Archive for the 'Teatro' Category

22
Nov
17

La Extinta Poética.- Eusebio Calonge

La Extinta PoéticaLa Extinta Poética
Eusebio Calonge

Teatro Municipal de Leioa (Lejona)
1 de noviembre de 2017

Dirección.- Paco de la Zaranda

Intérpretes.- Carmen Barrantes, Laura Gómez-Lacueva, Ingrid Magrinyà, Rafael Ponce

Nueve de Nueve Teatro

La primera escena, con la visión de la novia esperando inmóvil con su ramo de flores en la mano, es como un primer verso magistral e La muerte del cisneimpactante; la última escena, con la danza de la muerte del cisne (Camille Saint-Saens), resultará ser la escritura de un inmejorable verso de cierre. En medio, el poema. Y la poesía.

La inspirada propuesta de Eusebio Calonge y la dirección de Paco de la Zaranda se proyectan sobre el escenario de la mano del elenco Nueve de Nueve.

Si me pusiera a buscar adjetivos para este espectáculo teatral, mencionaría el esperpento, la tragedia, el hondo lirismo, el fracaso existencial, el absurdo, el hastío y otros muchos envueltos todos ellos en la expresión de un lenguaje vestido de una brutal realidad. Todo gira en el torbellino emocional de una familia de clase media baja abrumada por las circunstancias, padre, madre y dos hijas, una de ellas con una grave discapacidad que la tiene postrada y con una limitada capacidad de movimiento y habla.

La extinta PoéticaAfrontar con escasos recursos económicos una situación severa acaba por liquidar los recursos humanos, resquebrajándose la dignidad, los sentimientos y la capacidad de resistencia. Todos quieren y anhelan vivir más allá de los límites impuestos por la necesidad. El amor, los sueños, la esperanza, acabarán en frustración y el recurso a la farmacopea como dique de contención a la ansiedad y la desesperación provocadas por la consciencia de estar pasando toda la vida soñando todo lo que nunca se va a alcanzar. El dique se agrieta, sobreviene la inundación devastadora y en medio del caos, desde la fragilidad y la entereza del ser más débil y limitado, surge la vida y se alza la belleza. Es la poesía.

La obra, interpretada –como no podía ser de otro modo- con la marcada impronta de La Zaranda, va más allá de la conmoción y la emoción; explora quirúrgicamente la vida cotidiana abrumada de pequeñas heroicidades y atroces miserias.

Nada que objetar. Autor, director, técnicos de sonido e iluminación, intérpretes y público, conforman un espacio y oportunidad únicos e irrepetibles en cada actuación. Sólo conviene, a estas alturas, recomendar que público, intérpretes, director, técnicos y texto de su autor, se encuentren nuevamente en nuevos y numerosos teatros para facilitar la catarsis existencial de que estamos necesitados, hacerlo con la voz de la poesía y entender que si la vida es puro teatro, el teatro nunca deja de ser pura vida.

González Alonso

La extinta poética

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03
Nov
17

La vida es sueño.- Calderón de la Barca

La vida es sueño.- Calderón de la Barca.-Teatro del TempleLa vida es sueño
Calderón de la Barca

Teatro Santurtzi / Santurce
1 de noviembre de 2017

Teatro del Temple

De “La vida es sueño” –como ocurre con el Quijote-, sin haber sido vista o leída no pocas personas conocen algunos pasajes e incluso algunos versos. No es infrecuente en una conversación escuchar a modo de conclusión: ¿Qué es la vida? Un frenesí / ¿Qué es la vida? Una ilusión / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño: / que toda la vida es sueño / y los sueños, sueños son.

Y sin saber siquiera que correspondan a “La vida es sueño” y Calderón de la Barca, hay quienes recitan estas décimas: Cuentan de un sabio que un día / tan pobre y mísero estaba / que sólo se sustentaba / de unas hierbas que cogía. / ¿Habrá otro – entre sí decía- / más pobre y triste que yo? / Y cuando el rostro volvió / halló la respuesta viendo / que otro sabio iba cogiendo / las hierbas que él arrojó.

