece la contemplación del Océano Pacífico abierto a su horizonte, desde donde sopla el viento húmedo que llega a las costas. Merece la pena destacar, además de la vegetación y el bosque, la extensión de los lagos Cucao y Huillinco, unidos entre sí.

Antes de abandonar Chiloé se impone otro viaje para visitar las pingüineras de Puñihuil. Hay que llegar hasta Ancud para buscar la salida hacia estos acantilados y aguas en las que, tomando una barca, puedes acercarte hasta los islotes en los que anidan los pingüinos y es posible contemplar distintas aves, nutrias marinas, algún león marino y, dependiendo de la época del año, ballenas con sus crias.

En los alrededores de la misma zona se encuentra Quetalmahue, famoso por el cultivo de ostras y, según vimos, la recogida de algas.

Desde Alcud hacia Castro, a mano izquierda se puede ir hasta Aucar, en la que se encuentra la interesante Isla de las Ánimas Navegantes. Se trata de un cementerio de marinos enclavado en una pequeña isla a la que se accede a través de un puente de madera de unos quinientos metros de longitud. La isla contiene una iglesia de madera y está convertida en jardín botánico. Continuar hasta Delcahue por la carretera desde Aucar tiene el inconveniente de transitar por pistas de tierra y ripio, una conducción incómoda que sólo puede compensar la belleza de los paisajes que te rodean permanentemente.

Luego, sí. Puedes dejar Chiloé hasta una próxima visita en la que, seguramente, no acabarás de admirar y sorprenderte.

Julio Glez. Alonso

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10 Responses to “12-(Chile)De Pucón y el volcán Villarrica a Chiloé”


  1. 1 FLORY
    noviembre 14, 2013 en 20:48

    Unas fotografias increibles ! que maravilla !

  2. 3 k
    noviembre 18, 2013 en 21:44

    Lo de los cerdos y las vacas me parece bien pero lo de los pingüinos y las focas sin que yo esté con vosotros ya me pica un poco más. Besos para todos. k

  3. 5 Patxi
    noviembre 22, 2013 en 12:42

    Otra vez tomo consciencia del privilegio de haber pasado por esa geografía. Qué frágil mi memoria, pero ahí estáis, haciendo revivir emociones que la rutina y la distancia enmascaran. Me estás poniendo un buen cebo Julio … sólo habrá que esperar una buena marea.
    Besos y apreturas para todos.

    • noviembre 23, 2013 en 02:28

      Me alegra, amigo Patxi, que esta pequeña crónica y las fotos hayan servido para alimentar el deseo de volver a experimentar estas geografías y vivir estas gentes y sus inquietudes. Gracias por tu paso y los besos y apreturas correspondientes que ya he trasladado a los interesados. Con más abrazos.
      Salud.

  4. agosto 6, 2014 en 20:05

    Cuántos recuerdos hay en esas latitudes, Julio.
    Chiloé es tierra de mitos y leyendas, mucha magia y poesía.
    Felicitaciones por tu trabajo recopilatorio de imágenes y la crónica de un pedacito de mi Chile querido.
    abrazos

    • agosto 7, 2014 en 16:18

      Sobre los mitos y leyendas tuve la oportunidad de comprar unos libritos en la calle y hablar con su autor. Por lo demás, Elisa, no se merecen las gracias; fue un placer y apenas recojo una mínima parte de lo mucho que disfrutamos. Con un abrazo.
      Salud.

  5. enero 24, 2015 en 17:24

    qué maravilla pero qué maravilla. No tengo palabras….!

    Pilar


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