El verano de Cervantes.- Antonio Muñoz Molina

El verano de Cervantes
Antonio Muñoz Molina

Seix Barral-Ed. Planeta (Barcelona, 2025)

Pretendo hablar sobre este libro de Antonio Muñoz Molina, “El verano de Cervantes”, porque me interesa sobremanera todo lo concerniente al mundo cervantino. Pero, una vez terminada su lectura, me interesa también porque el mundo literario que he descubierto de A. Muñoz Molina también me gusta. Anticipado lo dicho, a nadie se le escapará la idea de que todo lo que pueda exponer en torno a esta obra será positivo; y será poco y poco bien dicho para todo lo que creo que se merece. Pero ahí va el intento.

La primera cita apuntada en la lectura quedó suelta en mi cuaderno de notas; unas páginas más adelante se fueron añadiendo otras y otras en torrentera de las que para lo que interesa en este pequeño artículo no habrá cabida ni ocasión de referirse a ellas.

Decía A. Muñoz Molina en esa primera cita de la página 31 que “el esplendor de lo mirado por primera vez” es poesía. Yo diría más, como que la poesía es ese esplendor sostenido en las visiones siguientes, como lo es el amor en los ojos y las miradas de los amantes, siempre primeras aunque sean las últimas.

Pero si me gustó este tratamiento delicado del Quijote en clave poética, no menos fue el gusto al hacer surgir el autor el manantial lírico que atesora la obra y hacerlo para descubrir nuestra actualidad a la luz de la creación de Cervantes, en los recuerdos de la niñez, las experiencias adolescentes y la vida adulta y madura recorriendo los caminos polvorientos del verano, la siega, la trilla, los arrieros y los mercaderes en las ventas manchegas o las casonas solariegas. Miguel de Cervantes acertó a escribir un gran libro de poesía – el Quijote- porque, al igual que A. Muñoz Molina, compartía el fervor  de nombrar, y el poeta es un niño con la pasión de nombrar el mundo.

Recorriendo las páginas de “El verano de Cervantes” uno se da cuenta de que para escribir bien hay que saber leer bien; saber leer el Quijote es entregarse a la mar océana de los descubrimientos. A. Muñoz Molina nos revela un buen manojo de ellos, como la teatralidad del texto y la locura “autoritaria y programática” para imponer a la realidad las ideas delirantes de los libros, una locura erudita para analfabetos a los que sermoneaba don Quijote sin que lo entendieran. También la cobardía del caballero andante, excusada en pretextos cuando de verdad se requería la intervención reclamada mediante súplicas por parte de los humillados y maltratados; entonces toda su oratoria ampulosa y su osadía proclamada se revela como hojarasca y actuación impostada y falsa. Sigue leyendo →

El trujamán entre Cervantes y Shakespeare.- Pepe Zapata

 

EL TRUJAMÁN ENTRE CERVANTES Y SHAKESPEARE
Pepe Zapata

Autor e intérprete: Pepe Zapata
Dirección: Ignasi Camprodón
Música: Gerard Vázquez

Compañía: Teatro De Dos

Teatro Barakaldo
17 de octubre de 2026

Vivimos en un mundo de mediadores, de intérpretes de los deseos de unos y los otros, de trujamanes, de personajes anónimos que sostienen el nombre de los personajes de éxito y reconocimiento. De eso va la historia.

Pepe Zapata nos deja un texto bellísimo; la poesía lo impregna todo junto a la ironía y la reivindicación de sí mismo en el papel de trujamán hecho de razas y credos entre dos mundos, el de Miguel de Cervantes y el de William Shakespeare. Nos lo explica a través de una metáfora repetida, la del puente que une dos orillas y es pateado por quienes lo cruzan mientras permanece invisible.

Pero el puente también tiene alma y sus piedras sostienen el derecho a ser reconocido mientras deja discurrir las aguas a sus pies. Y así, con paciencia y humildad, el trujamán nos va dejando caer sus idas y venidas, las ideas que va dejando a un lado y otro del puente y que recogerán Cervantes y Shakespeare como suyas olvidando quién una vez se las susurró al oído.