Teatro del Temple en La vida es sueño.- Calderón de la BarcaLa vida es sueño” es un alegato a favor de la libertad humana y su capacidad de elección frente al destino. Calderón ubica la trama en el reino de Polonia. El rey, temeroso de que el destino de su hijo como rey fuera el de un tirano, lo encerrará desde niño en una torre del castillo, vigilado por Clotaldo, fiel servidor del rey, que evitará que se tenga noticia de la existencia del mismo.

Cuando llegan desde Moscú a la Corte los sobrinos del rey, Astolfo y Estrella, con la intención de casarlos y convertirlos en los herederos del reino de Polonia, aparecerán también Rosaura, disfrazada de hombre, y Clarín, su criado. Rosaura resulta ser hija del carcelero Clotaldo, que iba tras la pista de Astolfo para exigirle que cumpliera la palabra dada de matrimonio, pero se encuentra con Segismundo, el hijo del rey encarcelado. Clotaldo descubre la identidad de Rosaura como su hija y se ve enfrentado al dilema de denunciarla ante el rey o proteger su vida. Decidido a ser fiel por encima de todo, denunciará a su hija ante el rey, pero éste no toma en consideración la denuncia porque él mismo había llevado dormido a Segismundo a la Corte, descubriéndole quién era y haciéndolo público. El rey esperaba que se comportara de manera civilizada y respetuosa, pero decide volverlo a dormir y devolverlo a su encierro al comprobar que Segismundo se comporta de manera soberbia y cruel.

Segismundo despierta de nuevo en su prisión y empieza a dudar de Teatro del Temple en La vida es sueñosi está despierto o soñando. Mientras tanto, el pueblo de Polonia se subleva contra su rey porque no quieren a un príncipe extranjero en el trono; liberan a Segismundo y éste, tras derrotar a las tropas leales al rey, decide comportarse de manera generosa y magnánima, perdonando a Clotaldo, a su padre, devolviendo a Rosaura su dignidad casándola con Astolfo y casándose él mismo con Estrella.

Todo el enredo se resuelve felizmente. Lo que, en mi opinión, no se resolvió tan bien fue la puesta en escena del Teatro del Temple. Respeto las buenas críticas que este elenco aragonés ha cosechado. Pero no las comparto. A mí me pareció que el montaje fue demasiado ruidoso y que se abusó de los efectos especiales para unas interpretaciones dispersas y poco orientadas en la misma dirección dramática, dando una vaga y extraña sensación de estar presenciando interpretaciones aisladas en medio del barullo de los coros. El personaje del rey resulta anodino, el de Astolfo, fuera de lugar, y el resto del elenco bastante perdido en sobreactuaciones injustificadas o registros planos.

Eché en falta una buena dirección escénica y un trabajo de interpretación en el que gesto y voz fueran coherentes y creíbles.

La vida es sueño.- Teatro del TempleEvidentemente, la representación siguió un ritmo irregular con momentos de acierto y algunas escenas bien logradas. Pero, en conjunto, creo que se perdió la ocasión de que la obra funcionara. El trabajo de dicción es bueno, dada la dificultad que entraña el verso; se sigue sin dificultad el desarrollo de la trama, aunque el recitado resultara en ocasiones falto de registros, porque gritar no lo es todo.

Una tarde, no obstante, agradable y agradecida por esta apuesta difícil y complicada. Vaya mi aplauso para todo el trabajo, mucho, y esfuerzos desplegados.

González Alonso

21
Oct
17

Libertino.- Compañía Marco Vargas y Chloé Brûlé

Libertino
Compañía Marco Vargas y Chloé Brûlé

Teatro de Santurtzi (Santurce)
20 de octubre de 2017

Libertino de la Compañía Marco Vargas y Chloé BrûléDirección, coreografía y baile: Marco Vargas y Chloé Brûlé
Textos e interpretación: Fernando Mansilla
Cante: Juan José Amador
Composición musical: Gabriel Vargas

 

No me gusta el flamenco. El actor, poeta y autor del texto lo escribía y decía y repetía desde el inicio del espectáculo. El actor, poeta y autor del texto poético bailado, tenía un problema con el ritmo; perdía el compás y la vida se le iba. Con una novia del Penedés se fue a Sevilla, y su novia, que entendía el ritmo de la vida, se fue con su profesor de baile flamenco, que era gitano aunque no lo era. Y el poeta, autor y actor, se quedó solo con el canario que, además, cantaba bien. Tuvo otra novia, que también bailaba flamenco mientras él escuchaba a todo volumen blues y rock and roll para sufrimiento y queja de los vecinos.

