Posts Tagged ‘Poesía

18
May
20

Sanchica

Sanchica

Quince años, dos arriba dos abajo
Sanchica cumplirá. Como una lanza
es la moza al decir de Sancho Panza
que parió su mujer Tere Cascajo.

Fuerte y capaz de hacer cualquier trabajo
para ser gran condesa bien le alcanza
todo el aire del campo, la templanza
y saber cocinar las sopas de ajo.

Tal mañana de abril fresca y lozana
ninfa del verde bosque bien sería
y agua que limpia de la fuente mana.

Más fina que la fina porcelana
su cara de condesa luciría
en su curtido rostro de aldeana.

González Alonso

11
May
20

En la sima

En la sima

Desde la sima en que la mala suerte
quiso poner a Sancho en duro aprieto
se oye con sus lamentos el discreto
silencio de su burro ante la muerte.

¿Y qué esperar después de conocerte,
guardarme la amistad con tu respeto,
si el trance de esta noche y su secreto
traerán  la desdicha de perderte?

Pasan las horas lentas en el sucio
triste y frío  lugar de la vileza
con lágrimas, lamentos y querellas.

Y en silencio profundo sigue el rucio
filosofando mudo y con tristeza
los mensajes del viento y las estrellas.

González Alonso

*Sancho y su rucio caen por la noche en una profunda sima. El burro, silencioso y patas arriba, miraba la noche estrellada por el agujero del precipicio mientras Sancho gritaba y  se lamentaba convencido de que allí, amo y pollino, acabarían su paso por la vida. (El Quijote.- II, 55)

01
May
20

Los días de mayo

Los días de mayo
(En la luz de Almería)

Eran días de azul y de aire limpio
como dedos que se hunden en la tierra
y remueven su verdor. Los atochares
pintan las lomas,
a los roquedos se alzan
en aire las retamas, trepan
los matorrales.

Eran días
de milagro en el desierto,
de ramblas escaladas
de gandules
y todos los colores del ocaso.

Sobre el malva volcánico la sierra
y la costa recortada, el mar
de azules mece
en sus aguas profundas
praderas de posidonias.

Y hay
paz, un silencio sonoro
que inflama de calma la mirada
y en el alma
el aroma del tiempo

cuando mayo desciende por sus días
de  sur mediterráneo.

González Alonso

21
Abr
20

Alonso Fernández de Avellaneda

Alonso Fernández de Avellaneda
Malo es todo aquello que para el fin deseado
vale poco (El Quijote de Avellaneda, cap. XVII)

Si para el fin querido vale poco
todo aquello que es malo, hagamos cuenta
de cuan poco ha valido aquí la afrenta
robándole a Cervantes este loco.

Avellaneda dicen en el zoco
ser el avellanado que dio a imprenta
esta segunda parte donde asienta
su torpeza escribiendo; yo así invoco

a  Dulcinea desterrada; al triste
hidalgo sin amor; al escudero
simple, ramplón, rufián y avaricioso.

¡Que don Quijote sin amor no existe!
¡Que no hay Sancho más fiel y aventurero!
¡Que no hay sin Dulcinea mundo hermoso!

González Alonso

10
Abr
20

Pérdida

Hoy eras sólo ola cabalgando
en la música
de ayer, breve ansiedad
y aliento del invierno;
eras como son los momentos buenos de la vida,
efímeros y bellos, leve humedad
del beso.

Recorriste en mi corazón el espacio
de un arpegio
y viniste a mis lágrimas
temblando. Entonces ya sabíamos
que lo hermoso se consume en su hermosura
apenas se recuesta en nuestros sueños.

Qué frío, qué frío
y qué ternura de abrazos
mientras cuidas el amor de mi mirada en tus ojos
y envuelta en los sollozos y en aroma
de adioses
me devuelves la caricia
en la sonrisa.

Supimos que éramos felices en mitad de la desgracia
y que no había camino de retorno,
por eso sé que no te irás del todo
ni me perderás del todo
ni dejará de sonar una canción
insistentemente al piano.

Esta noche no podré conciliar el sueño
y hasta el alba me arropará el insomnio;
entonces,
sin miedo a la obscuridad
volverá la quietud

y podré  llorar

al cerrar los ojos.

González Alonso

 

01
Abr
20

Los días de abril

Los días de abril
(30 días en 30 palabras)

Ánfora de lluvia, abril,
flor de almendro, en la luz
de tus días
mis pensamientos.

Ánfora de miel, abril,
cada día
tuyo
un verso

y en tu poema
mis sentimientos.

González Alonso

24
Mar
20

Lenguajes

Lenguajes

Yo me alimento y bebo de todos los lenguajes,
de la música vengo
en arpegios de aire
que remueven las brumas de la mañana helada,
soy de la sombra luz, de la voz la palabra,
esa escala de sílabas que nutre de emociones
las páginas del alma.

Del templo soy columna, cincel sobre la piedra
que la trabaja y forma, dibujos abrazados,
colores extendidos sobre la blanca tela.

Soy del paisaje sol en el ocaso,
del almendro lo amargo de la almendra,
cera que arde en cirio de oraciones
y miel en las colmenas.

Ahora, di, qué belleza
qué canto
qué emoción contenida, qué dolor
qué alegría
qué lágrimas, qué llanto
vertidos en la copa del tiempo de la vida
son tuyos,
poesía,
son míos, son de dios, son de nadie,
de todos y del mundo
en el término extenso de sus cuatro
puntos
cardinales.

González Alonso




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