Posts Tagged ‘Verso Libre

02
Sep
21

El faro de septiembre

C PEÑAS3 - copia - copia

El faro de septiembre

Si septiembre desgrana lentos días
como en racimos de uvas maduradas
para el vino,
en la copa será luz llegada al labio,
faro de la amistad
y en torno de la mesa la alegría.

Si septiembre se desviste
de las horas del verano
entre sombras de bodega,
ve, complaciente, el regalo
que fermenta en las maderas
y sosiegan los mostos encarnados
de promesas.

Si septiembre es abrazo iluminado
y pórtico espacioso del otoño,
recoge la cosecha, enciende el fuego,
apura el brindis que a la vida invita
y  satisfecho del camino andado
sosiega la memoria con recuerdos
felices y en tus ojos el regalo
del brillo de una sonrisa,
amapola sola erguida sobre el tiempo,
las estaciones
y el solar antiguo de los años.

González Alonso

01
Ago
21

El faro de agosto

alejandría1

El faro de agosto

Como mares de estrellas son las noches de agosto
alzadas a la grupa de las olas oscuras
y la voz ronca y grave del insondable océano.
Los suaves vientos soplan,
el aire hincha las velas.

Hay una luz de fuego iluminando el mundo
y es faro y horizonte de la sabiduría.
Los mapas litorales dibujan la silueta
de sus paredes blancas y el fulgor de una torre
que nunca se consume y se eleva hasta el cielo
a las puertas augustas que custodian la entrada
de la inmortal ciudad de Alejandría.

Al abrigo de sus muros miles de papiros hablan
y cuentan sus secretos y revelan la palabra
alta de la verdad
y del conocimiento,
alta.

Navega sin descanso, no des al remo tregua,
no entregues al cansancio la fuerza de tus brazos
ni los ojos al sueño.

Un fanal de promesas guía la nave a puerto
y el coro de los sabios desgrana los discursos
del arte y de la ciencia.

Como lluvia benéfica sobre nuestras cabezas
así la libertad, así el firme progreso,
así la fiel justicia en nuestros corazones
se abre paso y podemos,
lejos  los días oscuros,
abrir a la luz los ojos
y a la humanidad la ofrenda
del saber, hijo pródigo, hijo amado
de nuestro  pensamiento.

González Alonso

01
Jul
21

El faro de julio

El faro de julio

En la luz de la noche de los cielos de julio
surca mi barco el mar entre los sueños
acunados de  infancia; se alzan a las estrellas
murmullos infinitos de plegarias
y en lágrimas mis ojos las contemplan
titilando en silencio; no sé qué rumbo acaso
indiquen con sus guiños, qué respuestas encierran
sus pálidas señales a mis ruegos,
qué esperanzas esconden los secretos
mensajes de sus voces por el ancho universo.

La proa, firme, apunta hacia la costa
que algún faro a intervalos ilumina;
rompe la quilla el agua, divide en dos las olas
y una estela de espuma se abre a popa
dejando atrás los cantos de sirena
de sutil seducción en sus voces sonoras.

Llegar al fin y al fin poder llorar
sobre la tierra antigua de los padres
como al nacer, desnudo de ambiciones,
la inocencia en la risa, el alma limpia
y descansar, al fin, de todos los pesares,
plantar un árbol joven
y ver crecer la vida.

González Alonso

23
May
21

Balada de otoño

diez hojas de otoño

Entre las hojas, sintiéndolas crujir
dentro del alma
y midiendo el dolor del aire transparente
y frío
surgió esta balada de otoño ocre amarillo
y pena inconfesada. Apenas bruma,
diría apenas pena,
apenas sombra y luz de media tarde
cuando en los ojos se prende
apenas
luz de poesía.

González Alonso

01
Abr
21

El faro de abril

Hemos oído la tristeza del canto
de las sirenas; vientos inclementes
empujaron tus velas y se alzaron
las olas; se desploma el cielo en agua
sobre el inmenso mar. ¡Qué destino cruel
para las almas; qué sombríos signos
de congoja, desiertos de esperanza
y lágrimas! Los ojos ya no miran,
ya el oído no escucha, no vive el aire
en los pulmones ni en la costa el faro
llora su luz, sermón de aciaga noche
y alejada ilusión de primavera
donde azules, los lirios, nos esperan.

Antes de que nos demos cuenta
el tiempo pasará
y ya no habrá más amor.

González Alonso

21
Mar
21

De todas las materias

Porque sé cómo estás hecha de todas las materias,
el tiempo que te aplaza,
la memoria, la risa
y el amor
que sopla como el aire de invierno en las encinas
extendiendo su calor de llamas en los troncos
de la lumbre
mientras los días tejen la cesta de los años
de  la vida.

Yo no supe decir que te quería;
te miré todo el tiempo como si estuvieras de paso
y anticipando lo amargo de lo efímero
la soledad me abrazaba con su frío.

