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Ago
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Tarde

Edward Hopper (EEUU 1882-1967) Mujer tomando café

.
Sobre la tarde cae el silencio pegajoso
de la sobremesa; la luz esparce
la pereza de los muebles, un camarero ha dejado ante mí
la tacita de café; sólo el chasquido leve
del platillo contra el mármol llena el aire
y los pensamientos vuelan lentos la atmósfera del bar.

Julio G. Alonso

.

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17 Responses to “Tarde”


  1. agosto 8, 2011 en 15:48

    Hermosa manera de decir tienes, amigo Julio, logras una atmósfera increíble e intensa en tan pocas palabras, pareciera que ese chasquido te ha devuelto de alguna morriña.

    Me encanta venir a tu bitácora de Luz, siempre es un placer, un abrazo.

    • agosto 9, 2011 en 18:07

      Amiga Isabel, el poema formaba parte -o tal vez forma parte todavía- de una serie de poemas en los que pretendía reflejar a modo de fogonazo o flash algunas situaciones cotidianas. Vacas, o el poema La era, forman parte de esa serie. Pero me paré, no sé por qué, cuando llevaba una decena, aproximadamente. Me acordé de éste y lo traje al calor del verano. Me alegra, ya sabes, contar con tu opinión y mucho más tu paso por Lucernarios. Con un abrazín, como dicen los guajes.
      Salud

  2. 3 Julio Guzmán Sanchis
    agosto 8, 2011 en 21:40

    Julio, muy bello tu poema, intimista; sencillo, que es, dos veces bello. En un lugar acogedor, un hombre solo con sus pensamientos, con su alma, quizá.
    Para sumarme a tu tema de “tarde”, te transcribo un poema que tengo hecho – es un poco largo y mixto, verso y prosa…ya me conoces – es de una tarde también, bueno es una tarde de toros – no deja de ser una tarde – espero sea de tu agrado. Un abrazo de tu tocayo, Julio.

  3. 4 Julio Guzmán Sanchis
    agosto 8, 2011 en 22:09

    Tarde de toros: Fantasía.
    Plaza de Toros de Linares: Grandiosa
    Corrida de Toros, a celebrar
    un veintinueve de agosto de mil novecientos
    cuarenta y siete: Feria y Fiestas de San Agustín:
    siendo “6 Escogidos Toros 6”,
    de la Ganadería de Don Eduardo
    Miura, para los diestros:
    Gitanillo, Manolete y Dominguín.

    A las cinco de la tarde comenzará la corrida, en la que se verá el arte del toreo desde arriba; desde una grada, que es un gran plano inclinado que circunda una gran plaza; grada de bancos repleta, como peldaños de una gran escalera en donde se sienta la gente, a disfrutar de la Fiesta.
    Los clarines ya anuncian el comienzo del Poema, y que una corrida de toros es un poema escrito por un torero fino y esbelto, como un lápiz, bello; escrito sobre la arena de un efímero ruedo, lleno de gestos repetidos y no por eso, menos bellos. Poema que será borrado finalmente, arrastrando por el suelo a un toro muerto, protagonista obligado a morir bellamente, al culminar la faena, y que será arrastrado por el ruedo como si feura un trapo de borra todo lo escrito.
    Y así, salió Islero del chiquero, por la puerta del toril, en aquel aciago día, en aquella plaza de toros, una calurosa tarde de agosto, fiestas de San Agustín: Y que era un toro más de aquellos “6 Escogidos Toros 6”. Salió como si fuera un toro traicionero, en vez de un noble e inocente toro, que es, lo que es un toro para el toreo; toro que sería un toro señero, sin él saber, y que salió con toda la belleza, bravura y furia como sólo sale un miura, por la puerta de un toril; con sus finas manos y patas, rasgando en su camino el suelo, resoplando como un huracán, con todos sus sentidos prestos, alzando su noble cara, mostrando su cornamenta que reta, al que a él se enfrenta…Desde su soledad de toro, en una inmensa plaza de toros, en la que todo, hace presagiar su muerte.
    Frente a él, un junco cimbreando por el viento en su pose de torero: Torero, hombre de valor lleno, pues el arte del toreo domina, como domina su miedo, que por ser valiente domina, pero siente, que es, lo que es ser valiente, tener miedo y dominarlo; al mantenerse inmóvil frente a un noble toro, señero: La estética del torero, junto, muy junto al toro, como si fueran uno; torero y toro.
    La faena: los capotes, banderillas y caballos,
    los aplausos, ovaciones y los ¡olés!,
    la muleta, los cansancios, los temblores, junto
    a sangre y sudores, bocas secas y clamores,
    concentraciones y los roces, entre toro
    y torero; arena y flores, el brindis
    a los señores, la montera cae
    al suelo; el torero y la barrera a
    su espalda, de rodillas: La hora de
    la verdad llegada, de puntillas, arrancada
    y el estoque afilado, matador; hombro
    y brazo y muñeca y mano y filo,
    la estocada y el clamor, los aplausos
    y el adiós al toro, que fue
    el único que murió.

