15
Dic
09

Inventario

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Qué mano en el aire, demudado gesto
del silencio, adioses en los amargos posos del café,
miradas angustiosas a los vacíos del olvido. Cuando
nada
arde
ni retiene
la líquida voz de los sueños, fuentes
de aguas aquietadas para la sed de los besos,
horas de madrugada en la voz de los pájaros
y las nubes. No queda en la lista un nombre,
la invocación de la ternura; todo es raíz
del alma, abandonada carne en las costuras del estío,
navío varado en la orilla arenada de las costas del tiempo.

Qué mano de aire y agua,
qué pozo de nostalgia en el brocal de las pupilas.

Ya es todo inventario de lo efímero
temblando en sombras, alargadas formas del deseo
en llamas vacilantes de lucernarios
ardiendo en alcobas de costumbre.
Lees palabras en ringlera,
te acoges a las voces ordenadas, escribes desaires,
meticulosas hormigas ahorman el vacío,
se desprenden los colores de las caléndulas
en gesto aromado de tristeza. Puede ser cualquier hora
en este reloj de sol de los días anublados.

Qué rictus de sonrisa. Mano de aire
y agua.

Julio G. Alonso

La exposición de la percepción de la vida como un transcurso de acontecimientos efímeros y del tiempo que se agota en sí mismo, componen parte de la esencia de este poema. Como acostumbramos a decir, ¡cómo pasa el tiempo!  O la reflexión cotidiana sobre la brevedad de la vida. Y junto a todo ello la constatación de las cosas que quedan a un lado, ya inalcanzables,  y la existencia hecha costumbre. Como recurso poético se recurre a la Naturaleza, las hojas que pierden pétalos y colores, los días grises que hacen inútiles los relojes de sol, el valor del agua como sensación de pureza, de frescor que evoca la juventud, de líquido que apacigua la sed, en otras tantas metáforas de lo que quisimos ser, de cómo nos recordamos, de lo que ansiamos alguna vez. Poema, en fin, de corte existencial que a cada cual, según lo lea y en qué estado de ánimo, le sugerirá cosas bien diferentes y del que puede extraer, tal vez, alguna luz sobre sí mismo. O eso me gustaría.

Salud.

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2 Responses to “Inventario”


  1. enero 1, 2010 en 19:28

    Qué inventario tan hermoso. Lirismo, metáforas sugerentes y un lenguaje evanescente que lo envuelve todo, Julio.

    Un placer pasar por tu Lucernario y dejarte mi huella.

    Un abrazo
    Feliz Año 2010
    Ana

  2. enero 1, 2010 en 19:53

    Me da la impresión de que, inconscientemente, cada día o cada momento hacemos inventario de cuanto hemos tenido, tenemos y nos queda; no con ánimo triste y actitud pusilánime, sino con la lucidez de la felicidad y la dicha de estar vivos. Tus huellas en estos lucernarios de poesía son milagro y bendición agradecida, Ana.
    Salud.

    Julio G. Alonso


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