
Cuando las olas hablan el pesado lenguaje
amenazante y ciego de su plomiza altura
derrumbando las aguas sobre el vacío incierto;
cuando la noche es sombra que otras sombras más negras
inundan con lo oscuro del terror de los sueños,
¿qué brújula, qué estrella, qué remota esperanza,
qué luz guiará tu nave poniéndola a buen puerto
y al abrigo seguro de una lejana costa?
Cuando apenas las fuerzas bastan para la empresa
de agarrar el timón y mantener el rumbo
incierto de tu barco, ¿qué aliento, qué coraje
acudirá en tu auxilio con compasivo gesto
a empujar tu navío sin peligro hasta el faro?
No tienes las respuestas; sólo sabes
que puedes esquivar todos los riesgos
y vivir al abrigo las noches y los días
entre los muros grises del recelo
o aventurar la vida en singladuras
persiguiendo tus sueños y el afecto,
la miel de la experiencia, la ilusión
de un alma iluminada de alegría
y la riqueza del conocimiento.
González Alonso