16
Feb
13

Contrarios

                    HeráclitoOpuestos

                       Contrarios

No conocería el nombre de la muerte
si no existiera la vida; así es que vivo
porque la muerte existe y así es que conozco el nombre del amor
porque sé de la existencia del odio.

Los filósofos nos enseñan a ver cosas como éstas
de los contrarios y los mundos imaginados
de enanos sin nombre porque no existen los gigantes
o países de tontos que nunca sabrán que lo son;
mas si para nombrar a un asesino nos hace falta una víctima,
si para poner nombre a la riqueza es necesaria la pobreza,
si para nombrar la paz es preciso decir guerra,
¿por qué no ser ricos sin saber que lo somos,
listos sin darnos cuenta de ello
y vivir en paz porque no existe el nombre guerra?

La enfermedad hace la salud, y la felicidad
la desgracia; la pena nace de la alegría
y la generosidad del egoismo. Mentira y verdad. ¡Hay tantos contrarios
innecesarios! Frío y calor,
izquierdas
derechas,
selva y desierto; seco y húmedo; arriba y abajo;
delante, detrás;
tú y yo.

Ni siquiera el cielo se libra del infierno
y Dios para existir puso a un ángel
nombre de diablo.

No sé qué pensaría Heráclito llegados a este punto; pero a mí me sobran
muchos nombres en la lista de contrarios;
aunque reconozco que echaría en falta
el corto y escaso número de aquellos que responden
a la palabra amigo.

Julio G. Alonso

Nota.- Después de escrito el anterior poema encontré en la red el siguiente artículo sobre Heráclito en el cuaderno CAVERNISOFÍASEGUNDA PLANTA que os aconsejo. Destinado a estudiantes de Bachillerato, Juan Antonio Negrete, autor del texto, expone con humor, imaginación y sutileza, lo esencial de la filosofía de Heráclito sobre los conceptos tratados en el poema.

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28 Responses to “Contrarios”


  1. 1 Santiago Fernández
    febrero 16, 2013 en 19:19

    Cuentan que en el mundo de la luz una partícula quería saber cómo era ella de verdad, pues ella no se veía. Le hablaron de la oscuridad y allí se fue. Pudo verse en medio de esa nada y experimentó a sus anchas. Era igual que las demás partículas oscuras, pero con luz. Así nació, dicen, la Ley de los Opuestos.
    Es posible que nada pueda existir sin su opuesto. El calor existe por el frío. El infinito por la nada. El negro por el blanco. La abundancia por la miseria. Lo alto existe por lo bajo…
    El primer defensor de los opuestos fue Heráclito (como muy bien señala Julio en su nota); él habla de un equilibrio de dos fuerzas opuestas; la desaparición de una llevaría a la desaparición de su opuesta.
    Es interesante notar que : Las cosas opuestas son sumamente parecidas; su única diferencia radica en el grado.
    Gracias, Julio, por esta interesante reflexión en forma de poema. Durante años yo he trabajado con dos elementos opuestos, el cero y el infinito; uno y otro se han entreverado de manera singular, bailando un vals matemático.
    Un saludo
    Santi

    • febrero 17, 2013 en 23:14

      Los exégetas de Heráclito explican todas estas cosas de manera que algo puede comprenderse. Intentar entender los textos de Heráclito es harina de otro costal, por el estilo en que están escritos y la fragmentación de su obra conservada. Pero sin llegar a entenderlo todo, creo que lo fundamental se hace asequible. La semejanza entre los opuestos y su valor por igual prescindiendo de juicios morales son cosas que me llaman la atención; que lo absolutamente grande e infinito venga a resultar igual que lo infinitamente pequeño o que el Ser resulte igual a la Nada precisamente por ser contrarios, me hace pensar que nos conducimos solamente por la mitad vida. Mencionas la luz y su valor. El dios de los dioses griegos es Zeus (la luz) y el dios de los cristianos condenó a las tinieblas al ángel Luzbel (Hecho de luz). Tengo curiosidad por saber de algunos de tus descubrimientos en ese trabajo matemático entre el cero y el infinito; de la ausencia del todo al todo que contiene esa ausencia que sería la nada. Sí, me parece una buena metáfora ese baile que es el vals para visualizar las incontables posibilidades de esta relación. Pero ya es otra cuestión.
      Gracias, amigo Santiago, por acercarte a estas cuestiones presocráticas. Con un abrazo.
      Salud.