Es posible que el autor del Quijote y el de Hamlet supieran uno del otro. O no. Pero sí es verdad que los dos genios de la literatura universal compartieron época y hasta fecha de muerte en un 23 de abril de 1616, aunque con calendarios distintos. La propuesta de Pepe Zapata hace real este encuentro en el espacio del teatro donde –como él mismo expresa- todo es mentira y todo es verdad.

Si al oficio de mediador, trujamán de intereses, informaciones y acuerdos, se le añade la de ser morisco o judío en España con los austrias, Felipe II y Felipe III, y el catolicismo, el anonimato se convertía en una forma de protección, la cautela en seguridad y la confesión pública de la fe cristiana en salvación. La expulsión de los credos diferentes al oficial fue moneda de cambio en Europa y lo sigue siendo en países musulmanes junto con persecuciones y muertes. Parece mentira, pero es así y también entre los países democráticos avanzados sigue existiendo la pena de muerte o, de manera sutil o abiertamente hostil, se juzga y rechaza al mestizo, a las personas de otras razas o religiones, creando guetos. ¿De qué nos extrañaremos entonces cuando el mismo Cervantes –igual que hizo Cristóbal Colón- ocultó su origen pretendiendo toda su vida el reconocimiento de su limpieza de sangre a través de papeles? Sigue leyendo →

Carta a Lucía Sánchez Saornil

CARTA A LUCÍA SÁNCHEZ  SAORNIL
(Lucía Sánchez Saornil – 1895 / 1970)

Lucía,
Rondabas mi edad actual cuando en 1970, con veinte  años recién cumplidos y próximo a los movimientos libertarios, marxistas, comunistas o cualquiera que tuviera la intención de acabar con la dictadura franquista, pateaba las calles de Barcelona. La agitación política seguía en la Universidad, los barrios, en las citas clandestinas y las manifestaciones. Y el teatro. Con Alberto Miralles, aquel infatigable agitador cultural de la escena y creador del grupo Los Cátaros. Y la sala Villarroel donde nunca estaba seguro de qué ni cómo se iba a representar lo que fuere, pero que –milagrosamente- todo salía bien para tranquilidad nuestra y satisfacción del público aplaudiendo con fervor.

No tengo noticias de tus últimos años, pero los supongo fieles al anarquismo que te inspiró la creación de Mujeres Libres. Tu militancia anarcosindicalista, coherente y decididamente valiente, también tuvo sus sobresaltos con la incomprensión de los compañeros que predicaban la teoría y se contradecían en la práctica; sobre todo con el tema de la mujer. Sin embargo, tan imbuida del peso de la razón del ideario libertario como Teresa de Ávila lo estuviera de su irredento misticismo, supiste hacer y dar ejemplo. La lucha por tu propia emancipación siempre se desarrolló en el marco de la emancipación de la clase obrera. Hay que reconocértelo. Y hay que reconocer el peso de tu labor en los pasos dados en la lucha general por las libertades.

Ahora que el tiempo ha pasado para todos, sin ánimo de ser o parecer persona compasiva, me gustaría espigar algo de todo aquello que moldea y hacen suyo la memoria y el olvido. Y escribírtelo, Lucía, con la ingrata sensación de llegar tarde. Ello no quiero que se convierta en excusa para posponerlo indefinidamente.

He compartido tu ideario y militancia. Pero tampoco en su momento mis compañeros supieron o consideraron de interés hablarme o darme noticias de ti, así como lo hicieron con otros y de Federica Montseny  a quien pude saludar en la ocasión de un mitin en San Sebastián. De ella sé que tenía muy buena opinión de ti y consideraba que eras la que mejor escribías de la organización. No es, no puede serlo, un reproche. Al fin, ¿de qué serviría? Tampoco yo presté demasiada atención a otros aspectos históricos de la CNT centrado como estaba en la problemática del momento y los desafíos que teníamos por delante en los últimos años de la dictadura. Sea como sea, Mujeres Libres volvió a reorganizarse con cierto empuje y acierto.

Hay un aspecto más de tu vida y lucha personal que me parece reseñable y necesario mencionar, como es la cuestión de la homosexualidad que asumiste sin complejos, aunque no sin problemas, en tu relación afectiva con América Barroso. Hoy día, como un reflejo pálido de aquel “amor libre” de la revolución social, en España es legal el matrimonio homosexual. La homosexualidad no está perseguida legalmente; no significa ello que toda la gente lo vea con buenos ojos e incluso hay grupos ultraconservadores que la denuncian y repudian junto con otras libertades como el divorcio o el aborto. Es, pienso, un importante paso adelante el que la sociedad española, mayoritariamente, haya consagrado el conjunto de libertades antes reseñadas. Al menos estoy convencido de que hoy vivirías con más naturalidad la expresión del amor que, sin que sea necesario subrayarlo, sólo es y puede ser libre.

