Archive for the 'Todo poesía' Category

16
Sep
22

La vida es más

El Chaltén2

La vida es más
Altissima quaeque flumina minimo labuntur sono
(Los ríos más profundos son los que corren con menor rumor)
Curtio

No se me achacará ambición alguna
por escribir los versos de un poema,
pues más allá del amor
la empresa más ruinosa
es la de la poesía.

No es verdad,
no mintáis,
no engañéis vuestros ojos
con la belleza cultivada de palabras
ni deis al corazón trabajo estéril
golpeando en el yunque de los sueños.

Vivir es más. Las horas de los días
pasan con su rumor como corren las aguas
de los ríos profundos
y la sabiduría se aventura
en búsquedas
de llanuras incultas.

Que así
te abrace el tiempo
con su túnica blanca
y el animoso verbo
que enciende el aba en luz,
el canto que compite con la alondra
y se debe a sí mismo y a sí mismo se entrega
con libertad infinita. Luego
podemos despreciar los altos rascacielos,
la belleza geométrica de insolentes pirámides,
la música sublime  de un concierto
de Bach
o de Vivaldi o de Haydn
o de Pachelbel

y podemos tener sexo a la hora
del desayuno
aunque el resto del día sólo pueda
amarte,
contar –como Virgilio- asomado al brocal de tu mirada
que reconozco las huellas
de un antiguo fuego.

González Alonso

23
Ago
22

Locura

árboles en la bruma

Había un hombre solo; detrás de su tristeza
miraba inmóvil a través de la ventana.

Veía sombras de luz, ángeles desnudos
por entre la lluvia y los árboles, amándose
con el placer frío del invierno.

No perturbaron
su ánimo
la claridad del día ni las tinieblas
que acostumbran a traer las noches. Allí
seguía
solo, detrás de su tristeza
y  la ventana, los ojos abiertos e inmóvil.

Los ángeles van y vienen y se abrazan
silenciosos. La humedad
es bruma que envuelve los recuerdos
de un amor frío en la piel de la memoria,
cenizas que esparcen sus miradas.

Dijeron que estaba loco. Lo encontraron solo
y detrás de la ventana, inmóvil. Pero él ya corría
por la humedad del invierno entre los árboles
abrazando su desnudez a los ángeles
y su luz.

González Alonso

21
Jul
22

Presagio

azucena

Presagio
(Poema cuántico de proporción áurea)

Se encontraba
entre el canto del gallo
y el del cisne, tocado por la gloria
de la felicidad.

Se sentía
lejos de la tristeza
del mundo y de las cosas cotidianas
que traen preocupaciones
e inquietudes,
amedrentados sueños
extendiendo las sombras de sus alas.

Primavera.
La vida sonreía.
Los jardines vestían luz y trinos,
los días largas horas.

Y de pronto
lo supo, voló un pétalo
blanco de azucena hasta la fuente
con su fresca alegría;
palpitaba
la vida en aquel vuelo
y el vigor se extendía en las alfombras
de las cálidas horas
de la tarde.

Y en medio de la calma
del pétalo en su vuelo vio el presagio
de un temblor en el aire
suspendido
que anunciaba la muerte.

González Alonso

05
Jul
22

Irremediable

galaxia-estrellas-PIXABAY

Habrá un día
que el hombre mire y diga:
hemos tenido un hogar, universo
infinito
sostenido en los brazos
y la fuerza de dioses inmortales.

Pueda ser,
quizás en vez de dioses,
que descubra las leyes de la física
y la ciencia
revele sus secretos
y entienda el hombre el curso de los astros.

O tal vez
en naves espaciales
en lo insondable encuentre al fin la vida.

Habrá un día
que el hombre mire y diga:
no tenemos hogar sobre la tierra;
ni los dioses
ni el brazo de la ciencia
podrán reconstruir los viejos muros
derruidos
con nuestras propias manos
mucho antes de que el sol la tierra abrase.

González Alonso

*El poema de proporción áurea es una propuesta creada por el amigo y poeta José Manuel Saiz, en cuyo honor escribí éste que lleva por título “Irremediable

14
Jun
22

El tiempo en el espejo

cuando_viajamos_en_el_tiempo (2)

El tiempo en el espejo

Antes de mirarme
en el espejo
vi el paso del tiempo,
el muñón de la rama herida del árbol, la página
amarillenta del libro,
el polvo reposado en el mueble de la estancia,
la ceniza del fuego de ayer, la teja
rota en el tejado,
el cuello desgastado de la camisa,
al lado del camino
la rueda partida de un carro,
las arrugas de los zapatos,
la roca desprendida del acantilado, la lágrima
en el ojo, el tallo de una flor
sin pétalos,
la hiedra en las piedras de la tapia
del cementerio, los números de teléfono
que ya no responden,
los perros sin dueño,
el color apagado de las sonrisas en las fotografías,
las cartas escritas a mano.

Sólo la muerte
sola
en los titulares de los diarios,
el hambre,
el terror, las guerras
y los cientos de miles de refugiados
caminando a través de los campos y las fronteras
se resisten a los días
y el óxido del paso de los años.

