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Queja

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Si de mi vida soy apenas dueño
y las horas, altivas, con su frío
son de mi aliento duro desafío
y eres tú de mi amor sólo desdeño.

Si mis ojos se cierran ya sin sueño
y sin sueños que tengan nada mío
corre en los tuyos caudaloso río,
¿de qué me servirán amor y empeño?

De la sangre que mana de esta herida
será injusto decir que eres culpable
ni justo que el remedio a ti te pida.

De lo que así la voluntad decida
no es el amor tampoco condenable
ni responsable del dolor, la vida.

Julio G. Alonso

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22 Responses to “Queja”


  1. 1 daniela
    junio 18, 2012 en 14:31

    Hola Julio:

    Bonito soneto; de no ser tú quien lo firma, pienso en santa Teresa o quizá en Alfonsina Storni.
    Mucha sensibilidad y mucho desengaño a la vez o desencanto o ambos o…qué se yo “que muero porque no muero…” “…y rueda el dado“.

    daniela

    • junio 18, 2012 en 17:52

      Pues de haberlo sabido lo dejo sin firmar… Me honras poniéndome a la par del misticismo de Teresa de Ávila o el intimismo de Alfonsina. Por lo demás, gracias por la sensibilidad que crees descubrir en un soneto dedicado al amor no correspondido, como ocurre en tantas ocasiones, y en el que el despechado o despechada relega la culpa de la amada o amado, igual que a la vida no se le puede culpar de cuanto en ella nos acontece. El realismo en las cosas del amor se viste desengaño. Bueno, eso o lo que sea. Agradecido, Daniela.
      Salud.

  2. 3 Paco Mallada
    junio 18, 2012 en 20:11

    Bonito soneto, Julio. De esos que se leen varias veces porque enganchan.
    Sigo pensando que te brota más natural el poema cuando hablas, como aquí, del amor, la vida, el dolor y la pena. Un acierto, como tantos otros tuyos…

    Un abrazo,

    Paco

    • junio 19, 2012 en 12:27

      Amigo Paco, es cierto que hay temas que te resultan más naturales y en los que te desenvuelves más a gusto; entre ellos, los que citas. También es verdad que hay que intentar tocar todos los palos, ensayar y probar, porque todo sirve al aprendizaje que nunca acaba de la poesía. Con un abrazo.
      Salud.

  3. junio 19, 2012 en 07:16

    Un soneto magnífico. Como nos tienes acostumbrados. Hallo la maestría y esa fina delicadeza con que envuelves todas tus composiciones. Un saludo, amigo.

  4. junio 20, 2012 en 20:49

    Ains Julio qué verdad hecha poema; este conflicto nuestro se está enquistando demasiado, huele a podrido y debo coger distancia, me está agotando, estoy desencantada…a ver si me pongo al día con mi blog , mañana ya quería publicar… a ver si lo consigo, y con vuestros maravillosos espacios. Te dejo mi abrazotedecisivo que ya ni fuerza tiene para la queja… pero me recuperaré.

    • junio 21, 2012 en 14:19

      El conflicto del carbón y la minería tienen mal arreglo, amiga mía. Es un recurso energético en retroceso, aparte de que las reservas puedan durar más o menos tiempo. Las minas se agotan. He visto cerrar las de hierro en Gallarta (Vizcaya) y hace tiempo vimos desaparecer las de carbón en Sabero y el cierre de su metalurgia, ahora convertida la fábrica en un excelente museo. Podría dorarte la píldora y arremeter contra el gobierno de turno (que no es de mis simpatías ideológicas), pero no lo haré, porque el tema es mucho más grave. Puede iniciarse el desmantelamiento del carbón de manera ordenada y dotando a las comarcas de alternativas económicas, desarrollo de actividades que creen trabajo y que sean sostenibles. El pecado político, el error, la culpa… es dejar a los mineros, sus familias y los negocios que se mueven en torno a la minería, solos y en la calle, sin alternativas, sin futuro. Eso es condenable y por eso apoyo y me conmueve la lucha de los mineros de nuestra tierra leonesa y de las cuencas del resto de España.

      Bueno, tal vez me he alejado un mucho del tema del poema. Pero… el tema de la minería es mucho más importante. Comprendo tu cansancio e inquietud. Las luchas son largas y no siempre se ganan las batallas, pero hay que ganar la guerra. ¡Ánimo, Sara! Pasaré por tu cuaderno a ver si ya has encontrado algún ánimo para publicar. Con un abrazo solidario.
      Salud.

  5. junio 20, 2012 en 21:52

    Se lee tan suave, sí, digo bien, suave, en bajito, así casi como un arrullo, estimado Julio, y se relee y releeee y más que me gusta, un placer siempre.

    Abrazo grandote

  6. 11 Pepa Agüera Sánchez
    junio 22, 2012 en 01:05

    Comprendo bien el sentimiento que inspira tu magnifico soneto, que se lee y relee y se disfruta en cada lectura. No podemos culpar a otros por no amarnos o no correspondernos. Amar es nuestra elección, como no amarnos es la suya.
    Un abrazo.

    • junio 22, 2012 en 10:25

      Amiga Pepa, si tú que eres una gran escritora de poemas de amor en todos sus colores, matices y situaciones, encuentras meritorios estos versos, ¡qué voy a decir yo! Efectivamente, como acertadamente indicas, la elección de amar y ser amado corresponde a cada persona, y a veces ni eso, pues la persona frecuentemente se siente secuestrada por el enamoramiento y deja de estar en su voluntad la capacidad de decidir. Así que… hay que admitir todas las situaciones y encajarlas lo mejor que se pueda. Con un abrazo.
      Salud.

      • 13 Pepa Agüera Sánchez
        junio 27, 2012 en 02:52

        Amigo Julio.

