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Una ocasión para regalar o regalarse una buena lectura. Ediciones del Quijote

Don Quijote de La Mancha en Alcalá de Henares

Cualquier fecha, momento, época del año u ocasión, son buenas para ponerse delante de una obra como el Quijote y descubrir motu propio la riqueza, originalidad y frescura de esta novela universal o bien dejarse sumergir en una segunda o tercera lectura para encontrarse disfrutando sosegadamente de muchos de los pasajes que en lecturas anteriores hayamos pasado por encima en el empeño de no perder el hilo de las aventuras del caballero andante. Pero estas fechas, además, son también muy apropiadas para regalar algo a alguien, que de verdad merezca la pena; en este caso, sin dudarlo, se puede tomar el camino de una buena librería e ir directamente a las estanterías donde se encuentre el famoso Quijote.

Quizás merezca la pena recordar, antes de seguir adelante, que los ingleses, tras la primera publicación del Quijote en lengua inglesa en 1612 (Londres, Thomas Shelton.-Primera parte) y de la segunda en 1660, fueron también los primeros en reconocer su extraordinario valor y declararla obra universal.  El sentido irónico, el humor refinado y la crítica, no pasaron desapercibidos para los habitantes británicos.  Los franceses no tardarían en seguir los pasos de los ingleses y en París, de la mano de César Oudin en 1614 y de François de Rosset en 1618, verán la luz y obtendrán el reconocimiento general  las  dos partes del Quijote.  Italia no tardará en sumarse con las ediciones de 1622 (primera parte) y 1625 (segunda parte) en Venecia.  En España se tardará todavía unos cien años en reconocer el valor universal de esta obra…

Volviendo al camino de la librería y una vez frente a las distintas ediciones del Quijote, hay que decidir cuál de ellas escoger. Puede haber quien piense, bueno, ¡y qué más da!, si todas las ediciones  son de la misma novela.  Pues no, no da igual,  y no me refiero a elegir la edición por la calidad de la encuadernación,  el papel y el precio final; ni siquiera por el tamaño del volumen o los volúmenes, si están editadas por separado la primera y segunda partes del Quijote.  Me refiero al tratamiento de la obra, el rigor de la publicación según la princeps, la calidad de las posibles notas al margen o información complementaria, así como la existencia o no de algún texto crítico o comentario.

De la obra cervantina existen ediciones raras y muy buenas, como la princeps de Juan de la Cuesta, facsímiles de la primera edición, cuyo permiso se dio el 26 de septiembre de 1604, quedando impresa la obra en Madrid el 20 de diciembre, para aparecer en el mercado en enero de 1605, realizándose una segunda edición para Portugal el 9 de febrero del mismo 1605. Existe una edición de 1968 (Palma de Mallorca, Alfaguara, The Hispanic Society of America, Papeles de Son Armadans).

Otras dos ediciones raras y también buenas son la de Pellicer, en cinco tomos, de 1797-98 (Juan Antonio Pellicer.- Madrid.- Gabriel de Sancha) y la de Diego Clemencin en seis tomos, de 1833-39. También existe una edición de Luis Astrana Marín (Madrid.- ed.Castilla) de 1966 que reproduce los comentarios de Clemencin.

Existen, también, ediciones malas, deplorables, de las cuales tengo una que no quiero mencionar y de la que se salvan solamente las ilustraciones de Dore.

Dicho lo anterior, es bueno saber que en el mercado hay de todo. Por ello, para evitar el tropiezo de llevarnos a casa una mala edición y prescindiendo de buscar ediciones raras y difíciles como las mencionadas, que son más adecuadas para los estudiosos del tema, debemos ir un poco informados para encontrar las ediciones buenas, y dentro de ellas, elegir la que mejor se adecúe a nuestras necesidades.

De las cuatro ediciones que he leído, descartada la quinta edición ya mencionada que no merece la pena, os propongo que os fijéis, en primer lugar, en la edición cultural dirigida por Andrés Amorós (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha – Miguel de Cervantes Saavedra.- Ediciones SM-Madrid 1999).

