Posts Tagged ‘Imagen de la red.

21
Mar
21

De todas las materias

Porque sé cómo estás hecha de todas las materias,
el tiempo que te aplaza,
la memoria, la risa
y el amor
que sopla como el aire de invierno en las encinas
extendiendo su calor de llamas en los troncos
de la lumbre
mientras los días tejen la cesta de los años
de  la vida.

Yo no supe decir que te quería;
te miré todo el tiempo como si estuvieras de paso
y anticipando lo amargo de lo efímero
la soledad me abrazaba con su frío.

Puedo escribirlo ahora; yo sé cómo estás hecha
de todas las materias que me forman,
de mi silencio también,
también de los rincones de mis sombras
y el húmedo y vegetal abrazo
de la hiedra.

Cuando los ángeles posan en mis ojos
tus miradas
fugaces
y las aguas de los afectos desbordan los pozos
de los recuerdos
todo soy yo que vuelve hasta el brocal de tus sonrisas,
aquellas que iluminaron las noches más hermosas
y encendieron en los labios
la sensualidad del aire contenido en un inmenso campo
de amapolas.

González Alonso

*** “De todas las materias” forma parte del libro “Ruido de ángeles” (Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)

09
Mar
21

Espada de fuego

A la mesa del hambre de los sueños
senté el alma. ¡Éramos tantos!
Extendimos las manos y el futuro venía,
aroma de luz preñada de promesas,
a nuestros ojos de mendigos
del mundo.

Surgían por entre los labios
las palabras verdaderas,
musgo húmedo acariciado de brumas
y albas de proyectos solidarios.

Era, entonces, cuando no existía lo imposible
ni tu pecho abrigaba
temor alguno; la asamblea
se alzaba en clamor de libertades puras,
desvestidas del odio nuestras voces
en el exilio del rencor
y la venganza.

Los que partimos el pan de la poesía
no sabíamos
que guardaba el Paraíso
la espada de fuego del arcángel.

González Alonso

** Poema publicado en el libro “Ruido de ángeles” (Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)

20
Feb
21

Hoy no estoy para sufrir la poesía

Hoy no estoy para sufrir la poesía,
el verso más osado se me presenta huero,
el poema, aburrida retahíla de palabras
inútiles y ociosas
sin piedad machacando mi cerebro,
pueril la pretensión de deslumbrar que exhibe
sin pudor ni piedad para el oído
con fervor infantil  nuestro poeta.

Hoy me cansan los lugares comunes y las frases
henchidas y pomposas; me acongojan
las rimas forzadas, me molestan
los sonoros adjetivos y los nombres
traídos a deshora.

Me saturan, pretenciosas, las metáforas,
los verbos se despeñan sin sentido;
no tengo el cuerpo para sufrir más ayes,
encabalgamientos abruptos ni monsergas
sobre el mundo y sus males. No estoy, digo,
para bromas, consejos ni licencias.

Hoy quiero
la tranquilidad vagabunda de las horas
y reír, reír
que es algo muy serio,
apagar con tus sonrisas y miradas
mi antigua sequedad de sentimientos
y celebrar el agua en sus murmullos
de fuente, la brisa entre los pinos,
tus cabellos peinados al descuido
y el amor que se mueve con el viento.

González Alonso

15
Feb
21

Qué difícil decir tu nombre

Qué difícil decir tu nombre,
escribir tu geografía de cumbres
y mesetas cuando tantos
aborrecen  tu nombre,
cuando reniegan tantos la altura de tus cumbres,
la extensa horizontalidad de tus mesetas
y en tu propia lengua insultan tu memoria
y la historia que corre antigua por los ríos
de tus venas.

¡Cuánto odio
ciego
emponzoña sus lenguas cainitas!

Y tú, sufres este desgarro
de miembros mutilados y vergüenzas
desde la altura de tu amor de madre
envuelta tu desnudez en tu bandera.

Qué difícil nombrarte sin herirte
lejos también de aquellos que te aclaman
y convierten en rea de su furia,
la imagen delirante de sus peores sueños
hechos amarga pesadilla.

Y luego estamos los demás, mudos, callados,
asombradamente tristes y en silencio;
nos unen las miradas cómplices, taciturnas
y tu nombre mancillado
y el duelo
y la esperanza.

La larga cintura de agua de tus costas,
los cielos azules, los horizontes verdes,
las ciudades milenarias
nos contemplan.