Libertino” es un poema de la soledad y el pulso de la existencia en el cual los recuerdos nos empujan a abandonar “el dorado aislamiento” para “participar en el flujo de la vida”, conscientes de que “al fin y al cabo / somos el compás que llevamos”, en palabras de actor, autor y poeta Fernando Mansilla.

Libertino de la Compañía Marco Vargas y Chloé BrûléA mí, que tampoco me gusta el flamenco, me pareció un espectáculo de una ética y estética admirable; confieso que no sé dónde empezaba el baile flamenco y dónde terminaba la danza, el paso de ballet, el desgarro del gesto, en un lenguaje corporal y gestual apoyado en el ritmo del taconeo, las palmas, las percusiones sobre el cuerpo y los objetos. Y  todo ello, cuando la música electrónica se desborda como una catarata arrolladora en forma de rock, se funde de manera hermosa y atronadora. Al final, ¿qué estamos viendo y sintiendo? Pues, sencillamente, la expresión del lenguaje poético de la música y la danza leyendo los versos de la vida. Algo mágico. La voz del cante se alza desnuda, rota y sola, sin apoyo instrumental; los cuerpos se apoderan del espacio y los objetos para despertar las emociones; un abanico es mariposa, amor, feminidad,  sensualidad; una cacha es afirmación, masculinidad, firme ternura.

A mí, que no me gusta el flamenco ni intento dar unas palmas, me enamoró “Libertino” y el trabajo excepcional sobre el escenario del bailarín Marco Vargas y la bailarina Chloé Brûlé, la voz de Juan José Amador, el ritmo poético de Fernando Mansilla. Y, sinceramente, no me importaría volver a verlo y aplaudirlo.

González Alonso

Libertino de la Compañía Marco Vargas y Chloé Brûlé

02
Ago
17

Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, 2017

Almagro, Festival Internacional de Teatro Clásico 2017

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro está de cumpleaños; nada menos que puede brindar por la cuadragésima convocatoria; cuarenta celebraciones que hacen toda una historia en favor del teatro y que ha supuesto la dinamización de la vida cultural, artística y económica de la ciudad en torno a los espacios del Corral de Comedias, el Teatro Municipal, el Teatro Hospital de San Juan, la Antigua Universidad Renacentista, el Espacio Miguel Narros o el Claustro Museo del Teatro. ¡Felicidades!

Molière: Los enredos de Scapín (Versión en hebreo de Nathan Alterman)
Lope de Vega: El perro del hortelano
Entremeses: La sarna de los banquetes.-Vélez de Guevara; El entremés nuevo del cochino de San Antón (Anónimo)

 

Los enredos de Scapin, de Molière en versión de Nathan Alterman y dirigida por Udi Ben-Moshe. La puesta en escena correspondió a The Jerusalem Khan Theatre.

La compañía israelita The Jerusalem Khan Theatre abrió las puertas de la creatividad en el Espacio Miguel Narros con una versión en hebreo de la obra de Molière a la que pudimos acceder salvando la dificultad del idioma para disfrutar de cada matiz de esta comedia con el clásico final feliz.

Los enredos amorosos de cuatro jóvenes y los inevitables y previsibles problemas y rompederos de cabeza de sus respectivos padres, que deseaban otra cosa bien distinta para cada uno de sus respectivos hijos, acaban resolviéndose gracias a los buenos oficios de una especie de “celestina” llamado Scapín que consigue, no sólo que los jóvenes se salgan con la suya, sino que sus propios padres lo paguen de sus dineros con mucho dolor de sus almas. De paso, Scapin se tomará algunas pequeñas venganzas personales con su amo –uno de los padres del enredo- de las que también saldrá escarmentado.

Enredo, situaciones cómicas, risas y sano divertimento del que puede sacarse alguna lectura práctica, como lo inútil que resulta oponerse a las decisiones del amor, así como aprender de la eterna discrepancia de pareceres entre generaciones.

Del resultado final no será el único responsable su autor, Molière, sino la excepcional labor de interpretación y puesta en escena del elenco israelita siguiendo la adaptación del poeta hebreo Nathan Alterman. La excepcionalidad cómica de los actores y actrices, su expresividad y el acertado manejo del ritmo y el espacio escénico, nos hicieron olvidar que escuchábamos los diálogos en una lengua desconocida para –supongo- la inmensa mayoría de los espectadores y disfrutar plenamente de una buena noche de teatro en el Espacio Miguel Narros de Almagro.