Pero no te he hablado todavía de la poesía, de tu poesía.

Si de algo sirve digamos que el gusto con que Rafael Alberti la leyó y consideró es muy estimable y dice mucho de lo bueno de tus versos. Debo confesar, no obstante, que yo no la he conocido hasta que surgió la necesidad de escribirte estas letras. Y este conocimiento mínimo da comienzo tras la lectura de once de tus poemas y los primeros versos de “Elegía interior”:

¡Oh, si pudiéramos
hundir las manos en el fondo del tiempo.
Y traerlas colmadas
de las emociones antiguas
!

El tiempo, dices, ese pozo profundo que acoge lo esencial, nuestros mejores sentimientos y emociones ya perdidas para el presente, se nos presenta con la nostalgia del recuerdo inalcanzable. Tu voz lírica nos invita a compartir ese deseo a través de una magnífica metáfora táctil. Es belleza limpia y serena. Sigue leyendo →

Carta a León Felipe

CARTA A LEÓN FELIPE
(Felipe Camino Galicia.- 1884/1968)

Felipe Camino; León Felipe porque tú lo quisiste así, zamorano y leonés universal. Muchos dudan si encuadrarte en la Generación del 27 o no; yo te veo en todas las generaciones con la voz personalísima y difícilmente encasillable en estilos o corrientes al uso. La vena libertaria desborda tus versos de acero y verdad. Tu vida se hace bohemia en la búsqueda incansable de tu identidad, pues que siempre recorriste los caminos con el peso de la duda a cuestas para la que jamás encontraste una respuesta definitiva preguntándote obstinadamente, ¿quién soy yo? Una cárcel, no por motivos políticos, sino por el azar embarazoso de unos negocios mal gestionados. El alma del poeta sabe poco de cuentas; las cuentas del poeta están en el mundo de la condición humana y hablan de libertad, justicia social y solidaridad.

Sé que en tu búsqueda honesta de respuestas a tu razón de existir, llegaste a definirte como “el poeta del barro”, con toda la grandiosa humildad de quien se sabe materia elemental y efímera. No elegiste ser mármol de Macael o Carrara para esculpir tu alma de nobleza, sino barro, arcilla de la tierra de tus mayores. Lo dijiste y cantaste y proclamaste. A entenderlo nos ayudaron cantautores como Joan Manuel Serrat o Paco Ibáñez que puso música a éste y otros poemas haciéndolos canciones:

Así es mi vida,
piedra, como tú. Como tú
piedra pequeña;
como tú…[    ]
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas…

Admiré de ti, y ahora admiro, la radicalidad profética de tus poemas. Es posible, tanto en tus experiencias vitales como en las lecturas de tus versos encontrar esa forma tuya drástica de expresión. Max Aub, que te conoció bien y te quiso bien dice que las fuentes de tu poesía manan de los versículos de la Biblia tanto como de los versos de Walt Whitman o los más arrebatados de  William Shakespeare para el teatro. Y algo de todo ello habrá, que también pasaste por ser, si no actor, al menos cómico por en tiempo.

Tal vez estés preguntándote a estas alturas quién es el impertinente que te escribe sin que nadie le diera vela en este entierro. No te negaré la respuesta. Soy también un leonés más o menos errante por los suelos de España que participó de la experiencia del teatro en la temprana juventud, dirigiendo e interpretando a Thornton  Wilder, Albert Camus, Bertolt Brecht, Fernando Arrabal, junto a una breve experiencia con los Cátaros de Alberto Miralles en Barcelona. Todo, teatro de juventud. Incluso de muy temprana juventud con la primera experiencia dirigiendo e interpretando a Ladislao Fodor en “Suspenso en amor”, asignatura que –proféticamente- quedó pendiente en cada convocatoria. Luego, también, me ha dado por impartir clases como profesor con más provecho en aprender que en enseñar y en esto de escribir, sobre todo poesía. Por si te pareciera poca coincidencia, también tomé parte en la utopía anarquista de los años 70. Sigue leyendo →

Carta a Alejandro Casona

 

CARTA A ALEJANDRO CASONA
(Alejandro Rodríguez Álvarez.- 1903/1965)

Ya sé que no me conoces. Te extrañará esta carta inesperada que, de cualquier modo, me gustaría que no fuera enojosa o inoportuna.

