20
Jul
12

Desencanto

                                                    

                                               

.

No es, amor, que me duela el desencanto
de saberte ya de otro enamorada;
es que me duele en esta encrucijada
no poderte olvidar y amarte tanto.

Loco de celos vivo; cruel espanto
del día y con la noche desvelada
amarga oscuridad al alma atada
y horas sin fin, desconsolado llanto.

Díme si así vivir vale la pena
o si es mejor morir con la esperanza
de dejar de sufrir esta condena.

O si otro amor podrá desde esta almena
arrojarse en la punta de la lanza
que rompa en su mitad esta cadena.

Julio G. Alonso

.

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22 Responses to “Desencanto”


  1. 1 Ramón Ataz
    julio 22, 2012 en 11:45

    Julio, desde luego el soneto, cuando está tan espléndidamente escrito como los que últimamente te estoy leyendo, arrastran a la idea hacia una elegancia esclarecedora. Podría decirse aquello de que “un clavo saca otro clavo”, pero indudablemente el deleite para los sentidos y para la razón que supone el lirismo de tus letras explica mucho mejor todos los matices del amor abandonado, de la inercia amorosa de quien es repudiado y sufre del amor que ha dejado de ser correspondido.
    Un lujo leerte.

    Abrazos.

    • julio 22, 2012 en 12:14

      Aprecio y tengo muy en consideración tus comentarios, amigo Ramón, porque sé que son sinceros y vienen de un poeta y escritor magnífico, de obra sólida, de calado lírico y conceptual, a quien sinceramente admiro. Este soneto, junto con otros que estoy intentando, pretenden formar una pequeña serie acerca del desamor, esa otra manera de vivir el amor no menos frecuente que el del éxtasis del encuentro y la entrega y el desbordamiento de las emociones y los sentidos. En cierto modo, en algunas circunstancias y en otras ocasiones, cada uno de nosotros ha tenido ocasión de vivir -imagino- ambas experiencias. Quiero, en este caso, estar del lado de quienes hemos experimentado alguna vez el dulce dolor del abandono, del rechazo, del amor imposible,la amargura del amor perdido, en estos pequeños trabajos que voy dejando y que, quizás, puedan formar parte de algún libro de Alaire en el futuro, por lo que parece. Un lujo, este sí, poder contar con tu amistad y tu palabra. Con un abrazo.
      Salud.

  2. 3 Ramón Ataz
    julio 22, 2012 en 11:46

    El anterior comentario era mío, al igual que la torpeza de mis dedos dándole a la teclita de las narices antes de tiempo.
    Un abrazo.

  3. 5 daniela
    julio 23, 2012 en 00:02

    Hola, Julio:

    Bien puediera tu soneto salir de la boca de un don Juan , sufriendo mal de amores de mano de una doña Inés tan casquivana como él, en esta ocasión invirtiéndose los papeles.
    Mira que es fastidioso el hecho de amar tanto a alguien y no poder olvidarlo y mira que es hermoso que en catorce versos se pueda explicar tan bien el “dulce dolor del abandono“.

    daniela

    • julio 23, 2012 en 23:09

      Bueno, Daniela, pues no había imaginado este soneto en boca de Don Juan Tenorio o de una Doña Inés liberada y sufriendo las contrariedades del amor, pero todo es posible. Me alegra, por otro lado, que hayas encontrado los catorce versos suficientes para explicar de manera hermosa el tema del amor en su vertiente menos celebrada y más sufrida. Gracias por todo ello.
      Salud.

  4. julio 25, 2012 en 13:00

    No hay nada de dulce en el dolor del abandono. Duele un huevo, sólo que al estar tan bien descrito parece que no jode, pero jode.
    Precioso soneto, Julio, Bien trabajado y trabado. Enhorabuena y gracias por dejárnoslo leer aquí.

    Paco

    • julio 25, 2012 en 13:44

      Claro, claro… Tienes más razón que un santo. Lo que pasa que estamos con esto de la poesía en la que, sabes bien, prevalece la expresión de la belleza y la mirada subjetiva de la que resulta, formalmente, una evasión de la realidad. Pero una nota característica de la poesía, también, es la pretensión, desde cualquier estilo, de significar la realidad, definirla y dotarla de emoción, con lo que el poema ha de resolver esta aparente contradicción de huir de la realidad para volver a la misma con otra mirada y otro significado, argumentado en el sentido estético. Conclusión, jode.
      Con un abrazo.
      Salud.

  5. julio 26, 2012 en 20:12

    Julio:
    Últimamente tus sonetos con cada vez más bellos, con aspectos formales perfectos y mensajes hermosos y necesarios.

    Puedo decirlo sin dudarlo: Eres un gran Sonetista.

