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Monstruos

Monstruos

Detrás de cada certeza se esconde un monstruo.
Cómo el corazón del hombre destila odio
al descubrir y abrazar el amor de un dios;
cómo gritar la libertad con una bomba en la mano,
hablar de leyes justas desde la inmensa fortuna acumulada,
presumir de democracia votando sus privilegios,
entender que las fronteras hacen patrias mejores
y reclamando la unidad
dividir a los pueblos;
cómo las guerras hacen seguro el camino de la paz
del más fuerte.

Cuando encuentro que alguien me habla de la verdad
descubro a un mentiroso; de la libertad,
a  un tirano; de la paz, a un asesino;
de la igualdad, a un ladrón; de dios,
el rostro del diablo; de la independencia,
al siervo y al esclavo; de la solidaridad,
al egoísta.

Miramos asombrados todas estas cosas
y temo que acabemos poseyendo
algún tipo de certeza.

                                     González  Alonso
*Del libro “Lucernarios” (Ediciones Vitruvio.- Colección Baños del Carmen, nº599.- Madrid, sept. 2016)

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11 Responses to “Monstruos”


  1. 1 cbizcac
    marzo 4, 2017 en 17:24

    La certeza y el seguidismo nos rodea, Julio. Tiempos difíciles nos tocan y tocarán, un saludo.

    • marzo 4, 2017 en 17:35

      Amigo Carmelo, el sueño de la razón produce monstruos; como herederos del siglo de Goya, lo sabemos muy bien. Pero no escarmentamos, ¡ay! Gracias, abrazo y paciente y buena recuperación. Salud.

  2. marzo 4, 2017 en 18:18

    Saludos Julio. Un poema enorme, que encierra en sus versos la maldición del ser humano desde el principio de los tiempos, y que probablemente, sea la maldición que acabe con el propio ser humano en el fin de sus tiempos. Un abrazo y salud.

    • marzo 4, 2017 en 19:40

      Me alegran, Carlos, tus palabras, más que por lo elogioso del poema -que también- porque entiendo esa complicidad en la percepción del mundo que nos ha tocado vivir y sus problemas. Muchas gracias con un abrazo.
      Salud.

  3. marzo 4, 2017 en 22:50

    Cuando leí este gran poema me resultó familiar, como en su día tu nombre, aunque fue la calidad de tu poesía la que me hizo seguir tu blog.

    Me ha despistado la foto de tu gravatar y me ha traicionado esta memoria mía que se pierde entre la vida, la escritura, los libros y los blogs .

    Estuve en la presentación de “Lucernarios”, pues asisto a todas aquéllas presentaciones que puedo porque ya me siento miembro de la gran familia Vitruvio (tengo dos con esta editorial dos libros de poemas publicados y un tercero que verá la luz en primavera).

    Espero que algún día coincidamos.
    Gracias y un abrazo.

    • marzo 5, 2017 en 11:41

      ¡Qué magnífica sorpresa, Isabel! Tu amor por la Naturaleza está, también, llena del alma de la poesía, tal y como puedo observar en las entregas de tus cuadernos. Nada tiene de particular, entonces, que escribas poesía y, a buen seguro y teniendo en cuenta que Vitruvio te ha acogido como autora, tu poesía será buena. Que, además, coincidamos en la misma editorial es una alegría.
      El libro “Lucernarios” lo estoy presentando allá donde puedo. Hasta ahora lo he hecho en Bilbao, Ortuella y León; tengo pendientes Pamplona, Eibar y Valladolid. Todavía no he estado en Madrid, aunque espero que Pablo Méndez (Ed. Vitruvio) me brinde la ocasión.
      El aspecto de la imagen del gravatar, con sombrero, se debe a que cuando leo y presento poesía lo hago así. Es una costumbre que adquirí en Noches Poéticas, de la cual formo parte desde su creación y que se nos ocurrió en un momento determinado el poner un sombrero a todo aquél que se acercaba a leer. Hacemos veladas itinerantes por los bares de Bilbao. Ahora sólo me lo pongo yo.
      Espero tener la suerte de saludarte personalmente y tener la ocasión de darte un abrazo.
      Salud.

  4. marzo 10, 2017 en 15:38

    ºComparto tu mirada a las certezas y sus entresijos y realidades que suelen encerrar.

    Tal vez por eso vivimos en un mar de dudas…

    Con afecto y abrazo , siempre

  5. marzo 13, 2017 en 18:32

    La historia de este pequeño planeta es una lluvia de sangre: Matar, morir de nuevo, cubrir con flores la sangre para otra vez volver a …
    Se equivocó la naturaleza en tomar un color violento. Un olor tan áspero. Un sabor de fuego en la garganta. Un rodar sin sueño. Debería haber elegido sangre de savia de rosal o de juncos de ribera de río o de zarzal esperando un amor agazapado .Si no tuviera tan mala sangre la sangre que proclama guerras, que labra trincheras, que confina Patrias
    Si no hubiera que derramarla para tener dignidad. Se equivocó la naturaleza.

    • marzo 14, 2017 en 13:16

      Hermoso y lírico comentario lleno de aciertos y un tinte pesimista que se justifica al hilo de la historia de la humanidad. Nada que añadir, ni siquiera una palabra de engañosa esperanza. Muchas gracias, Rubén.
      Salud.


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