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El hidalgo y Sancho Panza

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Creación de Carlos Nine, MAGO: Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza.

Se oye su nombre entre el gigante viento
herido por la punta de su lanza
y es Dulcinea sueño y añoranza
que a su voz y su pecho dan aliento.

Es la figura seca del sarmiento
en rostro seco, y húmeda templanza
florece generosa en la semblanza
de su vida sin par y amor sin cuento.

Pero coja estaría la balanza
si en esta triste historia de su historia
no apareciera el bueno Sancho Panza;

Que si ya los molinos dieron gloria
y a su afán de justicia justa fama
algo falta en el agua de esta noria

como son los refranes de la tierra,
tocino, pan de hogaza, ajo y cebolla
y un burro por los campos de la Mancha.

Julio G. Alonso

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     Publicado en Poesía CerBantina (ÍnsuLa CerBantaria) .

   Publicado en Poesía CerBantina (Ínsula CerBantaria) el soneto   ¡Ay fortuna! de Agurtzane Zubizarreta que aparece en los comentarios de esta entrada.

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18 Responses to “El hidalgo y Sancho Panza”


  1. 1 Antonio Úbeda
    octubre 8, 2011 en 13:11

    Muy bonito, gracias.

  2. octubre 8, 2011 en 15:37

    – ¿No han de ladrar, Alonso?-, clama Sancho,
    hacia el señor los sus ojos tornando.
    – Ya que de perros es andar ladrando,
    pues si ladran, que ladren; vos, tan ancho.

    • octubre 8, 2011 en 18:19

      Amigo Seishin:
      Desconozco el autor del cuarteto que incluyes a modo de comentario y del que sospecho formará parte de un estupendo soneto. Me aventuro a decir una tontería, ¿tal vez Unamuno? En fin, ya me sacarás de la curiosidad y la duda, si te place. Por lo demás, es curioso cómo una frase apócrifa se enseñorea de una obra. He revisado el Quijote y la palabra perro aparece en 12 ocasiones en: I,23 – I,41 – II,12 – II,25 – II,74 – I,52 – dos veces en II-Prólogo – dos en II,9 y otras dos en II,34. En ninguna de estas ocasiones encontré la frase famosa de la que hablamos. Luego, husmeando por la red leí que esta frase apócrifa parece ser de Goethe citada por Schopenahuer en Sobre la voluntad de la naturaleza. Esto último no lo he confirmado, pero aparte de pertenecer a Goethe o cualquier otro escritor es impresionante el poder que tiene el Quijote para asimilar ideas. Existen otras frases apócrifas más conocidas, entre las que destaca la de “con la Iglesia hemos topado, Sancho” que en la novela aparece como “con la iglesia hemos dado, Sancho” para referirse al error de haber tomado la sombra de la iglesia por la del palacio de Dulcinea; ahora se emplea la palabra Iglesia, con mayúscula, con el carácter consabido de enfrentarse a la institución.
      En fin, todo un placer tu visita que abre otras posibilidades para seguir hablando de Cervantes y su genial creación. Con un abrazo.
      Salud

  3. 7 Santiago Fernández
    octubre 9, 2011 en 14:01

    Querido amigo Julio.

    Nuevamente te felicito por estos estupendos cuartetos y tercetos.
    Me han gustado mucho los tercetos que dedicas al humilde y orondo escudero. En una conferencia que hace poco asistí, el conferenciante nos hacía partícipes de un descubrimiento, para mí, sorprendente: resulta que el número de veces que el hidalgo y su escudero son citados, en la magna obra de Cervantes, son exacatamente las mismas, unas mil y pico.. No es asombroso !!

    Yo no tengo la destreza de escribir poemas tan bonitos como los tuyos o el de Seishin( que desde aquí felicito), pero sí soy capaz de emocionarme con vuestros escritos.

    Entre los grandes poetas, Gabriel Celaya, tiene un bello poema dedicado a Sancho; he entresacado algunas de sus estrofas:
    ………………
    Sancho-vulgo, Sancho-nadie, Sancho-santo,
    Sancho de pan y cebolla,
    trabajado por los siglos de los siglos, cotidiano,
    vivo y muerto, soterrado.

    Se sabe sin apreciarlo que eres quien es, siempre el mismo,
    Sancho-pueblo, Sancho-ibero,
    Sancho entero y verdadero,
    Sancho de España es más ancha que sus mil años y un cuento.
    ————-

    Y como Sancho, sin el hidalgo no es nada: te reescribo la misiva que el Quijote mandó a su amada Dulcinea, me parece todo un acto de amor dificilmente superada.

    “Soberana y alta señora:

    El herido de punta de ausencia, y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que además de ser fuerte es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo. Si gustares de socorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo.

