Alegoría de la hormiga

ALEGORÍA  DE LA HORMIGA

Qué hace una hormiga sola
escalando el tronco del gigantesco árbol,
sorteando las ramas abiertas como brazos
y las rugosidades de la áspera corteza.

No detiene su marcha decidida
ningún obstáculo, duda o problema;
constante enfila la vertical altura
que en el cielo azul hunde su extremo
más allá del alcance
del sueño de todas las hormigas.

Largo es el ascenso, agotadora la empresa,
inmensa la distancia para sus cortas patas
de minúscula hormiga. Mas la suerte
está echada. No volverá nunca atrás,
sabe que el hormiguero sería su fracaso
y avanza sola sin otra compañía
que el ánimo de su alma
de hormiga solitaria.

Se hizo de noche una vez
y dos, y hasta tres veces más
vio la luz la mañana
que anuncia el día. Y al fin,
desde lo más alto a donde ninguna  hormiga
había llegado nunca
descubrió el horizonte,
esa delgada línea entre el cielo y el mar
que ninguna otra hormiga
había visto antes.

González Alonso

No lo sabes todavía

NO LO SABES TODAVÍA

No lo sabes,
viniste a rescatarme de una soledad de siglos
y ahora tiemblo asustado
ante la luz y el aire
que se mueve por tus labios
libre
y abre las puertas del amor
trancadas
por un miedo antiguo,
una herida antigua,
una memoria deshojada,
la caricia apretada en el puño
de la mano
y la lágrima en el brocal
de la pupila.

No lo sabías entonces y
yo no lo sabía; en el vuelo
de tu sonrisa amanecía el mundo
y se vestían de colores los paisajes
con sólo tu mirada;
¡qué felicidad tan grave
y dulce! ¡qué aroma
de sueños cuando tocas
y endulzas con tu voz
todos mis recuerdos!

No lo sabes; yo
tampoco lo sabía, y
un jardín extendido en suave alfombra
fresca
donde corre el rumor de mis pisadas
acogió  mi cuerpo
recostado para mirar
el cielo y verte, mujer, volar leve
entre nubes
que te prestaban sus alas
blancas.

No lo sabías; yo
tampoco lo sabía
cuando llega dulce el sueño para besar mis ojos
y cierro los párpados cansados. Entonces
sé que la soledad queda a mis espaldas
y no será nunca más compañera esquiva
de los recuerdos que murmuran
al aire de un rumor de hojas en los chopos
en primavera; entonces, sí,
lo sé,
y se abre ante mí, feliz,
fértil el camino
del destino
de los abrazos.

González Alonso

Vincit malos

VINCIT MALOS
(Vincit malos pertinax bonitas.- La bondad persistente vence al mal.)
Séneca

Teneos firmes en la bondad constante,
alta la guardia y alertada el alma
pues venceréis la ambición de los malvados.

No es cuestión de fe y oración ni mansedumbre;
tampoco caridad ni ofrendas generosas
en los altares de los dioses.

¿Pues cómo, entonces, es la bondad que dices
que acaba sin fe con la maldad ni rezos
ni el suave auxilio de la compasión
o generosa ofrenda a las divinidades?

Bien os digo bondad sostenida en los brazos
de la recta justicia, la recta igualdad, que siguiendo el curso
de la razón despierta
alienta en el pecho de la humana virtud
solidaria..

Aquél es el bien que en su muda oratoria
temen los poderosos y conduce los pasos
por la espaciosa senda abierta a la conquista
de la libertad.

Aquél es el bien entregado a la paz verdadera
en nada alejada de la naturaleza de las cosas.

Y así el hombre será feliz gracias a la razón
que nada teme ni desea nada, dichoso
en su juicio recto,
pues sin salud moral nadie puede alcanzar
a ser llamado bienaventurado.

Una vez más te preguntamos, ¿qué virtud
de la condición humana
adornará la victoria sobre el mal?