La edición de Andrés Amorós está orientada para cualquier lector de cualquier edad que quiera disfrutar leyendo. Tiene la ventaja de seguir las primeras ediciones de 1605 y 1615 y se han modernizado levemente la ortografía, la puntuación y algunos detalles del  léxico. Conserva extraordinariamente bien el ritmo y respeta escrupulosamente la semántica.  A su favor cuenta, además, el disponer de unos materiales auxiliares de primera mano que ayudan a tener una idea bastante exacta del contexto cultural de la época, con vocabulario, representaciones de los vestidos, armas, costumbres, mapas, refranes, etc. que posibilitan un conocimiento directo y claro de la obra y la época, ayudando a sumergirse  en el mundo cervantino con naturalidad a través de los sesenta temas presentados. Tiene la obra de Andrés Amorós, publicada en un sólo tomo, otra característica que la hace sumamente manejable al disponer de párrafos numerados en cada página con anotaciones al margen para la interpretación del texto, dispuestas de tal manera que no entorpecen la lectura.

En mi opinión, tanto para quienes se aproximen por primera vez al Quijote, como para los estudiantes o para quienes quieran releer la obra recreándose con aspectos circunstanciales y buenas explicaciones, la edición de Andrés Amorós es la más recomendable y no les defraudará, pues amén de los recursos mencionados, la buena organización de la obra y la encuadernación y tipo de letra, harán de ella una lectura verdaderamente amena y productiva.

Otra edición muy buena y recomendable es la de Francisco Rico, con un estudio preliminar de Fernando Lázaro Carreter y la colaboración de Joaquín Forradellas (Ed. Crítica.- Barcelona, 2001). Son muchas las ventajas de esta excepcional edición que yo recomendaría para iniciados en el Quijote o para quien quiera acercarse a la inmortal obra cervantina sin complejos. Mencionaré, en primer lugar, que sigue la edición de Juan de la Cuesta. Se trata de una obra limpia, con las adaptaciones gráficas imprescindibles y las indicaciones de los lugares en donde se aleja de las primeras ediciones para facilitar un posible cotejo. La obra está dirigida a los hablantes del español como lengua materna sin necesidad de estudios universitarios de filología o historia. Además del estudio preliminar sobre las voces del Quijote, de Lázaro Carreter y la colaboración de J.Forradellas, podemos disfrutar de prólogos como el de Jean Canavaggio (Vida y Literatura: Cervantes en el Quijote), el de Sylvia Rouband (Los libros de caballerías) o el de Anthony Close (Las interpretaciones del Quijote).

La edición mencionada de  Francisco  Rico  está muy bien encuadernada en tapa dura y viene acompañada de un CD (disco compacto) en el que, además de poder leerse la obra, posibilita la realización de diferentes consultas sobre la misma. La edición está patrocinada por el Instituto Cervantes y realizada por el Centro para la Edición de los Cásicos Españoles (en su momento adscrito a la Fundación Duques de Soria) y se publicó en 1998 como volumen 50 de la Biblioteca Clásicos de la Editorial Crítica.

Una tercera edición a tener muy en cuenta por su excepcionalidad, es la de John Jay Allen (Don Quijote de la Mancha I; Don Quijote de la Mancha II. Ed. Cátedra.- Madrid.- 1987, 9ª edición), cuyo éxito es indiscutible. La edición de que dispongo, publicada en dos tomos en formato de libro de bolsillo, tiene en su contra la poca calidad de la edición y la letra. Diría que es una obra para estudiosos de la que cabe destacar su seriedad, con notas contrastadas de las principales ediciones, aunque sigue –principalmente- la de Hartzenbusch (El ingenioso hidalgo Don Quxote de la Mancha.- ed. de Juan Eugenio Hartzenbusch.- 4 tomos.-1863) en algunos pasajes conflictivos. Tiene una lista muy buena de las palabras afectadas por las nuevas normas ortográficas, ya que la edición sigue a las ediciones modernas en cuanto al uso de la puntuación, acentuación y ortografía.

