Doblando sábanas blancas

DOBLANDO SÁBANAS BLANCAS

Los recuerdos acuden a los sueños
doblando las sábanas blancas
que envolvieron las noches
como mendigos de amor. Ella
es aroma de juventud
que endulza la memoria, pasado
de una vida como noticia efímera
de telediario.
Se disuelve en las horas
y las notas improvisadas de una melodía
que alguien, una vez, hizo canción.

Sobrevuelan las cumbres
de un paisaje remoto
los ángeles de insólita belleza.

La invento
y creo; soy luz y aire
para sus alas.

Ella
no existe, y
yo
con ella.

González Alonso

Ahora, un hombre

 

AHORA, UN HOMBRE

Ahora, un hombre
está pensando en ti. Rasura
su barba con calma; en el brillo
de sus ojos
resplandece una sonrisa;
una canción se hace murmullo
entre los labios, y el agua es
melodía
sobre su piel desnuda.

Ha escogido con cuidado el color
azul de su camisa, el cinturón de hebilla,
los pantalones claros, la chaqueta,
los zapatos cerrados,
y unas gotas de colonia
fresca tocan sus mejillas.
No se pondrá corbata.

Ahora, un hombre espera
y piensa y siente. Seguro
y tranquilo se acerca despacio
mirándote
a los ojos
y  deja entre tus dedos
un ramo
de pequeñas flores.

Un hombre, ahora,
te escucha
y te observa; le gustan tus pendientes,
tu blusa abierta y tus manos
jugando nerviosas sobre el mantel blanco;
no esconde su mirada ni pierde la atención
mientras hablas y pasan
los platos y las risas.

Ahora, un hombre
con el torso desnudo
te estrecha contra el pecho, sus labios tocan
con un beso
la piel suave de tu cuello; sus dedos
acarician tu espalda y sueltan suavemente
el cierre
de tu sujetador.

González Alonso

Ahora, una mujer

AHORA, UNA MUJER

Ahora, una mujer se está vistiendo
para ti; escoge con cuidado el color
de su ropa interior,
el vestido suelto y ligero
como una caricia caprichosa, sus sandalias abiertas
y el bolso cruzado en bandolera;
repasa su cabello
con el mimo de un cepillo suave
y acaricia su rostro un sutil maquillaje;
sus labios son cerezas jugosas que sonríen
frente al espejo.

Ahora, una mujer te espera. Llega
pisando firme
y envuelve el aire
con la armoniosa gracia
de sus caderas; la mirada
es alegría juvenil y desafío
frente al mundo. Es bella
y seductora; sabe
que todo le pertenece
en el gesto erguido
y firme
de su pecho.

Una mujer conversa y ríe;
los platos pasan con el color de sus sabores
y el vino se mueve en copas de cristal
y en la boca
con sus risas.

Una mujer, ahora,
está mirándose en tus ojos
y vuelan blancas palomas
en el alma; acaricia
tus manos
y su boca busca en tu boca
el sabor
de los besos.

Ahora, una mujer
se está desnudando
para ti.

González Alonso

Cien besos

CIEN BESOS

Si yo soy mar,
todo el mar

y tú eres cielo,
todo el cielo,

siempre seré un reflejo de tu azul
si eres azul;
de tu gris
si eres gris,
y agua de tu agua
cuando llueves,
alegría de gaviotas
en busca
de las costas
y arena de las playas
que a mis orillas
duermen abrazadas;  entonces
mis ojos ignoran el cansancio
si se miran en tus ojos
después de cien besos.

González Alonso

Sencillez

SENCILLEZ
Senzillesa
(A Mía i Emili amb afecte. Poema antic)

Se enviaban cartas con frases largas de palabras deslumbrantes
y bellas.
Enviaban papel mojado en tinta de bolígrafo.
Enviaban sueños asépticos y cansancio concentrado.

Y en la distancia el amor era deseo.
Y en la distancia el deseo era pasión.
Y en la distancia se consumía su impaciencia.

Alegraron las horas con promesas de besos.
Suspiraron con ofrendas de abrazos
y caricias
que cubrían las noches con el calor de sus cuerpos
y el frío del invierno.

Todo lo hicieron y todo lo intentaron.

Al final concluyeron
que lo mejor era amarse
sencillamente.
***
S’enviaven cartes amb frases llargues de paraules enlluernadores
i belles.
Enviaven paper mullat amb tinta de bolígraf.
Enviaven somnis asèptics i cansament concentrat.

I en la distància l’amor era desig.
I en la distància el desig era passió.
I en la distància es consumia la seva impaciència.

Varen alegrar les hores amb promeses de petons.
Varen sospirar amb ofrenes d’abraçades
i carícies
que cobrien les nits amb la calor dels seus cossos
i el fred de l’hivern.

Tot ho van fer i tot ho van intentar.

Al final varen concloure
que el millor era estimar-se
senzillament.

González Alonso

Tristeza de hoy

ventana

TRISTEZA DE HOY

No consideres, amor, mi tristeza de hoy;
es algo ajeno
a mi verdadera tristeza.

Si las hojas en los árboles
vuelven a ser verdes
y al mirar por la ventana
ves a lo lejos un sol que amarillento
escala con sus rayos
la brisa de la mañana
y yo estoy lejos;

si los campos florecen en pujantes margaritas
en primavera,
y al recorrer un camino
todavía con barro
de la última lluvia
encuentras un perro que te sigue
y acaricias su cabeza
y miras sus ojos tristes;

si la luna se llena por la noche
de redonda poesía
y aspiras la caprichosa quietud
de las inquietas estrellas
y yo estoy lejos,

no consideres, amor, mi tristeza de hoy,
¡es algo tan ajeno
a mi verdadera tristeza!

González Alonso