  2. 3 daniela
    febrero 17, 2013 en 23:43

    Hola Julio:

    la paradoja de los contrarios mueve el mundo, lo opuesto hace que funcione la maquinaria y un amigo que un día te hiere, tras el perdón es más amigo si cabe. Pre so cráticamente sor prendida. Gracias Julio.

    daniela

    • febrero 18, 2013 en 18:26

      Gracias a ti, Daniela. La mentira, la verdad, la riqueza, la pobreza, la guerra, la paz… todo es verdad, pero odio a quienes se apropian de algunos opuestos. Claro que, odiar, sólo significa la existencia de su opuesto… ¿No será que hay opuestos que tienen que ir juntos? Por ejemplo, los ricos que lo son a costa de los pobres solamente pueden sentir odio y no amor; de otro modo… ¡Ah! puede ser que que por eso se inventó la palabra caridad… ¡Vaya lío en el que nos metió el maestro Heráclito!
      Salud.

  3. febrero 18, 2013 en 18:58

    Uffff Julio un tema impresionante éste de los contrarios…un tema de siempre…pero tú lo tratas chapó…me ha encantado toda esta paradoja tratada con tu maestríaaaaaaaaaaaaaa. Mi abrazotedecisivo y pasa gran semana.

    • febrero 19, 2013 en 00:09

      Muy amable, Sara. Hay temas, ya ves, que nos llevaría toda una vida tratarlos. O muchas vidas, dada la antigüedad de los escritos de Heráclito.

      Espero que tus buenos deseos se vean cumplidos, Sara, y disfrutar de una buena semana; de momento, ya es un buen comienzo celebrar tu comentario y recibir tu abrazo desde las tierras leonesas del alto Bernesga, por los concejos de La Robla y La Pola de Gordón. Gracias por todo con otro abrazo.
      Salud.

  4. 7 paco mallada
    febrero 19, 2013 en 21:13

    Muy buenas las reflexiones que dejas aquí, Julio.
    Contrarios que nos llevan a cuestionar la realidad. ¿Seguimos viviendo en la cueva de Platón? ¿Es la realidad sólo lo empírico? Los físicos nos dicen que no existe la oscuridad, que es sólo la ausencia de luz, que sí existe y es medible, que no existe el negro, ya que es la ausencia de color, que hace falta energía para que haya algo, que la nada no existe, es sólo un concepto. Entonces, ¿existe la maldad o es sólo la ausencia de bondad? Porque algo sea útil para explicar las cosas no lo hace equiparable a su contraria. Para que haya luz hace falta energía, para que haya bondad hacer falta poner algo de nuestra parte. La muerte no existe, es sólo la ausencia de vida, sólo que le damos la importancia del término de algo y parece que tuviera realidad individual… Heráclito tuvo su momento y sirve para aclarar conceptos, pero la historia sigue y la explicación de lo que pasa, también.

    En fin, cosas para pensar que nos traes muy a tiempo en estos versos.

    Un abrazo, amigo.

    Paco

    • febrero 20, 2013 en 17:41

      Amigo Paco:

      Creo que en temas filosóficos me sacas bastante ventaja dada tu formación académica. Leo tus observaciones y las incorporo a la lista de reflexiones que la cita de Heráclito abrió en mi ánimo para irlas menudeando en hipótesis nuevas. No me importa que la historia siga; es más, debe hacerlo y hacerlo con propuestas si no nuevas, sí adaptadas al curso de los tiempos. Pero conocerla no nos hará ningún mal e, incluso, nos puede ahorrar más de un tropiezo. Ha sido tu respuesta una lectura interesante que también leí y también contestaré en el foro Alaire de poesía del que somos asiduos. Con un abrazo.
      Salud.

