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Don Quijote de La Mancha

.

Salvador Dalí.- Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza

.
En el Quijote hay

He leído el Quijote cuatro veces
y una quinta otra vez será leído,
que siempre que lo leo he recibido
de una lectura tal, bienes con creces.

De Sancho admirarán hasta los jueces
el recto proceder, justo y medido;
del caballero triste y afligido,
ideales y amor sin altiveces.

Pero hay más en la vasta geografía
de la magna novela de Cervantes
y el alma que al destino desafía

enfrentando su suerte a los gigantes;
que hay un loco tan cuerdo que confía
liberar este mundo, de ignorantes.

Julio G. Alonso

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14 Responses to “Don Quijote de La Mancha”


  1. 1 Santiago Fernández
    octubre 1, 2011 en 16:50

    Querido amigo Julio:

    !El Quijote, siempre el Quijote!!
    Es como un imán que nos atrapa y nos envuelve. Yo no he leído más que 1, 05 veces el libro ( broma), siempre a saltos, sin reflexionar mucho y buscando las aventuras del loco caballero y de su fiel escudero.

    Amigo Julio, reflejas muy bien en tu poesía los dos elementos -a mi modo de ver- esenciales del Quijote: locura y cordura.

    A mí lo que más me interesa del Quijote es ese doble carácter entre sueño y realidad, entre verdad y ficción. El hidalgo con su locura y Sancho con su realidad. Pues todo el libro es una suerte de sueño. Y que, después de todo también nosotros podemos ser un sueño.

    Decía el gran Borges, que podía parecer estéril discutir una vez más el tema de Don Quijote “ ya que se han escrito sobre él tantos libros, bibliotecas enteras, bibliotecas aún más abundantes que la que fue incendiada por el piadoso celo del sacristán y el barbero. Sin embargo, siempre hay placer, siempre hay una suerte de felicidad cuando se habla de un amigo. Y creo que todos podemos considerar a Don Quijote como un amigo”

    En estos tiempos que vivimos es necesario un personaje como Sancho, pero aún más vivir la realidad a través de la utopía, de los sueños, de las ilusiones. Como sabes, el personaje quijotesco alcanzó su razón próximo a la muerte, mientras que en su locura fue capaz de destilar felicidad.

    Acabo con unas últimas estrofas del citado Borges.

    El hidalgo fue un sueño de Cervantes
    Y don Quijote un sueño del hidalgo.
    El doble sueño los confunde y algo
    Está pasando que pasó mucho antes.
    Quijano duerme y sueña. Una batalla:
    Los mares de Lepanto y la metralla

    Un abrazo Julio
    Santi

    • octubre 1, 2011 en 23:24

      Amigo Santi:

      Es verdad que se ha escrito mucho en torno al Quijote, pero también es verdad que tampoco se ha dicho todo de la genial obra cervantina. Lo apasionante del Quijote es que resulta ser un libro de libros que conserva su actualidad y vigencia, desde el Renacimiento hasta aquí; porque siendo una obra renacentista ha superado su propia época para instalarse en la intemporalidad y alcanzar los problemas y las cuestiones que la Humanidad se seguirá planteando siempre.

      El estudio de la personalidad de Don Quijote y su alter ego Alonso Quijano es algo que siempre me sedujo; incluso, en algún momento, imaginé trabajar en una tesis de psicología en torno a la locura en el Quijote en particular y en la obra de Cervantes y el Renacimiento en general. He buscado lo escrito sobre este tema y alguna cosa he encontrado, así como desde el punto de vista de la filosofía. Creo, en fin, que puedo seguir imaginando y soñando encontrar, ya que yo me siento incapaz de abordar esta cuestión, algún trabajo más exhaustivo y riguroso sobre el tema de la locura, los locos y el sentido de la cordura en el siglo XVII en España y en Europa.

      Gracias por tu atenta y puntual visita siempre, Santi. Con un abrazo.
      Salud

  2. 3 Antonio Úbeda
    octubre 2, 2011 en 00:27

    Gracias por tus poesías.

  3. 5 daniela
    octubre 2, 2011 en 15:24

    Hola Julio:

    centro mi comentario en los dos ultimos versos del soneto, sí, eso que a mí se me resiste como los moros en Granada, para decir que no, que D. Alonso está confundido si pretende liberar al mundo de ignorantes.
    Depardieu,en su papel en Mis tardes con Margueritte precisamente de eso de ignorante y brutote da lecciones a mucha gente de sencillez, que no simplicidad, y de ternura de la que ya quisiera yo tener para mí solita, en exclusiva y sobre todo si el tema es: la gente mayor esa mal llamada de la tercera edad. Quizá me he embarullado un poquito pero he visto esa película que os recomiendo y me toca, me toca de cerca y adentro. Hago una alusión más ¿detallada? en el blog.

    Disculpa, si acaso mi apasionamiento, pero siempre me agrada transitar por tus Lucernarios. Gracias Julio.