España, rosa de invierno
al viento
y la madrugada,
yo te guardo en el corazón; en mi corazón
tu nombre; en mis brazos abiertos
te defiendo
y amparo, bajel de lágrimas,
pongo entre los ojos la fiebre de los sueños
que te anhelan
y alzo hasta los labios
la fe de las palabras.

González Alonso

07
Feb
21

“Ruido de ángeles”, según Florencio Gutiérrez Peña

Florencio Gutiérrez Peña, abogado y Doctor en Derecho con importante obra publicada en su campo, además de dar a la luz trabajos como “Sobre las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812” o el libro “Poesía”, publica en los foros de La Comarca de Gordón este artículo de manera simplificada que aquí reproduzco íntegramente, sobre el libro “Ruido de ángeles”. En este mismo cuaderno encontraréis una entrada sobre su obra y su persona: Florencio Gutiérrez Peña.

Ruido de ángeles

Descubrimientos y análisis de la obra por Florencio Gutiérrez Peña

El poemario de Julio González Alonso, titulado Ruido de ángeles, editorial Vitruvio, 2020, es un libro que, por su valor poético, está llamando la atención sobre sus versos. El volumen comprende una colección de 70 poemas, estructurados, ordenados y distribuidos en 4 rúbricas, a saber: 1. De los justos (15 poemas); 2. La vida me mira (19 poemas); 3. Compromisos (19 poemas); y, 4. Las otras inocencias (17 poemas). Anotemos, de paso, que otros libros del poeta son Testimonio de la desnudez y Lucernarios. Una parte de su poesía la conocemos en este foro desde 2007, si no me equivoco, cuando empezó a publicar poemas sueltos en este Rincón Literario, que hoy prestigia con 52 de su autoría, algunos de los cuales, cuatro, aparecen incluidos en el libro Ruido de ángeles.

 Como no soy filólogo, ni crítico literario, no tengo los conocimientos para hacer un análisis formal de textos, o de alta crítica teórica de ningún libro de poesía, y, por tanto, en este sentido, tendría que cerrar el pico. En verdad, de poesía sé muy poco, esto (tal como yo la entiendo): que no hay verdadera poesía sin emoción, sin hacernos sentir, sin hacernos pensar, si los versos no dicen cosas al conocimiento, al corazón y al alma. Al cabo, si no nos proporcionan una visión del hombre, de la vida y del mundo más rica. En lo que sigue, mi interpretación es personal y subjetiva, por tanto, en lo que digo, mera glosa sucinta, que no comentario, solo me expreso yo. Y no voy a hacer referencias a poemas, salvo unas pocas excepciones.

Dicho lo cual, a mi entender, Julio González es un poeta que no teje versos por juego o por entretenimiento propio, para pasar el rato o hacérselo pasar a sus lectores con resultado simplemente placentero, o que leídos deja tal cual al lector; no es una poesía decorativa. En su obra poética hay una meditación del mundo y de la vida, a la vez. En la selección de poemas que integran Ruido de ángeles, los versos del poeta, creo yo, son portavoz del espíritu de su autor y trasuntan una manera de ver y sentir el mundo, como escenario real, que le es propia, sin ser poesía confesional. Es una poesía anclada en la realidad, en el tiempo en que vivimos, en la vida inmediata, en el hoy y aquí, en el transcurrir del vivir, es decir, una poesía de nuestras vidas cotidianas, sin orillar la herencia emocional del tiempo pasado y las realidades interiores de su ser, que travesean el poemario, con versos espléndidos y, a veces, de serena conmovedora emoción, como, por ejemplo, en el poema Expediente 5 de junio. No hay retórica sino esencialidad de la palabra y estilo explícito. En el diseño constructivo de los poemas, en lo lingüístico predomina la sencillez y la naturalidad, con el uso de vocablos patrimoniales comunes, que posibilita una comunicación más directa y eficaz de la dicción poética, haciendo el canto asequible a todos (la poesía es comunicación), sin mengua de fuerza creadora, de significaciones, de precisión en la emisión verbal, ni de ritmo lírico. Cada poema tiene su motivo propio, su lenguaje, su colorido y su belleza. La conciencia de temporalidad, la señala el poeta cuando en el poema Os hablo a vosotros, dice: “Yo vivo en el tiempo de los péndulos de los relojes; yo os hablo con la lengua viva/de los días/de los calendarios…”. Seguir leyendo ‘“Ruido de ángeles”, según Florencio Gutiérrez Peña’

