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Díme, vida, por qué

Rosa meditativa.- Salvador Dalí

Si en la cadena de una melodía,
en un olor, la luz de una mirada,
el calor de una voz enamorada
o el tibio amanecer del nuevo día;

si en el beso que el labio recibía
y al beso el labio daba amor por nada,
si en un solo color luce encarnada
la rosa en medio de la noche fría;

¡díme, vida, por qué tantos momentos
tan vacíos de música y colores
o de una voz de ardientes sentimientos!

¡por qué sin luz, sin labio, sin olores
tristes viven en ti los pensamientos
y ausentes de alegrías los amores!

Julio G. Alonso

.

 

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14 Responses to “Díme, vida, por qué”


  1. 1 daniela
    noviembre 20, 2012 en 08:57

    y al beso el labio daba amor por nada
    Este verso tan bello de tu soneto es en la brevedad de su esencia, la esencia misma del amor.
    Un bocado lírico para empezar el día con esta bonanza. Gracias.

    daniela

    • noviembre 20, 2012 en 09:36

      Pues a mí me alegras la mañana con tu temprano comentario, amiga Daniela. El verso que destacas forma parte del juego labio/beso/amor que se introduce en el verso anterior; en definitiva, el labio recibe el beso y el beso es el agente activo con su connotación erótica, y a su vez el labio responde al beso con amor, y cuando el amor es verdadero o uno de los amores verdaderos, entiendo que se da a cambio de nada, que se entrega a sí mismo. Ese es, o ha querido ser, el intríngulis de estos versos.
      Gracias mañaneras y un abrazo.
      Salud.

  2. 3 Santiago Fernández
    noviembre 20, 2012 en 15:31

    Gracias Julio,
    En este soneto tan bello, de una economía sorprendente, donde pareciera jugar a los dados con labio-beso- amor, cada palabra está pulida como un rubí, así de “olorosa y preciosa” es tu poesía. Me hubiese gustado cambiar el primer terceto por:
    ………..
    ¡díme, vida, por qué tantos momentos
    tan llenos de música y colores
    o de una voz de ardientes sentimientos
    !
    ……..
    Has engarzado muy bien esa cadena de palabras, que se deslizan pausadamente como un caballo al trote.
    No sé por qué me ha recordado la bella poesía de Miguel Hernández:
    …..
    El corazón es agua
    que se acaricia y canta.

    El corazón es puerta
    que se abre y se cierra.

    El corazón es agua
    que se remueve, arrolla,
    se arremolina, mata.
    ………………
    Un saludo agradecido
    Santi

    • noviembre 20, 2012 en 22:01

      Amigo Santiago:

      A mí tu comentario me descubre algo fundamental como es que la vida puede cambiarse; quizás no de una manera tan fácil como tú lo has hecho con el primer terceto del soneto ni de manera tan radical, pero sí con voluntad, decisión y esfuerzo. Poner en tu vida los colores que iluminan el mundo es cosa nuestra. A mí me han venido a la memoria las últimas imágenes vestidas de poemas de tu amigo Emilio Pedro sobre la India, donde nos descubre en un miércoles de nadie en la peluquería la luz de los espejos conversando su no ver o ese amor en miniatura con su lazo de rito, entre otras muchas y bellas imágenes. La sintonía de la vida con los olores, los colores, sabores y texturas, es mágica. Tal vez tengamos que aprender, como digo, a cambiar de vida para descubrirla.
      Gracias y abrazos.
      Salud.

  3. noviembre 20, 2012 en 19:47

    Seguro que la vida te dirá por qué, pero probablemente en tu sentir humano no lo entiendas, aunque desde tu punto de vista artístico y sobre todo poético, es más sencillo entender que la vida sin música, sin colores, sin sentimientos, se está haciendo cada vez menos llevadera… menos humana, y después…ya no habrá respuesta por muchos porqués que lanzemos al viento.
    Genial, Julio; mi abrazotedecisivo y mis felicitaciones por tu aniversario bloggero, un gusto compartir contigo en la blogosfera.

    • noviembre 20, 2012 en 23:59

      Pues seamos positivos y empecemos a creer en lo contrario de lo que se predica en el soneto; creer en ello y quererlo es el primer paso para conseguirlo. Un mundo respetuoso, amable, solidario, justo, luminoso, bello y todos los valores positivos que podamos imaginar. Por cierto, podríamos cantar con John Lennon en Imagine:

      You may say I’m a dreamer
      But I’m not the only one
      I hope someday you’ll join us
      And the world will be as one

      (Puedes decir que soy un soñador
      pero no soy el único
      espero que algún día te unas a nosotros
      y el mundo vivirá como uno
      )

      Y como el exbeatle lo expresó muy bien, ¿para qué seguir? Gracias por la presencia y el abrazo, Sara.
      Salud.

  4. 7 Pepa Agüera Sánchez
    noviembre 21, 2012 en 03:28

    Amigo Julio:
    A veces pasa que aparentemente en la vida no hay color y que todo es sombra, pero creo que algunas veces todo se limita a quitarnos las gafas oscuras y mirar con otros ojos.
    Tu soneto es bellísimo y como suelen serlo los tuyos, técnicamente perfecto. Haces que escribir poesía parezca fácil.
    Un abrazo.
    pepa

    • noviembre 21, 2012 en 08:57

      Amiga Pepa:
      ¡Qué bien expresas la razón de tanta ceguera en la vida! En nosotros está, sin duda, la voluntad de ver cuando miramos. Hay demasiadas gafas oscuras, como bien dices.
      Por lo que se refiere al soneto reconozco contigo, sin pretender ser vanidoso, que técnicamente no se le puede poner ninguna pega. Rima, medida y acentuación, totalmente ajustadas a los cánones de la estrofa. La belleza o no, el acierto con el tema o el estilo, ya son harina de otro costal y asunto de quien lo lea. Imagino que habrá opiniones para todos los gustos; pero me alegra que tu opinión y tu gusto sean los de este poema y su autor. Gracias, muchas gracias. Con un abrazo.
      Salud.