Como he dicho anteriormente, encuentro esta obra más adecuada para aquellas personas que quieran estudiar un poco más a fondo el Quijote; la cuidada introducción, centrada en localizar la génesis del Quijote en el contexto histórico y social de la España y el mundo de Cervantes, sin perder por ello de vista los valores literarios, sobre todo en lo referido a los orígenes y nacimiento de la novela, hacen de esta edición un referente imprescindible.

La cuarta edición que yo recomendaría es la de Martín de Riquer. Existen varias ediciones. En la primera de 1962 se publicó con el Quijote de Avellaneda. Hay algunas ediciones de la editorial Planeta que presenta un texto menos cuidado. La edición de 1994, en dos tomos, con ilustraciones de Salvador Dalí, tapa dura y lomo de tela, es la que estoy manejando en este momento y desconozco la existencia de ediciones posteriores.

La edición de Martín de Riquer no se aparta en su integridad del texto de las primeras (1605, para la primera parte y 1615, la segunda). Para ello se siguieron las ediciones facsímiles publicadas por la Real Academia Española en 1917. Podría decirse que es la edición más respetuosa con la princeps.

En el preámbulo, Martín de Riquer nos ofrece una biografía de Cervantes, una reflexión sobre el propósito o finalidad del Quijote, un estudio muy interesante sobre la locura de don Quijote y un repaso sobre la composición, tipos y estilo de la obra.

Dejadas a un lado las sugerencias sobre las diferentes opciones editoriales, de las que –amén de las comentadas- existen cientos; incluso recientes ediciones muy afortunadas para lectores infantiles, que van desde la adaptación de los capítulos más significativos a la edición en viñetas o cómic de las aventuras del caballero manchego y su escudero Sancho, no quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar otra lectura; ésta, para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote, viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).

El escritor leonés (Manzaneda de Torío, León.-1953), apasionado de la obra cervantina en general y del Quijote en particular, recrea en esta novela la vida de los personajes que dan vida al Quijote una vez que éste ha muerto. No es difícil hallar referencias a la obra cumbre cervantina en otras publicaciones de este autor, como se puede leer en su premio Nadal 2003, Los amigos del crimen perfecto (pag.48) (Destino, Barcelona.-2003): Las novelas policiacas clásicas, como yo las entiendo, son cosa de hombres, como las de caballería. ¿Quién es Dulcinea? Nada, nadie, una sombra, el deseo de don Quijote. Por eso el Quijote no les gusta a las mujeres. Allí no sale una mujer romántica, que suspira. El que suspira es el hombre, y eso a las mujeres no les gusta ni en la vida ni en las novelas. O como agrega más adelante (pág. 287): a don Quijote, para vivir, le bastaba con lo ficticio. Lo necesario acabó con su locura, pero también con su vida.

El conocimiento y el buen gusto de Andrés Trapiello, nos aseguran una obra bien hecha, amena, creíble, que nos traslada a aquel octubre de 1614 al pie del lecho de muerte del ya reconvertido caballero don Quijote en su alter ego Alonso Quijano, el bueno, para, respirando con un lenguaje actual el aire otoñal de ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, tomar el pulso, la lágrima, la emoción, el sueño y aspiraciones, la ilusión y la vida cotidiana apegada al terruño, el paisaje y la luz que con el hidalgo manchego compartieron Sancho, ama, criada, sobrina, cura, bachiller, barbero y cuantos personajes tuvieron que seguir su vida cotidiana.

