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Juegos de alba (mediodía, tarde y noche)

.
En el albor tu nombre
y un genio azul dentro de una botella verde.
Mirábamos los dos en las aguas de los ojos las frutas en el frutero
y el teléfono sobre la consola,
aquel reloj acunado en horas
de su péndulo, las distancias entre los muebles,
todo lo mirábamos, dos caracolas,
tres limones,
el sonajero
de los minutos
y una naranja amarga.
Había juegos
con un resultado repetido entre los números,
una suma repetida, una resta repetida,
una división no hecha. No sabías
multiplicar, y te quedaste quieta;
vimos
avanzar los ejércitos; los soldados cerrando los ojos,
unos; los otros, abriéndose al espanto en las pupilas del miedo.

Al mediodía tu nombre
y una niña dentro de un aro.

Al atardecer tu nombre
y un beso.

Al anochecer tu sombra. Ya no hay luz.
Ya no hay luz.
Ya no queda.

Julio G. Alonso
.

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14 Responses to “Juegos de alba (mediodía, tarde y noche)”


  1. 1 Adriana Pons
    junio 16, 2011 en 23:20

    Julio:

    Lo he leído unas quince veces y cada vez lo he disfrutado mucho. Gracias por deleitarnos con este hermoso arte.

  2. junio 17, 2011 en 08:17

    Un poema evocador, y lleno de imágenes que nos adentran en una mirada que persigue con sensible afán, lo maravilloso de las cosas. Sorprende la movilidad en el tiempo llevada por el ritmo de los versos.

    Un abrazo.

  3. 5 Santiago Fernández
    junio 17, 2011 en 08:29

    Querido Julio:
    Qué emocionante y precioso es este poema, labrado con el tiempo y acunado por las horas ¡qué bella expresión! . ¡Ah!, el tiempo, siempre el tiempo, presente en el reloj, péndulo y sonajero; marcando el alba, mediodía, atardecer y anochecer.
    Es un poema excelente, evocador, me ha gustado mucho. Gracias Julio por acercarnos a la belleza.
    Un abrazo
    Santi

    • junio 17, 2011 en 17:24

      Amigo Santi:
      El tiempo es uno de los temas que más sentimientos encontrados me evocan. Este paso del tiempo quise dejarlo congelado en una foto de infancia. La vida, toda, pasa por nosotros y nosotros por ella, pero no se mueve en el poema de las imágenes, las emociones primeras, los primeros miedos y amores de la infancia. Al menos eso he pretendido cuidando el lenguaje y la sucesión de situaciones que se van deslizando hacia la ausencia y la noche con su oscuridad. Claro que una cosa es intentarlo y otra conseguirlo. Gracias, Santi, por compartir conmigo este paso del tiempo, tal vez en ocasiones desde también recuerdos o en los recuerdos infantiles de trenes en La Robla o juegos de peonza y canicas, niñas y bancos de escuela haciendo los primeros pinitos en las operaciones matemáticas.
      Salud

      • 7 Santiago Fernández
        junio 17, 2011 en 18:47

        Querido amigo Julio:
        Planteas una de las grandes preguntas de la humanidad: ¿qué es el tiempo? no sabiendo si es él que pasa por nosotros o nosotros por él. La primera idea nos da un tiempo dinámico y la segunda estático.
        ¿Cómo podemos definir el tiempo? ¿tiene color? ¿cómo huele? ¿ a qué sabe?¿lo puedo tocar? ¿ y sentir? Es curioso, pero ninguno de los cinco sentidos nos sirve de ayuda para entender mejor al tiempo. Muchos son los intentos por definir un concepto tan abstracto, desde los filósofos, científicos, astrónomos,… Pero sois los poetas los que, a mi modo de ver, mejor habéis comprendido y explicado el tiempo,
        Hay una Oda de Pablo Neruda que lo describe magníficamente, dice.

        ODA AL TIEMPO
        Dentro de ti tu edad
        creciendo,
        dentro de mí mi edad
        andando.
        El tiempo es decidido,
        no suena su campana,
        se acrecienta, camina,
        por dentro de nosotros,
        aparece
        como un agua profunda
        en la mirada
        y junto a las castañas
        quemadas de tus ojos
        una brizna, la huella
        de un minúsculo rio,
        una estrellita seca
        ascendiendo a tu boca.
        Sube el tiempo
        sus hilos
        a tu pelo,
        pero en mi corazón
        como una madreselva
        es tu fragancia,
        viviente como el fuego.
        Es bello
        como lo que vivimos
        envejecer viviendo.
        Cada dia
        fue piedra transparente,
        cada noche
        para nosotros fue una rosa negra,
        y este surco en tu rostro o en el mío
        son piedra o flor,
        recuerdo de un relámpago.
        Mis ojos se han gastado en tu hermosura,
        pero tú eres mis ojos.
        Yo fatigué tal vez bajo mis besos
        tu pecho duplicado,
        pero todos han visto en mi alegría
        tu resplandor secreto.
        Amor, qué importa
        que el tiempo,
        el mismo que elevó como dos llamas
        o espigas paralelas
        mi cuerpo y tu dulzura,
        mañana los mantenga
        o los desgrane

        Julio, Un abrazo
        Santi

      • junio 18, 2011 en 17:54

        Amigo Santi:

        Además de agradecer el poema de P.Neruda, inmenso, resplandeciente de pinceladas de acertadísimos versos, me quedo con este apunte de tu comentario:

        ¿Cómo podemos definir el tiempo? ¿tiene color? ¿cómo huele? ¿ a qué sabe?¿lo puedo tocar? ¿ y sentir? Es curioso, pero ninguno de los cinco sentidos nos sirve de ayuda para entender mejor al tiempo

        Realmente acertado y sugerente. Con un abrazo y siempre las gracias.
        Salud

  4. junio 17, 2011 en 10:15

    Me gustan estos juegos de alba, me encanta tu creatividad y disfruto con ella, asi es que sigue así…con este arte…¡y yo me quedo con el amanecer sin duda ninguna!
    abrazotedecisivo y pasa buen fin de semana.

  5. 11 Andrea
    junio 17, 2011 en 17:22

    Siempre me empeño en querer entender verso a verso y eso, como tú bien sabes ,y tantas veces me has dicho, es imposible. Hoy he intentado dejarme atrapar por las palabras más sencillas , las sensaciones, el ritmo y mis propios recuerdos. No quería entender sino sentir y creo que me ha ido mejor porque me he emocionado, algo en mi interior ha temblado. Sin duda un momento feliz..Gracias.

    • junio 17, 2011 en 17:30

      Me parece una buena actitud ante la poesía. Entender un poema es, casi siempre, sentir. La interpretación literal nos aleja; recrearse en las imágenes que evocan los versos nos acerca. Hay un hilo conductor en el poema, pero no es imprescindible seguirlo. El paso del tiempo, en este caso, nos lleva en imágenes infantiles por las emociones que la vida nos va poniendo por delante hasta la llegada a la oscuridad que, en el tiempo del poema, es la noche, la ausencia, la muerte. La vida en el espacio de un día y dentro de la infancia. O algo así. Y las gracias por comentar en este espacio.
      Salud

  6. 13 Paco
    junio 17, 2011 en 21:46

    Gracias, Julio

    Por dejarnos estas perlas de vez en cuando…

    Por destacar algo dentro de la hermosura de esta composición, quiero llamar la atención a la cadencia final… que está pidiendo pausa (¿coda?) después del “alboroto” de la parte central del poema.

    Un logro

    Paco


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