24
Ene
21

Maestrísimo, del grupo teatral Yllana

Maestrísimo
Grupo teatral Yllana

Teatro Barakaldo, 8 de enero de 2021

Si acudes al espectáculo “Maestrísimo” con la pretensión de ver teatro, te encontrarás con la música; si tu pretensión es disfrutar de la música, te encontrarás con el teatro. ¿Cómo es eso? No se trata, como alguien pudiera imaginar, de una ópera, ese género que es teatro cantado. Se trata de un cuarteto de cuerda metido en los trajes y los pelucones del siglo XVIII interpretando música. ¿Qué música? La música, toda la música. Porque en las partituras del barroco se encuentra el rock and roll, y en el rock encontramos el barroco y el neoclasicismo, el romanticismo y todas las músicas que suenan a flamenco, jotas, pasodobles, canciones populares o bandas musicales de cine en una fusión mágica y magistral que encuentra uno de los momentos más geniales en ese Bachsterday, alumbramiento de las notas de Juan S. Bach y de los Beatles con el tema Yesterday, de Paul Mc McCartney. ¿Cómo lo consiguen? Pues no sin una gran dosis de ingenio, una gran dosis de virtuosismo y una gran dosis de amor y conocimiento profundo de la música.

En “Maestrísimo” la música se desencorseta, se sale de los esquemas y clasificaciones ortodoxas para fluir libremente en torrentes de emociones. El desenfado, la ironía y la interpretación sin complejos consiguen la transmisión de lo esencial, que son las vibrantes emociones en cada posibilidad de las cuerdas de los instrumentos, también liberadas de su exclusiva función predeterminada, para convertirse en herramienta de expresión libre y solamente fieles al compromiso de la creación musical. Seguir leyendo ‘Maestrísimo, del grupo teatral Yllana’

20
Ene
21

Eras aroma de aire

 

Eras aroma de aire entre albahacas,
fecundados días de amor entre la carne,
eras pasión de besos que en los labios
repetían mi nombre;
eras la tarde,
la mañana, eras
las horas
estremecidas del sexo y las caricias
que nunca pasarán por los relojes.

Yo en ti abracé los sueños y la vida,
alcé a tus ojos todas mis miradas
como se alzan a la noche las estrellas
y a la boca la risa enamorada.

Nunca serás otoño en primavera
ni ola perdida en el mar de la memoria
desvencijada y rota.

No seré yo nunca verano en el invierno
de la edad,
ni canción olvidada, ni poema.

Tal vez, al fin, seamos la nostalgia
y un rumor manantial de años pasados
por el alma y el aliento de un futuro
colmado de promesas.

 

González Alonso

08
Dic
20

Las cosas que sé que son verdad.- Andrew Bovell

Las cosas que sé que son verdad
Andrew Bovell

Compañía Octubre Producciones
Teatro Barakaldo, 26 de septiembre de 2020

Intérpretes: Mónica Forqué, Julio Vélez, Pilar Gómez, Jorge Muriel, Borja Maestre y Candela Salguero
Dirección: Julián Fuentes Reta
Traductor: Jorge Muriel
Escenografía: Julián Fuentes Reta y Coro Bonsón
Iluminación: Irene Cantero

El primer reencuentro con el teatro en estos tiempos de pandemia llega después de siete largos meses. Es una buena noticia. A pesar de las mascarillas y las medidas de precaución.

La obra del dramaturgo australiano Andrew Bovell se revuelve con inquietud en el mundo que nos toca vivir, nuestro presente y la naturaleza de nuestras relaciones. En este caso, ha escogido el núcleo familiar para seguir, a través de una amplia metáfora del paso de las estaciones, lo que significa el ciclo de la vida, el nacer, transformarse, morir y renacer continuo. Fija la mirada en la pervivencia del núcleo familiar como reducto de los afectos y sentimientos más profundos, de la necesidad de estima, amor y amparo, en la sucesión de la vida y las fisuras de las relaciones. Los padres y su tiempo de trabajo, ilusiones, sacrificios y esperanzas puestas en los hijos. Los hijos y el desafío de buscar su sitio en el mundo, de intentar ser ellos mismos, de mantener los afectos familiares aunque sus aspiraciones no coincidan con las expectativas paternas. Y nos presenta, en este contexto, el caso de la hija a la que, casada con un buen hombre y con hijos, se le cruza el amor con sus exigencias; la hija pequeña, muy apegada a la familia, y sus intentos de valerse por sí misma, de ser alguien fuera del círculo familiar protector, y sus fracasos; el hijo que siente la necesidad de cambiar de sexo y el hijo que, habiendo triunfado en el mundo empresarial, se ve arrastrado por la vida de una clase social a la que no pertenece pagando el precio a golpe de drogas y robando. Y en la pareja, aparentemente sólida, aflorará la monotonía y falta de sentido del tiempo libre conquistado por el marido en una jubilación adelantada y la infidelidad de la mujer y su renuncia al amor extramatrimonial en favor de una vida gris, pero segura.

