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Tarde de ópera: Un giorno di regno (Rey por un día) de Giuseppe Verdi.- Teatro Euskaduna de Bilbao

Un  giorno di regno.- Giuseppe Verdi

Un giorno di regno (Rey por un día).-Giuseppe Verdi

Teatro Euskalduna.- Bilbao

Director musical: Alberto Zedda
Director de escena: Pier Luigi Pizzi
Director del coro: Boris Dujin
Coreografía: Luca Veggetti

No habría tenido Giuseppe Verdi motivo para quejarse del público en la noche del 27 de octubre como lo hizo amargamente tras el estreno de Un giorno de regno en el Teatro de La Escala de Milán aquel 5 de septiembre de 1840. Por dos razones; una, teniendo en cuenta la atención con que fue seguida la representación con aplausos, si no entusiastas, sí de cierta importancia en distintos momentos, y otra, porque esos aplausos fueron intensos y sinceros al concluir la representación.

Cuando conocí el dato de la extremada juventud de Verdi a la hora de abordar el trabajo de escribir esta ópera, contando a la sazón con 25 años de edad, el asombro y la admiración por el autor italiano se hacieron aún más grandes, pues el resultado tan brillantemente conseguido exige un gran dominio de la técnica, inspiración, y un considerable esfuerzo para ejecutar su composición, amén de una dedicación intensa que no sobrepasó, sin embargo, los dos meses de trabajo, cuestiones que no impedirían que la exigencia del autor le llevara a realizar revisiones posteriores.

Un giorno di regno de G.VerdiPara los que no sabemos gran cosa de ópera, llama la atención el virtuosismo de la música que acompaña y conduce con tanta naturalidad este tema de ópera bufa o burlesca; la facilidad con que resuelve en el mismo discurso musical cantado acciones complejas en las que se producen dos diálogos simultáneos y la habilidad para enlazar los diferentes momentos de la acción. Ya el inicio es una exhibición musical y coreográfica que nos introduce en el ambiente cortesano de la época a través del baile. La danza y la coreografía juegan un papel decisivo, con un indudable acierto al programar la iluminación y diseñar el vestuario con la elección de colores atrevidos y bien combinados. La Orquesta Sinfónica de Navarra y el Coro de Ópera de Bilbao dirigido por Boris Dujin, resultaron ser otros dos pilares fundamentales en la puesta en escena de esta ópera así como del resultado final del que Verdi, repito, habría estado más que orgulloso y contento, agradecido.

El argumento, pienso, no resulta relevante; una serie de intrigas palaciegas, amores y compromisos de matrimonio que se harán y desharán en diferentes situaciones comprometidas para resolverse felizmente y a satisfacción de todos. Quiero reseñar, no obstante, junto a la casi perfección académica del tratamiento y desarrollo de la obra, la sensación agridulce que se percibe en medio de las situaciones cómicas, como si un halo de romántica tristeza impregnara la acción. En ningún momento se pone Verdi tan serio o trascendental que pareciera apuntar a lo dramático; pero sí he creído encontrar un reposado fondo de queja y dolorida expresión, como si Verdi se hubiera cuidado de no convertir su ópera bufa en algo ramplonamente burlesco, caricaturesco o esperpéntico. La belleza y la mesurada ironía recorren con delicia cada nota de su pentagrama.

Por concluir de alguna manera con lo que dio de sí la noche de ópera en el Teatro Euskalduna de Bilbao, consciente de los innumerables aspectos reseñables que se quedan en el tintero, me gustaría subrayar el hecho –imputable a la visión y planteamiento de la dirección musical, de escena, del coro y de la coreografía- de que la opera se representa tanto como se canta. Quiero decir que los cantantes desarrollan sus cualidades interpretativas más allá de la voz, y asumen la representación de una manera integral, con recursos de danza y teatro, expresando con todo el cuerpo y dando así vida a los personajes de una manera convincente y plásticamente de manera muy bella. Me gustó mucho el planteamiento de numerosas escenas, en algunas de las cuales toma parte el coro, o ese sugerente baño que se toma la marquesa en un sensual striptease en el que la voz desnuda los sentimientos a la vez que se deshace de sus ropas, sin perder ese punto dulce de ironía en frases, movimientos y gestos. Y ahora sí, concluyo.
Salud.

Julio G. Alonso

Un giorno di regno (Rey por un día) de Verdi

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4 Responses to “Tarde de ópera: Un giorno di regno (Rey por un día) de Giuseppe Verdi.- Teatro Euskaduna de Bilbao”


  1. octubre 29, 2012 en 17:26

    ¡Hola, Julio! paso a saludarte y a agradecerte, por supuesto, este lujo de detalles con el que nos cuentas toda esa ópera que has disfrutado en tu tierra de adopción, que me imagino sientes como tu tierra misma; te comenté en su día que tengo muchas ganas de disfrutar de una muy buena ópera…a ver si algún día encuentro el momento…en principio disfruto con tus vivencias que compartes con nosotros.
    Abrazotedecisivo y buena semana

    • octubre 29, 2012 en 20:37

      Sara, espero que encuentres la ocasión y el día que esperas. No será fácil en León; es más, no sé si llega alguna ópera a la ciudad. El Teatro Emperador está fuera de servicio y ahora es el auditorio del Conservatorio el lugar de eventos musicales y teatrales, pero no tiene infraestructura para acoger un espectáculo de la dimensión de una ópera.

      Por lo que se refiere al sentimiento hacia mi tierra de adopción, después de 33 años en esta parte de las tierras del País Vasco, ¿qué quieres que te diga? Además, como sabes, aquí he formado la familia y mantengo un círculo de amigos muy interesante. Nunca dejo de sentir que soy leonés y me gusta serlo; pero no puedo obviar las raíces que ha echado mi vida aquí por lo que ya no me pregunto si soy adoptado o no o si yo he adoptado o dejado de hacerlo esta tierra como si me fuera propia de nacimiento. Es lo que tiene ser emigrante en tu propio país. De igual manera guardo grato recuerdo y siento muy cerca Barcelona y Cataluña, aunque mi estancia en aquellas tierras fuera considerablemente menor. Como ves tengo los amores bien repartidos, pero León… es y será siempre.

      Gracias por tu amable abrazo, siempre decisivo.
      Salud.

  2. noviembre 1, 2012 en 03:40

    Sin embargo, ya en 1637 Cavalli abre en Venecia el primer teatro público de ópera, y ello supone un hito importantísimo en la historia de la ópera. El teatro público facilita el acceso a la ópera de todo el mundo, con lo que cambia el público, y éste a su vez hará cambiar los cimientos de la ópera. No será público únicamente intelectual, sino de todos los estratos sociales, y no siempre reciben bien los ideales sobre los que se asentaba la ópera. Hasta aquel momento se representaban ideales y textos clásicos procedentes de la mitología griega o romana, y el nuevo público no conoce forzosamente éstos ideales de las primeras obras; prefieren espectáculo: danza, música, e historias más cercanas, con lo que la ópera evolucionará en su contenido, como veremos después. El éxito de éstas novedades hace que Cavalli sea llamado a Francia para preparar unos festejos de Luis XIV, con lo que se exportan a Francia las nuevas tendencias.


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