Papel

Papel

Papel impoluto. El tiempo en los relojes
y los calendarios sin fechas.

La mañana es oscura habitación,
tintero gigantesco que se tragará el día.

Será el tiempo
péndola que escriba la historia en el blanco
de la memoria; tinta amarga de escritura
sobre el papel luminoso y la llegada de la muerte,
alba del último día, última sonrisa,
fecha última,

lápida
de la vida.

González Alonso

Con el título «Lápida de la vida» forma parte del libro «Testimonio de la desnudez» (Ed. Fundación Jorge Guillén / Diputación de Valladolid.- Ex aequo II Premio Nacional de Poesía Treciembre, 2015)

14 comentarios en “Papel

  1. Profundo y realista sin concesiones; me ha gustado mucho. La palabra péndola se utiliza poco y a mi personalmente me sugiere tantas cosas… será quizá porque tengo dos relojes de pared y su movimiento marca el ritmo del corazón del tiempo. ¡Un fuerte abrazo, estimado poeta!

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  2. Gracias Julio, por tu comentario y visita a mi blog. Yo voy visitando el tuyo, con este placer de leerte que es una delicia. Este poema particularmente, me encanta, tiene esa espontaneidad, esa belleza y a la vez esa profundidad con que terminas que me deja pensando en la blancura de la creatividad que es a la vez la losa… Eres un gran poeta ya disfruto de tu Poesía. Un fuerte abrazo.

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    • Considero, Julie, que es un poema de cierta dureza en esa metáfora de la vida que se escribe negro sobre blanco en el paso del tiempo y en donde se equipara el nacimiento a la muerte. Te agradezco el paso por estos y otros versos y el alto concepto en que me tienes. Yo disfruto de tus creaciones, más variadas y ricas que estos poemas, en tu cuaderno. Con un abrazo.
      Salud.

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  3. … y el hojalatero me salvó la vida; yo tocaba todo y los troncos y ramas de aquel carro, cargado hasta los topes y dejado allí, en medio de la calle, se me cayó encima; fue un ver y no ver: el hojalatero aquél, el de toda la vida y en su sitio de siempre, dejó todos sus achiperres empezando desesperadamente a quitar unos y otras hasta dar conmigo; y allí me encontró, arrebujado entre la leña, entontecido y sin saber en qué parte del mundo me encontraba; así lo atestiguó mi hermano, que asimismo allí estaba gritando y gritando «mi hermano está ahí, ahí…» señalando con el dedo ante el magnífico hojalatero; hay mañanas que son propensas a la vida, Julio; igual tu muy hermoso poema, dando una por una cada vicisitud que orlaban a aquellos hombres salvadores de pucheros y también de hombres; gracias, amigo; Orión

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    • Desconocía la historia de que nos hablas. Entiendo ahora mucho mejor el porqué de tu especial simpatía por la figura del hojalatero, ese hombre que calificas de salvador de pucheros y, cuando es necesario, de hombres. Un placer, amigo Antonio. Con un abrazo.
      Salud.

      Nota: El comentario y la respuesta corresponden al poema El perro del hojalatero

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    Relojes de arena que se ponen en marcha cuando nacemos y siguen corriendo sin poder detenerlos acumulando, a través de su finísimo embudo, cientos de granos de arena que a veces desaprovechamos y, amontonándose, nos ahogan sin ser conscientes de lo que supone cada granito que pasa por ese embudo del tiempo .
    Julio, me sigue haciendo pensar este poema. Se le puede sacar mucho, pero muuucho.
    No puedo seguir. La familia, que merodea por aquí de vacaciones, me espera. Imposible concentrarse.
    Besos.

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    • Amiga Pilar, celebro que este poema te haya gustado. La verdad es que tú misma has escrito un estupendo poema en tu comentario con esa metáfora del tiempo que nos ahoga. Un placer, y otro placer saber que las vacaciones están acompañadas por tu familia y los paisajes que amas y que disfrutas. Con un abrazo.
      Salud.

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