    Escribir un Soneto es un difícil arte. Necesitamos adaptarnos al ritmo, métrica, estructura y rima. Y…todo ello diciendo cosas…Uffff, dificil reto que tú superas con brillantez y elegancia.

    Felicitaciones
    Un abrazo
    Ana

    • julio 27, 2012 en 10:57

      Me siento muy gratificado con tu opinión, Ana. Ser un gran sonetista es algo al alcance de unos pocos; alguno conozco, además de los consagrados por la Literatura Universal, y sé que estoy muy lejos de las cualidades de ninguno de ellos. Pero, honestamente, hago lo que está al alcance de mis posibilidades y celebro que encuentres el resultado de buen gusto y que aprecies cierta calidad en el mismo. Por lo demás, sí, comparto contigo la opinión de que escribir un soneto, medianamente bien hecho, es difícil. Con las gracias y un abrazo.
      Salud.

  6. 11 Julio Guzmán Sanchis
    julio 28, 2012 en 16:09

    Julio, tocayo, buenas tardes: Tu poema, bello, en su forma y en su fondo, bien escrito. Realista.
    Ya me conoces, lo he leído y me ha inspirado, y lo he escrito así, sin más; no sé si está bien o mal, pudiera ser una forma de dar consuelo, “a este herido de amor“.
    Como sé que contigo “tengo bula“, me aprovecho de tu Blog, lo escribo en él. Lo siento… “un poco“.

    Desencanto.

    Desencanto, desencanto,
    ese denostado canto
    que a la verdad lleva,
    por el camino del llanto.

    Confundir amor con sueño,
    camino del desencanto
    que tú comenzaste un día,
    por tu ilusión brillar tanto.

    Así, tú debieras alegrarte,
    por salir de un quimera,
    con la que con ceguera entraste.

    El amor que uno lleva,
    es lo único que queda, y da;
    y en un sueño nunca pongas.

    Un abrazo para todos, Julio, desde Valencia.

    • julio 28, 2012 en 18:47

      Amigo y tocayo Julio:

      Había olvidado ya tu situación de experiencias pasadas con el amor. Bueno, creo que serás de las personas que mejor entiendan este soneto que, como veo, te inspiró una réplica escrita a botepronto y que, no es abuso de ninguna clase, nos dejas junto con tu respuesta.
      Gracias por tus abrazos y por acordarte de que seguimos por aquí enredados en esto de la poesía y otros menesteres como es contar viajes, como el de Grecia, que también tienen mucho de amor y desamor, aunque en otro plano no tan personal. Con un abrazo.
      Salud.

  7. julio 31, 2012 en 00:42

    Julio, estimado: debo decir que he pasado a lo largo de Queja, Malalengua, Dulce alienta el amor y Desencanto. Y me doy cuenta de que uno no viene únicamente a ver a un amigo junto a otros amigos, sino a leer poesía, a renovar el acento de la calidad, a pasar un ratito con el sosiego limpio y luminoso de la belleza.
    Y no es loar mi hábito, amigo, por lo que sólo quiero hacer constar la muy alta costura que has empleado para hilvanar con absoluta solvencia 3 sonetos de primera. Uno lo sabe – lo sabía – pero en la renovación – digo – la conciencia acierta a continuar admitiendo y gloriando tan espléndida realidad poética. No te canso. Dalos al lector libre cuanto puedas. Por ahí andan diciendo que este tiempo, además de la económica, sufre fuerte crisis de poesía. Debes desmentirlo. Nosotros daremos fe. Orión

    • agosto 1, 2012 en 09:49

      Amigo Antonio:
      La rotunda belleza de tu comentario me deja en suspenso y con el ánimo alegre. Pasar la prueba de una lectura siempre es un desafío; hacerlo con un escritor de tu talla y sensibilidad, un premio. Por eso estoy contento y reconciliado con el sol de este verano agobiado por problemas económicos en un país que no se lo merece. Gracias y un abrazo animoso en la poesía.
      Salud.

  8. julio 31, 2012 en 01:58

    Muy entrañable amigo:
    Tras una ausencia no deseada, me incorporo nuevamente a este infatigable andar por tus versos bien amados.
    Bien lo dice Ana, mi querida Ana, que eres perfecto en tu imperfección que se supera.
    El soneto fue mi primera cuna, mi primer aliento, mi primer esbozo poético. Hoy casi lo he abandonado, mas ello no obsta para admirar y gozar de tan exquisito arte.
    Quise juguetear cambiando algunas palabras, algunos acentos, algunos matices, pero de inmediato saltaban las voces de auxilio para poner a salvo tu valiosa pieza.
    Te felicito profundamente, pues tu aseada pluma sigue pulcramente los mandatos de tu corazón.
    Un abrazo a ti y a mi querida Ana:
    Arturo

    • agosto 1, 2012 en 09:56

      Bienvenido a los espacios de la poesía, estos que compartimos con mimo y paciencia y de los que aprendemos unos de los otros; más bien los otros de los unos, pues en mi caso siempre es mucho más lo que recibo que lo que puedo aportar.
      ¡Ay, el soneto! Siempre un reto. Siempre un gozo. En esta serie del desamor o del amor contrariado espero conseguir alumbrar alguno más sin que suene a reiteración. Gracias por las generosas felicitaciones que me dejas, amigo mío. Con un abrazo hasta el inmenso México.
      Salud.