  5. febrero 19, 2013 en 21:53

    Querido Julio:
    Maravillosa oportunidad para regodearnos con tan elocuente idea.
    Y es que adopta matices de dilema existencial, preguntarnos cómo es que nacemos y en un instante morimos, si la perspectiva es la eternidad. Tal parece que no podemos abstraernos del contexto, visualizado como ese instante que viaja en la curva del tiempo (Einstein)
    Sin embargo, baste decir que el silencio es el hartazgo de las palabras; el odio es el amor que ya no encontró salida; la luz es la incapacidad de mantenernos felizmente ignorantes, o el morir es el único recurso para comenzar a vivir.
    ¡Gracias por tu magia!
    Arturo

    • febrero 20, 2013 en 17:35

      ¡Qué agradable visita son siempre las de tus letras en este espacio, amigo Arturo! Siempre vienen cargadas de emoción y respeto, hondura intelectual y nuevos descubrimientos. No puedo más que agradecerte y enviarte un fuerte abrazo hasta el inmenso México.
      Salud.

  6. febrero 19, 2013 en 22:08

    Brillante, Julio, tanto el poema como los comentarios, no sé qué más pueda aportar, la reflexión siempre es tan subjetiva, pero lo que sí sé es que no deja indiferente esta propuesta, distinta, creo, de lo que nos tienes acostumbrados, pero no por ello menos esencial y hermoso.

    Un abrazo

    • febrero 20, 2013 en 17:33

      La mejor noticia que puedes darme, amiga Isabel, es que el poema no deje indiferente y mueva a la reflexión, crítica o búsqueda de explicaciones. Es, ciertamente, algo diferente a otros poemas de los que he ido dando a conocer; fraseo distinto, tema filosófico y expresiones conceptuales y poéticas también distintas. Si, finalmente, encuentras en todo ello algo esencial y hermoso, ¡qué más puedo pedir! Eres generosa y te lo agradezco. Con un abrazo.
      Salud.

  7. 13 Pepa Agüera Sánchez
    febrero 20, 2013 en 01:44

    Amigo Julio:
    Anteriormente te he comentado lo mucho que me gusta este poema que tuve el privilegio de leer en la Noche Poética de Bilbao.
    Mis conocimientos de filosofía son muy limitados y solo puedo usar el sentido común para juzgar lo que me sugieren tus letras. Debo pensar que los contrarios, como en el concepto taoísta del yin y el yang, son también complementarios, ya que uno no es en si mismo sin la presencia del otro y ambos completan el circulo. Veo también en estos versos la idea de relatividad, porque cada cosa se percibe en relación a otra complementaria u opuesta: lo quieto por lo móvil, lo claro por lo oscuro, lo grande por lo pequeño…y tus amigos lo son, porque tu eres un inmejorable amigo.
    Un abrazo.
    Pepa

    • febrero 20, 2013 en 17:26

      Amiga Pepa:

      Aparte del nombre de unos cuantos filósofos y cuatro ideas básicas sobre ellos y la Historia de la Filosofía, de nada más puedo presumir al respecto. El haberme tropezado con una cita de Heráclito en otro libro de psicología que estaba releyendo, dio pie al poema del que hablamos; nada, por tanto, que nazca de un profundo conocimiento de los presocráticos y sus obras. Ahora bien, pienso que desde nuestra común ignorancia sobre los grandes pensadores nada nos impide filosofar y cuestionarnos la realidad que alcanzamos a percibir e interpretar. Desde ese lícito derecho hablamos y expresamos nuestras dudas o alcanzamos -aunque sea relativamente- algunas certezas, como la que me hace considerar el valor de la amistad como bien raro y escaso al que no me gustaría renunciar nunca. Gracias siempre. Con un abrazo también agradecido por haber aceptado leerme este poema en la anterior velada de Noches Poéticas, al respecto de lo cual debo confesar que si antes albergaba algunas dudas sobre la viabilidad de estos versos, cuando los fuí oyendo de tu voz se me despejaron todas y encontré, incluso, algunas estrofas que me parecieron buenas.
      Salud.