 

El perro del hortelano, de Lope de Vega y puesta en escena por la Compañía Nacional de Teatro en la versión de Álvaro Tato y dirigida por Helena Pimenta.

La Compañía Nacional de Teatro siempre es garantía, en todos los sentidos, de buen teatro. A Lope de Vega no se le puede poner pega. Y Helena Pimenta en la dirección es una apuesta segura. El reparto, impecable.

Y con todo, es difícil sustraerse al trabajo que para el cine realizó Pilar Miró de esta comedia. En la comparación tal vez el que sale peor parado es el papel de Teodoro y el que mejor resultó fue el de Marcela. Nada que objetar, se entiende, a la muy buena interpretación de todo el conjunto.

La comedia que discurre por tierras de Nápoles está bien armada en su escenografía y el bien estudiado espacio escénico con una gestión de la acción y el manejo de los tiempos que hacen muy atractiva la representación sólidamente apoyada por la realización musical y la iluminación. Otra característica corresponde al vestuario, adelantando la comedia del Renacimiento al Barroco.

La historia de Lope de Vega cuenta cómo una hermosa y joven condesa se enamora de su humilde secretario. En el camino de este amor se interpone la diferencia de clase, el honor, la ilusión, las dudas y los celos. La condesa quiere y no quiere el amor de su secretario, facilita e impide el amor de éste con Marcela, una criada de la casa, dispone, hace y deshace sin acabar de decidirse, hasta que el amigo del enamorado y contrariado Teodoro, el secretario, discurre una estratagema para buscarle un padre noble y rico a Teodoro. La argucia complace a todas las partes, incluido el supuesto padre que había perdido a su hijo y cree y quiere encontrarlo en la figura del secretario de la condesa.

Superadas las formas, ya no importa que sea real o no la ascendencia de Teodoro y el amor se abre hueco entre las estrechas exigencias de la sociedad y sus convencionalismos. Todos saben que es una farsa. Pero la sociedad misma está montada como una farsa. Lo único verdadero es el amor, el de de Teodoro y Diana, y el amor paterno del marqués que vuelve a sentir la presencia del hijo que le faltaba. Con esto basta para este perro del hortelano que, por fin, come él y deja comer al amo.

 

El entremés nuevo del cochino de San Antón (Anónimo)
La sarna de los banquetes.- Vélez de Guevara

Con el anuncio de los Microrrelatos, la compañía TCA (Teatro Clásico de Almagro) inaugura un nuevo espacio, un pequeño patio semiderruido y en venta, dos portales más allá del espectacular Corral de Comedias en la misma plaza de Almagro; es la otra cara del Festival Internacional de Teatro Clásico, la que abre sus puertas y su buen hacer con los diferentes y divertidos entremeses a los que el público responde agradecido llenando cada representación, que no va más allá de la media hora de duración.

La compañía es muy conocida y experta en este tipo de puestas en escena, desarrollando una amplia e intensa actividad teatral y educativa a lo largo del año. Además de haber disfrutado sus interpretaciones en años anteriores, también hemos podido ver y aplaudir a este elenco en el Museo Guggenheim de Bilbao con El vizcaíno fingido y El retablo de las maravillas de Miguel de Cervantes, el pasado 19 de diciembre de 2016.

En esta ocasión nos hicieron reír y disfrutar con el conocido entremés nuevo del cochino de San Antón, de autoría desconocida, y los líos y ocurrentes trucos para ocultar ante su marido las infidelidades de una mujer casada con el sacristán de turno, así como el escarmiento de ambos cuando el marido descubre el engaño y confirma sus sospechas de traición y condición de cornudo.

El segundo entremés corresponde a Vélez de Guevara, titulado “La sarna de los banquetes”. El argumento se centra en el modo de vida picaresco de un soldado que se hace invitar cada día a la mesa de un hidalgo rico y cómo los criados de la casa hacen ver al dueño que está siendo objeto de engaño y desangrado por el autoinvitado que, con cualquier pretexto en cada visita, se quedará a comer en la casa. Serán los mismos criados quienes, de acuerdo con el amo, le procuren el escarmiento suficiente para alejarlo definitivamente de la casa.