González Alonso

*Publicado en el libro «Ruido de ángeles» (Ed. Vitruvio, Madrid 2020)

01
Jun
22

Con cinco dedos

tiro en la cabeza

Cinco dedos apuntan a la desesperación, los ángeles
abandonaron la madrugada
y el hombre ya no entiende la luz
del día, el hombre ya no respira el aire
de la mañana, el hombre sólo es sombra
y sólo es hombre.

Cinco dedos apretados en la culata, el cañón
en la sien, y los sueños a la deriva de un mar
agitado de olas amargas.

Acodado sobre la mesa de roble mira la pared
blanca; él se sabe en el último minuto
arrojado del paraíso, sujeto su destino
a la derrota de la vida. No llora ni murmura
ni alza su pensamiento del brumoso vacío,
y mientras cierra los ojos
el proyectil recorre silencioso el trayecto de la muerte.

Los ángeles no vieron. Un estallido de recuerdos rotos
liberados. Un pesado lastre de deseos.

Cinco dedos reposan sobre un arma, la cabeza
sobre la mesa, la pared blanca. El hombre
abandonó ligero la mañana y fue titular
del día en los periódicos
que él nunca leía.

González Alonso

05
May
22

Altisidora

Coqueta y desenvuelta Altisidora,
hermosa tentación de don Quijote
que ofrecéis a su vista vuestro escote
y a sus oídos canto que enamora,

No basta tu hermosura a quien adora
la belleza sin par que lleva el mote
de dama de sus sueños, tierno brote
del amor por Dulcinea en toda hora.

No se trueque tu broma en el despecho
de verte rechazada del andante
caballero de firme y noble pecho,

Que será tu belleza más provecho
dejando a don Quijote ir adelante
que quebrando su amor en vuestro lecho.

González Alonso

*Durante la estancia de don Quijote en el castillo de los duques, la joven y hermosa Altisidora ideará y pondrá en práctica distintas bromas con las cuales quería comprometer la firmeza del amor de don Quijote por Dulcinea insinuándose y declarándose perdidamente enamorada del caballero andante, haciéndole reproches y quejándose de su rechazo con frases irónicas y sarcásticas o poniéndolo en situaciones de las que saldrá malparado. (II, 44,46,48,50,57)

01
May
22

Acróstico Libertario

Bandera anarquista

Acróstico Libertario

Simiente amarga en campos de memoria,
Anarquía en la voz del pueblo llano,
Libertad que en la palma de la mano
Un día será al fin nuestra victoria.

Del grito es eco la sufrida historia
Y la muerte el dolor que hiere en vano
La voluntad, moviendo el fondo arcano
Impetuoso en la busca de la gloria.

Bebemos agua en puros manantiales,
En neveros que nacen en las cumbres,
Ríos que ofrecen luego sus caudales

Transformándose en fuente de costumbres;
Alada libertad crece a raudales
Dando a la vida el fuego de sus lumbres.

González Alonso

10
Abr
22

Todo es orden

sala de hospital_

Todo es orden

Todo es orden; silencio todo en los anaqueles del alma
y los ojos mirando al invierno. Recorres la distancia
de los recuerdos,
los días se hacen números
y vuelan en desconcierto mariposas por las paredes
de la sala de hospital. ¡Qué quietud,
qué lejos la vida
tropezando con nombres y nostalgias
en el brocal de los ojos!

Tal vez sea que la muerte nos visita mucho antes aún
de que morimos
y nos asiste y mima de despedidas
y complace nuestros sueños
en hilos de seda. O posa su mirada
en las pupilas
cubiertas por los párpados
y sonríe
y se ilumina; tal vez, entonces,
la alondra canta
no porque llega el día, sino porque la noche
acaba. Y ya es todo orden, silencio en el aire quieto
de la estancia, espirales de tiempo

y frío,

agua de melancolía

en  calma.

González Alonso

(Del libro «Ruido de ángeles«.- Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)

03
Abr
22

Lancia

LANCIA3

Lancia

Sobre el cerro de Lancia escarba la tierra
el viento helado del norte y tumba los abrojos. Qué desolada
extensión abatida por el tiempo sin medida en los relojes
de la vida. Una piedra labrada se desprende del barro
y ofrece a la vista sus ángulos antiguos; una única piedra,
sillar de muro que sostenía la casa,
aparece desnuda.

No son éstas las palabras de un hijo
ante la tumba abierta de los padres; es el huérfano
el que llora y maldice el filo de la espada
cuando el viento helado del norte quema la hierba del cerro
de Lancia y una única piedra
sostiene la ciudad arrasada; por ella se alzan las voces
que traían la muerte y escucho susurrar en las lenguas
de fuego de las lucernas al amor que era abrazo
desnudo y el hogar ardía en los fuegos de la risa, cuando
la simiente crecía entre los sueños las cosechas.

Qué lejos nos queda toda aquella fértil felicidad.

Una piedra sola. Lancia se envuelve en memoria
y en nostalgia

y el cielo se desploma
gris sobre sus ruinas.

González Alonso

LANCIA1




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