        Gracias, primero, por tus halagos que no merezco y que me ponen colorá.

        El tema que tratas en tu magnífico soneto da para mucho y como muestra de ello aquí te adjunto un pequeño y modesto botón.

        NO RENUNCIO A QUERERTE

        No renuncio a quererte. No lo esperes.
        A pesar de tu reja y tu muralla.
        Capitular sin presentar batalla
        no es condición común de las mujeres.

        Te parapetas. Piensas que me hieres
        cuando el NO como un látigo restalla.
        Crees que me descuartiza la metralla
        de tu menudo ejercito de ayeres.

        Voy a seguirte amando a mi medida.
        No importa si me odias, si me olvidas.
        Aunque reniegues, huyas o te escondas.

        Yo no renuncio a amarte hasta la muerte,
        pues tengo claro que, para quererte,
        no es necesario que me correspondas

        Con un cariñoso abrazo

      • junio 27, 2012 en 10:29

        Amiga Pepa, puedes seguir colorá todo el tiempo que quieras, que yo no quito ni una coma a lo dicho y aún diré más, que si hubiera tenido en cuenta el soberbio, magistral y elegante soneto que aquí, a modo de respuesta, nos regalas, no me habría atrevido a pergeñar el mío; bueno, éste y otro que publicaré seguidamente y que pretenden formar parte de una pequeña serie sobre el desamor o algo así. Que el verano sea amable y seas muy feliz. Con un abrazo.
        Salud.

  7. 15 Santiago Fernández
    junio 24, 2012 en 21:40

    Amigo Julio:
    Precioso soneto, con un ritmo adecuado. Cuando lo leí me recordó a Santa Teresa y a Fray Luis de León.
    Eres un gran escritor, Julio.
    Me maravilla tu constancia y esa pasión tan grande por la poesía. Hablas de un amor no correspondido, que por otra parte es lo más normal. Ya que el amor correspondido es el mayor de los regalos.
    Recibe un cariñoso saludo y gracias por deleitarnos; tu amigo
    Santi

    • junio 25, 2012 en 14:21

      Amigo Santi:

      Me gusta que encuentres resonancias del siglo XVI y del maestro Fray Luis de León, profesor que fue de Juan de la Cruz y conocedor de la obra de Teresa de Ávila, de quien preparó una biografía. Comparto, y me gustaría presumir que el soneto también lo hace, la postura de Fray Luis de León sobre la escritura en la búsqueda de la armonía a través del equilibrio de la frase, sin caer en excesos melífluos, pero con belleza y dulzura, y usando palabras selectas, aunque comunes, tal como él expresaba:
      Las que todos hablan, elige las que convienen y mira el sonido de ellas y aun cuenta a veces las letras y las pesa y las mide y las compone para que no solamente digan con claridad lo que pretenden decir, sino también con armonía y dulzura
      En el amor no correspondido también puede encontrarse el placer de amar. Intentaré algún otro soneto con el mismo tema.
      Gracias por tu amistad y constante presencia en este rincón, Santiago.
      Salud.

  8. junio 27, 2012 en 00:50

    Magnífico soneto, Julio, como no podía ser menos viniendo de un gran maestro como eres tú. Da gusto leer y releer aunque en cada lectura nos invada un poco más el sentimiento de tristeza que siempre produce el desamor.
    Parece que fue ayer pero, la verdad, es que ya han pasado algunos años desde que por primera vez leí un poema tuyo, que si no recuerdo mal era un soneto, y desde entonces hemos coincidido y compartido poesía en distintos lugares. En todo este tiempo no he dejado de leerte con gran admiración y aunque ahora en menos lugares y con menos tiempo lo sigo haciendo y espero no dejar de hacerlo.

    Un beso que te llegue al corazón

    Ana

    • junio 27, 2012 en 18:06

      Parece que fue ayer, y fue ayer, cuando coincidíamos en la cita poética de Málaga con, entre otras personas, la amiga Blanca Sandino. Te agradezco que estés ahí y que de vez en cuando tengamos ocasión de leernos y saludarnos, Ana. Con un abrazo.
      Salud.

  9. 19 Ramón Ataz
    junio 30, 2012 en 18:34

    El clasicismo nutre este precioso soneto, es cierto, y con ello el ingenio, que hace de esta queja un elegante reproche. Es posible que el amor del que habla el poema no sea correspondido, pero otro amor que evidencia aquí el poeta, el amor por el verso, está claro que es recíproco.

    • junio 30, 2012 en 19:02

      Qué hermosas palabras, amigo Ramón. Ojalá sea cierto ese amor y que nunca tenga que sufrir su ausencia. Puede que no sea la poesía más bella, ni más inteligente, ni mejor del mundo; pero es la mía y la conozco y la quiero así, con su belleza y lo que alcanza su inteligencia. Siempre gracias. Con un abrazo.
      Salud.

  10. julio 20, 2012 en 03:09

    Qué hermoso soneto, Julio. Has conseguido la pasión, la intensidad, la belleza, la musicalidad y el ritmo perfectos. Al mismo tiempo la estructura es armoniosa, coherente, pausada y redonda.

    Eres muy buen sonetista.

    Tu soneto me recuerda a autores clásicos como Santa Teresa de Jesús, por ejemplo.

    Te dejo un abrazo
    y mi admiración
    Abrazos
    Ana

    • julio 22, 2012 en 11:55

      No eres la única persona que encuentra resonancias clásicas y místicas en esta clase de sonetos. No lo hago deliberadamente. Será que el tema se me impone así, con estas características. Te agradezco la buena valoración que haces de este trabajo, Ana, al igual que la admiración y el abrazo que me dejas.
      Salud.


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