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Piedra

Piedra

 

Julio G. Alonso

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10 Responses to “Piedra”


  1. 1 Santiago Fernández
    marzo 4, 2011 en 12:46

    Querido amigo Julio:

    Cuando he visto el esquemático dibujo me ha venido a la mente un hecho crucial en la historia de la ciencia como lo fue la caida de la manzana observada por I.Newton. Este es un hecho ampliamente comentado a lo largo y ancho de la historia científica-filosófica, uno de sus amigos lo describe así:

    “Tras la cena [el 15 de abril de 1726], con clima agradable, salimos al jardín él [Newton] y yo a tomar el té a la sombra de unos manzanos. En la conversación me dijo que estaba en la misma situación que cuando le vino a la mente por primera vez la idea de la gravitación. La originó la caída de una manzana, mientras estaba sentado, reflexionando. Pensó para sí ¿por qué tiene que caer la manzana siempre perpendicularmente al suelo? ¿Por qué no cae hacia arriba o hacia un lado, y no siempre hacia el centro de la Tierra? La razón tiene que ser que la Tierra la atrae. Debe haber una fuerza de atracción en la materia; y la suma de la fuerza de atracción de la materia de la Tierra debe estar en el centro de la Tierra, y no en otro lado. Por esto la manzana cae perpendicularmente, hacia el centro. Por tanto, si la materia atrae a la materia, debe ser en proporción a su cantidad [la masa]. La manzana atrae a la Tierra tanto como la Tierra atrae a la manzana. Hay una fuerza, la que aquí llamamos gravedad, que se extiende por todo el universo”.

    Por otra parte también me sugiere un concepto abstracto y lleno de simbología: ¿ qué significa la órbita del tiempo?, como seguramente sabrás, querido Julio, nosotros vagamos por el Universo montados en un gran y maravilloso cuerpo estelar, llamado Tierra( en el que suceden cosas maravillosas y otras despreciables) y nos acompaña en esa errática trayectoria otra multitud de planetas, estrellas, galaxias, nebulosas, ..es como un gran rebaño paciendo en la inmensidad, y todo esto sucede en un espacio cada vez mayor( pues parece que estamos en expansión); es como si el espacio ocupara el espacio. Pero ¿ y el tiempo? ¿qué es el tiempo?, vamos siempre hacia adelante y nunca volvemos a un punto de partida, desde ese punto el tiempo no tiene orbita.
    Perdona, si me he enrollado un poco pero es un dibujo sugerente.
    Un fuerte abrazo Julio
    Santi

    • marzo 4, 2011 en 13:29

      ¡Qué gusto leerte, Santiago! Tus comentarios son lo mejor de mis poemas.
      En cuanto a esta propuesta, que puede ser incluída dentro de la poesía concreta como parte de la llamada poesía visual, nace con un propósito, que es llevar la poesía, la creación de símbolos e imágenes, a un público concreto. No es el lugar de extenderme, pero tengo la intención de ir dibujando y escribiendo delante de personas que participarían en la creación viviendo sus emociones, sus contradicciones, elaborando sus procesos cognitivos y sus interpretaciones; lo que, en definitiva será realmente el poema. También tengo que aclarar que yo no sé nada de poesía concreta y tengo vagas referencias de la visual. Al parecer esta manera de hacer podría encuadrarse en ese movimiento que, según leí en algún artículo, se remonta a los años 50 del pasado siglo. Justo cuando yo nacía. Y no me interesa, de momento, saber nada más porque no quiero sentirme influído por ideas o conceptos que determinen la marcha de lo que quiero desarrollar. Cuando termine la serie de poemas, entonces sí me dedicaré a la labor de informarme.
      Como el poema es una sugerencia y cada cual lo creará a su manera, sólo puedo apuntar algunas cosas que me impulsaron a proponerlo de este modo. El problema del tiempo lo entiendo como lo inmaterial. Tenía claro que -como acertadamente apuntas- el tiempo carece objetivamente de órbita. En todo caso, la órbita le pertenecería a la piedra. Adjudicarle una órbita al tiempo introduce otra búsqueda más amplia al sentido de la existencia, no sólo desde el punto de vista humano. Y algo dinámico, pues tiendo a imaginar el tiempo como un mar quieto en el que nos movemos. Creo que el tiempo no es una categoría independiente del espacio, y puede considerarse curvo en una interpretación profana de la teoría de la relatividad. ¿Llevaría tal cuestión a poder imaginar una órbita? La piedra la concibo como lo material, sin vida orgánica. Pero el paso de la piedra por el tiempo también significa la posesión del tiempo por la piedra. No son realidades puestas una al lado al lado de la otra. Y la posesión del tiempo, ¿no será signo de alguna clase de vida? La piedra no permanece inmutable, aún imaginada en el espacio; las contingencias de la piedra ocurrirán en un tiempo que la posee. De ahí a perderse en el mar de la Ciencia con conceptos como la materia o la energía creo que hay poco trecho. La aportación de la intuición a los temas científicos desde el arte o la literatura puede que le dé frescura. Por otro lado, estoy convencido de la influencia del mundo científico en las producciones artísticas. Se me viene a la memoria, por haberlo visto recientemente, el caso de S.Dalí y sus relojes blandos en relación con la teoría de la relatividad de Einstein, además de su pasión por la estructura del ADN. Pero, seguro que a poco que se investigue, los ejemplos se multiplicarán.
      No puedo pretender dar respuestas para las que no estoy preparado, pero sí ofrecer algún motivo de reflexión, de discusión y de creación. Espero que, además, resulte grato.
      En próximas entregas de poemas con esta temática tal vez encuentres muchas más ocasiones de encontrar relaciones entre la ciencia y la poesía, sin que pretenda -de ningún modo- hacer poesía de la ciencia.
      Con un abrazo y el agradecimiento, mucho, por tu comentario.
      Salud