El caso es que, casi cuando tú te despedías de esta vida yo empezaba a tener noticias de tus escritos. Fue un paisano tuyo, buen profesor de Ciencias y buena persona que aterrizó por tierras de la montaña leonesa, quien –no sé  de qué modo y forma confidencial- me hizo llegar tu pieza teatral “La dama del alba”. Había algo misterioso en la entrega de aquel librito bien forrado y cuidado, un aire de clandestinidad  en la entrega tal vez debido a tu pasado republicano y de exilio en una España asolada por el pesado silencio impuesto por el miedo de la dictadura. Sea como fuere, mis catorce años de estudiante de Bachillerato, bastante torpe con las cosas de las matemáticas y las ciencias, se iluminaron con las letras, los diálogos y el argumento de aquella dama del alba en la cual la muerte se nos muestra con natural misterio en medio de una historia de amor, o dos, con final trágico y feliz al mismo tiempo.

Fue, también es posible, ese incipiente realismo mágico que habías inaugurado en Buenos Aires lo que más impresionó el alma adolescente de aquel primer lector de teatro. Y también, pueda ser, una de las causas o razones que desataran mi vocación y fervor por las artes escénicas representando y dirigiendo más tarde algún grupo de teatro juvenil con cierta aceptación o participando brevemente de la experiencia en otros como Los Cátaros de Alberto Miralles en Barcelona.

No fue la del teatro la única afición o vocación compartida –salvando todas las distancias-. También ingresé en la Escuela de Magisterio de León y también pasé por la Universidad en Barcelona y luego en San Sebastián para hacer la carrera de Psicología. No viví, afortunadamente, el drama de una guerra civil y mi exilio no pasó de ser una búsqueda de trabajo y oportunidades por otros territorios de España.

Y hablando de España. Hicimos una transición política hacia la democracia y llevamos cuarenta y dos años de funcionamiento constitucional. Las libertades que tú y los tuyos perdisteis, o mejor dicho os arrebataron violentamente, siempre están en riesgo y siempre necesitan ser defendidas. Muchas cosas de hoy te parecerían cosas de ayer. Pero no quiero pecar, como antaño te reprochara algún crítico, de pesimismo histórico; ni quiero renunciar a algo que me complace compartir contigo –aunque también te lo criticaran-, como es la exaltación de “la capacidad del hombre para inventar, no importa dónde ni cómo, un paraíso” (José Monleón en Primer Acto). La misma dura crítica también te ha reconocido la autoría de “un teatro bien escrito y artesanalmente sabio”. Sigue leyendo →

Poesía y poetas en el Quijote

POESÍA Y POETAS EN EL QUIJOTE

Arranquemos con aquella opinión de Cervantes sobre los poetas cuando escribe que “no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mejor poeta del mundo” (II,17). La arrogancia y sus afines la altanería, la soberbia, altivez, engreimiento, orgullo, envanecimiento, inmodestia o chulería -entre otros- nos enfrentan a aquellas personas que, teniendo una percepción exagerada de sus propias habilidades e importancia, tienden a subestimar a los demás, incluso con el halago, mostrándose o despectivos o condescendientes. Esta actitud de superioridad y prepotencias se hace odiosa, y detrás de ella podemos hallar justamente lo contrario, una persona dominada por una gran sensación de fragilidad, vulnerabilidad y -muy en contra de lo que parece- un gran sentimiento de inferioridad.

Tal vez le fuera mejor al poeta el ejercicio de la humildad, que aporta serenidad, la ocasión de conocerse mejor y la voluntad decidida de progresar. No diremos tanto de la modestia, al menos cuando es exagerada, que, haciendo al poeta estar siempre pendiente de la opinión de los demás, provoca insatisfacción.

Pero si hay algún mal mayor para el autoproclamado poeta, éste no ha de ser sino el de la envidia, de la que don Quijote nos advertirá: “¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes! Todos lo vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo, pero el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabias”.