Tarde apacible, alegre y distendida en este pequeño patio de comedias, rústico, elemental, incluso precario, pero lleno de riqueza humana y artística gracias al empeño de esta compañía, contrapunto y entremés del Festival de Teatro Clásico de Almagro.

González Alonso

 

17
Jul
17

La puerta de al lado

La puerta de al lado
Fabrice Roger Lacan

Teatro Barakaldo
15 de julio de 2017

Dirección y adaptación.- Sergio Peris Mencheta

Intérpretes.- Silvia Marsó, Pablo Chiapella y Tofol Martínez (músico y narrador)

La puerta de al lado” es una comedia escrita por F.Roger Lacan, nieto del psicoanalista francés Jackes Lacan, adaptada y dirigida por Sergio Peris Mencheta e interpretada por Silvia Marsó, Pablo Chiapella y Tofol Martínez  como músico y narrador. La producción es de Barco Pirata Producciones.

La definición de “comedia” nos remite a una clase de obra dramática, opuesta a la tragedia, que muestra lo ridículo con elementos que divierten y hacen reír, y con final feliz.

Desde Aristófanes al teatro español del XVII y la actualidad, los elementos que definen la comedia permanecen inmutables en la búsqueda de entretenimiento, la exageración de los defectos o  los vicios de los personajes que responden a estereotipos de los que se amplifican y caricaturizan sus conductas, y que pueden tener un tono moralizante o de denuncia social.

¿Qué diferencia, entonces, a una buena comedida griega de una española del Siglo de Oro o de otra actual? Pues, básicamente, el modo de vida de las personas representadas, la complejidad del desarrollo tecnológico de la sociedad y el modo de vida. Lo demás, incluidos los problemas existenciales, vitales y de intereses de las sociedades, son –básicamente- los mismos.

Así, tenemos a un F. Roger Lacan escribiendo una comedia y encontramos a unos intérpretes representándola por última vez, última ilusión, últimos aplausos, en el Teatro Barakaldo.  Decimos que es una comedia porque entretiene, hace reír de manera saludable y nos ofrece la representación de dos personajes que obedecen a las características mencionadas exigidas para una comedia.

De la profesionalidad de los intérpretes, dos actores y una actriz, no cabe ningún género de duda; es más, es de justicia alabar, además de la precitada profesionalidad, el arte y el dominio de la interpretación para aprovechar sin estridencias, ni caer en lo grotesco, las situaciones cómicas y su capacidad para mantener sin descanso el alto nivel de exigencia del guión y su ritmo.

He dicho que “La puerta de al lado” es una comedia, y no de las malas. Pero debo explicar que si a los finales de las comedias se les exige que sean felices, en este caso no es así, no hay final feliz. Porque no hay solución al conflicto; a lo más, se puede atisbar una triste aceptación de lo inevitable.

Por partes. Esta comedia se diferencia de otras en su puesta en escena y el estilo narrativo introducido a base de dos elementos: un narrador y la música que ese narrador interpreta y que sirve de hilo conductor amplificando o subrayando las emociones o las situaciones cómicas y paradójicas muy al estilo televisivo. Esta comedia es una historia de amor y se diferencia de las demás en que la búsqueda del amor no se centra en la acostumbrada oposición de sexos, infidelidades matrimoniales, equívocas orientaciones sexuales y situaciones similares. En este caso, y usando un humor sin el recurso a demasiados tópicos y lugares comunes, nos encontramos ubicados en el espacio de la pareja en sus intentos fallidos de aproximación vistos desde la psicología y como una especie de terapia y búsqueda personal, influencia evidente del psicoanálisis y el psicoanalista Jackes Lacan que, en cierto momento de la representación, es citado en la obra, además de las abundantes e inevitables referencias a Sigmund Freud.

Estamos, pues, ante una obra psicológica escrita desde la Psicología. El personaje femenino, terapeuta de profesión, es una persona dominada por la racionalidad, viendo y enjuiciando el mundo y a las personas a través de un agotador y permanente análisis de las motivaciones de las acciones, las propias y las de los demás, que no deja de ser –finalmente- nada más que una coraza para defender sus puntos débiles y que la inhabilita para abrirse, celebrar y vivir el vértigo de entregarse al otro y el huracán del amor. Miedo e inseguridad.