    Autor: Julio Guzmán Sanchis.

    • agosto 9, 2011 en 17:59

      Bueno, tocayo, la crónica de la tarde de toros no puede ser descrita con más vehemencia. A pesar de la importancia del mundo del toro en la cultura española tengo que confesar que solamente una vez asistí a una corrida en Bilbao por medio de una invitación. Me gustó el arte con el capote y la muleta. No me gustó y me pareció excesiva la suerte de varas. La muerte del toro no me impresiónó; solamente deseaba que el matador acertara a la primera para evitar ver el sufrimiento del animal. Las banderillas estuvieron bien, con estilo. En fin, amigo Julio, que no soy ningún experto y no creo que pueda llegar a vibrar ante este espectáculo con la altura de tu crónica o la pasión por este arte de reconocidos escritores y poetas. Pero ahí queda el testimonio de otra tarde, alejada del ruedo de la mesa del café y ese tedio que a veces invade las horas. Con un abrazo, tocayo.
      Salud

  4. agosto 10, 2011 en 00:25

    Y los pensamientos vuelan lentos…ya sólo el hecho de volar…denota movimiento y que los pensamientos se muevan y nos muevan es bueno…¿verdad?

    Abrazotedecisivo y hasta la vuelta que llegó por fin mi retirada vacacional. Disfruta mucho de la vida Julio.

    • agosto 10, 2011 en 10:41

      Amiga Sara:
      Ante todo quiero desearte unos días de asueto felices y en compañía de los tuyos, con quien tanto quieres. Después agradecer tu paso de nuevo por Lucernarios y, por último, decirte que la relación entre movimiento y pensamiento apuntada mediante el vuelo en el poema breve y que tú subrayas con acierto, es una de las esencias de la vida. Me has hecho recordar una canción de Luis Eduardo Aute en la que decía -más o menos, pues cito de memoria- que no, que no, que el pensamiento no puede tener asiento, que el pensamiento es andar siempre adelante… Tal vez también la recuerdes. Con un abrazo.
      Salud

  5. 8 daniela
    agosto 11, 2011 en 12:42

    hola Julio, por qué será que me identifico tanto con esa tarde que propone tu poema, será cosa de sensibilidades no me cabe duda, además la tuya me gusta lo suficiente para visitarte y saber de ti, de vosotros, los que leeis Lucernarios.
    Me acuerdo del comienzo de un poema que dice.
    El bar, casi desierto
    la luz, tenue, privada,
    al fondo del recinto
    un hombre, una mujer
    ponen sobre la mesa
    cartas de sentimientos
    junto al café y al te.
    empero si te fijas,
    por poquito que sea,
    verás saltar las chispas
    del duro pedernal…

    solo me acuerdo hasta ahí,disculpa la acentuación estoy en un microportátil prestado y…no puedo pedir más.
    Pasé de Asturias a Castilla por el puerto de Pajares, y por esa zona del Gordón, viniste a mi cabeza ipso facto…Un abrazo Julio, bss.

    daniela

    • agosto 11, 2011 en 16:55

      Gracias, Daniela. El esfuerzo de escribir desde un ordenador tan pequeñito merece un premio; así que,como verás, las tildes del escrito están arregladas con un poco de magia… ¡Ah, qué sorpresa tu paso por Gordón! Por cierto, pasando el puerto de Pajares… se llega a León, no a Castilla, que queda un poco más lejos, je,je,je… Bueno, pues te diré que yo ando por León y en unos días en La Pola de Gordón. Espero que la cita del VII Encuentro sea, como acostumbra, muy grata.

      En lo que se refiere al poema, recuerdo estos versos que me citas, y aún otros tuyos con el mismo tema:

      El bar
      Ese rincón del bar donde yo sigo aún, sin estar,
      te ha atraído, ha tirado de ti, de tus pies y pisadas
      te ha sentado a rememorar esos días sin soledad.

      Y sentías la silla caliente, y el té en un despertar,
      las cabezas bullendo gozosas, todo cómplice,
      sin artificio, sin ocultar una ancha sonrisa en la cara.