  8. febrero 23, 2013 en 18:21

    Hola, Julio; qué tal, compañero… Yo, aquí,leyendo y examinando los asertos poético y filosóficos que acompañan página: los contrarios, tan famosillos ellos; fijémonos: ¿el frío no es la ausencia o disminución de calor…? ¿ la oscuridad no es ausencia o disminución de luz..? por tanto, el resultado ¿no es, en definitiva, la misma cosa pero percibida bajo distinto grado…? más aún, aunque no tuviésemos percepción alguna ¿dejarían de existir tales cosas…? Pero, para los días que corren, permíteme dejar las dos frases siguientes: “La ciencia que tata de los justo y de lo útl, conforma la Política” —– La ética de la Política es lo justo, expresado por medio de la justicia y la equidad“.

    Tu narrativa de “La Voz humana“, como siempre, espléndida aportación; si bien Heidegger + Nietzche + Sartre + Warhop + El Pop con sus derivados = han sido, creo, bases o piezas fundamentales en filosofía, letras, pintura y música, para llegar al momento que nos atenaza = al egoísmo/determinismo terrible del dinero sin ningún escrúpulo. Esa es nuestra cultura actual, amigo; sí, es bien cierto que únicamente es mi parecer, es cierto, pero no creas ni por un momento que está dicho simplemente al aire o al albur.

    … Una vez más, mis felicitaciones y saludos; venir a tu casa siempre resulta cuan una linda sala de buen hacer y aprendizaje; un abrazo fuerte, Orión.

    • febrero 23, 2013 en 19:01

      Amigo Antonio:

      Tus opiniones sobre estas cuestiones filosóficas están más fundamentadas que los apuntes que dejo en el poema, al menos eso desprende de los escritos diversos que podemos leer en tu cuaderno y que van de la Historia al Teatro pasando por la Filosofía, Poesía, Narrativa, etc. Así es que leo, te leo, y aprendo y me sirve de estímulo para pensar, o intentar hacerlo, un poco más por mi cuenta, que es lo que se persigue con la Filosofía.

      De los tiempos actuales que vivimos con sus venturas y desventuras, dependiendo éstas de quiénes o para quiénes, poco puedo agregar que no hayas mencionado ya. Pero que lo dejes dicho aquí, creo que enriquece la propuesta del tema a través del poema y nos enriquece a todos cuantos leemos. Por ello, gracias siempre y un abrazo, maestro.
      Salud.

  9. febrero 23, 2013 en 21:22

    Al final del camino: “Nadie que ama muere jamás.” Gioconda Belli.”
    Julio, me han gustado las imágenes que has transmitido. Gracias.

    • febrero 23, 2013 en 22:19

      Pues entonces parece que amar es sinónimo de eternidad… Pero si no somos eternos, y parece ser que no lo somos en la forma de vida que tenemos, significa que nadie es capaz de amar. Bueno, me conformaría, al menos, con que tampoco nadie fuera capaz de odiar. Pero no hay muchos indicios de que sea así. Gracias, Antonio Molina. Un placer encontrarte por estos lares.
      Salud.

  10. febrero 28, 2013 en 16:07

    Julio, muchas gracias por tu referencia a mi blog de segundo de Bachillerato. Y enhorabuena por tu estupendo blog y, en concreto, por este sutil y reflexivo poema. Un abrazo

    • febrero 28, 2013 en 17:01

      Es una alegría recibir tu visita y sacar, al menos, el aprobado en este lance poético filosófico. En el cuaderno que dejo enlazado a pie de poema, así como en tus otros cuadernos y también, para los más interesados en la materia, tus libros publicados, los lectores tienen ocasión de leer temas de filosofía de manera amena, asequible y práctica. Porque es de agradecer el tono didáctico de tus escritos por su cercanía, la ironía y buen humor, haciéndonos vivir los problemas filosóficos como problemas reales nuestros y que sirven para la vida cotidiana sin perder ni por asomo el rigor, la seriedad y calidad exigibles.