    • octubre 2, 2011 en 18:53

      Amiga Daniela:

      Estoy un poco confundido con el contenido de tu escrito, así que me referiré al concepto de ignorante que don Quijote, desde su locura, quiso combatir. No se refiere a la ignorancia de la falta de formación, como el bueno de Sancho, o de no tener estudios; sino más bien de quienes teniendo a su alcance un cabal conocimiento de las cosas usan de su posición y poder de manera poco solidaria, egoista, despreciando a los demás y sin otras miras que las de su propio interés. Es esa gente que piensa tanto tienes tanto vales y que acostumbra a ejercer el poder de forma despótica. El ignorante del que sabiendo mucho no sabe nada si nada hace a favor de los demás o por construir un mundo mejor. Esto, según los ideales renacentistas, impregandos de humanismo, le preocupaba a Cervantes en aquella encrucijada -crisis- de valores en la que al mundo del medievo se le caían todos los palos del sombrajo y no acertaban a levantar los cimientos del nuevo mundo. En las gentes humildes, del pueblo, hay mucha más sabiduría, más proximidad con la Naturaleza y conocimiento que la experiencia ha ido acumulando generación tras generación. Sancho era un rústico, analfabeto, pero de claro y natural entendimiento. Los condes que se burlan de Sancho crando la farse de la ínsula Barataria eran los ignorantes.
      No me extiendo más. Espero haber aportado algo de luz al tema, aunque tal vez no. Con un abrazo.
      Salud

  4. 7 Andrea
    octubre 2, 2011 en 17:52

    Amigo Julio:
    Busco un vínculo entre Barcelona y el Hidalgo y lo hallo. Esta ciudad “ en sitio y en belleza única…” , en la que vió por primera vez el mar “ espaciosísimo y largo…” , la describe como “archivo de cortesía”. “ Si cortesías engendran cortesías…” decía él; yo digo, Ingenio engendra ingenio. El tuyo, sin duda, para actualizar con este ocurrente soneto todo lo que es El Quijote. Fuente de conocimiento, decálogo ético, glosario amoroso, código de arbitrajes…y mucho más.
    El soneto es impecable. Consigues revivir el estilo cervantino: claridad, naturalidad, elegancia y fina ironía. Lo logras, sin duda, porque tu estilo participa de estas mismas características.
    Está muy conseguido el contraste que planteas entre el ignorante humilde y el ignorante orgulloso. El primero, el propio autor, deseoso de seguir enriqueciéndo su entendimiento; el segundo, del que el caballero pretende liberarnos, deseoso de enriquecer su hacienda.
    Me apunto al carro de las ignorantes humildes y digo:

    Tantos bienes otorga su lectura
    a quien banal fortuna importa poco,
    que me arriesgo a vivir con este loco
    una tarde cargada de ventura.

    Mil sonrisas alocadas.
    Andrea

    • octubre 2, 2011 en 18:40

      Andrea, aplaudo el cuarteto que dejas al hilo de este tema; perfecto en rima, entonación, sentido, gracia e inspiración. La coincidencia de haber traído el soneto sobre el ingenioso hidalgo después del poema Barcelona, me hace recordar -además de la alta opinión que Cervantes, por boca de don Quijote, tenía de la ciudad condal, como bien mencionas- que fue en las playas de Barcino donde fue definitivamente derrotado y vuelto a casa para morir cuerdo. Pero fue en su sana locura donde halló la cordura de combatir la injusticia, desterrar la ignorancia y soñar un mundo más igualitario como la reivindicación de un socialismo utópico en el discurso sobre los tiempos, enraizado en los valores humanistas del Renacimiento.
      Agradecido y reconocido, Andrea, con otras tantas mil sonrisas utópicas.
      Salud

  5. octubre 3, 2011 en 23:00

    Estimado Julio, el gran Quijote…yo prontito estaré en las rutas de Don Quijote, vamos a tierras Manchegas a recorrer esos lugares, espero venir empapada del TOBOSO.

    abrazotedecisivo

    • octubre 4, 2011 en 09:35

      Amiga Sara, hice la ruta del Quijote hace ya bastantes años, pero todavía conservo muchos recuerdos frescos. El Toboso es ahora un pueblecito limpio de casas bien encaladas donde verás una estatua de Dulcinea y donde yo me imaginé la escena que se describe en la novela cuando don Quijote y Sancho entran por la noche en el pueblo y el caballero andante suelta aquello que se hizo famoso de con la iglesia hemos topado, Sancho. Se refería a la sombra de la torre -al parecer era una noche de verano con luna- que asustó a Sancho. Luego, ya sabes, la frase tomó otro significado bien distinto. Bueno, pienso que tendrás una ocasión estupenda para hacer un buen reportaje fotográfico que luego podremos admirar en tu cuaderno Momentos Decisivos. Con un abrazo.
      Salud

  6. octubre 4, 2011 en 14:30

    Pues yo digo lo mismo cuando te leo, Julio, recibo de tus lecturas, ( tanto poemas como comentarios) bienes con creces, el soneto se lee en perfecta y suave armonía, algún día ( me pregunto) ¿ seré capaz de hacer un soneto de los medianamente buenos? jeje.

    Encantada de leer esta pieza cervantina que perdura en el tiempo y no cansa.

    • octubre 4, 2011 en 20:13

      ¡Ay, amiga Isabel! ¿Acaso dudas de tus recursos para hacer un soneto, todo un señor soneto de los de quitarse el sombrero? Yo no tengo la menor duda. A las pruebas me remito con las villanellas… Así que, tal vez, no te salga un soneto soberbio, sino dos.
      Encantado y agradecido con tu presencia en este rincón al que das calor con tus palabras.
      Salud

  7. 13 Paco
    octubre 4, 2011 en 18:09

    Qué soneto tan precioso y tan preciso. Enhorabuena, Julio, por haber enfrentado tu suerte a los gigantes y haber salido airoso del intento.

    Un abrazo,

    Paco

    • octubre 4, 2011 en 20:10

      Paco, con esto de los felones uno no sabe… Pero si de la de los gigantes crees que salimos airosos, ¿por qué no intentarlo con otros malandrines y follones ? Así que te prometo una segunda entrega con el mismo tema en un soneto no tan perfecto en cuanto a la normativa, pero que tal vez tenga su gracia. A ver si también te gusta. Con un abrazo.
      Salud


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