Yo os diré, una vez más, que de todos los valores y virtudes
la primera misión es, sobre todas, ser hombre
y así, siéndolo, firmes en el carácter perseverar en el bien.

Veréis caer las torres, desplomarse los cielos,
hundirse en los océanos la ciega ambición de los tiranos
convertidos en nada sus imperios;
veréis cómo se vuelve el pesimismo y el miedo
contra sus obras indignas
y el poder absoluto de sus actos.

Perseverad, perseverad en la bondad
que vence la indignidad de los perversos
y alegraos, cantad alto aleluyas
y al amparo de la muda oratoria de la virtud
celebrad la felicidad en la victoria.

González Alonso

Plato de percebes

PLATO DE PERCEBES
(Al amigo y poeta J.J.M. Ferreiro)

Músculo y brío, fe sobre la roca
que ante el mar y las olas, desafiante,
alza su cuerpo en el batir constante
del agua desatada en furia loca.

En la pota el calor cuando le toca
es con sal y laurel, en un instante,
lujo y placer de mesa en restaurante,
golpe de mar que estalla en nuestra boca.

Océano de espumas en el plato
con sus recios aromas y sabores
nos seduce y nos rinde de inmediato;

desvistiendo su carne sin recato
desatará en pasión nuestros amores
y en amor la pasión con arrebato.

No hay nada más sensato
que ante manjar tan rico y deseado
vencer la tentación con el pecado.

González Alonso

Pan candeal

PAN CANDEAL

Candeal, pan sobado, miga prieta
en masa que reposa sin tardanza
y en amasado lento, lento alcanza
la más alta virtud de esta receta.

Ningún otro gran pan tu fama inquieta,
ninguno te supera en comparanza
ni resiste en sabor la semejanza
ni el hambre como tú ninguno aquieta.

Pan aflorado, bazo, pan cenceño,
de tardajos, pan ácimo, sentado,
con el tremés compiten con empeño.

Pero de todos este pan bregado
que en el horno de leña es pan de leño
será en la blanca hogaza el más preciado.

González Alonso

PLOTINO

PLOTINO
(Licópolis, 205/270)

Plotino, austero, así explica la realidad  última;
algo más allá –clama y declama, protesta y dice- del confín del  pensamiento
y el lenguaje.

Plotino era un poeta y disertaba
en la escuela  platónica de Alejandría;
aunque  él, como filósofo,
no alcanzara a pensarlo
como lo piensa el poeta
en sus poemas
y quejas.

No tienen las personas –nos grita y nos advierte- capacidad  mental
de comprender  la realidad  última en sí misma
-expone-
ni tampoco entender la implicación
y el alcance total de su existencia
entregadas como están, ay, al  hacedero
y tan trillado camino de la fe
y la certidumbre.

Se han sumado las épocas, multiplicado los tiempos,
y  pasado las guerras
por los cimientos  roqueros de las más altas y poderosas
fortificadas ciudades, desaparecido
imperios
y nacido naciones.

Empero,  las palabras de Plotino resuenan  con su  torva  belleza
todavía
de oráculo que se hace  augurio
y enseñanza
en  laberintos de argumentos de la augusta matemática
y la filosofía.

Fueron, digo, en verdad, buenos tiempos aquellos
de entrega al conocimiento
y al aprendizaje
los tiempos de Plotino y  los neoplatónicos estudiosos
regalados de virtud como las uvas
se arraciman en las viñas.

Y hoy creo que, como nunca lo han sido, fueron tiempos también
de inmejorable poesía
de la ciencia
arraigada en  el verbo reflexivo
de la bien arbolada fronda de la razón.

Debemos –digo-  a Plotino muchos versos, todos
los que discurren buscándose a sí mismos,
todos los que escriben nuestras vidas
con su carácter melancólico y reflexivo
y todas las lecciones
pronunciadas en la escuela de Roma
con vehemencia
para los siglos.