Creo que es tiempo y buena ocasión ésta de la Navidad para que muchos españoles, aunque sea 400 años después, tengan ocasiòn de celebrar el Quijote como patrimonio literario y cultural universal. La fórmula es bien sencilla, acercarse a una librería, sonreir, hojear las diferentes opciones puestas a la venta o preguntar por alguna de las aquí recomendadas y llevársela a casa. Como complemento para los que quieran más o para aquellos que les guste empezar por el final, la novela de Andrés Trapiello, Al morir don Quijote, es una ocasión perfecta; o para quienes, leído el Quijote, quieran seguir la historia que, tal vez, muchas veces quisieron imaginar. Ahí la tienen, minuciosamente descrita, con acierto, con amenidad y con ese punto de ironía que los ingleses, a buen seguro, sabrían apreciar y valorar. Esta vez, a lo mejor, somos nosotros los primeros en darnos cuenta de lo bueno que tenemos. No dejemos escapar la ocasión.

Julio González Alonso.

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12 Responses to “Una ocasión para regalar o regalarse una buena lectura. Ediciones del Quijote”


  1. diciembre 11, 2012 en 07:59

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  2. diciembre 11, 2012 en 09:07

    Gracias por tus recomendaciones. Preciso es centrar la atención en estos temas, y en esta obra literaria en particular, en estos días en que tan poca se tiene en los clásicos. Es un lujo tener amigos que dan información tan particularmente docta sobre nuestro ilustre personaje universal. Gracias, Julio.
    Un abrazo.

    • diciembre 11, 2012 en 21:12

      Pienso que hay autores y obras que se consideran cumbres de la Literatura y que esa misma circunstancia las condena a no ser leídas. Todo el mundo cree conocer el Quijote, a todos nos suenan aventuras como la de los molinos de viento o los pellejos de vino y con esto nos sentimos satisfechos. Por eso creo que es necesario insistir. Merece la pena.

      Con las gracias y un abrazo, amigo Perfecto.
      Salud.

  3. diciembre 11, 2012 en 09:59

    Appreciate the recommendation. Let me try it out.

  4. 7 Santiago Fernández
    diciembre 11, 2012 en 12:02

    Gracias querido amigo Julio.
    Es un escrito muy interesante que estimula la lectura de tan docto libro. En mi bachiller, con 15-16 años, nos obligaron a leer el Quijote, fue un verdadero tostón. Comentas varias ediciones que con toda seguridad animarán a un reducido público a leer esta magnifica obra.
    Yo no he leído nunca el libro de “punta a rabo”, seguro que mi experiencia estudiantil marcó el destino del libro, y creo que con la cantidad de estímulos literarios-visuales-artísticos que nos acosan volverá a estar nuevamente a la cola de mis preferencias.
    Acabo lee leer que : El día 16 de enero de 1605, en los talleres del impresor Juan de la Cuesta, se imprimió por primera vez “El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha”, que se empezó a vender en la librería de Francisco Fernando de Robles. Sus lectores compraban el libro en pliegos y tenían que encuadernárselo.
    Te felicito por tu magnífico blog y te deseo una felices fiestas.
    Un saludo
    Santi

    • diciembre 11, 2012 en 21:04

      Las imposiciones, aunque sea el mismo cielo, convierten las cosas en odiosas; dejan un poso amargo y no resulta fácil deshacer los vínculos negativos. Así están las cosas. El Quijote, afortunadamente, ha conseguido mantenerse por encima de apropiaciones y banderías políticas; pero sigue pesando la historia más reciente de España y la nefasta utilización de la gran obra cervantina.

      La fecha que señalas es correcta, Santiago. En el artículo mencionaba solamente el mes y el año de la edición de Juan de la Cuesta. Buena aportación la anécdota de cómo se vendía la edición, sin encuadernar.

      Gracias por tus felicitaciones sobre el cuaderno y para las fiestas, amigo mío. Con un abrazo.
      Salud.