      En la entrada sobre Heráclito he tenido ocasión, también, de leer tu atenta respuesta. Gracias por todo y ánimo. Pienso que las materias de Humanidades deberían cobrar mayor protagonismo en el sistema educativo español con más peso específico en la formación del alumnado. Trabajos como el tuyo ayudan y animan en esa dirección del buen hacer. Otra vez gracias y un abrazo.
      Salud.

      • febrero 28, 2013 en 19:35

        Julio,
        no es solo que “apruebe” tu lance poético (en realidad no me parece un mero lance, sino obra de quien sabe bien lo que hace, un verdadero poema, de voz sincera), sino que, aunque no lo comenté antes, estoy de acuerdo con la reflexión que contiene. Yo tampoco sé lo que diría Heráclito, pero creo que si para que haya bien tiene que haber la misma cantidad de mal, entonces nada tiene sentido, y por tanto es peor que mejor. En verdad creo que Heráclito diría que el Logos, aunque contiene los contrarios, no tiene no contrario él mismo; eso de que cada uno tenemos nuestro propio mundo lo calificaba de vivir soñando. Y es en el Logos único donde la amistad y todas esas cosas que aprecias y aprecio, tienen su sitio, al menos en nuestro deseo.
        También comparto que la pérdida (si eso fuese posible) de las humanidades, sería el mayor empobrecimiento.
        No sé si conoces estos dos escritos míos. Me atrevo a enlazarlos:

        http://dialecticayanalogia.blogspot.com.es/2012/11/lo-prescindible-del-ser-humano-y-las.html

        http://es.scribd.com/doc/110683500/Wertiades-o-del-merito

        Gracias a ti, y un abrazo

      • febrero 28, 2013 en 20:40

        Juan Antonio:
        Ante todo, quiero agradecerte que hagas más grato e interesante con tus palabras este rincón de poesía, pero también de otras cosas en torno a la Literatura sin grandes pretensiones. En general son las respuestas que consigo alcanzar de algunos lectores lo que le da verdadera enjundia al cuaderno; yo disfruto enormemente de esas participaciones y, lo más importante, sigo aprendiendo. Con tu escrito pones algunas cosas en su sitio y creo que a muchos nos alivias con lo que dices. En ese sentido práctico -te decía en mi respuesta- aprecio el valor de la filosofía que propones.

        He echado una breve ojeada a los cuadernos que amablemente enlazas en tu respuesta. Bien escritos, pulcros, claros y en todo interesantes. Es una primera impresión que no engañará a las que le seguirán, de eso estoy seguro. El diálogo socrático con el ministro de Educación, en lo que he visto, es de una crítica demoledora desde la ironía y la sonrisa, sin perder los papeles. Ese estilo de hablar, esa manera de llegar a lo medular de los problemas con el humor, sin caer en lo mostrenco de la descalificación ni el insulto, de manera airosa, lo he creído encontrar en las gentes del sur, en algunas comarcas de Andalucía, y me imagino a Séneca en las reflexiones de muchos andaluces y sus observaciones sobre las cosas. En el cuaderno Dialéctica y Analogía, lo primero que descubro es que también escribes poesía; digo escribes porque confiesas haberlo hecho siendo más joven, y esa dedicación -como la de la filosofía- ya no se abandona nunca. En ese sentido, no me sorprende encontrar en ti a un filósofo poeta o un poeta filósofo. Y sobre el orígen de la poesía y la filosofía también creo entender que comparten bastante.

        De nuevo las gracias, Juan Antonio. Con un abrazo.
        Salud.