  9. 17 Julio Guzmán Sanchis
    agosto 1, 2012 en 12:11

    Julio, buenos días, he revisado mi poemita, con pretensión de soneto, y ahora de manera sencilla lo he reescrito. Creo que, y dada tu comprensión y paciencia para conmigo, debo dejarlo en tu Blog de una manera más digna, o eso intento. Espero ahora te guste, esa es mi forma de escribir; lo implícito para mí lo primero, con palabras sencillas, decir cosas bellas y a ser posibles profundas, por todos conocidas, mas no siempre expresadas o pocas veces por alguien. Disculpa nuevamente, un abrazo de tu amigo, Julio.

    Desencanto.

    Desencanto, desencanto,
    ese denostado canto
    que a la verdad lleva,
    por el camino del llanto.

    Confundir amor con sueño,
    camino del desencanto
    que tú comenzaste un día,
    por tu ilusión brillar tanto.

    Así, tú debieras alegrarte
    por salir de esa quimera,
    que con ceguera entraste,
    en vez de llorar por ella.

    ¡Feliz verano para todos!, Julio Guzmán.

    • agosto 1, 2012 en 21:02

      Buenos días, Julio. Los poemas, ya sabes, surgen a veces como un río impetuoso y dejan su huella en la frescura de lo natural, la inmediatez del sentimiento. En esos casos, lo normal es que la cuestión formal peque de imperfecciones; pero hay que valorar otras cosas, como hemos dicho. Ahora bien, cuando ese poema se toma de nuevo entre las manos y se le da vueltas y se moldea y se adecúan las frases y el vocabulario, el poema crece y se hace más hermoso literariamente hablando. Esto, creo, es lo que se aprecia en tu segunda versión. Bravo por el trabajo realizado. Con un afectuoso abrazo.
      Salud.

  10. 19 Pepa Agüera Sánchez
    septiembre 5, 2012 en 04:16

    Impecable. Superior. Magnífico. El soneto es de lo mejor que he leído últimamente y está maravillosamente escrito. Y como se dice más arriba, por muy hermoso que lo pinten, jode.

    Con tu permiso, yo también me tomo la licencia de hacer una pequeña aportación al tema que me ha surgido con la lectura.

    Me dejaste -y fue muy duro-
    cuando aún te idolatraba;
    cuando mi pecho aún le daba
    a tu amor, puerto seguro.

    Y si eso dolió, te juro,
    ver que con otra estabas,
    fue más duro todavía,
    pues vi cómo la mirabas
    y sentí que tú la amabas
    igual que yo te quería.

    Un abrazo

    • septiembre 5, 2012 en 11:24

      Amiga Pepa, la generosidad de tus palabras sólo es equiparable a tu amistad para conmigo. Leyendo el poema que acompañas a modo de respuesta, me siento inclinado a insertar un anuncio que avise a los navegantes y lectores de este cuaderno, para que se dirijan directamente a los comentarios y disfruten con aportaciones como las tuyas. Un verdadero placer. Con un abrazo.
      Salud.

  11. 21 Pepa Agüera Sánchez
    septiembre 7, 2012 en 02:46

    Amigo Julio.
    Espero que no cedas a la inclinación que dices, porque sería como ofrecerle a tus seguidores mortadela por jamón ibérico. Lo mío es solo un pequeño apunte que no sirve ni de peana a tu hermosa obra que está por merecimientos propios en el Olimpo de la POESÍA con mayúsculas. Aprendo de ti cada día y te agradezco el privilegio de contar con tu amistad.
    Un abrazo enorme

    • septiembre 7, 2012 en 09:43

      Amiga Pepa, me has hecho sonreir, alegrándome esta mañana de todavía verano, con tu respuesta. La humildad está bien cuando la administramos con precaución ante la posibilidad de perder el sentido de la realidad y el valor de cuanto hacemos, en todos los sentidos. Así tu humildad subraya y pone de relieve no sólo el valor de tu obra, sino -y más importante- la capacidad que aún tienes de superarte, lo que equivale a escribir mucho más y mejor sin aburrirte, entusiasmándote con tus trabajos y sin la tediosa y pesada losa de sentir que ya lo tienes todo escrito. Gracias por contarme entre tus amigos, Pepa. Con un abrazo.
      Salud.


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