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Jun
18

Carta de junio

Carta de junio

Las despedidas son por el oeste
y el sol cansado,
horizonte de agua serenada en sus colores,
tarde que arde y se consume
y anuncia la noche. Es breve
el intervalo
como un suspiro. Más allá
del día
el universo cae sobre nosotros en estrellas,
luminarias para ver
la profunda oscuridad.

Te llegará esta carta
puntual
con el mensaje plomizo del adiós
en el límite de la hora
en que comienza el firmamento.
Nunca fue ni será más hermosa
la triste alegría de la vida
arrojada a los brazos infinitos
de la nada. Lo sabrás
cada crepúsculo, beso leve
de sombra
y los ojos llenos de miradas
al oeste,
sol cansado
en los colores
que mueve el agua.

González Alonso

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18 Responses to “Carta de junio”


  1. junio 1, 2018 en 23:06

    Cómo me gustan tus cartas, Julio. Esta de junio me ha “llegado puntual” y lo celebro; es un auténtico placer leer y sentir el atardecer de tus versos.
    Gracias y un gran abrazo.
    Y salud.

    Le gusta a 2 personas

    • 2 magdalena
      junio 2, 2018 en 14:31

      Estoy de acuerdo con Isabel, Julio. Es un placer leerte. Los pensamientos más profundos son aquellos que parecen más sencillos, y tú, esa sencillez la conviertes en arte.
      Me encanta leerte. Felicidades.
      Saludos palmeiráns.

      Le gusta a 2 personas

      • junio 2, 2018 en 19:33

        Es verdad, amiga Magdalena, que lo aparentemente sencillo no resulta serlo tanto y que siempre hay detrás bastante trabajo. Eso no quiere decir que el poemita tenga gran valor, pero sí trabajo. Siempre gracias por tu proximidad. Un abrazo.
        Salud.

        Me gusta

    • junio 2, 2018 en 19:34

      También tu respuesta ha llegado pronta y puntual para ponerle una nota de color a este junio. Con las gracias y un abrazo.
      Salud.

      Me gusta

  2. 5 silviadeangelis40d
    junio 5, 2018 en 10:39

    Romanticissimi e nostalgici versi, intinti in uno speciale scenario della natura…
    Poesia piaciutissima.
    Un caro saluto, Silvia

    Le gusta a 1 persona

  3. junio 5, 2018 en 13:59

    Julio, tu sol es hermoso, poético, melancólico, le miras sin cedazo, humilde, mojado. Como el mío, despierta un desierto, verdea un bosque, azulea un glacial, desnuda una espalda, pero de un tiempo a esta parte sólo lo veo como un jeroglífico. Y mira que somos lo mismo, que venimos de él, añico suyo. Tiovivo en su honda, donde nos aloja como él se cobija en otra mayor que a su vez voltea el huidizo universo: el que no tiene respuesta. Y menos mal que no duda, que no se toma un respiro. Lo bueno de la poesía es que disfraza, y tú lo consigues, lo que me da vértigo.

    Le gusta a 1 persona

    • junio 5, 2018 en 18:52

      Cierto, Rubén, la poesía lo envuelve todo y lo hace libre apuntando a todos los sentimientos para que sintamos por el sentido que esté más dispuesto; o se abre a múltiples interpretaciones en distintas lecturas. No hay nada en la vida que no experimentemos de manera abierta y el cuadro de la experiencia sale de una paleta de amplios colores y luces. La poesía puede aproximarse a esa manera de conocer, sentir y vivir, que es global. Para hablar de los temas que nos ocupan, la alegría, la paz, el paso del tiempo, la felicidad, la amistad, la muerte, etc. etc. no podemos hacerlo de uno en uno, pues se nos presentan mezclados entre sí en mayor o menor medida. En el paso del tiempo encontramos trazas de felicidad, también de sueños alcanzados o perdidos, momentos de inquietud o tristeza, tal vez una pizca de alegría… ¿No es un caleidoscopio nuestra experiencia de las cosas? La poesía es esa luz solar que nos revela el contorno de los objetos, sus sombras y sus aristas, también el lado amable de las cosas. Y cada vez que nos acercamos a las cosas con la luz de la poesía, nos asombramos.

      Gracias por tus palabras. Abrazo.

      Me gusta

  4. junio 7, 2018 en 20:31

    Querido Julio:
    A pesar de no aparecer comentario alguno, leí tu poesía nada más ser publicada. Estaba convencida de haberte respondido; pero hoy, que la he leído con más detenimiento, al ver que mi respuesta no aparecía, comencé a creer que la edad me estaba jugando una mala pasada. O mi despiste crónico añadido a la deshora a la que suelo escribir…
    Haciendo indagaciones, he llegado a la conclusión de no apretar en “publicar comentario”., que es lo mío.
    A continuación te envío lo que escribí en su día.