    • marzo 1, 2013 en 10:35

      Julio,
      tienes razón, la poesía no te abandona nunca, o ella no te abandona a ti.
      Seguiré tus publicaciones en este blog. Muchas gracias.
      Sin querer cansarte, te enlazo un poema que le escribí a Agustín García Calvo, quien fue profesor mío en la Complutense, cuando supe que estaba muy enfermo. http://dialecticayanalogia.blogspot.com.es/2012/08/a-agustin-garcia-calvo-para-que-se.html
      Un abrazo y gracias por tu voz poética y sincera

      • marzo 1, 2013 en 12:24

        A Agustín García Calvo, para que se ponga bueno
        Juan Antonio Negrete

        Agustín, buen amigo,
        me han contado que está algo pachucho el que lleva tu nombre y tu percha,
        y que se anda mezclando en su paso el traspiés, y el trasmano en sus teclas,
        porque, claro, es que es ya muy mayor, si se tienen en cuenta las fechas
        que traemos, cual traen en el culo gravadas por ley las conservas,
        y es normal (y tú mismo -o tú otro, que llevas tu nombre- recuerdas
        tantas veces) que envases y botes, por ley, y también gentes buenas,
        toda cosa que a ser individuo con nombre y medida se atreva,
        aunque esté fabricada, y estemos, de cifras que son siempre eternas,
        empachuchan al roce constante de aquello mismito que niegan:
        el del agua del tiempo; eso ya dejó escrito que es ley justiciera
        quien primero escribió sobre el todo y su ley (que de nombre y de tierra
        se llamó anaximandro milesio, mas fue, como todos, cualquiera):
        que se dan justo pago las cosas al fin por osar salir fuera
        de la nada en que todo lo había aunque justo por eso no era;
        así es ley que lo que es imposible, aunque existe, al final allí vuelva;
        pero lo verdadero, que es tiempo y no más (según tanto dijera
        el que llevas por nombre) eso no, nunca nace, ni pasa ni queda,
        o si nace y si pasa eso pasa y se fuga a tan fiera carrera
        que ni el rayo incorpóreo de einstein alcance de vista le diera,
        como el rápido Aquiles no alcanza a la lenta tortuga, ¡tan lenta
        es la luz si se quiere medir con lo que ni Dios mismo midiera!,
        eso quiere y no quiere (según tu querido heraclito dijera)
        ser llamado, sea Dios u otro nombre.
        Y por eso no sé a ciencia cierta
        a qué cosa deseo con estas palabras que se ponga buena,
        si al que firma por ti los papeles, o al otro, al que no deja seña
        (también tú estás así: que a la vez no conoces mi nombre quién lleva
        pero sabes quién soy donde sabes que yo es solo uno); Mas, venga,
        no es preciso, quizá, conocer a quien hace uno ruego u ofrenda;
        y yo quiero pedirte, maestro del ritmo y la voz, que sostengas
        algo más esa voz, y ese no y ese sí, par e impar, dentro y fuera,
        y que aguantes, por mí (y otros muchos que somos) un poco esta guerra.
        Que es que siempre es amable (¿no crees?) tener alguien ahí que se atreva
        a de veras decir la verdad, por más que esa verdad solo sea
        que no hay Quien ni Tener; y nos gusta (¿no crees?) escuchar a quien sepa
        dar del tiempo el latido, aunque al tiempo se pague por ello la prenda
        de falsear lo que pasa, y quererle otorgar su sustancia y su esencia.
        ¿Eso es mucho pedir…? El que lleva mi nombre no se cómo pueda
        sin tus genios vagar: sin aquel García Calvo, de voz honda y fresca,
        profesor de latín complutense que ahí por los años ochenta
        se atrevía a desmentir, de su amado Machado, el monótona-escuela
        y lograba el milagro, mayor que el de hacer brotar agua en las piedras,
        de que vida y pasión rezumasen las raíces indoeuropeas,
        como si fuera cierto que Logos a veces de carne se hiciera,
        mientras tedio e insidia plagaban el mundo del aula hacia fuera;
        o sin ese Agustín García Calvo en canciones, proverbios y endechas
        tan del pueblo que el pueblo, aturdido que está con señores y rentas,
        casi no logra oír, o le duele cual duele la fuente muy fresca;
        o Agustín García Calvo el que a griego y romano ha prestado una nueva
        castellana garganta en que el paso más largo y más breve pasea
        sin perder la canción; o el guerrero sofista, Agustín el de Elea,
        contra la Realidad, contra el Tiempo, el Dinero, el Señor, la Pareja,
        a argumento partido (cual lucha el amor cuando apenas da tregua),
        cuya sangre hecha prosa he bebido mil veces y de mil maneras
        con mis ojos y manos; o el componedor Agustín de comedias;
        o, en fin, buen amigo, otros tantos sin fin, que en tu nombre tú llevas.
        A esos todos lo pido, y a ti, seas quien seas que eres quien los congregas,
        aunque dicen que está feo pedir (y es de gente, además, pedigüeña).
        Porque no es nada fácil dejar que nos deje quien tanto nos deja,
        o quedarnos sin ese que cuando se va mucho más se nos queda,
        o ver cómo se apea el demon del tren de Zamora. Así que, ¡ea!,
        ¡que ese mono pelón que ha dejado el Señor hasta aquí que florezca,
        Agustín, no se canse en su buen corazón!, ¡que levante cabeza!,
        pues no hay prisa en nosotros por ya no poder dirigirse al que eras.
        Pero si un día lejano, como es ley de leyes, ya no amanecieras
        con tu nombre de pila, mas libre de ello, de crisis, de haciendas,
        sabes bien que tu canto y razón (que es al fin lo más puro que fueras),
        estará en toda cosa que hay, como el dios de la nada de eckhart,
        y ya no al Ateneo, que las gentes te irán a escuchar donde sea
        cómo cantas a alguna muchacha que a ser libre aun de ella se atreva
        o nos vas recordando, en el aire, olvidar, mientras tú nos esperas
        donde tú, buen amigo, y los otros sin cuento formamos madeja.