Puedo escribirlo ahora; yo sé cómo estás hecha
de todas las materias que me forman,
de mi silencio también,
también de los rincones de mis sombras
y el húmedo y vegetal abrazo
de la hiedra.

Cuando los ángeles posan en mis ojos
tus miradas
fugaces
y las aguas de los afectos desbordan los pozos
de los recuerdos
todo soy yo que vuelve hasta el brocal de tus sonrisas,
aquellas que iluminaron las noches más hermosas
y encendieron en los labios
la sensualidad del aire contenido en un inmenso campo
de amapolas.

González Alonso

*** “De todas las materias” forma parte del libro “Ruido de ángeles” (Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)

09
Mar
21

Espada de fuego

A la mesa del hambre de los sueños
senté el alma. ¡Éramos tantos!
Extendimos las manos y el futuro venía,
aroma de luz preñada de promesas,
a nuestros ojos de mendigos
del mundo.

Surgían por entre los labios
las palabras verdaderas,
musgo húmedo acariciado de brumas
y albas de proyectos solidarios.

Era, entonces, cuando no existía lo imposible
ni tu pecho abrigaba
temor alguno; la asamblea
se alzaba en clamor de libertades puras,
desvestidas del odio nuestras voces
en el exilio del rencor
y la venganza.

Los que partimos el pan de la poesía
no sabíamos
que guardaba el Paraíso
la espada de fuego del arcángel.

González Alonso

** Poema publicado en el libro “Ruido de ángeles” (Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)

01
Mar
21

El faro de marzo

El faro de marzo
Regreso. Faro de la nostalgia

Regreso a casa y traigo entre los ojos
luz de distancias, luz
de azules y olas
desnudas de palabras.

Regreso, como Ulises, a las inciertas costas
del tiempo
y a las tejidas horas
de los días
por la paciente mano del amor
trenzadas.

Regreso. Pisa la tierra el pie
que la orilla del mar toca. La tierra, ay,
destino al fin del navegar incierto
de la vida

y un faro de nostalgia
arrumbado a las costas de los años,
a los destellos de salvación atado. Lejos,
regreso, del proceloso piélago
de la melancolía.

Para quedarme.

González Alonso

20
Feb
21

Hoy no estoy para sufrir la poesía

Hoy no estoy para sufrir la poesía,
el verso más osado se me presenta huero,
el poema, aburrida retahíla de palabras
inútiles y ociosas
sin piedad machacando mi cerebro,
pueril la pretensión de deslumbrar que exhibe
sin pudor ni piedad para el oído
con fervor infantil  nuestro poeta.

Hoy me cansan los lugares comunes y las frases
henchidas y pomposas; me acongojan
las rimas forzadas, me molestan
los sonoros adjetivos y los nombres
traídos a deshora.

Me saturan, pretenciosas, las metáforas,
los verbos se despeñan sin sentido;
no tengo el cuerpo para sufrir más ayes,
encabalgamientos abruptos ni monsergas
sobre el mundo y sus males. No estoy, digo,
para bromas, consejos ni licencias.

Hoy quiero
la tranquilidad vagabunda de las horas
y reír, reír
que es algo muy serio,
apagar con tus sonrisas y miradas
mi antigua sequedad de sentimientos
y celebrar el agua en sus murmullos
de fuente, la brisa entre los pinos,
tus cabellos peinados al descuido
y el amor que se mueve con el viento.

González Alonso

15
Feb
21

Qué difícil decir tu nombre

Qué difícil decir tu nombre,
escribir tu geografía de cumbres
y mesetas cuando tantos
aborrecen  tu nombre,
cuando reniegan tantos la altura de tus cumbres,
la extensa horizontalidad de tus mesetas
y en tu propia lengua insultan tu memoria
y la historia que corre antigua por los ríos
de tus venas.

¡Cuánto odio
ciego
emponzoña sus lenguas cainitas!

Y tú, sufres este desgarro
de miembros mutilados y vergüenzas
desde la altura de tu amor de madre
envuelta tu desnudez en tu bandera.

Qué difícil nombrarte sin herirte
lejos también de aquellos que te aclaman
y convierten en rea de su furia,
la imagen delirante de sus peores sueños
hechos amarga pesadilla.

Y luego estamos los demás, mudos, callados,
asombradamente tristes y en silencio;
nos unen las miradas cómplices, taciturnas
y tu nombre mancillado
y el duelo
y la esperanza.

La larga cintura de agua de tus costas,
los cielos azules, los horizontes verdes,
las ciudades milenarias
nos contemplan.

España, rosa de invierno
al viento
y la madrugada,
yo te guardo en el corazón; en mi corazón
tu nombre; en mis brazos abiertos
te defiendo
y amparo, bajel de lágrimas,
pongo entre los ojos la fiebre de los sueños
que te anhelan
y alzo hasta los labios
la fe de las palabras.

González Alonso




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