    Tuyo hasta la muerte “El caballero de la triste figura”

    Recibe un fuerte abrazo
    Santi

    • octubre 9, 2011 en 22:42

      Amigo Santi:

      Esperaba con curiosidad tu comentario a este poema que, como bien dices son cuartetos y tercetos componiendo un muy irregular soneto. La cosa ha sido un poco premeditada, haciendo los cuartetos en los que se habla del Caballero de La Triste Figura de total corrección en cuanto a medida, acentuación y rima. Pero los tercetos y el estrambote tan arbitrario que cierra el poema están encadenados a los cuartetos y aparece una rima asonante, que es en donde se habla de Sancho y en donde el contenido tiene más peso que la forma, eso sí, sin descuidar que la lectura sea armoniosa, cosa que creo se consigue, hasta el punto de que pocas personas caen en la cuenta de las arbitrariedades de las que estoy hablando. Dicho lo que precede, te diré, además, que me he parado en contar lo que el confereciante al que aludes citó. Puede decirse que, efectivamente, el peso de Don Quijote y el de Sancho Panza a la hora de ser mencionados en la novela es equiparable y que hace justicia a la importancia de Sancho, según he dejado escrito en un artículo un poco largo y farragoso:

      La posteridad, y la decisión última del autor, han hecho que conozcamos el Quijote con el nombre exclusivo del caballero andante; pero no es menos verdad que la figura de Sancho Panza, negada en el título, es compañía imprescindible del Caballero de la Triste Figura en cualquier tipo de representación gráfica o escultórica que se precie. Nunca, al referirse a la inmortal obra cervantina, aparecerá don Quijote solo; y podría decirse más, no entenderíamos la figura del ingenioso hidalgo sin la compañía del gracioso escudero.

      El personaje de Sancho se incorporará a la novela en el capítulo VII de la primera parte, pero ya en el capítulo IV don Quijote habrá puesto en él sus mientes nada más comenzar la novela[ ]

      La cuenta que yo tengo es la siguiente:

      La palabra Quijote aparece escrita 2247 veces.
      La palabra Sancho se escribe 2187 veces.
      La palabra Panza (no sé cuántas veces sola o seguida de Sancho) se escribe 356 veces.

      Considerando la circunstancia de que Sancho Panza se incorpora a la trama de la novela en el capítulo VII de la Primera parte, la diferencia es mínima y, puede decirse, que no se cita al uno sin nombrar al otro.

      Impresionantes los textos de Celaya y la misma carta de Don Quijote a Dulcinea, cuando se quedó en Sierra Morena dando volteretas y tirándose por las rocas infligiéndose una disciplina amorosa tan severa mientras Sancho caminaba hacia el Toboso con la misiva.

      Como siempre, amigo Santi, un placer entrar en tus comentarios. Con un abrazo.
      Salud

  4. octubre 10, 2011 en 05:25

    Muy querido Julio:
    Tradicionalmente intento ofrecer una opinión de valor, en la medida de mis posibilidades.
    Sin embargo, en esta ocasión he gozado sobremanera los atinados, profundamente letrados y exquisitos comentarios de tus asiduos lectores.
    Sólo me resta sumarme al placer que viertes por doquier al contestar a éstos. ¡Bien merecidos y bien correspondidos!
    Con afectuoso saludo:
    Arturo

    • octubre 10, 2011 en 14:52

      Y nosotros, amigo Arturo, disfrutamos de tu presencia y palabras, que me animan y nos animan a seguir y a dialogar -al hilo y pretexto de la poesía y otros temas- sobre lo humano y lo divino; siempre, como no podía ser de otro modo, con respeto y ganas de aportar cosas positivas, que es la mejor manera de hacer crítica. Gracias y un abrazo hasta México.
      Salud

      • 11 Santiago Fernández
        octubre 10, 2011 en 22:50

        Amigo Julio:

        Después de volver a leer nuevamente el poema, me asaltan algunas dudas que planean en El Quijote. Simplificando mucho: ¿El hidalgo – loco y Sancho Panza -cuerdo ?¿ pero es esto totalmente cierto? Desde luego que no, hay un párrafo en el Quijote en el que el viejo loco se muestra equilibrado, cabal y trata de orientar y aconsejar a su fiel escudero, dice:

        También Sancho no has de mezclar en tus pláticas la muchedumbres de refranes que sueles; que puesto que los refranes son sentencias breves, muchas veces los traen tan por los cabellos, que más parecen disparates que sentencias” ( Cap XXI- el Quijote)

        Y es que a Sancho, como es bien sabido, le gustaba , a la mínima, enunciar un refrán a modo de sentencia. Una muestra de ellos:

