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Hypatia de Alejandría.

                                         Hypatia de Alejandría.-Pintura de Charles William Mitchell

Cuatrocientas y quince vueltas había dado el sol
desde la encarnación del verbo, ¡ay dolor!,
vástago de Teón de Alejandría, el sabio,
hija de los números
y la razón
y la filosofía.

En tu verbo la ciudad aprende,
en tus enseñanzas crece. Por el ágora en tu voz
a Ptolomeo se oye y acuden las estrellas a tu mano
rendidas
en la cita
con los astrolabios.

Impregnando está la plomiza densidad del odio la túnica de tus asesinos
y a los ojos asoma el veneno de la ira; su razón de la fe
es sal en el agua
de tu fe de la razón,
por tu belleza incendiados los corazones, seducidas
por tu juventud las voluntades, Hypatia, ¡ay, mujer de hermosura
en la ancha libertad del mundo
tan grande como tu grave sabiduría!

Qué religión te persigue y alcanza con la furia de la muerte,
qué hombres temen la dulce insumisión de las olas
en los arenales de tus playas y alcanzándote
dan muerte ignominiosa
desatando en tu cuerpo la impotencia
de su espíritu bastardo.

Mas, decidme, ¡cómo cabe asesinar el aroma de las ideas,
la claridad de sus ojos,
la luz de la inteligencia alzada
sobre vuestro corazón  de esclavos!

Cuatrocientas y quince vueltas había dado el sol
desde la encarnación del verbo, ¡ay dolor!
El crimen ensombreció las calles de Alejandría.
Ni una más fue necesaria.

Julio G. Alonso

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16 Responses to “Hypatia de Alejandría.”


  1. 1 j, carlos martinez
    octubre 3, 2010 en 00:00

    Hola, Julio:
    Veo tu post y no me queda más remedio que entrar en él: Hypatia.
    A mí también me enamoró.
    Le he dedicado uno de mis libros (aún no publicado, “Alexandria”).
    Me alegra saber que a ti también te inspira.
    Enhorabuena.
    Un saludo:
    J.C.

    • octubre 3, 2010 en 23:54

      No cabe duda, Juan Carlos, que la figura de esta mujer excepcional resulta seductora, tanto por su rara belleza como por su extraordinaria inteligencia, su saber, su formación científica y filosófica, así como por su imagen pública. Una pionera en un mundo extremadamente difícil para la mujer. Las circunstancias dramáticas de su muerte a manos de los cristianos fanáticos hace mucho más relevante el significado de su vida y se puede tomar como ejemplo ante muchas cosas, entre otras, ante la intolerancia y a favor de la igualdad. Pero habrá más, imagino, en lo que hayas profundizado en tu libro.
      Salud.

  2. 3 Santiago Fernández
    octubre 5, 2010 en 22:38

    Hola Julio, acabo de estar contigo en el acto de los jubilados y me he metido rápidámente en Lucernarios para leer la poesía de Hipatia de Alejandría. Me ha gusrtado mucho ( va en serio, no es un simple halago), especialmente la estrofa:

    Mas, decidme, ¡cómo cabe asesinar el aroma de las ideas,
    la claridad de sus ojos,
    la luz de la inteligencia alzada
    sobre vuestro corazón de esclavos!

    Como te decía Hipatia fue una mujer adelantada a su tiempo, además de una sabia que entendió el mundo clásico( viene muy bien la cita que haces de Ptolomeo y su idea geocéntrica del mundo) y lo proyectó hacia el mundo moderno, vislumbrando las enseñanzas heliocéntricas de Kepler.
    Hay un libro Titulado “Hypatia y la eternidad” de Ramón Galí que trata de manera muy inteligente su figura, puede ser interesante su lectura si quieres profundizar un poco en su vida, enseñanzas y repercusión en futuros científicos.

    Tu poema refleja muy bien una serie de aspectos de su vida: las matemáticas, la astronomía, la filosofía , la religión, la muerte, la belleza, la eternidad,…
    Yo no entiendo mucho de métrica,… pero tiene una cierta musicalidad interior que hace de él un lectura fácil y sugerente.
    Un abrazo Julio, he disfrutado mucho con su lectura
    Santi

    • octubre 6, 2010 en 12:46

      Santiago, la calidad de tu comentario es un orgullo para mí y lo recibo como un premio. Me resulta admirable la sensibilidad con que lees poesía; creo que sabrás que el común de los mortales acostumbramos a ver a los matemáticos como a seres de otra galaxia y con la cabeza llena de abstracciones que no se nos alcanzan. Todo obedece, sin duda, a un desconocimiento total de las personas que trabajan, viven y construyen el mundo desde el universo de los números. Por eso me satisface desterrar este prejuicio.

      Tomo nota del libro de Ramón Galí sbre Hypatia y lo leeré con sumo interés. El conocimiento que sobre la figura de esta mujer tengo es más bien limitado. Ni siquiera he visto la película de Amenabar, circunstancia que espero subsanar pronto, pues siempre resulta estimulante conocer los puntos de vista diferentes sobre un personaje, cuando -entiendo- el trabajo es honesto, más allá de la bondad de los resultados.

