Ahora, un hombre

 

AHORA, UN HOMBRE

Ahora, un hombre
está pensando en ti. Rasura
su barba con calma; en el brillo
de sus ojos
resplandece una sonrisa;
una canción se hace murmullo
entre los labios, y el agua es
melodía
sobre su piel desnuda.

Ha escogido con cuidado el color
azul de su camisa, el cinturón de hebilla,
los pantalones claros, la chaqueta,
los zapatos cerrados,
y unas gotas de colonia
fresca tocan sus mejillas.
No se pondrá corbata.

Ahora, un hombre espera
y piensa y siente. Seguro
y tranquilo se acerca despacio
mirándote
a los ojos
y  deja entre tus dedos
un ramo
de pequeñas flores.

Un hombre, ahora,
te escucha
y te observa; le gustan tus pendientes,
tu blusa abierta y tus manos
jugando nerviosas sobre el mantel blanco;
no esconde su mirada ni pierde la atención
mientras hablas y pasan
los platos y las risas.

Ahora, un hombre
con el torso desnudo
te estrecha contra el pecho, sus labios tocan
con un beso
la piel suave de tu cuello; sus dedos
acarician tu espalda y sueltan suavemente
el cierre
de tu sujetador.

González Alonso

9 comentarios en “Ahora, un hombre”

    • Es lo que pretendí con este poema que forma un díptico con el de «Ahora, una mujer», de la misma intención. Lenguaje deliberadamente sencillo, ritmo de verso libre con pausas internas según la lectura, ausencia de rima y la presentación del acto amoroso de manera lineal en el tiempo y sin expresiones escabrosas o escenas que vayan más allá de un erotismo sugerente. El recurso a la anáfora y la invocación de la segunda persona pretenden sujetar al lector y meterlo en la historia para hacerlo su protagonista. Creo que la perspectiva de género está clara y el poema se dirige a una horquilla lo bastante amplia de la población para ser lo más universal posible. Muchas gracias, Lincol, por tus palabras en este sencillo poema. Salud.

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