Posts Tagged ‘El amor

01
Oct
20

Días de octubre

Días de octubre

Era decir octubre y era otoño,
nostalgia de colores, luz herida,
el aire ensimismado de silencio
y el amor en un vuelo de gaviotas.

Era decir los días entre mares
y entre cielos de nubes era ella
toda entera sonrisa enamorada,
beso sujeto al tallo de la vida.

Era decir sus ojos la belleza
conmovida y serena en la mirada
y a sus manos prendidas las caricias.

Era callar te quiero, era gritarlo
cuando las hojas vuelan de los árboles
y el viento con su abrazo nos vestía.

González Alonso

20
Ago
20

Camacho, Basilio y Quiteria

Joven Camacho, toda tu riqueza
no bastará a alcanzar las pretensiones
de hacer tuyos los bienes y los dones
del amor de Quiteria y su belleza.

Siendo tan generosa tu largueza
en la vida y las bodas que dispones
no ha de ser suficiente ante razones
como las de Basilio en su pobreza.

Que el amor se descuelga por las ramas
del árbol del deseo y los caprichos
sin permiso de mozos ni de damas.

¡Ay corazón tirano que cuando amas
como aman los amantes antedichos
ardes tan sin remedio entre tus llamas!

González Alonso

*Del Quijote (I, capXX): Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico, con el suceso de Basilio el pobre

01
Ago
20

Los días de agosto

Volaron, agosto, los cielos de tus días
pájaros de fuego,
la parva tendida
al sol de media tarde
y mugiendo las vacas
su calor a la sombra de los chopos.

Baja el río sus aguas de verano
rumoreando entre piedras
y los juncos que mecen las orillas;

sestean los mastines,
las abejas laboran los panales
y el amor se desnuda por los prados.

A veces llega una muchacha
con su cántaro
hasta el caño de la fuente de piedra
y salpica el frescor del agua
su rostro y su sonrisa. El sopor de la tarde
se columpia en el aire. Todo se aquieta
y pasa
en silencio. Sólo los sueños
dan vueltas en el trillo que arrastran los deseos
y aventan
la esperanza.

González Alonso

14
Jun
20

Dulcinea, el amor, y las mujeres

Dulcinea, el amor, y las mujeres

El primer capítulo de la novela cervantina termina con la presentación de la dama de los sueños de don Quijote: Dulcinea del Toboso. Acaba de darle nombre al personaje que jamás asomará a las páginas del Quijote si no es a través de la voz del ingenioso hidalgo y merced al sutil arte con que Cervantes trata este personaje femenino.

Recordemos que don Quijote no hace sino seguir el ejemplo de lo que hacía todo caballero andante de cuantos conoció a través de los libros de caballerías, así que decidió convertir en su dama a una moza labradora, Aldonza Lorenzo, de muy buen parecer y vecina de un pueblo próximo al suyo. Lo que ocurre es que el nombre de la susodicha moza le parece de una gran vulgaridad, dado que corría el dicho de “A falta de moza, buena es Aldonza“, por lo que tomará la decisión de cambiárselo. Alonso Quijano, que de joven había estado algo enamorado de Aldonza Lorenzo, aunque jamás le había dado noticia o parte de sus sentimientos, le otorga el nuevo nombre de Dulcinea del Toboso al convertirla en su dama, la dama de don Quijote, alter ego de Alonso Quijano.

Lo que conviene recordar es que este nombre ya era conocido por Cervantes a través de la novela Los diez libros de Fortuna de Amor del sardo Antonio Lofrasso, en la que aparecen Dulcineo y una pastora llamada Dulcinea.

