El verano de Cervantes
Antonio Muñoz Molina
Seix Barral-Ed. Planeta (Barcelona, 2025)
Pretendo hablar sobre este libro de Antonio Muñoz Molina, “El verano de Cervantes”, porque me interesa sobremanera todo lo concerniente al mundo cervantino. Pero, una vez terminada su lectura, me interesa también porque el mundo literario que he descubierto de A. Muñoz Molina también me gusta. Anticipado lo dicho, a nadie se le escapará la idea de que todo lo que pueda exponer en torno a esta obra será positivo; y será poco y poco bien dicho para todo lo que creo que se merece. Pero ahí va el intento.
La primera cita apuntada en la lectura quedó suelta en mi cuaderno de notas; unas páginas más adelante se fueron añadiendo otras y otras en torrentera de las que para lo que interesa en este pequeño artículo no habrá cabida ni ocasión de referirse a ellas.
Decía A. Muñoz Molina en esa primera cita de la página 31 que “el esplendor de lo mirado por primera vez” es poesía. Yo diría más, como que la poesía es ese esplendor sostenido en las visiones siguientes, como lo es el amor en los ojos y las miradas de los amantes, siempre primeras aunque sean las últimas.
Pero si me gustó este tratamiento delicado del Quijote en clave poética, no menos fue el gusto al hacer surgir el autor el manantial lírico que atesora la obra y hacerlo para descubrir nuestra actualidad a la luz de la creación de Cervantes, en los recuerdos de la niñez, las experiencias adolescentes y la vida adulta y madura recorriendo los caminos polvorientos del verano, la siega, la trilla, los arrieros y los mercaderes en las ventas manchegas o las casonas solariegas. Miguel de Cervantes acertó a escribir un gran libro de poesía – el Quijote- porque, al igual que A. Muñoz Molina, compartía el fervor de nombrar, y el poeta es un niño con la pasión de nombrar el mundo.
Recorriendo las páginas de “El verano de Cervantes” uno se da cuenta de que para escribir bien hay que saber leer bien; saber leer el Quijote es entregarse a la mar océana de los descubrimientos. A. Muñoz Molina nos revela un buen manojo de ellos, como la teatralidad del texto y la locura “autoritaria y programática” para imponer a la realidad las ideas delirantes de los libros, una locura erudita para analfabetos a los que sermoneaba don Quijote sin que lo entendieran. También la cobardía del caballero andante, excusada en pretextos cuando de verdad se requería la intervención reclamada mediante súplicas por parte de los humillados y maltratados; entonces toda su oratoria ampulosa y su osadía proclamada se revela como hojarasca y actuación impostada y falsa. Sigue leyendo

No obstante el viaje ha servido, al menos, para descubrir la propia identidad de los aventureros y el nuevo mundo que será su vida en su patria. Viaje liberador en el que cabe reconocer el valor de la libertad con la reafirmación del valor personal a salvo de prejuicios.
Todo transcurre al modo de una comedia musical en verso; música en directo magistralmente interpretada por los actores, y versos clásicos, redondillas, cuartetas, décimas y romances, de impecable factura y excelente declamación. Y todo en esta comedia será sátira burlesca y mordaz con un humor desbordado que tira de recursos carnavalescos de chirigota en el que se incluye un número flamenco, el culto a la humilde patata, la lucha contra tiburones y mosquitos y que no excluye –sin embargo- momentos poéticos como la delicada nana interpretada para calmar al rey niño Felipe II. 


No significa, dicho lo anterior, aprobar cualquier tipo de risa a cualquier precio, como pudiera ser la vulgaridad y los lugares comunes traídos a contrapelo con grosería; estamos hablando de la risa que viene del humor inteligente, destapado en actuaciones gamberras y desenfadadas como el que nos muestra esta comedia. Una fórmula exitosa que cumple seis años de representaciones en Madrid, Barcelona y ahora por toda España.
El ritmo de la interpretación es muy trepidante y sostenido durante la más de hora y media de representación, y la actuación de actrices y actores es valiente, descarada y desenvuelta, consiguiendo que la comedia funcione y alcance su objetivo, entretener y hacer reír al espectador.



Bueno, éstas y otras muchas preguntas y respuestas me daban vueltas en la cabeza mientras persistía en el intento de ser sorprendido, sacudido emocionalmente o secuestrado por la belleza de alguna obra expuesta, cuando reparé en el mismo museo, el continente de tanto intento artístico, y sus sofisticados espacios. Creí ver cómo la arquitectura no convencional del Guggenheim se erigía como monumento artístico, desafiante, de arriesgada estética, pero también funcional al ser capaz de dar cabida a las exposiciones de representaciones simbólicas que a su vez acogen, o lo pretenden, sensaciones, conceptos, juicios críticos, denuncias, dudas, altos conceptos y en muchas ocasiones también, disparates inasequibles que ni su autor sabe explicar. ¿Será cada obra de arte un museo guggenheim que encierra una belleza a la que soy incapaz de acceder? ¿Estoy tal vez dentro de la obra artística sin acertar a ver sus espacios, sus rincones, los misterios de su simbolismo? 

Naturalmente, a través de la larga historia de amor de dos personas ancianas se suceden escenas previsibles y momentos reconocidos, felices y dolorosos, que se pueden anticipar fácilmente. Eso no es un problema; el problema sería contar dichas escenas o mostrarlas de forma plana o superficial. El trabajo de profundizar en ellas y en sus consecuencias, es lo que las hace válidas para el teatro en la puesta en escena.
La obra, de carácter circular, se abre y se cierra con la misma escena, la del asesinato de Desdémona a manos del celoso Otelo; la diferencia entre una y otra es que en la primera el crimen tiene un carácter tragicómico haciendo reír al espectador; en la segunda ocasión, la que cierra la representación, el carácter trágico no deja lugar a la risa. Por medio queda en suspenso la realidad del personaje de la operadora de luz y sonido –que antes fue actriz- alcohólica y depresiva tras una historia personal de acoso sexual sin resolver; la realidad de la joven actriz debutante viviendo también una situación de acoso por parte del actor principal, con cierta fama e influencias y muchas promesas de trabajo para la debutante; también se nos muestran las miserias y resentimientos de una pareja rota y la situación del eterno y frustrado actor de segunda fila.