González  Alonso

Algarabía

ALGARABÍA

Aún recuerdo tu mano reposando en mi pecho,
el brillo de tus ojos buscando en la mirada
más allá de los míos la luz de los ensueños,
alegre algarabía de abrazos entre sábanas.

Fuiste rumor de otoño como fueron los besos
manantial del amor, ángeles en su vuelo
desnudos por los aires inquietos del deseo.

Esquivos, los recuerdos me visitan a veces
y la tristeza entonces se hace dueña del alma
como se hace la noche oscuridad y sombras
que agitan los fantasmas de la melancolía.

Puedo también, entonces, evocar tu sonrisa,
tu pelo libre al aire y el calor de tus pechos,
tu cintura estrechada al nudo de mi abrazo
y en tu voz el aroma de la pasión diciendo
temblorosos los labios las palabras te quiero.

Ahora que la distancia de la vida y los años
arropa la memoria borrosa de las cosas
tal vez pueda al resguardo de los días lejanos
nombrarte sin dolor y sin dolor nombrarme
cuando inunden mi aliento con su rumor callado
las olas que remueven el sueño silencioso
de las finas arenas en las playas del tiempo.

González Alonso

Favete linguis

FAVETE LINGUIS
(Cállate la boca)
(Al hilo sarcástico de la lectura de Séneca en “De la vida feliz”)

Bien armado del sistro predicaba
como autorizado prócer en los foros
la enteca virtud de las riquezas,
el regolfado curso de la vida
y las odiosas inepcias de poetas
nocherniegos
con sus versos donosos
y las secas razones de su verbo.

Luciendo bayardo en su pretexta
condenará al patíbulo
con el arte cisoria de su punzante
dicacidad
al confeso de gozos
como gozque dañino o cautivo falsario
del deleite del poder y los placeres.

Ora hemeródromo infatigable, ora a caballo
y adornado de clámide y laureles
llegará escrupuloso a todas las distancias
y alcanzarán a todos sus seguras sentencias, filósofo
entre los filósofos,
horra de vicios y ambiciones.

Mas, al cabo, no renuncia nuestro sabio a las riquezas
que  niega a los demás como bastardos, carentes
de la virtud
que sólo en él reconoce. Y predicar con el ejemplo
no es opción a suponer, pues con la sola intención
a él le basta.

Atento a la naturaleza de las cosas
sin hesitación espiga
sus intenciones y sus actos y los eleva
a los altares de los dioses que sin pudor  a ellos
se equipara. ¡Qué orgullosa vanidad,
qué solemne estulticia! ¡Qué apariencia
y frivolidad!

Siguió el filósofo exhortando. Sus adeptos
supieron asegurar sus riquezas con sus prédicas
y ejercieron la ilegítima virtud
de la caridad
a la vista de los ojos del pueblo. Así nada
cambió en efecto
y la monarquía de dios se consagró triunfante
con depravada perversidad
en el mundo, sin tropiezo ni atraillajes
en la historia yente o viniente
del curso de los años.

González Alonso

Nota.- No intenta el poema -ni su autor- ser o hacer un alarde cultista ni ser un pedante discurso filosófico; el vocabulario transcrito ha sido escogido de la traducción de Séneca y forma parte del juicio crítico –pretendidamente mordaz- de su postura ante la virtud y el placer.

Sistro:- Instrumento formado por platillos pequeños que se hacen sonar agitándolo
Prócer.- Eminente, elevado, alta dignidad
Regolfado.- Regolfar: cambio repentino o retroceso de la corriente de un río
Enteco.-  Enfermizo, débil, flaco
Inepcia.- Cualidad de necio
Nocherniego.- Trasnochador, nocívago, nocturno
Donoso.- Con gracia y donaire
Bayardo.- Caballero valiente, fuerte o valeroso
Pretexta.-  Toga romana con un borde de color púrpura, usada por ciertas clases sociales y funcionarios
Arte cisoria.- Conjunto de reglas para trinchar la carne
Dicacidad.-  Agudeza y gracia en zaherir con palabras; mordacidad ingeniosa
Gozque.- Perro pequeño muy sentido y ladrador
Falsario.- Falso, embustero, mentiroso.
Hemeródromo.- Corredor profesional en la antigua Grecia encargado de llevar mensajes a largas distancias.
Clámide.- Capa corta y ligera que usaron los griegos, principalmente para montar a caballo, y que después adoptaron los romanos.
Horra.- Libre, exento, desembarazado.
Hesitación.- Duda
Estulticia.- Necedad, falta de juicio o estupidez.
Atraillaje.- Atadura, correaje.

