Lovesong.- Abi Morgan

LOVESONG
Abi Morgan

Laboratorio Teatral P6-Bilbao
10 de enero de 2026

Dirección y adaptación: Sandra Maturana
Intérpretes: Kepa Alesso; Itziar Lazkano; Felipe Loza; Itxaso Sánchez
PABELLÓN 6 – BILBAO

No se puede decir que todo está descubierto en el teatro. Propuestas como la puesta en escena de “Lovesong” («Canción de amor”) nos lo indican mediante un teatro físico en el que el cuerpo, el gesto, la mímica, el lenguaje no verbal y los movimientos acrobáticos sirven de vehículo a la expresión de emociones que el texto hablado no puede reproducir o  que, de manera eficaz, acompañan y  arropan  a dicho texto dotándolo de mayor profundidad. El trabajo coreográfico a partir de la expresión corporal, junto a una escenografía sugerente y muy acertada, recrearán la intensa atmósfera onírica de una historia impregnada de realismo mágico que atrapa al espectador y sostiene su atención.

Naturalmente, a través de la larga historia de amor de dos personas ancianas se suceden escenas previsibles y momentos reconocidos, felices y dolorosos, que se pueden anticipar fácilmente. Eso no es un problema; el problema sería contar dichas escenas o mostrarlas de forma plana o superficial. El trabajo de profundizar en ellas y en sus consecuencias, es lo que las hace válidas para el teatro en la puesta en escena.

Esta larga historia de amor se nos representa mediante un continuo ejercicio de analepsis o saltos atrás en el relato de los ancianos sobre el escenario, y, de manera simultánea, el de ellos mismos como pareja joven. Cuatro personajes que coinciden y se relacionan a través del diálogo de la memoria y los recuerdos. El desdoblamiento de los personajes sirve de explicación y justificación de toda una vida cuando ésta llega al momento de su despedida definitiva. La frustración de no tener hijos, las dificultades económicas o las infidelidades, se enfrentan al enamoramiento, las ilusiones, los proyectos y la felicidad con todas las emociones más profundas del amor y sus vaivenes. Digamos, sí, que éste –el amor- es el vencedor de una guerra en la que se pierden algunas batallas y se sanan algunas heridas.

La fusión poética entre el pasado y el presente se pone ante nuestros ojos con comprensión y ternura. Esta historia de amor de dos ancianos se inspira en el poema “La canción de amor de Alfred Prufrock”, de T.S. Elliot. Es un viaje explorando la complejidad humana y los cambios que nos suceden. Y la puesta en escena  responde con indudable acierto a la intención de mostrárnoslo .

La interpretación ha estado, pese a las dificultades de la exigente representación, muy a la altura de las circunstancias. El ritmo sostenido y la profundidad de las escenas más comprometidas nos permiten apreciar el vigor y la vitalidad de la juventud a la vez que la sensación de cansancio y pesadez de la vejez en las costumbres y la evocación de los recuerdos.

Creo que, salvo momentos puntuales, la actuación fue depurada, sin concesiones al melodrama y manejando gran variedad de registros interpretativos con naturalidad.

Si la obra de Abi Morgan es capaz de mostrarnos la cara y la cruz de la historia de un largo amor a través de sus sucesivas fases, digamos que la directora y adaptadora de la obra, Sandra Maturana, ha sabido conducir al cuadro escénico en la difícil tarea de superar el reto de dotar a la representación de un canon expresivo en el cual los cuerpos interpretan una partitura física afinada. Y podemos decir, con propiedad, esto es teatro.

González Alonso

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