El personaje masculino, hedonista, superficial, directo, seductor más enamorado de sí mismo que capaz de enamorarse de su pareja, que no quiere conocer lo más humano de su objeto amoroso y que ni siquiera se conoce a sí mismo, se encuentra igualmente impedido para acceder al amor.

El prototipo femenino expuesto en la comedia me ha recordado mucho a las actitudes personales de los años sesenta y setenta ante la dictadura en España, cuando todo se veía a través de la ideología, de izquierdas, marxista o anarquista, en los círculos progresistas del país. Todo era analizado desde los textos de los teóricos de la revolución, pretendiendo hacer la revolución social y la personal a un tiempo, pero sin detenerse a encontrarse a uno mismo, hablar de uno mismo, expresar los sentimientos de uno mismo. Todo era externo, lo que debía ser. Un dogmatismo que imposibilitó la verdadera expresión de la manera de ser y sentir y la posibilidad de cualquier logro que no fuera lo que fue, un fracaso generalizado en lo personal. En lo político se hizo la transición democrática.

Pero volviendo a nuestros personajes y la comedia, ¿qué encontramos? La respuesta es esa interminable historia de la soledad en que se convierten sus respectivas vidas. Teniéndose al lado, sintiendo la pulsión sexual que los atrae, son incapaces –en cambio- de acercarse el uno al otro y buscarán –inútilmente también- a la persona ideal a través de la ilusión del mundo virtual de internet. Un fracaso amargo.

Y porque, aunque finalmente se abracen y se entreguen sexualmente, seguirán estando solos y reprochándose un rosario de faltas que ven el uno en el otro, pero no en sí mismos; lo que viene a decir, en fin, el conocido refrán de “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el suyo”.

¿Había dicho que “La puerta de al lado” era una comedia? Corrijo y concluyo: no hay comedia, sino una divertida e inteligente ventana abierta a la tragedia. Eso sí, que cada cual saque las conclusiones o moraleja que le convengan. Aplausos sinceros por este trabajo teatral excelente para una tarde amena y veraniega del mes de julio.

González Alonso

01
May
17

Marat Sade (Peter Weiss) por el grupo teatral Atalaya

Marat  Sade
Peter Weiss

Teatro Barakaldo, 29 de abril de 2017

Atalaya Teatro

Nos encontramos ante una obra de teatro difícil, compleja, de una intensidad dramática que para cualquier actor supone un gran desafío. ¿Quién puede, de manera excepcional, enfrentarse a un hecho teatral de esta naturaleza? En su momento lo hicieron posible nada menos que Alfonso Sastre adaptando la versión en español de Peter Weiss (1963) y Adolfo Marsillach (1968) con la inestimable colaboración del grupo teatral Los Cátaros dirigido por Alberto Miralles, grupo con el que –brevemente, pero de manera intensa- tuve la suerte de actuar un par de años más tarde y cuya experiencia forma parte de la buena memoria que conservo del teatro.

Pero, anécdotas y recuerdos aparte, se puede decir que hoy día solamente puede afrontar el reto de poner en escena una obra como Marat Sade un elenco teatral de la talla indiscutible del grupo Atalaya, Premio Nacional de Teatro 2008. Y con eso, respecto a la calidad del espectáculo, está todo dicho.

Encabezando el reparto del grupo dirigido por Ricardo Iniesta nos encontramos con actores de excepción, como Jerónimo Arenal (Marat) y Manuel Asensio (Sade), seguidos de actrices y actores tan fantásticos como Silvia Garzón, María Sanz, Raúl Vera, Lidia Mauduit, Carmen Gallardo, Raúl Sirio y Joaquín Galán, capaces de hacer del mínimo gesto y la menor articulación un gran personaje. Sorprende el trabajo  realizado en equipo para una coreografía compleja y llena de contrastes y matices. Y dentro de la labor escenográfica cabe destacar el inspirado trabajo de iluminación detrás del que está, también, Ricardo Iniesta, así como en la concepción del espacio escénico. Iluminación y sonido operan con la eficacia de un disciplinado actor más para contribuir al resultado final ante el cual sólo  cabe la ovación cerrada.