Homo sum

HOMO SUM
(Homo sum: humani nihil a me alienum puto.
Soy hombre: nada humano me es ajeno)
Terencio

Mira y ve que no estás solo
y una alargada sombra te acompaña;
mira las otras sombras que la cruzan
y susurran sus quejas a tu paso.

Mira que el hombre se hace junto al hombre
y que sólo es persona en compañía,
sólo es en el dolor y la alegría
a medias compartidos con su nombre.

Recuerda esto, Terencio te lo advierte:
Soy hombre: nada humano me es ajeno”,
y la voz de los siglos lo recuerda
para el bien que, común, a todos sirve.

Como en otras palabras de Lucrecio,
tal vez de tanto y tanto ver el cielo
en su noche estrellada y complaciente
la belleza de tan oscuro velo
te parezca ya en nada sorprendente.

Oye, si no, en la voz de Cicerón
hablar desde su firme y fiel discurso:
Esto te digo, -dice-
no hemos venido a nacer
para nosotros sólo
. Y a Séneca advertir
locuaz y estoico:
Si para ti quieres vivir, debes saber
que debes antes
vivir
tú para el otro
.

Recoge, pues, tu sombra a tus espaldas
y en el humano abrazo solidario
aligera su pesada carga.

Ser persona, ser miembro, ser ramaje
del tronco del robusto árbol
que a la sociedad sostiene
y no perdida sombra solitaria
es ser;

amar el mundo en su esencia
natural, -os digo- libre de dar,
libre de recibir y libre
en libertad
del yugo
de la inútil y estéril compañía
de la soledad.

González Alonso

Auri sacra fames

AURI SACRA FAMES
(Quid non mortalia pectora cogis, auri sacra fames! ¡A qué no obligarás a los corazones mortales, maldita hambre de oro!.- Virgilio)

Debo hablar de nuestro tiempo. ¿Pues qué, sino? ¿Acaso
el futuro no será fruto de éste?
¿No somos, por ventura, huella del pasado
y cicatrices de sus heridas?
Debo hablaros de esas cicatrices
y las heridas heredadas, las que aún supuran
en la carne de la ambición
humana
y late en los corazones cegando los sentidos
abrazada a la vida como la asfixiante hiedra
a los muros de la casa que hunde sus raíces
en las piedras.

Mirad a los déspotas del mundo
y veréis su reflejo
en los ojos de las gentes
que llenan las urnas
con sus votos. La locura
elevada  al poder, la necedad
hecha ejemplo, la mentira
hecha verdad, el crimen convertido en acto
de justicia, el odio en sus acciones
y las bombas sobre todos los rincones de la tierra.

¿No veis, acaso, la muerte viniendo a vuestra casa?
¿Para qué os servirá todo el oro del mundo
cuando no haya nada que conseguir?
Porque vosotros seréis los siguientes
en la lista de exterminio
de los déspotas del mundo. Sabedlo. Vuestro voto
es el reflejo de un alma pervertida
y vuestro final, esclavos
de la protervia
y verdugos
de la paz, necios presos
de la idiotez insolente
y ciega
de vuestros raquíticos corazones
para acabar con el regalo de la existencia,
el desprecio de la honda capacidad del pensamiento
donde la razón sea para la vida
fuente de sabiduría
corriendo fértil con el rumor
de los ríos profundos.

González Alonso