        1. dime con quien andas y te diré quién eres
        2. el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
        3. a quien dios se la dé, San pedro se la bendiga
        4. quien canta, sus males espanta
        5. tantas veces va el cántaro a la fuente…
        6. si da el cántaro en la piedra, mal para el cántaro; y si la piedra da en el cántaro, mal para el
        7. en tu casa cuecen habas, y en la mía a calderadas
        8. la codicia rompe el saco
        9. el dar y el tener, seso ha menester
        10. los duelos, con pan son menos
        11. la doncella honesta, el hacer algo es su fiesta
        12. la experiencia es la madre de la ciencia
        13. una golondrina no hace verano
        14. júntate a los buenos, y serás uno
        15. de ir por lana y salir trasquilado
        16. la letra con sangre entra
        17. no es la miel para la boca del asno
        18. la mujer honrada, la pierna quebrada y en casa
        19. no con quien naces, sino con quien paces
        20. cada oveja con su pareja
        21. al buen pagador no le duelen prendas
        22. pagar justo por pecadores
        23. predicar en desierto, sermón perdido
        24. donde una puerta se cierra, otra se abre
        25. quien bien te quiere, te hará llorar
        26. a dios rogando y con el mazo dando
        27. dijo la sartén a la caldera o dijo la sartén al cazo
        28. al hijo de tu vecino, límpiale las narices y métele en tu casa
        29. viva la gallina, aunque sea con pepita
        30. quien yerra y se enmienda, a dios se encomienda
        31. cuando a Roma fueres, haz como vieres

        La sabiduría de Cervantes fue enciclopédica, poniendo en boca de Sancho alguna de las mejores frases de sabios precedentes. Estas que muestro son de Epicuro

        a.-¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.
        b.-Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
        c.-Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo.
        d.-Vale más ser desgraciado y racional que feliz y falto de razón.

        Es muy interesante rastrear las mejores sentencias de siglos anteriores a Cervantes y tratar de confrontarlas con las de Cervantes. Y también, estudiar como han ido evolucionando los refranes de Sancho Panza con el correr de los tiempos.

        Yo recuerdo alguna de ellas: por ejemplo, “Cuando Dios cierra una puerta, en algún lugar, abre una ventana” que recuerda a “donde una puerta se cierra, otra se abre “.

        Creo que puede haber un trabajo muy interesante( igual ya está hecho por alguien), que consiste en seguir la pista de los refranes de Sancho, tanto en su orígenes como en su desenlace .

        Bueno, menudo rollo te he soltado.
        Un abrazo
        Santi

      • octubre 10, 2011 en 23:20

        ¡Ay, amigo Santi! Estamos tocando un tema que me apasiona. Te diré que yo tengo contabilizados 208 refranes en el Quijote comparando 3 ediciones diferentes, la de John Alley(1987), la de Martín Riquer(1994) y la de Alba Ediciones(1996) recogiendo la parte, capítulo y página en la que aparecen en cada edición; además tengo recogido la interpretación actual y el uso que se le da hoy dia a cada uno. No es el trabajo que apuntas, pero algo hay. También tengo registradas 68 sentencias con algunas observaciones.

        De la locura del caballero y la de la sociedad que le rodeaba, así como de la discreción de Sancho, etc. algo también he leído y algo más tengo medio pensado y escrito. El tema de la locura en la obra cervantina y en la sociedad del renacimiento fue uno de los temas para hacer la tesina en psicología que tenía pensados, pero no encontré profesor que la dirigiera y abandoné la idea.

        Salud

  5. 13 Eloy J.
    octubre 11, 2011 en 16:01

    Qué curioso, cuántos y cuántos comentarios, pero sin la belleza que veia el hidalgo en su Aldonza y la simpleza y sabiduría popular de Sancho Panza, nada sería D. Quijote de la Mancha.
    Un abrazo

    • octubre 12, 2011 en 20:28

      El Quijote tiene eso, entre otras cosas, que es provocar comentarios y opiniones lo hayas leído o no. Yo pienso que circula otro Quijote de boca en boca, a veces demasiado constreñido a la aventura de los molinos, los odres de vino, la del vizcaíno o la del rebaño de ovejas, como mucho; pero también, al lado de esos conocimientos se mueve el inseparable de su amo y su jumento, Sancho Panza, y la sin par Dulcinea, alter ego de Aldonza Lorenzo, de quien, se dice, que Alonso Quijano el Bueno anduvo algo enamorado en sus años más jóvenes, sin atreverse nunca a cruzar una palabra con la moza y, mucho menos, imaginar confesarle su inclinación. Hay que entender, no obstante, que siempre Don Quijote vio a Aldonza como moza rústica y poco agraciada, pero de aspecto sano y saludable; será Sancho quien caiga en la cuenta de quién era la que el caballero que nunca lo fue realmente, veía adornada de tanta belleza y virtud. Dulcinea del Toboso no tiene una sola frase en toda la obra y, sin embargo, parece que la viéramos actuar como una protagonista. Es fantástico este trabajo de Cervantes con este personaje; fantástico y, por supuesto y como dices, necesario para sostener el mismo personaje de Don Quijote, alter ego de Alonso Quijano.
      Ha sido un verdadero placer, amigo Eliy José, leerte en este pequeño rincón que sé que sigues con interés, lo que siempre te agradezco. Con un abrazo.
      Salud