Dulcinea es, en el marco de las creencias de don Quijote, una necesidad. Serafín Vegas, en El Quijote desde la reivindicación de la racionalidad, insiste en lo subrayado anteriormente demostrando que don Quijote, en su búsqueda de un mundo más justo y mejor ordenado, se ve obligado a seguir fielmente los dictados de los ejemplos de los antiguos caballeros andantes, entre los cuales está el ser caballero enamorado de “la más alta princesa del mundo”, y don Quijote, al investir a su dama de los adornos y más altas virtudes, no lo hace porque lo desee de manera subjetiva, sino que le viene determinado por una exigencia objetiva de racionalidad que hace que la creencia en Dulcinea “se convierta en motor de lo mejor que don Quijote pueda y deba racionalmente hacer”. Seguir leyendo ‘Dulcinea, el amor, y las mujeres’

02
Jun
20

Los días de junio

Los días de junio
(Versículos a partir de “Las mil y una noches”)

Qué aurora tan luminosa la que me trae tu venida
un día entre los días de junio
oh, mi dulce esposa circundada de gracia.

Turbada la mirada
mi lengua nada puede decir, y siento ardiente
la exquisita dicha del amor, cautivo
de inaugurar esta jornada
con tu deliciosa contemplación, desnuda
entre las desnudas y primeras horas
que visten la mañana.

Como en las mil y una noches así me encuentras
desvestido y perdido en el desierto
de la ansiedad y los celos
en busca del agua fresca
que ofrece el beso en el manantial de los labios,
el que calma, sólo él, más de mil pesares, mil presagios
y mil penas.

Ven, amada mía, con tu honesta mirada
y el rubor de tus mejillas que avergüenza al mismo sol,
desanuda sin demora en la miel de tu boca
el difícil nudo de la espera
antes de que el viento funesto del otoño
marchite con su aliento el brillo de mis ojos
que hoy gozosos se posan
sobre tu cuerpo perfecto en miradas sensuales
y cubre de la vista de los hombres
con delicado tacto
el delgado vestido de la recta
y decorosa
castidad.

Has venido, sin saberlo, a obedecer tu destino. Y todo
es amor, todo el amor que habla
para que yo ponga a la puerta de mi torpe lengua
la cerradura firme del silencio.

González Alonso

10
Abr
20

Pérdida

Hoy eras sólo ola cabalgando
en la música
de ayer, breve ansiedad
y aliento del invierno;
eras como son los momentos buenos de la vida,
efímeros y bellos, leve humedad
del beso.

Recorriste en mi corazón el espacio
de un arpegio
y viniste a mis lágrimas
temblando. Entonces ya sabíamos
que lo hermoso se consume en su hermosura
apenas se recuesta en nuestros sueños.

Qué frío, qué frío
y qué ternura de abrazos
mientras cuidas el amor de mi mirada en tus ojos
y envuelta en los sollozos y en aroma
de adioses
me devuelves la caricia
en la sonrisa.

Supimos que éramos felices en mitad de la desgracia
y que no había camino de retorno,
por eso sé que no te irás del todo
ni me perderás del todo
ni dejará de sonar una canción
insistentemente al piano.

Esta noche no podré conciliar el sueño
y hasta el alba me arropará el insomnio;
entonces,
sin miedo a la obscuridad
volverá la quietud

y podré  llorar

al cerrar los ojos.

González Alonso

 

27
Ene
20

Marta la piadosa.- Tirso de Molina

Marta la piadosa.- Tirso de Molina

Compañía Teatro Defondo
Teatro Barakaldo, 23 de enero de 2020

El teatro siempre es una oportunidad de mirar a la vida y lo que somos con emoción y respeto. Tirso de Molina nos habla desde el siglo XVII con verso esclarecedor y, gracias al buen entender y buen hacer de la compañía Teatro Defondo en su adaptación, lo dicho por Tirso de Molina lo oímos, vivimos y entendemos en la actualidad del siglo XXI. La obra, así concebida, se ubica en la convulsa España del 98, cuando las pérdidas de las colonias alcanzaron a Cuba y vuelven a España algunos indígenas ricos. Uno de ellos, coronel retirado, llegará con su sobrino, también militar, para ubicarse en la casa de un amigo, noble y empobrecido, ofreciendo su sustanciosa fortuna a cambio de la mano de Marta, una de las dos hijas del noble español.