      • 3 Santiago Fernández
        marzo 7, 2011 en 23:07

        Estimado Julio:
        En relación con tu poesía visual y tus otros escritos, me ha venido a la cabeza una reflexión que quiero compartir contigo. Hasta hace pocos años, unos diez, los artistas enseñaban su obra a unos pocos; en algunos casos tenían suerte y esos límites eran traspasados, de manera que otros muchos tenían la posibilidad de conocer su labor.
        Si pensamos en poesía, seguramente te vendrán a la cabeza algunos autores, que siguiendo ese mismo proceso han ido penetrando en el imaginario colectivo y ahora son verdaderas señeras de su campo. Pasa lo mismo con la pintura, con el cine, la escultura, etc.

        Pero hoy, la tecnología ha acelerado ese camino y un artista es capaz de poner su arte a disposición de TODOS, y de manera instantánea. Es una red planetaria de miles y miles (millones en algunos casos) de personas y curiosos que intercambian arte entre ellos y usan el medio de comunicación como medio de presentar y de intercambiar arte. Este gran circuito es probablemente el mayor movimiento de arte que se haya visto en la historia y que continua creciendo día a día… No sé cuál es su horizonte, ni tampoco sé si es mejor o peor que lo que venía sucediendo, pero lo que es evidente es que cualquier persona tiene la posibilidad de acceder, criticas, asentir, disfrutar y compartir las creaciones de otras personas.
        Como ves hay nuevos artistas que distribuyen su arte por las ONDAS, además de manera gratuita, en este sentido volvemos al antiguo comercio como trueque: “tu me das una poesía y a cambio yo te la comento y la disfruto “. Es evidente que muchos de estos artistas valoran más el “hecho de intercambiar” (la comunicación) por sí mismo que los “objetos o información de intercambio”. De modo que el “valor de intercambio”no es el premio a conseguir. Este intercambio es idealista, y está basado en la confianza, en la responsabilidad, lo FUNDAMENTAL es mantenerse en comunicación.
        !qué palabra más bonita la COMUNICACIÓN!
        Recibe un fuerte abrazo Julio y muchas gracias por tu respuesta
        Santi

      • marzo 13, 2011 en 11:30

        Amigo Santi:

        Empezando por el final de tu reflexión, tengo que admitir que comparto el valor que le das a la comunicación; en este caso y el del arte en general, una comunicación hecha desde la sensibilidad, la belleza, la emoción y el discurso no exento de crítica, y -es mi opinión- mejor de carácter constructivo. De esta comunicación a la que aludes nos nutrimos y enriquecemos y hacemos crecer como personas, algo noble y gratificante y muy contrario al embrutecimiento, la disputa estéril, el hedonismo o el adocenamiento intelectual.

        Es cierto que el desarrollo tecnológico nos está ofreciendo una visión muy novedosa del mundo en el que podemos actuar y parece una herramienta útil para ser y sentirnos protagonistas de nuestro tiempo. Las élites culturales e intelectuales del futuro surgirán de este inmenso mar de riqueza creativa que nos acerca a la palabra, la idea y la acción. Navegar este proceloso océano con acierto y ventura es un reto saludable. Creo que merece la pena aventurarse a ello aunque en la travesía solamente encontraras a una persona, entera, cabalmente humana, con la que compartir parte de esta experiencia. El mundo está hecho de felices encuentros y algunos desencuentros, y esta maquinaria de la red pienso que posibilita más de los primeros que de los segundos. La idea de trueque (¡qué palabra más hermosa!) me ha gustado mucho y creo que define bien el alma de la comunicación porque tiene algo de generoso en el saber dar y en el saber recibir.

        Un grato momento siguiendo tus impresiones y opiniones, Santi. Con las gracias y un abrazo.
        Salud

  2. 5 Pilar Merenciano
    marzo 8, 2011 en 11:00

    El tiempo no existe. “Siempre es ahora”. Las agujas de un reloj, en marcha, te lo dicen.
    Un abrazo y mucha Salud, Julio.

    PD.
    Me ha encantao el gráfico. Gracias por hacernos pensar.