        Finalmente, se fue. El hombre y su obra permanecerán entre nosotros, alimentando el fuego primitivo de la cultura. Agustín García Calvo, libertario, leonés de Zamora, lingüista, poeta puesto en música por otro leonés berciano, Amancio Prada, dramaturgo, filósofo, traductor de obras clásicas, griegas y romanas, traductor de Shakespeare, Paul Valéry, George Grassens o el Marqués de Sade, ensayista y articulista, profesor de universidad en España y fuera de España viviendo pena de exilio… todo él, permanece.

        Quiero dejar bien a la vista el poema en versos largos monorrimos, al estilo medieval, antiguo, que escribiste para el maestro que es de todos y que fue más tuyo a lo largo de tus estudios universitarios, Juan Antonio. Es una sorpresa y un regalo para quienes lleguen hasta aquí y lean, y que pueden encontrar multiplicados en tu estupendo cuaderno Dialéctica y Analogía: http://dialecticayanalogia.blogspot.com.es/ que recomiendo encarecidamente, para profanos y doctos en la materia, pues es la mejor y mayor virtud de tu escritura la forma de hacer llegar el contenido de los mensajes, ideas y conceptos, a todo el mundo.

        Muy agradecido, Juan Antonio. Con un abrazo.
        Salud.

  11. febrero 28, 2013 en 19:40

    Julio,
    lo siento mucho: he borrado por error el comentario último que dejaste en mi blog. Si quieres y puedes, ¿serías tan amable de volverlo a subir?
    Un abrazo

  12. marzo 5, 2013 en 23:09

    … Puerta de marzo, marcero, marceando dicen, y Julio dando esa gran entrada a este tiempo u horas en que el viento suele sacudir haciendo chirrear las veletas y los maderos sueltos del mundo; luego viene tu Villanella sin caballeros andantes con ese poema de agudez y buen sentir, amigo, dejando claro dónde no está, desde luego, aquél extraordinario ánimo del Caballero don Alondo de Quijano tocante a la justicia y el deber. Siempre es agradable, querido amigo, pasar por tus escritos con sus deleites inherentes; un abrazo; Orión.


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