No caben más naufragios ni más señales de auxilio a través de las cuatro estaciones del año. El árbol del jardín suspendido del cielo que nunca alcanzarán a tocar y las rosas cultivadas con resignación y paciencia serán la referencia para cada uno de los componentes de la familia dispersándose por el mundo y sus avatares. Como colofón, la muerte hará acto de presencia para arrebatar la vida de la madre fuerte, intuitiva, castradora y protectora que sostenía los vínculos familiares. ¿Se acaba la familia? No. Se reúne de nuevo, se abraza y visten al padre con su traje de luto para –destruido el jardín- comenzar de nuevo. Seguir leyendo ‘Las cosas que sé que son verdad.- Andrew Bovell’

01
Dic
20

Días de diciembre

Vienen de Oriente
con mensajes confundidos. Muere el año,
nace un niño,
lo celebran los sabios con regalos
y rugen las fronteras,
los aviones sobrevuelan las alturas grises
de los cielos
y se entierra el miedo en los cimientos
destruidos.

¡Ay, qué signos de dolor y de esperanza
apegados al alma y a los ojos!
¡Qué maldición bíblica persigue
el destino de los hombres! ¡Qué terrible
condena
cayó sobre sus cabezas!

Trae el aire de la noche el frío
envuelto en la paz de un villancico
mientras la muerte es viento helado
en las ciudades destruidas. Damasco, Raqa, Homs,
Alepo en la extensión antigua de Babilonia, Siria,
y en Israel y en todos
los territorios ocupados palestinos.

Los días de diciembre son vuelo de palomas
de la paz en desbandada
y en los picos
una ramita de olivo.

González Alonso

………...

18
Nov
20

Miguel Hernández, a más de 100 años de su nacimiento

Miguel Hernández Gilabert

Hizo 100 años, aquél de 2010, del nacimiento del poeta; 68 de su muerte en las cárceles franquistas, con 31 de edad. Y hoy perviven el hombre y el mito; pero, por encima de todo, su obra literaria.

Del hombre y sus contradicciones sabemos los orígenes en Orihuela (Alicante), su formación en el espíritu católico conservador de las Escuelas del Ave María, también de sus estudios de bachillerato con los jesuitas, de disponer a su alcance de profesor particular cuando su padre, mirando bien por el negocio familiar, lo pone a trabajar como cabrero. Hombre extremadamente observador que  su estrecho contacto con la Naturaleza lo llevará al conocimiento minucioso de los nombres y características de toda clase de pájaros y otros animales y plantas. Inteligente y brillante en sus estudios y con ganas ilimitadas de saber y aprender. Será, en este sentido, ocasión para que le saque provecho a la extraña amistad con Ramón Sijé teniendo acceso a una bibliografía extensa, al igual que su relación con el controvertido Luís Almarcha que acabaría -una vez terminada la guerra civil- siendo obispo de León. Tanto Ramón como Almarcha eran de derechas, incluso se podría decir que de extrema derecha si atendemos a las veleidades ideológicas y políticas  predicadas y practicadas por Sijé: impulsar a la juventud a una actitud antiliberalista, poniendo como objetivo de la vida un orden moral basado en un concepto retrógrado de la decencia y animando a esa misma juventud a luchar contra los subversivos utilizando la violencia, haciendo uso de lo que en aquel entonces se conocía como el derecho de estaca. De Luís Almarcha qué decir si lo dejó morir en la cárcel. Él mismo escribió, confesando su remordimiento: Dicen que el tiempo lo borra todo y, a veces, lo único que hace es reavivar el fuego de los recuerdos con mayor fuerza para nuestro pesar. Almarcha es quien pagará la primera edición del poemario de Miguel titulado Perito en Lunas. Le consigue publicaciones en el periódico El Pueblo (Orihuela) que él mismo dirige  y Miguel le solicita algunas influencias para buscar trabajo en Madrid que no prosperarán. Pero cuando puede salvarle la vida, no lo hace. Seguir leyendo ‘Miguel Hernández, a más de 100 años de su nacimiento’




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