No son los rasgos mencionados aquellos que más ayuden al poeta y su obra, sino precisamente los que más le estorben si quiere que sea de calidad. A tal fin, Miguel de Cervantes Saavedra nos recuerda que, aunque “no se escribe con las canas, sino con el entendimiento”, éste “suele mejorarse con los años”, y que “para componer historia y libros, de cualquier suerte que sean, es menester un gran juicio y un maduro entendimiento”.

Si comprendemos la poesía como parte de la literatura y como obra literaria, también -con Cervantes- podemos preguntarnos, ¿Literatura, para quién? ¿Hay que escribir obras según el gusto de la mayoría aunque sean malas? ¿Hay que escribir obras de calidad aunque sea para unos pocos? ¿Dónde está la justificación de la obra literaria y dónde su calidad?

La respuesta es que puede haber arte y calidad y gustar a todo el mundo o a la mayoría. Pero esto pone en un compromiso tanto a aquellos poetas que escriben para unos pocos o ellos mismos en un lenguaje incomprensible, como a aquellos que dicen hacerlo para todo el mundo en un lenguaje pobre, vulgar, mediocre y nada creativo. Los libros así escritos y dados a la lectura correrán suertes diferentes, pero serán malos libros. De todos modos, aceptemos para este caso con Cervantes que “no hay libro tan malo, que no tenga alguna cosa buena” y aprovechable. (II,58)

El mercado y la demanda se imponen a los gustos de los autores. Miguel de Cervantes sabe de esas sevicias y servidumbres sufridas por los poetas, así que encuentra disculpable hasta cierto punto su conducta, admitiendo que “no tienen la culpa de esto los poetas que las componen, porque algunos hay de ellos que conocen muy bien en lo que yerran, y saben extremadamente lo que deben hacer; pero como las comedias se han hecho mercadería vendible, dicen, y dicen verdad, que los representantes no se las comprarían si no fuesen de aquel jaez; y así, el poeta procurará acomodarse con lo que el representante que le ha de pagar su obra le pide” (I,48)

Advierte también Cervantes de otros males para la poesía o cualquier obra literaria, como es el plagio (II,70) y alaba y defiende por otra parte el uso de la lengua romance (II,16) y -por extensión- el valor de todas las lenguas para la expresión y la creación literaria así como la lectura original en dichas lenguas sin que ninguna sea menos importante que otra, advirtiendo del riesgo y la dificultad de las traducciones que “quitan mucho de su natural valor” a la obra literaria, y que “lo mismo harán todos aquellos que los libros de versos quisieren volver en otra lengua: que, por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellas tienen en su primer nacimiento” (I,6)

No deja de entender Cervantes que la poesía pueda representar un peligro para quien se entregue al oficio de poeta; incluso lo ve y muestra en el Quijote cuando al pensar apartarse de la locura de ser caballero andante, imagina “hacerse pastor y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo”. Pero, con ser malo aquello, el ama y la sobrina entienden que “peor sería hacerse poeta, que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza”. Sigue leyendo →

Don Quijote, profeta y cabalista.- Dominique Aubier

Don Quijote, profeta y cabalista
Dominique Aubier

Ediciones Obelisco, Barcelona-1981

Que un autor no puede escapar a su tiempo es cosa natural y generalmente admitida sin discusión. Miguel de Cervantes Saavedra, el escritor, no fue excepción. Como poeta, como dramaturgo, como novelista, reflejó el mundo que lo rodeaba y proyectó sus sentimientos, miedos, ideas y pensamientos que interpretaban o trataban de explicar ese mundo de su época desde su personal subjetividad.

El caso, en el caso de Cervantes, es que no estaba del todo clara la ascendencia judía de su familia. No era una cuestión baladí en la época. La limpieza de sangre había que demostrarla y, por supuesto, pagarla con la compra de títulos de nobleza que Cervantes y su familia nunca consiguieron. Fuera judío converso o simplemente judío, también es cierta su formación erasmista. Y todo ello representaba un riesgo serio ante una Inquisición extremadamente atenta.