  3. marzo 17, 2011 en 09:14

    Cuando vi por primera vez este poema visual, propuesta que entronca con algunas experiencias de los años 50 y 60, no supe qué comentarte en ese momento. Preferí pensarlo. Al hilo de las reflexiones que anteceden, quiero hacer algunas reflexiones también. Como podrás comprender este tema del tiempo es un tema muy de mi interés.
    El tiempo, desde la perspectiva de la física moderna conforma una curvatura en el espacio. Nuestra experiencia vital es que el tiempo pasa: hay diferencias considerables en nuestra experiencia desde el nacer al fenecer. Mucho se ha dicho y reflexionado sobre esta magnitud: parece formar parte esencial de nuestra existencia. Quizás nunca podamos saber lo que es. Como decía Rilke, de nuestros ojos hacia fuera sólo existe la visión del animal.
    Sí quería apuntar algo que siempre me ha llamado la atención, y es la diferenciación casi tajante entre ciencia y humanidades. Eso tuvo lugar en el siglo dieciocho con la revolución industrial, y tenía un sentido, y que hoy arrastramos fundamentalmente en el mundo de la educación, a pesar de que las circunstancias económicas han cambiado. Hoy se aboga más por una formación más interdisciplinar y una educación tendente a hacer que el alumno sea formado en la creatividad. Ello, a mi parecer, está más acorde con las necesidades de la economía actual que cada vez más necesita de personas que sean capaces de innovar ofreciendo nuevas soluciones más acordes con las nuevas necesidades y los conocimientos más modernos en todas la ramas del saber. Para mí, creo que es el futuro.
    Desde el punto de vista artístico, y más concretamente, desde el punto de vista poético, creo que todas las experiencias en ese sentido, y la más loable a mis ojos ha sido la de Antonio Machado, han ido desde la esencialidad a la temporalidad: qué es esencial en sí y qué es pasajero. Y lo más importante en esa tensión a la hora de crear, al menos para mí, es ser conscientes de que el tiempo pasa, que es ineludible, pero que la consecuencia es la importancia del presente, al que debemos aplicar lo que nos enseñan los recuerdos y lo que otros han experimentado cuando su vida ha pasado.
    No quiero extenderme más. Este es un tema apasionante pero da para una reflexión muy larga. Seguiremos hablando del mismo.

    Un abrazo.

    • marzo 17, 2011 en 18:09

      Amigo Perfecto:
      Ya sé que te inquieta e inspira el tema del tiempo, hasta el punto -como es sabido- de haber escrito todo un poemario en torno a este tema y la vivencia y reflexión del sentido del paso del mismo.
      Me interesa las alusiones que haces a la esencialidad y a la temporalidad. Quiero distinguir la temporalidad, el tiempo exterior al hombre, el tiempo del reloj, de la esencialidad que yo encontraría en el tiempo existencial o tiempo cualitativo, que sería esa sensación del momento adecuado, momento de la iluminación, la ocasión que, cuando ha sucedido, ya no es posible recrearla ni volver a tenerla; o sea, lo que tú llamas presente. Tal vez la poesía -prima hermana de la música- sea más sensible al tiempo y el movimiento en la creación o ´búsqueda de la belleza. Para Shopenhauer la belleza estaba en toda expresión humana y en la música encontraba el nivel más alto de belleza. El tiempo traducido en ritmo y el movimiento como concepto del devenir o el fluir hacia la muerte.
      En el poema que nos ocupa y al que aportas opiniones tan interesantes como las expuestas yo encuentro que la piedra no está sólo en el espacio, sino que también está hecha de ese espacio, ese tiempo. Si hubiera imaginado a un bailarín en un medio escénico hubiera resultado, tal vez, más próximo porque hablaría de vida orgánica y, dentro de ésta, de la vida humana; al situar un elemento inorgánico en un espacio aparentemente vacío, aunque lleno de tiempo, y dotar a este elemento de movimiento, surge la idea del tiempo. ¿Qué pasaría si la piedra estuviera quieta, inmóvil, en medio del espacio? ¿No existiría el tiempo? Desde esa imagen congelada parecería que no, pero sabemos que no es así.
      En fin, como ves, tu tema del tiempo da para mucho. Ha sido un placer encontrarte en este tema. Con un abrazo.
      Salud

  4. abril 10, 2011 en 11:13

    Todo un hallazgo esta forma de unir unos cuantos versos con sencillos dibujos pero de alto contenido y sugerencia poético-social, filosófica, etc…

    Como te he dicho el enlace de “Lucernarios” desde “El hombre inacabado” ya funciona.
    Hazle tú también un sitio a “El hombre inacabado” desde “Lucernarios”

    Un fuerte abrazo, viegjo amigo.

    • abril 11, 2011 en 12:14

      Amigo Ferreiro. Gracias por el comentario en esta entrada, y gracias por arreglar el enlace con Lucernarios en tu cuaderno El hombre inacabado que, como ves, ya luce en éste con entrada por partida doble para no perderte la pista. Con un abrazo.
      Salud


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