Posts Tagged ‘Verso Libre

20
Ene
21

Eras aroma de aire

 

Eras aroma de aire entre albahacas,
fecundados días de amor entre la carne,
eras pasión de besos que en los labios
repetían mi nombre;
eras la tarde,
la mañana, eras
las horas
estremecidas del sexo y las caricias
que nunca pasarán por los relojes.

Yo en ti abracé los sueños y la vida,
alcé a tus ojos todas mis miradas
como se alzan a la noche las estrellas
y a la boca la risa enamorada.

Nunca serás otoño en primavera
ni ola perdida en el mar de la memoria
desvencijada y rota.

No seré yo nunca verano en el invierno
de la edad,
ni canción olvidada, ni poema.

Tal vez, al fin, seamos la nostalgia
y un rumor manantial de años pasados
por el alma y el aliento de un futuro
colmado de promesas.

 

González Alonso

01
Dic
20

Días de diciembre

Vienen de Oriente
con mensajes confundidos. Muere el año,
nace un niño,
lo celebran los sabios con regalos
y rugen las fronteras,
los aviones sobrevuelan las alturas grises
de los cielos
y se entierra el miedo en los cimientos
destruidos.

¡Ay, qué signos de dolor y de esperanza
apegados al alma y a los ojos!
¡Qué maldición bíblica persigue
el destino de los hombres! ¡Qué terrible
condena
cayó sobre sus cabezas!

Trae el aire de la noche el frío
envuelto en la paz de un villancico
mientras la muerte es viento helado
en las ciudades destruidas. Damasco, Raqa, Homs,
Alepo en la extensión antigua de Babilonia, Siria,
y en Israel y en todos
los territorios ocupados palestinos.

Los días de diciembre son vuelo de palomas
de la paz en desbandada
y en los picos
una ramita de olivo.

González Alonso

………...

01
Nov
20

Días de noviembre

Pasaron con su olor a crisantemos
los recuerdos y los días;
noviembre vistió sus tumbas
de oraciones,
repicaron
las campanas.

Un viento frío soplaba entre cipreses.

Pasaron en un vuelo de palomas
las ilusiones
de antaño.

¡Qué solitaria quietud
la muerte!

Sobre el nombre de la vida
escrito en mármol
deposité una flor.
El cementerio
reposaba su luz en lápidas

blancas,
dormía,
y volví
pensativo y cabizbajo
sobre mis últimos pasos.

González Alonso

23
Oct
20

Ortuella, 1980

Ortuella, 1980

Cincuenta niños leían en la escuela
y en sus cuentos infantiles soñaban las páginas
ilustradas, gigantes y brujas buenas,
hadas en las letras mágicas de las palabras.

Un maestro, una maestra, en su corazón
recogían las sonrisas, el gesto de sorpresa, las miradas;
removía en las cocinas la cocinera los olores de las cazuelas
al punto del mediodía, las doce de los ángeles
que ellos no conocían ni esperaban y todo fue un instante,
un descuido del destino que pasó por el patio y por las aulas
aquel octubre
en aquella mañana.

Leonard Cohen lentamente desgrana canciones de amor
y odio, y dice I can dream
con su voz profunda
y grave.

Ahora que resuenan doce campanadas al mediodía
de octubre, y veo volar las páginas de los cuentos,
aquellas últimas sonrisas, las miradas del ángelus,
cincuenta pares de ojos infantiles
leyendo la última palabra, ¡ay, dios, qué terrible
desconcierto!, ¡qué dolor de huesos en cada campanada!

Leonard Cohen desgrana sus canciones de amor
y odio lentamente; I can’t dream,
corrige
con su voz grave y profunda
en cada una
de las doce campanadas.

González Alonso

*Leonard Cohen, poeta y cantautor canadiense.- I can dream: Puedo soñar; I can’t dream: No puedo soñar.

Hace hoy 40 años de la tragedia de Ortuella, que fue la explosión de una bolsa de gas propano en el Colegio Público Marcelino Ugalde y la muerte de 50 niños y niñas y 3 adultos, una cocinera, un maestro y una maestra en estado avanzado de gestación. Pasarán otros 40 y ya no estaré para contarlo, pero otros 100 que pasaran no podría olvidar aquel tristísimo día.

El poema que hace hoy referencia a aquella experiencia es uno de los 70 que forman parte del libro “Ruido de ángeles” (Ediciones Vitruvio.- Colección Baños del Carmen.- Madrid, 2020)

El monumento “La flor truncada” fue donada por el escultor José Noja (Huelva) y levantada en Ortuella en 1981. En su placa reza la inscripción: “De todos los niños de España a los niños de Ortuella”.

El poema publicado en El Correo del 23 de octubre: Ortuella 1980, el poema de un maestro a los niños

13
Oct
20

Los libreros de Bagdad

Los libreros de Bagdad

Los libreros de Bagdad
dejan, al cerrar sus tiendas, los libros en la calle
porque piensan
que los lectores no roban
y los ladrones no leen.

Los libreros de Bagdad
son sabios; sus enseñanzas nos descubren
la epifanía de los libros en las calles,
hojas bulliciosas de palabras
para llenar el fardo de la vida.