Pero el escritor, decimos, no escapa en ningún caso a sí mismo y su mundo. Por eso, en la lectura de sus obras, no dejamos de hallar rastros de lo que significó su vida, detalles de las experiencias, creencias y pensamientos. Es lo que Dominique Aubier, en su obra “Don Quijote, profeta y cabalista”, viene a descubrirnos. Y lo hará rastreando la monumental obra cervantina en una dirección determinada, la de los indicios y pruebas de estar ante un libro encriptado, un auténtico tratado de conocimiento esotérico, lleno de simbolismos y claves hebraicas a través de una prosa cercana, asequible, y una historia inverosímil que consigue, como el mismo Cervantes quería, que el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla.

Si lo referido a los nombres, apellidos y ascendencia era muy tenido en cuenta en la España renacentista, en el particular caso de los judíos esta preocupación será obsesiva. Y Cervantes da sobradas muestras de esta obsesión. Pedro Salinas lo nota cuando asegura que “cada nombre en Cervantes es una pequeña aventura donde cada sílaba se juega contra otra sílaba, y donde la fonética se enfrenta al significado”. Y Fray Luís de León lo subraya afirmando de manera categórica que “cada uno es lo que su nombre significa”. (De los nombres de Cristo, 1583)

Dominique Aubier se detiene y especula en la representación de los nombres elegidos para la novela que Cervantes ofrece a sus lectores. Y lo hace desde el convencimiento de que el Quijote es un libro profético que enlaza con la historia de Ezequiel y que interpreta y mejora en sus propuestas el libro de “El Zohar”, uno de los libros más importantes del judaísmo que da continuación a la Cábala escrito en la época del Reino de León por Moisés Shem Tob de León. Así como Ezequiel conduce al pueblo judío en su huida a Babilonia tras la destrucción de Jerusalén y profetiza la vuelta y reconstrucción de la ciudad santa y su templo, don Quijote saldrá al mundo en su particular éxodo, más como “caballero errante” que como “andante”, para preconizar la venida de otro mundo más justo restaurar la Verdad y el Conocimiento a la Luz del Zohar y anunciar en encuentro de las tres religiones que constantemente aparecen referidas en la novela: el judaísmo, el islamismo y el cristianismo, las tres bajo la protección de la figura de Abraham que en las tres es asumida y respetada. Sigue leyendo →

Crimen y castigo.- Fiódor Dostoievski

CRIMEN Y CASTIGO
Fiódor Dostoievski

Ediciones Cátedra.- 2ª edición Mil Letras; Madrid, 2009.- Edición de Isabel Vicente; cubierta de Diego Lara

La novela de F. Dostoievski, Crimen y castigo, se desenvuelve –grosso modo– en dos ámbitos, el de la miseria y el del desamor. La búsqueda permanente de la superación de la miseria y la de la emoción pura del amor constituye el eje transversal de la obra, con cuyo pretexto ofrece, amén de la pintura realista de colores vibrantes y fuertes claroscuros de la sociedad de la época, una crítica social implacable desde la encrucijada moral de los personajes. La mirada crítica sobre la sociedad del momento no está exenta de intuiciones y descubrimientos de verdades permanentes, realidades consustanciales al modelo social del que, básicamente, seguimos formando parte; así, ante la corrupción y el robo representado en la figura de un profesor de Moscú que falsificaba bonos, la justificación es la de que «todo el mundo se hace rico de una manera o de otra«(sic) en el sentido de «ganar dinero de inmediato y sin esfuerzo«(sic) porque «nos hemos acostumbrado a encontrarlo todo hecho, a avanzar  apoyándonos en los demás, a comer el pan ya masticado. Y, en cuanto las circunstancias lo han permitido, todos se han lanzado a aprovecharse«(sic) Por si lo citado anteriormente nos parece poca cosa en relación a los problemas actuales, podemos detenernos en la visión que del poder se refleja en las siguientes palabras: Y ahora sé, Sonia, que tiene poder sobre las personas quien es más fuerte por su inteligencia y su espíritu. Para la gente, el que se atreve a mucho es el que lleva la razón.  El que más cosas menosprecia se convierte en su legislador y el más atrevido es el más escuchado. Así ha ocurrido hasta ahora, y así será siempre. ¡Sólo un ciego no lo vería!(sic) Sigue leyendo →

¡Deseos renovados de felicidad!