  5. 9 Pepa Agüera Sánchez
    diciembre 12, 2012 en 03:02

    Cuando tenía unos 15 años ya no estaba en la escuela, sino trabajando, pero fue una época en la que me dio por leer literatura clásica que, afortunadamente, tenía a mano. De esos tiempos recuerdo “La república”, “La Regenta”, “Los hermanos Karamazov”…y “El Quijote”.
    Aunque después he vuelto sobre el libro, en mi recuerdo adolescente prima esa primera lectura, matizada por el tiempo y otras versiones en cómic, cine, televisión.
    La calidad de tu articulo hace desear sumergirse de nuevo en la que se puede considerar la primera novela moderna de la historia de la literatura.
    En mi familia hay como una tradición particular de regalar libros para Reyes y, siguiendo tu consejo, este año regalaré algún “Quijote”.
    Aprovecho para felicitaros las Fiestas, aunque espero poder hacerlo personalmente en los próximos días.
    Un abrazo
    Pepa

    • diciembre 13, 2012 en 12:40

      Celebro encontrar una persona que ha pasado por el Quijote sin ser traumatizada con imposiciones ni valoraciones interesadas de la obra. La Generación del 98 hizo mucho en favor del Quijote, pero desde una perspectiva nacionalista que ha sido superada. Como obra universal pertenece a la Humanidad superando fronteras, banderías y partidismos. Con el Quijote, en España, lo mejor sería empezar de cero; o sea, que se presentara sin aureolas ni prejuicios. A lo mejor llegaba a muchos más lectores.

      A la hora de regalar libros, tienes razón, Pepa, ¿por qué no el Quijote? Felicitaciones festivas y un abrazo.
      Salud.

  6. diciembre 13, 2012 en 21:44

    Julio, estimado: ah, cómo sabes que hay mucha gente que se lee algunos libros más de una vez; no es el Quijote mi más leído -no 28 veces, como otro que sí lo ha sido – pero tampoco el menos. Y mira, tu espléndido artículo de hoy, me ha llevado a remirar aspectos cervantinos que no tenía muy claros o que debía renovar con más ahínco, ya ves; y, de todas formas, cuando has hablado de Dulcinea, ah, entonces, me he dicho, alto y para, haciéndome recordar que, con este motivo, en cierto momento de mi vida, había compuesto un pequeñito poema dedicado a esta dama o a este asunto tan importante en el corazón del Ingenioso Hidalgo. Por tanto- y que la oportunidad no promueva costumbre – permítase dejar aquí, en tus manos, amigo, estos pocos versos que Dios quiera que puedan hacer un poco de cuerpo y alma del señor de nuetras letras y de tu lindísimo tratado; buenos días festivos y buen año, hermano. Orión

    DULCINEA
    [la propia alma]

    … músicas, en las umbrías profundas oigo músicas;
    ¿ dónde estás compañera, dónde ?
    … con los brazos partidos levanto la tierra, persigo los ecos,
    y entre batallas y piedras y huesos de amor te busco;
    ¿ … dónde, dónde estás compañera, dónde ?
    [y en mi búsqueda lates cual luz temblorosa,
    que, entre hogueras de sangres, bella y pura recelara arder]
    ¿ … estarás aquí, aquí, compañera, en mis venas de fuego,
    en el don de esta rosa y aplacando este mar… ?
    ¡ dónde…, dónde estás, compañera !

    • diciembre 14, 2012 en 19:14

      Me quedo impresionado y agradecido por estos hermosísimos versos que fluyen con la femeneidad y delicadeza de Dulcinea, toda alma, toda inspiración, compañera, como bien dices; amor, como mejor subrayas.

      También me siento mejor acompañado en estas lecturas del Quijote y espero poder seguir por muchos años yendo de Maritormes a Dulcinea, de Sancho al bachiller Sansón Carrasco y de aventura a aventura, discurso a discurso y etcétera.

      Otra vez gracias por aportar la frescura de estos versos dignos de una primera dama como fue Dulcinea inspiradora de la decisión de cambiar el mundo. Cambiar el mundo por amor.

      Con un abrazo.
      Salud.


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