Los libreros de Bagdad entonan cantos
ferozmente felices aunque saben
que hay palabras que ahorcan
y otras que liberan
si su tinta corre en ríos como el Tigris
por la ciudad que es regalo de dios, la biblioteca
de la Casa del Saber, pasión del conocimiento
y las humanidades
en los confines del mundo,
escuela de traductores,
templo de erudición,
la libertad que vuela entre poemas
y enraíza en la urbe a cal y canto construida
y a la que alcanzan todavía
las sombras antiguas de los cedros.

González Alonso

13
Sep
20

Cayeron las sombras sobre Babilonia

Pañuelo azul
en la cabeza; Babilonia
mece al aire el verde en sus palmeras
y los papiros se adornan de colores
y palabras. Veo una torre alzarse hasta el azul del cielo,
sabiduría
de arquitectos del mundo
y de poemas.

Sobre los hombros leve la seda azul vaporosa
y en los ojos, brillo de miel, el ámbar,
rosa encarnada los labios y la boca
abierta al beso, cintura estrecha
abrazada del amor.

Luego un disparo en el pecho de la alegría; la muerte
hecha rezos, el odio en oraciones,
el miedo de los cobardes
en el nombre de dios.

Así  Babilonia perece en el desierto
y entrega a las arenas el aroma de las flores
de sus jardines colgantes. Así se cercena el camino
a las estrellas. Así el amor  y la sabiduría.
Así la libertad.

Cayeron las sombras sobre Babilonia.
La joven vestía un pañuelo azul
en la cabeza,

pero llevaba
un libro
entre las manos.

González Alonso

02
Sep
20

Días de septiembre

Los días de septiembre
eran calles de León
y plazas,
días abriendo el curso
de Instituto
y eran los libros nuevos
con su olor de tinta fresca
y sus palabras nuevas.

Los días de septiembre
fueron pasos calle Ancha arriba
hasta la catedral y sus pináculos,
delicada altura gótica,
sombra de soportales de la Plaza
Mayor, chatos de vino agrio
en la Casa Benito,
la estrecha y quebrada calle
Matasiete,
Barrio Húmedo, isla de bares
y en Casa Blas más vino
y las patatas picantes
voceadas por el dueño,
cazurro y socarrón,
en céntimos y reales.

Los días de septiembre
eran días de paseo interminable,
Papalaguinda en las mañanas largas
y soleadas
de domingo,
las tardes tras las chicas por Ordoño
y en un escaparate los discos más vendidos,
en la cubierta los Beatles;
Love me do”, número uno
y la noche de aquel día
sonando en los altavoces,

poco dinero
en los bolsillos
y horas de sueños en sesión continua
envueltos en la penumbra de los cines
hasta el último pase.

González Alonso

01
Ago
20

Los días de agosto

Volaron, agosto, los cielos de tus días
pájaros de fuego,
la parva tendida
al sol de media tarde
y mugiendo las vacas
su calor a la sombra de los chopos.

Baja el río sus aguas de verano
rumoreando entre piedras
y los juncos que mecen las orillas;

sestean los mastines,
las abejas laboran los panales
y el amor se desnuda por los prados.

A veces llega una muchacha
con su cántaro
hasta el caño de la fuente de piedra
y salpica el frescor del agua
su rostro y su sonrisa. El sopor de la tarde
se columpia en el aire. Todo se aquieta
y pasa
en silencio. Sólo los sueños
dan vueltas en el trillo que arrastran los deseos
y aventan
la esperanza.

González Alonso

01
Jul
20

Los días de julio

Los días de julio

Cuando se llaman los grillos en la noche
y atruenan las chicharras
al sol del mediodía
y las colmenas
son un zumbido frenético de abejas,

cuando se aquietan las truchas
en las pozas
y el mar detiene sus olas a la orilla
de las playas
y todo duerme y sestea

entonces yo extiendo  el mantel de los recuerdos
y sé que la vida se multiplica,
se agranda y crece entre los días de julio
como pájaros de luz.

Y sé por qué no fue una derrota
al final de aquel verano
lo que mató a don Quijote,
sino
en la forma del hidalgo Alonso
Quijano, el Bueno,
la vida no pudo resistir
la muerte de la ilusión.

González Alonso

02
Jun
20

Los días de junio

Los días de junio
(Versículos a partir de “Las mil y una noches”)

Qué aurora tan luminosa la que me trae tu venida
un día entre los días de junio
oh, mi dulce esposa circundada de gracia.

Turbada la mirada
mi lengua nada puede decir, y siento ardiente
la exquisita dicha del amor, cautivo
de inaugurar esta jornada
con tu deliciosa contemplación, desnuda
entre las desnudas y primeras horas
que visten la mañana.

Como en las mil y una noches así me encuentras
desvestido y perdido en el desierto
de la ansiedad y los celos
en busca del agua fresca
que ofrece el beso en el manantial de los labios,
el que calma, sólo él, más de mil pesares, mil presagios
y mil penas.

Ven, amada mía, con tu honesta mirada
y el rubor de tus mejillas que avergüenza al mismo sol,
desanuda sin demora en la miel de tu boca
el difícil nudo de la espera
antes de que el viento funesto del otoño
marchite con su aliento el brillo de mis ojos
que hoy gozosos se posan
sobre tu cuerpo perfecto en miradas sensuales
y cubre de la vista de los hombres
con delicado tacto
el delgado vestido de la recta
y decorosa
castidad.

Has venido, sin saberlo, a obedecer tu destino. Y todo
es amor, todo el amor que habla
para que yo ponga a la puerta de mi torpe lengua
la cerradura firme del silencio.

González Alonso




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