      Por último, aprovechando la ocasión del encuentro en la celebración de las jubilaciones, quiero expresar desde aquí mi agradecimiento y las felicitaciones más sinceras al Departamento de Educación del Gobierno Vasco y especialmente a Ana Valenciaga, como Delegada Territorial de Vizcaya, por el acierto, la organización y la oportunidad del acontecimiento, en todo entrañable. Me he sentido feliz y he disfrutado de la alegría general de los participantes y, por primera vez, también me he sentido próximo y reconocido por la Administración, cosa que se debe al buen hacer y sensibilidad de las personas que ejercen la difícil tarea de organizar y dar vida a la comunidad educativa. No es cuestión de olvidarlo.

      Salud.

  3. octubre 6, 2010 en 13:30

    Que placer fue descubrirla en Ágora, desde ese momento me enganché a su obra, a su legado, a su forma de hacer….igual que a estos lucernarios.
    Un placer, Julio
    abrazotedecisivo

    • octubre 7, 2010 en 23:10

      No he visto aún la película de Amenabar; pero después de los comentarios sobre Hypatia y dado el interés que suscita y compartimos, Sara, no me queda más remedio que verla cuanto antes y leer algo más sobre ese importante periodo histórico. Te agradezco, de paso, la gentileza con que me distingues al igualar en interés con esa soberbia figura de mujer la sencillez de estos Lucernarios. Sinceramente, gracias. Con un abrazo… decisivo.
      Salud.

  4. 7 Jose Luis Guezuraga
    octubre 11, 2010 en 11:32

    Hola Julio, al final he conseguido encontrar tu blog. Me ha gustado mucho la poesía que has dedicado a Hypatía, voy a seguir indagando y buscando por el blog.

    Un saludo

  5. 9 Perfecto Herrera Ramos
    octubre 13, 2010 en 14:42

    ¿Acaso puede encontrarse belleza más excelsa que la que proviene de la pura inteligencia?
    Pero no siempre la belleza es admirada por todos. Hay quien prefiere ponerse la venda de las razones mas variopintas para hacer callar a quien con sus dotes intelectivas saca la luz de debajo del celemín para que sea vista por todos.
    Un poema encomiable y sumamente inteligente.

    Un abrazo.

    • octubre 13, 2010 en 23:14

      Nada que agregar a tu lúcido comentario, Perfecto. Llama la atención cómo los perseguidos se convierten en perseguidores en cuanto tienen ocasión y alcanzan una mínima cota de poder. Mantener el poder de esta manera es la esencia de la tiranía, el despotismo y la dictadura, sea política o religiosa o religioso-política, que me da igual.
      Salud.

  6. octubre 24, 2010 en 23:57

    Hermosisimo poema, Julio. La figura de Hypatia no es sólo un referente histórico sino un símbolo de la intolerancia que ha rodeado a la mujer con fuerza mental, a las ideas, a la investigación, a la apertura en todos los tiempos. El mundo suele cerrar su avance porque se cierra en banda con el argumento de autoridad.

    Un poema para leer y reflexionar, Julio.

    Gracias por compartirlo.

    Un abrazo
    Enhorabuena
    Ana

    • octubre 25, 2010 en 22:03

      Si las sociedades no han sido justas con las mujeres, la historia se ha encargado de ocultar o minimizar la importancia de las pocas que, pese a todas los impedimentos, consiguieron cierto prestigio y relevancia intelectual o artístico. Si lo mencionado anteriormente resulta humillante, casos como los de Hypatia subrayan el fracaso de las sociedades que los protagonizaron o protagonizan, siendo verdaderos crímenes contra la humanidad. Gracias, Ana.
      Salud.

  7. 13 Sandra
    noviembre 1, 2010 en 18:04

    Amigo Julio,
    Qué hermosura de poema. Has captado perfectamente bien lo que sentimos al leer que fue el destino para la bella y sabia Hypatia. Qué vergonzosos esos que asesinaron a tan gran mujer.
    Lloré bien por Hypatia al leer tu poema. Qué horror y qué gran pérdida para nuestro mundo ese asesinato.
    Gracias por la belleza y delicadeza con que has escrito esa parte de nuestra historia.

    Sandra

    • noviembre 2, 2010 en 00:11

      Amiga Sandra:
      Ha sido una alegría saber que te has detenido en la lectura de este poema y me ha impresionado saber que su lectura te ha emocionado tanto. Gracias por la amabilidad de hacérmelo saber. Espero que encuentres otros poemas o escritos también de tu agrado en este espacio.

      Con un abrazo hasta Los Ángeles, allá en la costa oeste de los Estados Unidos.
      Salud.

  8. 15 Delosángeles
    noviembre 13, 2012 en 06:17

    Primer poema dedicado a Hipatia que yo he leido desde que “descubrí sobre ella y su historia“.. ¡maravilla! Enhorabuena


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