La familia vive el drama de la muerte del hermano de Marta e Isabel a manos del hombre de quienes ambas estaban secretamente enamoradas y de quien seguirán enamoradas a pesar del homicidio de su hermano. La primera escena del funeral, además de su belleza plástica, despunta por el acierto de saber combinar el duelo con la caricatura burlesca de las intervenciones y suspicacias de las hermanas con sus sospechas de las intenciones de cada una y la convicción de que por encima del dolor de la muerte del hermano está el amor por el homicida. Seguir leyendo ‘Marta la piadosa.- Tirso de Molina’

25
Ene
20

El Holandés Errante

El Holandés Errante.- Richard Wagner

Teatro Euskalduna – Bilbao
Orquesta Sinfónica de Bilbao
Director: Pedro Halfter

21 de enero de 2020

Situémonos. El compositor alemán Richard Wagner escribe una ópera romántica basada en un relato de Heinrich Heine. Un marinero holandés navega errante sin que ninguna tormenta pueda hundir su barco ni morir. Se trata de una maldición del diablo que pone como condición para terminar con ella el que el marino consiga la fidelidad de una mujer hasta su muerte. Así, cada siete años el buque fantasma toca algún puerto y el marino tiene la oportunidad de cortejar a una mujer y conseguir su fidelidad eterna. En esta ocasión coincidirá ante las costas noruegas con otro marinero de regreso, entablan una relación y el holandés le ofrece sus riquezas a cambio de un hogar y de que le conceda la mano de su hija que, a su vez, mantenía algún tipo de noviazgo con otro joven convecino. Acepta el padre la oferta y la hija, antes de conocer al holandés ni la llegada del buque fantasma, ya estaba enamorada de él después de conocer su historia y contemplando el retrato del marinero errante, por lo que estaba decidida –en contra de la opinión de todo el mundo- a ser su salvadora. Cuando llega el holandés, le promete fidelidad eterna; pero el antiguo novio se interpone y el holandés lo toma como una falta a la promesa de fidelidad hecha y parte con su barco aceptando su destino. La joven lo sigue hasta la costa y se arroja al mar desde un acantilado muriendo al mismo tiempo que el barco del holandés se hunde entre las olas. Seguir leyendo ‘El Holandés Errante’

18
Ene
20

Hoy

Hoy

Hoy te miro con ojos de amor adolescente
cuando el otoño llega, se duele la memoria
y dormitan las horas en todos los relojes
con sueños olvidados oliendo a poesía.

Hoy te quiero en la calma de la tarde lluviosa
y busco en los recuerdos cobijo como el pájaro
busca amparo en el nido, como buscan las alas
el vuelo libre y alto y  los labios los besos.

Hoy  humedece el llanto el te quiero no dicho,
las caricias, el tacto de tu piel en mis dedos,
la luz de tu sonrisa, la voz de los deseos.

Hoy te quiero y te nombro, pongo al amor palabras
que habitan los jardines de la melancolía
como habitan la lluvia las gotas de los versos.

González Alonso

18
Nov
19

Tres ovillejos

 

Ovillejo de belleza y amor

¿Qué pone en tu pecho ardor?
El amor.

¿Y qué es del amor condición?
La pasión.

¿Qué te atrae por su rareza?
La belleza.

Entiéndase, pues, nobleza
la suerte de conquistar
la vida que te ha de dar
amor, pasión y belleza.

Ovillejo de perdido amor

¿Qué temo si no he de verte?
¡Perderte!

Y pues para mí vivir
es morir

abrazado al cruel temor
del amor,

¡pon a mi pecho valor
para afrontar la desdicha,
que si tenerte es la dicha,
perderte es morir de amor!

Ovillejo discreto

Si el dar algún parecer
es el ser

sin ser mentira en los labios;
de sabios

es saber guardar secreto
discreto.

En nada yo me entrometo
y antes de decir, escucho;
que si necio es hablar mucho,
es ser de sabios, discreto.

González Alonso




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