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Teatro Colón de Buenos Aires.- Un ballo in maschera, de Giuseppi Verdi

Un Ballo in Maschera
Un baile de máscaras
Giuseppe Verdi

Teatro Colón.- Buenos Aires
6 de diciembre de 2013

De entrada, debo confesar que es un lujo poder comentar  una ópera desde el Teatro Colón de Buenos Aires. La sola presencia de este monumental edificio ya inspira los sentidos; contemplarlo por dentro es un regalo, y vivirlo con la representación de la ópera Un ballo in maschera, de Giuseppe Verdi, fue la experiencia completa de algo excepcional.

Coincide esta representación con la celebración del bicentenario del nacimiento de Verdi. Pero cualquier ocasión es buena para acercarse a la obra de este reconocido autor de finales del siglo XIX. Conocedor de su época y el mundo que emergía tras la Revolución Francesa, la crítica al poder absoluto no pasará desapercibida ni será bien tolerada por las decadentes monarquías europeas de la época. Así, su ópera se vio envuelta en rocambolescas aventuras con la censura, modificándola hasta el extremo de trasladar el asesinato del rey sueco Gustavo III, ocurrido en 1792, a la ciudad de Boston, en Estados Unidos, con otro nombre y estatus, de soberano a señor, y otras muchas modificaciones no menos absurdas.

Verdi, que se confesaba contento a medias con la ópera Gustavo III, título inicial, y de la cual opinaba que era grandiosa y vasta; bella… pero que también tenía los modos convencionales de todas las óperas, cosa que siempre me desagradó, y que ahora se me ha tornado insufrible, no puede digerir los recortes y cambios impuestos por la censura, vaciando casi por completo la obra de su verdadero sentido, la denuncia del poder y las luchas políticas y enfrentamientos sangrientos entre absolutistas y liberales tras la Revolución Francesa.

Como en toda ópera convencional, G. Verdi sitúa una historia de amor en el centro de su argumento. El rey y su primer ministro y mejor amigo, la mujer del ministro y el rey. El amigo que lucha y expone su vida para salvar la del rey, amenazada por los conspiradores; el descubrimiento por parte del ministro y amigo, de los amores entre su mujer y el rey. La decisión del ministro de unirse a los conspiradores y terminar con la vida del rey.

Toda esta historia, envuelta en la música verdiana, se desgrana poco a poco sobre el escenario. El asesinato del rey se llevará a cabo durante la celebración de un baile de máscaras, de donde –finalmente- la obra tomará el título. Y todo acabaría ahí, como un testimonio hermosamente compuesto por Verdi y por su libretista Antonio Somma, sobre los totalitarismos del XIX, si no fuera porque su puesta en escena actual con la dirección escénica de Alex Ollé, de La Fura dels Baus, nos desvelara –con indudable acierto- las claves de la razón de ser de los totalitarismos enquistados en el capitalismo y su modo de manejar la crisis económica y el malestar social bajo la apariencia de la democracia.

Alex Ollé nos presenta una ópera fiel a su interpretación musical y a su letra, pero que trata, además, de fijar el discurso de esta versión en la desconfianza que el concepto mismo del poder genera en el ciudadano anónimo. Todavía más cuando, en la actual crisis del capitalismo, el poder político y el financiero se confunden en una trama corrupta de intereses ambiguos del todo ajenos al bien común*. Así, las voces de los indignados cobrarán cuerpo en el personaje colectivo y anónimo, detrás de las máscaras, cuya intención será, sin embargo, arrancarle la máscara al poder*. Todos los personajes ocultarán sus intenciones y sus miedos con una máscara a lo largo de toda la obra, y en el baile final morirán todos junto al rey mientras se quitan las máscaras y aparecen otros personajes, los herederos del poder, con nuevas máscaras, éstas de gas, alzándose armados por encima de los cadáveres tendidos en el suelo.

El final referido, sugiriéndonos un inquietante poder cerrado sobre sí mismo en una forma evolucionada de un nuevo absolutismo o de un totalitarismo refundado*, nos hace agarrarnos al presente y el colapso de la sociedad producido por la crisis económica y la ya mencionada corrupción del poder político y financiero. De este modo, la ópera de Giuseppe Verdi deja de ser un simple adorno burgués o un testimonio histórico alejado de nuestro presente.

Puedo considerar que la iluminación refuerza en exceso con sus grises y sombras la intención de resaltar los aspectos más sórdidos del poder, o que el vestuario podría ser más variado sin temor a introducir alguna nota de color o mezclando trajes de diferentes épocas, lo que no restaría peso al pesimismo sin renunciar a una mayor belleza plástica. Pero son consideraciones de simple espectador nada ducho en la materia. Porque todo funcionó a la perfección, orquesta y coros, puesta en escena y el acierto interpretativo de los actores del día, con la elección –tal vez- menos acertada de la voz del tenor Marcelo Puente para el personaje de Gustavo III.

Saber de la existencia del Teatro Colón en la capital argentina de Buenos Aires, ciudad inquieta y culturalmente abierta, es creer que habrá una solución y salida digna de la crisis y problemas que asolan a nuestros pueblos y sociedades. Si entre sus paredes y sobre su escenario se representan obras como la que estamos comentando de Verdi, creo que es más posible aún y que el arte y los artistas son ariete y frente de batalla en esta guerra. Me alegra íntimamente que no se rindan.

Julio Glez. Alonso

*Declaraciones de Alex Ollé en los ·Comentarios del director de escena” del programa de mano de la obra.

.........

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4 Responses to “Teatro Colón de Buenos Aires.- Un ballo in maschera, de Giuseppi Verdi”


  1. diciembre 28, 2013 en 12:53

    Precioso edificio y preciosa experiencia Julio, gracias por compartirla.
    Te dejo mi abrazotedecisivo lleno de amistad, que salgais fenomenal del 2013 y entreis en el 14 con suerte, alegria, felicidad, salud y así siga colmado cada día del mismo.Por un 14 feliz y pletórico de sueños conseguidos.
    Muacks y Feliz año, ha sido un gusto compartir contigo , tantos momentosdecisivos tuyos y mios en este año que se va.

    • diciembre 29, 2013 en 18:56

      Gracias a ti por compartir esta experiencia, y hago extensivos los mejores deseos de felicidad a ti y tus seres queridos para el año que entra de 2014, Sara. El placer es mío. Gracias por los buenos momentos, todos decisivos, que nos haces vivir y disfrutar en tu cuaderno.
      Salud.

  2. enero 8, 2014 en 00:17

    … qué majestuosidad, Julio, despliegan estas fotos que nos has traído; en verdad es impresionante; veo que habéis aprovechado el viaje felizmente, qué bueno, qué bueno; nosotros agradecemos, cómo no, ya las fotos, ya la noticia de la obra presentada; feliz año, querido amigo, que a ti y a tu familia os aporte salud y éxitos en todo; Orión

    • enero 9, 2014 en 18:27

      Realmente fue una experiencia fantástica, Antonio. Ahora toca disfrutarla en el recuerdo y compartiéndola con amigos como tú. Muchas gracias por todo. Con abrazos de año recién estrenado.
      Salud.


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