  6. octubre 13, 2011 en 16:13

    Querido Julio:

    Un soneto irregular con estrambote, como bien dices de gran belleza, equilibrio y armonía. Los personajes de Don Quijote, Sancho Panza y Dulcinea, además de ser los protagonistas de una magna obra son absolutamente arquetípicos y son arquetipos puros. Por eso no se han quedado desfasados a pesar de los años transcurridos desde que Cervantes escribió esta obra.

    Creo que a todos nos ha ayudado mucho detectar ese idealismo extremo de Don Quijote que roza la locura y ese sentido práctico tan intenso de Sancho. En ocasiones somos, con nuestros actos, uno u otro. En cuanto a Dulcinea del Toboso que Don Quijote veía como una dama irresistible y, sin embargo, era tan tosca y vulgar, Aldonza Lorenzo, nos ilustra también sobre cómo el amor convierte a alguien tosco en alguien extraordinario.

    En fin que me ha encantado tu soneto irregular (como tú bien dices).

    No me queda ya otra cosa que darte mi

    Enhorabuena
    y mis
    Aplausos

    Un abrazo
    Ana

    • octubre 13, 2011 en 20:50

      Ana, me quedo con la idea del amor y su capacidad de hacer sublime lo vulgar, aunque algunas presentaciones del amor sean sublimente vulgares. Perdona el juego de palabras; quiero decir que se trivializa mucho este sentimiento y, entre otras cosas, mucha veces se manosea demasiado presentándolo como algo empalagoso y afectado de dramatismo pseudorromántico. Aunque, claro, en el caso del hidalgo manchego metido a caballero andante su delirante manera de ver el mundo le hace concebir un amor necesario, pues sin amor y dama no había caballero andante que se preciara, y presenta este amor en la ensoñación de una perfección y entrega encomiables. Diríase que parece estar más enamorado cuanto más grande pretendía que llegara a ser su empresa. Nos ofrece el pretexto, no obstante, de espigar conceptos sobre las mujeres, el amor y las costumbres, muy aprovechables.
      Con tu enhorabuena y las gracias que te debo. Un abrazo.
      Salud

  7. 17 andrea
    octubre 18, 2011 en 23:08

    No cabe duda de que Cervantes te hizo un gran regalo con esta obra que tan bien conoces y con la que tanto disfrutas. Un obsequio que se actualiza y sigue creciendo en la medida que tú nos ofreces estos nuevos presentes. En el de hoy nos acompañan Sancho y Dulcinea, ambos buenas personas y conocedores de la vida áspera y descarnada, esa vida que nuestro hidalgo prefería ignorar, pero que no les impedía regocijarse cuando se les brindaba la ocasión.
    Yo también me he regocijado cuando he visto concluido el soneto que inicié al comentar
    tu anterior composición sobre el Quijote. No era mi intención continuar aquel cuarteto pero animada por tu segunda entrega me entregué a ello. Tengo que confesar que no fué nada fácil , que me absorbió más de lo previsto y que tuve una ayuda. Éste, mi primer soneto, va por ti.

    ¡Ay fortuna!

    Tantos bienes otorga su lectura
    a quien banal fortuna importa poco
    que me arriesgo a vivir con este loco
    una tarde cargada de ventura.

    Da comienzo admirable la andadura
    por las tierras manchegas que ahora evoco.
    Nuevos lances encara a quien que invoco
    caballero investido de bravura.

    No es antojo luchar contra gigantes
    cuando el débil se encuentra sin defensa
    y te hieren sus voces suplicantes.

    También hoy recibí gran recompensa
    de este hidalgo que en trances semejantes
    con su amor me procura dicha inmensa.

    Mil sonrisas, ¡qué fortuna!
    Andrea

    Responder

    • octubre 19, 2011 en 13:19

      Pues este regalo no crece sólo con mis aportaciones, como es de ver. El soneto que nos dejas, Andrea, es perfecto; no solamente sigues la métrica y entonación, sino que el desarrollo es inmejorable ahondando en el tema reivindicativo de la justicia desde el amor en el terceto de cierre. Bueno, bueno… vamos a tener que reivindicar otra celebración cervantina a pocos años del cuarto centenario de la publicación del Quijote. Fantástico.
      Salud


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