      Bueno, se ve que tenemos algunas predilecciones comunes, al menos con los temas de bares, tardes y atmósferas especiales. Otra vez gracias, Daniela. Con un abrazo.
      Salud

  6. agosto 12, 2011 en 09:12

    Desde las tardes soñolientas del sur tu poema llega propicio. Siempre hay en Cabo de Gata alguna higuera desde la que algún gorrión nos trae el piar que pone contrapunto al sesteo de estas tardes de desierto lunar y azul intenso matizado por la reverberación del calor sobre las piedras.
    Por cierto, y en contraste paisajístico, decirte que hace poco estuve en Gijón, y a la vuelta, camino de Pajares, pasé por tu tierra. No pude por menos de acordarme de tí.
    Saludos, amigo Julio.

    • agosto 13, 2011 en 11:38

      Amigo Perfecto:
      Me encanta recibir tus noticias. Sigo con atención e interés tus éxitos a través de tu cuaderno y te veo muy activo y, presumo, feliz en esta etapa tuya tan creativa. La alusión al Cabo de Gata me ha retrotraído a los años -todos felices-de los que pasé gran parte de sus veranos y alguna semanasanta en Agua Amarga, así que no pude menos que evocar las tardes de cafetito en la plaza del pueblo compartiendo conversación con las gentes del pueblo y algún que otro veraneante; experiencias que espero poder repetir pronto.
      Me alegra que hayas posado la mirada en los paisajes de la parte de la montaña leonesa en la que me crié. Ahora estoy en León y, en breve, estaré en La Pola de Gordón para celebrar un encuentro con amigos de la infancia; encuentros que se repiten cada verano desde hace siete años.
      Con las gracias y un fuerte abrazo.
      Salud

  7. 12 Andrea
    agosto 12, 2011 en 18:03

    ¡Qué sencillo y qué difícil¡ Leo el poema, cierro los ojos, y ya estoy sentada en ese bar sintiendo esa atmósfera de abandono y pesadez, aunque no exento de cierta calidez que estimula el nacimiento de ideas. Vagas y difusas en un principio pero claras y precisas en sus finales.
    ¿ Cómo lo consigues? A mi juicio haciendo que nuestros sentidos respiren lo que allí se vive. Siencio, chasquido, lento (oído); pegajoso,mármol, aire (tacto); café(olfato-gusto): luz, tarde,muebles,tacita, platillo (vista); pereza( cuerpo).Un ejemplo claro es cuando dices:” pereza de los muebles”. Esta personificación es muy sugerente porque exalta y refuerza la sensación de quietud que los objetos inertes ya tienen de por sí. Los muebles, quieren su momento de holganza, no quieren que les molesten ni zarandeen.
    ¿Quién no ha vivido un momento parecido ? Vivirlo es fácil, disfrutarlo también, pero hay que tener una sensibilidad especial para ver, sentir y exprimir lo cotidiano, ofreciéndote y ofreciéndonos, posteriormente, un poema . ¡Quién pudiera!
    Cuando una tarde cualquiera viva una sobremesa similar, tu poema volverá a mí evocado por las sensaciones que hoy ha despertado al leerlo. Tampoco descarto que algún pensamiento se deslice perezosamente entre tacita y tacita de té ( soy adicta a esta infusión, no al café).
    Milsonrisas perezosas.
    Andrea.

    • agosto 13, 2011 en 11:24

      Como sé que estás enfrascada en lecturas como las de Rainier Maria Rilke en las cartas a un joven poeta, creo que encontrarás en ellas la respuesta a cómo se consigue escribir un poema, además de otras muchas consideraciones que la sensibilidad de Rilke y su agudo sentido introspectivo le permitieron dejar en su estupenda obra. Pero no quiero echar todos los balones fuera, así que me atreveré con otras cuestiones, no menores, de tu estupendo escrito en el que analizas y te dejas entrar en los versos con una sensibilidad y acierto envidables. Cuando aprecias la vaguedad de las ideas que se azambullen en el ambiente del bar y lo hacen de una forma un tanto pesada y difusa, encuentro que fue esa la sensación que quería transmitir y que alrededor de ella se mueve la soledad que habitualmente nos acompaña y en la que nuestros ensueños se recrean y alimentan, a veces sin saberlo, futuras acciones. Hay mucho de ausencia que lo llena todo y mucho de uno mismo en esa ausencia que nos nutre de emociones, de percepciones de cuanto nos rodea que son puentes hacia lo sencillo, lo cotidiano, lo efímero y su valor. Por eso, pienso, las cosas, los objetos, se empapan de nuestra soledad y ensueños y por ello también se funden con la persona y existen porque la persona los piensa y los siente. Somos, tal vez, uno con nuestro entorno. Escribes que quién pudiera elaborar un poema de esta índole… Honestamente he de decir que siendo capaz de vivir las situaciones de la vida cotidiana con esa atención y mirada especial de las que haces gala, nada te impedirá el salto posterior, entregar el trabajo de Meletea a la musa Mnemea. Incluso, apostaría sin temor a equivocarme, es más que probable que ya lo hayas intentado. Siguiendo con Rilke, ya sabes que hay que escribir por necesidad y que hay que dejar que la obra madure, sin ansiedad por buscar la aprobación de los demás; así que, Andrea, te animo a seguir los buenos consejos del maestro. Con las gracias por tantas sonrisas y un abrazo.
      Salud