  5. noviembre 22, 2012 en 18:42

    Un sonetazo, Julio.
    De los que hacen afición. Lo tiene todo: un buen desarrollo temático, encabalgamientos para no hacer monótona la rima, ritmo pausado y bien medido y un cierre para dejarte buen sabor de boca.

    Todo un placer, amigo

    Paco

    • noviembre 23, 2012 en 19:15

      El arte del soneto tiene mucho de oficio y dedicación. Tal vez, después de practicar bastante, esté consiguiendo -como dices- algunos sonetos interesantes. Me alegra que te guste y lo encuentres bien acabado; en el aspecto de la rima, sílabas y acentuación, no tiene ninguna pega y a mí también me agrada. Seguiremos intentando otros con otros temas y otros enfoques. El placer es mío, amigo Paco. Con un abrazo.
      Salud.

  6. noviembre 25, 2012 en 13:00

    El soneto :un ejercicio de orfebrería. Un puzle. Buscar la palabra de no sé cuántas sílabas. Creo que nunca lo haré. No tengo tiempo de contar .Y quizás se pierde algo que querías decir y esa palabra vital no encaja. Me gusta tu poema por el ejercicio de estilo.
    Un abrazo

    • noviembre 25, 2012 en 18:45

      Bueno, algo así pensé en su momento. Pero la realidad es que el soneto -o cualquier tipo de estrofa- no es una pérdida de tiempo contando sílabas. Y se puede expresar cuanto deseas. No es la envoltura lo que le da valor al poema. Si fuera así, un robot sería capaz de hacer sonetos o cualquier tipo de poemas. En realidad, todo poema se sustenta en el ritmo -por supuesto los poemas de verso llamado libre, también- y la distribución de acentos es uno de los aspectos que sustentan el ritmo en el poema. El ritmo acentual o de intensidad no es el único recurso. Disponemos del ritmo mencionado de contar sílabas (ritmo de metro o cantidad), el ritmo de timbre producido por la rima y el de tono o estrofa. Otros muchos recursos como la repetición de ciertas palabras o la alternancia de estructuras colaboran en esta empresa. Ahora bien, mientras en las estructuras métricas establecidas estos recursos ya están determinados y probados para cumplir su función, en los poemas de verso libre aparecen de manera más difusa, pero si no existieran no tendríamos poema, sino un texto de prosa cortado con serrucho.

      A la hora de escribir un poema yo pienso que no nos guiámos por algo preestablecido, sino que respondemos al tipo de pensamiento rítmico que tenemos interiorizado. Con los sonetos ocurre algo similar a lo que ocurre al escribir en verso libre; de hecho, no hace falta contar demasiado si el ritmo del endecasílabo lo tienes interiorizado. Otra cuestión algo más laboriosa es la búsqueda de la rima.

      Espero que tus reticencias ante las estrofas métricas sean un poco menores. Aunque no hace falta escribir con estas estructuras para escribir buenos poemas, lo cierto es que tampoco es un obstáculo el usarlas y, mucho menos, se puede entender que no se consiga expresar lo que se quiere expresar, que no se sacrifica nada del contenido en favor de la forma. El riesgo del poema en verso libre es querer decir demasiado o creer que se dice lo que se desea forzando la forma rítmica y produciendo algo que no se puede leer como poema, independientemente de si contiene poesía o no, pues las estructuras sintácticas y semánticas empleadas entran a menudo en colisión, amontonamiento y confusión.

      Bien, aunque practico la escritura de poemas en verso libre y estrofas abiertas, no desprecio el valor estético, formal y funcional de las estructuras métricas conocidas, soneto, octavas, décimas o espinelas, manriqueñas, pantoums, villanellas, romances, liras, ovillejos y lo que se tercie. Y me va bien porque siento que me divierto o me satisface escribir en cualquier estilo y sobre cualquier tema. Si fuera pintor, no me conformaría con serlo de una sola clase de cuadro. Así con la poesía.
      Salud.

      Gracias, amigo Rubén. Con un abrazo.
      Salud

  7. noviembre 25, 2012 en 23:47

    “¡díme, vida, por qué tantos momentos
    tan vacíos de música y colores
    o de una voz de ardientes sentimientos
    !”

    … sí, terceto/fundamento creo yo éste, ante esa pregunta adentrada con tanta fuerza y persusión en el poeta, pero quizás también en mucha, muchísima gente que alguna vez se para, que se detiene a realizar esa pregunta que da pie al poema en toda su intensidad; claro que,lo importante, es el canto poético que realiza el autor, y ese está bien a salvo, alto y a buen recaudo, amigo Julio, pues es un placer darse una vuelta y regresar habiendo compartido unos instantes tan admirables; mi saludo, amigo, mi saludo; Orión

    • noviembre 26, 2012 en 10:30

      Quizás, como bien dices, se trata de poner voz a lo que pensamos y la gente piensa en general. Destacar esa voz, amplificarla, darle la relevancia pública sacándola de la intimidad, es función del poema. Si, como aseguras, este objetivo se cumple en los estrictos límites de la poesía, ya no puedo más que darme por satisfecho. Gracias, Antonio. Con un abrazo.
      Salud.


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