No son buenos tiempos; aunque siempre deseamos que sean mejores no son, digo, buenos tiempos. A la de Siria le siguen guerras como la de Ucrania, genocidios como el de Gaza y un plantel de dirigentes políticos inmensamente ricos, inmensamente ambiciosos e inmensamente egoístas y despiadados que alientan el belicismo, las injusticias, injerencias en los asuntos de otros países, amenazas, actos terroristas e inhumanos. Las ideologías de extrema derecha, filofascistas y neonazis, nos hacen recordar la triste historia de mediados del pasado siglo XX, la guerra de España y la II Guerra Mundial. No son buenos tiempos. Se cierran las fronteras y los emigrantes o son devueltos a sus países o son marginados y explotados laboralmente. La ley del más fuerte y el egoísmo ciego conduce al negacionismo y el atropello y persecución de las personas honestas; puede ser a través de los medios con bulos, mentiras, noticias falsas para promover juicios injustos, amenazas directas o indirectas para silenciar al discrepante, a los que quieren un mundo más justo, a los que desean un planeta habitable para las generaciones venideras.

No puedo decir que las cosas van bien cuando millones de personas sufren estas injusticias y todos estamos en el filo de la navaja, incluso los que votan a los ricos más ricos del planeta que odian y les sobran los pobres más pobres. Peor aún, que sean los pobres los que aúpen a tiranos.

Y, sin embargo, quiero desearos felicidad aunque sea recordando los peligros que nos amenazan como género humano. Quiero desear que seamos capaces de conquistar un futuro mejor. Sin engañarnos. Las cosas están mal.

Vayan los deseos acompañados de una copla al ramo leonés de navidad y un bello villancico; las letras son de quien escribe, las músicas del amigo y paisano Víctor F. Mallada, Paco para los amigos de infancia y pueblo. Salud.

González Alonso

William Shakespeare y compañía.- Vanessa Martínez, Gustavo Galindo y Pedro Santos

William Shakespeare y compañía
Escrita por: Vanessa Martínez; Gustavo Galindo; Pedro Santos

COMPAÑÍA TEATRO DEFONDO
Dirección: Vanessa Martínez
Intérpretes: Gustavo Galindo; Esperanza García-Maroto; Ángela Garman; Vicenç Miralles; Pedro Santos; Rocío Vidal
Teatro Barakaldo, 29 de noviembre de 2025

Los clásicos, en esta ocasión William Shakespeare, nos sirven extraordinariamente bien para diagnosticar los males arrastrados por las sociedades modernas. Será el drama de Otelo el que funcione como una radiografía a través de la que descubrir la enfermedad, tal vez incurable, de los protagonistas de la tragedia humana. Egoísmo, rencor acumulado, antipatías, odio, vanidad, acoso y abusos sexuales, violencia, dogmatismo ideológico, frustración o envidia; todo ello se desliza detrás del trabajo cotidiano, los proyectos, la colaboración, la amistad, el compromiso, la voluntad de progreso, el respeto y el reconocimiento. Cada cosa y su contraria se irá plasmando en las relaciones personales de cada intérprete de una compañía que pretende representar el Otelo de W. Shakespeare. Cuando se paran a pensar en sus personajes, defenderlos y justificarlos, esos personajes se harán dueños de sus personas y removerán las razones y sinrazones de su existencia; juzgando a los personajes de ficción acaban juzgándose a sí mismos.

Todo transcurre tras la segunda puesta en escena  de Otelo y la cena que sigue en un restaurante a la representación en la cual la trama de la obra se entrecruzará con la trama de sus propias vidas. Pretendiendo dar sentido a lo representado terminarán encontrando el sinsentido de cada escena de su vida.

La obra, de carácter circular, se abre y se cierra con la misma escena, la del asesinato de Desdémona a manos del celoso Otelo; la diferencia entre una y otra es que en la primera el crimen tiene un carácter tragicómico haciendo reír al espectador; en la segunda ocasión, la que cierra la representación, el carácter trágico no deja lugar a la risa. Por medio queda en suspenso la realidad del personaje de la operadora de luz y sonido –que antes fue actriz- alcohólica y depresiva tras una historia personal de acoso sexual sin resolver; la realidad de la joven actriz debutante viviendo también una situación de acoso por parte del actor principal, con cierta fama e influencias y muchas promesas de trabajo para la debutante; también se nos muestran las miserias y resentimientos de una pareja rota y la situación del eterno y frustrado actor de segunda fila. Sigue leyendo →