  8. 14 Santiago Fernández
    agosto 16, 2011 en 11:28

    Querido amigo Julio:
    Esto no es poesía libre sino BELLEZA.
    Has comentado de manera magistral un cuadro, que a muchas personas nos pasaría desapercibido, pues vemos poco más que una persona sentada tomando un café.

    Tienes la maravillosa cualidad de encontrar las palabras precisas y engarzarlas de manera magistral, es como si el cuadro de Hooper quisiera reflejar tu poema y no al recíproco.

    Hooper es uno de mis pintores favoritos, hace años ( a raíz de una conversación con Jon Barredo, profesor de Bellas Artes en la UPV de Bilbao) hice un estudio geométrico de uno de sus cuadros “Habitación vacía”, trataba de saber si era posible conocer, basándome en las sombras, el lugar geográfico del mundo que hace referencia el cuadro. Para ello estudiaba exclusivamente la posición de las sombras perfiladas en el interior de la habitación, pues era una sombra inusual.
    Hooper dibuja en el interior de la habitación la sombra que produce el sol al penetrar en esa habitación, que por cierto no contiene ningún elemento, ni humano ni material (de aquí lo de vacía) . Después de algunos cálculos y variadas conjeturas el hecho curioso es que no hay ningún lugar en el mundo en el que se produce tal sombra, pero si dibujásemos el conjunto de todas las sombras que el sol va produciendo a lo largo del día nos daría exactamente la composición. Y es que Hooper es un gran maestro de los dibujos relacionados con las luces y las sombras, técnica aprendida de Degas, pero especialmente de nuestro Francisco de Goya.

    Julio, me ha sorprendido la precisión con la que has descrito ese momento del cuadro que comentas, pues en tu comentario introduces la mayoría de los elementos que críticos del arte atribuyen a Hooper: luces y sombras, melancolía, detalles meticulosos, instantes precisos,soledad,…

    Es un verdadero placer poder disfrutar de tus escritos, pues tienes una gran sensibilidad y la maestría de plasmar en tus poemas instantes mágicos. Me han gustado mucho expresiones como “la pereza de los muebles” y “los pensamientos vuelas lentos..”. Esres capaz de transformar un hecho, aparentemente anodino en sensaciones mágicas y llenas de color.

    Seguro que mis miradas a Hooper serán, a partir de ahora, distintas, más cálidas, más poéticas, más emotivas y todo gracias a tu maravillosa poesía.

    Un fuerte abrazo Julio y gracias por tus escritos llenos de vida , sentido y sensibilidad.