Aparte de los indiscutibles méritos de los actores y actrices del reparto, resulta imprescindible tener en cuenta la actualización de un mensaje que nos llega desde un convulso siglo XVIII de la mano de un autor tan controvertido como resultó ser el Marqués de Sade. Nada de cuanto pasa por la escena nos resulta ajeno. Nada está resuelto ni amortizado en la historia. Y así, inteligentemente, se nos hace ver y sentir, al descubrir el texto de Sade enfrentándonos al sentido de la revolución, sus logros y sus aparatosos fracasos. Frente al planteamiento idealista y radical de Jean Paul Marat, poniendo el acento en las conquistas colectivas, Sade opone su individualismo, el cambio personal, la radicalidad de la libertad frente a la uniformidad igualitaria. Las muertes, las traiciones, las contradicciones revolucionarias, desfilan con crudeza y desesperación ante un pueblo que aspira a no pasar hambre y a vivir bien, pero que es consciente de haber sido utilizado por la burguesía para acabar con la nobleza y sus privilegios e instaurar un régimen al servicio de sus intereses de clase y no a los del pueblo. Marat, que entiende todo esto, tratará de llevar más lejos la revolución con sus proclamas en un parlamento dividido y controlado por la clase ascendiente de la burguesía, para ser perseguido y, finalmente, asesinado.

El acierto de Sade fue decidir que el pueblo estuviera representado por los internos del manicomio, haciendo tomar parte en el desarrollo de la obra al director de la institución como representante del nuevo orden revolucionario. La tensión generada en el curso de la puesta en escena de este teatro dentro del teatro, parece amenazar constantemente su desarrollo, y en medio del caos aflorarán las reivindicaciones traicionadas de las clases populares, la denuncia de la corrupción y el sometimiento social a unas políticas que ponen el poder en manos de los banqueros y los empresarios para consolidar un orden económico capitalista en el que la clase obrera pasará a sufrir la explotación.

Si el arte y la literatura han de servir para algo, lo será para entender que es imprescindible luchar contra el adormecimiento de las conciencias y la entrega derrotista, aceptando como irremediable el orden de cosas impuesto. Empecemos, con Sade, la revolución de cambiarnos a nosotros mismos, para seguir, con Marat, cambiando la sociedad. Eso es y debe ser el teatro como arte, herramienta de transformación, revulsivo, testimonio, piedra de toque al servicio de la humanidad y todo lo que nos hace dignos como personas. En este caso, ha sido así.

González Alonso

01
Abr
17

Cervantina, de Ron Lalá coproducido con la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Cervantina
Ron Lalá en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Teatro Serantes de Santurce / Santurtzi
29 de marzo de 2017

La ironía y la risa, hijas naturales del humor y hermanastras de la locura, fueron arma y bandera de Miguel de Cervantes en sus obras, particularmente en el Quijote, y herramienta al servicio de la “defensa de la libertad” que Ron Lalá convierte en virus cervantina con “ataques de risa inteligente, lucidez lúdica e ironía aguda” como síntomas más destacados, según sus propias declaraciones.

Cervantina tiene muchos aciertos; se trata de un ambicioso montaje armado sobre un soporte musical de canciones que enlazan y comentan la obra. Su ritmo resulta vibrante en un trabajo agotador para los actores y exigentemente grato para los espectadores. La recopilación de textos cervantinos y el repaso de la vida del autor de las Novelas Ejemplares son exhaustivos y oportunos; las adaptaciones al lenguaje de hoy están hechas con naturalidad, el trabajo creativo de los textos volcados por el grupo es excelente. Todo es de aplaudir. Pero me gustaría comentar que, mientras seguía el discurso de la obra teatral, pensaba que estaba escuchando y entendiendo a Cervantes tal y como lo escuchaban y entendían sus coetáneos, sólo que cuatrocientos años después. Me refiero a la inmediatez de lo que se decía, a su ubicación en la vida cotidiana; es decir, que los Ron Lalá han sabido leer a Cervantes para decirnos lo que hoy nos pasa y vivimos, o sufrimos.

No es la primera vez que Ron Lalá se ocupa del mundo cervantino. Hace unos tres años ya nos asombraron con el montaje “En un lugar del Quijote”. Si entonces como ahora digo que no se les puede poner ninguna pega, no exagero. Bueno, si hay que ponerles un pero, diré que se puede hacer bien, pero mejor, imposible.

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