    Le gusta a 1 persona

  5. junio 7, 2018 en 20:32

    Querido Julio:
    Hoy tengo visita familiar: un hijo que vive en Galicia y una nieta, en Donosti, parece que se hubiesen puesto de acuerdo para hacerme una visita sorpresa. Como resultado: reunión familiar hasta las tantas de la madrugada. Así no hay manera de llegarte al ordenador y leer tus deliciosos poemas. Pero en cuanto me vea en Galicia podré saborearlos con un fondo real: la foto de la ilustración parece que estuviese tomada desde mi terraza.
    Las imágenes que describes con tantas y tan bellas figuras literarias podré interiorizarlas, en muda contemplación del Universo, en mis largas noches de verano: es tanta y tan cambiante la belleza de la que puedo disfrutar que casi amanece cuando decido irme a la cama. Creo que ahí radica el desajuste de mi horario nocturno.
    Que tu verano resulte alegre y saludable.

    Le gusta a 1 persona

    • junio 8, 2018 en 00:13

      Amiga Carmen:
      Las reuniones familiares resultan, a la postre, ser de los mejores recuerdos que atesoro. El ordenador, los poemas y los comentarios están de más en esas circunstancias. Disfruta de los tuyos y su compañía.
      Por lo que se refiere al poema, otro poema más de despedidas, de contemplar el horizonte e intuir ese final inapelable que nos aguarda a todos, pues qué quieres que te diga… que es un poco triste y que la tristeza no es buena compañera para la felicidad de la primavera y la vida respirando por entre las ramas de los árboles y en los colores de las flores que pueblan los prados y los montes. Creo que haré el propósito de cambiar de mirada.
      Las fotografías, en esta ocasión, son mías. La primera corresponde a una puesta de sol en Lanzarote y la segunda a otra puesta de sol sacada desde mi casa hacia la ría del Nervión y Portugalete.
      Yo también acostumbro a irme a la cama tarde, aunque no tanto como tú. No sé si esto tiene algún arreglo o siquiera si merece tenerlo, no sé. Un abrazo nocturno y deseo de feliz noche.
      Salud.

      Me gusta

  6. junio 8, 2018 en 00:49

    Muy bella y poética tu interpretación del crepúsculo como despedida o adiós. Como un sentimiento dulcemente triste y melancólico…

    Besos y feliz junio

    Le gusta a 1 persona

    • junio 8, 2018 en 23:40

      Sí, amiga Soco, pensar en los adioses me produce cierta tristeza; cuando son definitivos, ese sentimiento se acentúa, y en los últimos tiempos algunas personas han formado parte de esos adioses. Gracias por los besos y el deseo de un junio feliz.
      Salud.

      Me gusta

  7. junio 8, 2018 en 21:36

    Mi casa de verano está orientada al Este, por la cocina. Desde allí puedo contemplar los más bellos amaneceres, con el Sol rielando en el mar. Y desde el salón, el atardecer también es hermoso cuando el astro rey va desapareciendo tras los montes.

    En Galicia tenemos un dicho:

    Encarnado polo monte,
    colle os bois e meteos na corte.
    Encarnado polo mar,
    Colle os bois e vai labrar.

    Rojo por el monte,
    coge los bueyes y mételos en la cuadra.
    Rojo por el mar,
    coge los bueyes y ve a labrar.
    (Hace referencia a la lluvia).

    Lo que escribo es muy prosaico y desentona con el contenido y belleza de tus poemas. Espero que no te enfades.

    Le gusta a 1 persona

    • junio 8, 2018 en 23:36

      ¿Enfadarse? La sabiduría popular destila puro lirismo; hay canciones muy hermosas que describen las relaciones entre los jóvenes enamorados, las costumbres y la filosofía de la vida con términos sacados de las labores diarias, el trabajo en el campo y con los animales. A mí me encantan, son ocurrentes y certeras:
      “Cuando paso por tu casa / parto pan y voy comiendo / porque no diga la gente / que con verte me mantengo”
      Es la primera copla que se me vino a la cabeza.
      Salud.

      Me gusta

  8. 17 magdalena
    junio 9, 2018 en 16:59

    Cielo escamento…
    ou chuvia, ou vento.

    Cielo con escamas ( nubes en forma de escamas) o lluvia o viento.
    Y, a fe, que acierta.

    He estado en la ventana de Mari Carmen mirando al mar, y el paisaje, a fe, que es idílico.
    Nuestra Palmeira, a fe, que es preciosa.
    Salud para los dos.

    Le gusta a 1 persona

    • junio 9, 2018 en 18:12

      Me imagino, por lo que dices, que con lluvia o con viento… o con sol radiante, los paisajes palmeireses serán de aplaudir, sobre todo en los amaneceres y atardeceres. ¡Qué suerte!
      Gracias, Magdalena. Salud.

      Me gusta


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