    Santi

    • agosto 16, 2011 en 12:24

      Caro amigo Santiago:
      Me he quedado extasiado ante la magia desplegada en tu comentario y la capacidad de enfrentar el cuadro de Hooper, Habitación vacía, desde la perspectiva creativa de las matemáticas y el pensamiento original y propio. No hay lugar en el mundo, descubres, en el que se produzca tal sombra, pero la sombra existe y el pintor que llegó intuitivamente -supongo- a tal sombra, tiene un lugar, está constituida por una existencia que encuentras en una secuencia producida a lo largo del día. Es fantástico. Porque todo ello nos sitúa en un campo del conocimiento de la realidad que abarca más allá de lo que damos por bueno en la vida cotidiana y que me hace pensar que convivimos con otras capacidades de interpretación de la realidad que descartamos pero que, a veces, emergen tan poderosas y se imponen más allá de los sueños. Manejar esas capacidades tal vez tenga mucho que ver con el acto creativo, con el pensar y con el pensamiento que nos conduce al progreso. De todos modos, quedo agradablemente sorprendido de tu descubrimiento, que explica en parte el proceso creativo de Hooper.
      En el caso del poema, amigo Santiago, tengo que ser honesto y confesarte que los versos precedieron al descubrimiento del cuadro. No es la primera vez que me ocurre algo semejante; así en el poema Agua. En aquel caso yo mismo me quedé perplejo cuando encontré casualmente en la red una fotografía que reproducía literalmente el poema. Tal fue mi sorpresa que dejé escrito cómo había ocurrido. Y es que, aunque parezca paradójico, cuando una persona se entrega a escribir o pintar o hacer música de manera libre, para sí mismo y no para una editorial o un posible público, lo escrito, pintado o musicado, adquiere una validez que se desprende de la autenticidad que nos comunica, y en estos casos creo que diferentes personas son capaces de decir lo mismo aunque sea expresándose con recursos distintos. Sin querer pecar de pretencioso, comparto lo que Arthur Schopenhauer expresaba en Pensamiento, palabras y música: A veces he encontrado en grandes escritores de la Antigüedad, para mi agradable sorpresa, ideas contenidas en pasajes de mis obras que yo, dado su carácter paradójico, tan sólo después de muchos titubeos, presentaba al público. En los casos precitados, para suerte mía, he podido encontrar en fotografías o cuadros reflejada la misma mirada que había dejado anteriormente a través de la palabra. Y por ello mismo, por ejemplo, cuando descubrí el valor de la poesía visual, no quise leer nada sobre ella, sus orígenes, causas, formas de expresión, etc. con el fin de explorar mi propio camino y disfrutar de ese recorrido solo.
      Hay, no obstante, un poema que fue precedido de la contemplación de un cuadro en el Museo Guggenheim de Bilbao. Se trataba de una exposición monográfica sobre el surrealismo en el que Salvador Dalí ocupaba un lugar preeminente. En uno de sus cuadros de formato grande me quedé atrapado por la composición de las imágenes y el paisaje; una mujer avanza desde lejos por la derecha del cuadro y en el centro aparece una niña saltando a la comba, ambas produciendo dos sombras imposibles¿? como si hubiera dos soles en el cuadro. La tensión generada por la luz y las sombras incrementaba notablemente la sensación de desolación del paisaje y situaba a los personajes a merced de un espacio del que se reconocían con impresisión los límites, no los físicos determinados por montañas o llanuras, sino los emocionales. Escribí sobre este cuadro un poema; sentí la necesidad de hacerlo allí mismo, sumido en aquella paradoja mientras lo contemplaba. Algunos meses más tarde lo hice. El cuadro de Salvador Dalí lleva por título Paisaje con muchacha saltando a la comba, 1936, y el poema que escribí lo titulé Sólo vengo a preguntar. En este caso, amigo Santiago, me has dado la pauta de la próxima publicación en Lucernarios. Intentaré buscar alguna imagen del cuadro de Dalí y expondré a vuestra consideración, la tuya y de cuantos lean, el resultado del trabajo. Espero que resulte de vuestro agrado. Con las gracias y un abrazo.
      Salud

      • 16 Santiago Fernández
        agosto 17, 2011 en 18:28

        Querido amigo Julio:

        Gracias por tu magnífico comentario, tan lleno de ideas.

        Yo suponía que comentabas el cuadro de Hooper una vez haberlo visto, pero tu respuesta: ” tengo que ser honesto y confesarte que los versos precedieron al descubrimiento del cuadro. No es la primera vez que me ocurre algo semejante” es verdaderamente asombrosa e inquietante. No si si sabes pero en la Ciencia se ha discutido mucho respecto a las nuevas teorías e ideas si son un DESCUBRIMIENTO o bien una INVENCIÓN.
        En el primer caso los científicos, flósofos, literatos ,.. descubren algo que ya estaba allí pero que no se veía fácilmente, en el segundo lo inventan y lo vuelcan a nuestro patrimonio cultural.

        De acuerdo a tu comentario tu inventas un poema y luego descubres que otra persona lo había escrito ya , aunque con otros caracteres( en este caso un dibujo), !asombroso!

        Este hecho es muy relevante pues estaríamos hablando de Universos Paralelos con un desfase temporal, esto es hacer lo mismo pero en tiempos diferentes.

        Bueno no me quiero enrollar, pero ya estoy deseando tu nuevo trabajo en esta línea.
        Un fuerte abrazo
        Santi

      • agosto 18, 2011 en 18:11

        Amigo Santiago:
        Estas casualidades de las que estamos hablando se han producido tal y como comentas. No se me ocurre pensar otra cosa más que los temas son universales y se llega a ellos desde diferentes caminos. Casualidades felices, diría yo. En cuanto a la nueva publicación, relacionada con las sombras, la dejaré en breve. Como ya dejé dicho, trata sobre un cuadro de Salvador Dalí y creo que el problema de las sombras en el cuadro no te llevará tanto trabajo como con el de Hooper. Con un abrazo.
        Salud


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