Archive for the 'Literatura' Category

18
Oct
20

Lisístrata.- Aristófanes

Lisístrata
Aristófanes

Versión y traducción de Pedro Sáenz Almeida
Signatura Ediciones S.L. ISBN 84-95122-74-X
Depósito legal: SE-129-02

Hace poco pude ver en la televisión una película francesa titulada “La fuente de las mujeres” (director: Radu Michaileanu; actrices: Leïla Bekhti y Hafsia Herzi) en la que, para resolver el problema del agua en el pueblo, las mujeres inician una huelga de sexo. Las costumbres ancestrales de la aldea, situada en un lugar indeterminado del norte de África, mandaban realizar los trabajos más duros a las mujeres, incluido el de ir a buscar el agua a una fuente ubicada a varios kilómetros en la ladera de un monte. Los hombres, mientras tanto, pasan el tiempo reunidos en la taberna. Otras costumbres vigentes, como la obligada sumisión de las mujeres al padre y al marido, lo que incluye aceptar los casamientos impuestos, empiezan a resquebrajarse con la huelga de las mujeres. Película tierna, dramáticamente actual, seria e incómoda para las sociedades patriarcales, que apunta con acierto a los problemas derivados de las desigualdades entre mujeres y hombres. Una hermosa y eficaz película reivindicativa para acabar con las injusticias derivadas de la desigualdad.

Aristófanes, en el siglo IV antes de Cristo, hace ahora 2.428 años, estrenaba en Atenas “Lisístrata”, también conocida como “La Asamblea de las mujeres”, en el año 411 a.C. en plena guerra del Peloponeso que enfrentó a las ciudades griegas. Como en la película, las mujeres griegas reunidas en Asamblea deciden llevar a cabo una huelga de sexo para detener la guerra. Para ello, además, tomarán la Acrópolis y controlarán las arcas del tesoro de Atenas, impidiendo que los hombres usaran una sola moneda par financiar el enfrentamiento entre los griegos. Seguir leyendo ‘Lisístrata.- Aristófanes’

21
Sep
20

Juan Francisco Quevedo escribe sobre el libro “Ruido de ángeles”, de Julio González Alonso

Un libro es bueno si tiene buenos lectores y, en el caso del último publicado de mi autoría tras “Testimonio de la desnudez” y “Lucernarios“, éste de “Ruido de ángeles“, prologado por María Merino Calero (Ed. Vitruvio,.-Madrid, 2020), ha tenido la inmensa fortuna de gozar de la lectura de un inmejorable lector, el escritor y poeta Juan Francisco Quevedo. De cuanto dice en su artículo para el diario Alerta, de Santander, sólo puedo comentar que ha sabido penetrar en el sentido y finalidad de los poemas como el experto cirujano abre, muestra y cura en la herida. Y que le quedo muy agradecido por este gesto altruista y amigo.

Disponible en Amazon: https://www.amazon.es/gp/product/8412195248/ref=kinw_rke_rti_1

Puede conseguirse igualmente a través de La Casa del Libro o solicitándolo a través de cualquier librería.

También, de manera más extensa, aparece este artículo en la revista “Culturamas”:

https://www.culturamas.es/2020/09/21/ruido-de-angeles-de-julio-gonzalez-alonso/?fbclid=IwAR0rzJWgMflXdHcuXeGXkkkZ5tCJF8Xq3wJP7Fi3iIro3CrEZkFO91SJCvY

Juan Francisco Quevedo -Poesía para vivir- Crónicas de un viajero que nunca se movió de casa: La España del siglo XVIII

JULIO GONZÁLEZ ALONSO

RUIDO DE ÁNGELES (EDICIONES VITRUVIO, 2020)

Nos llega el poeta Julio González Alonso con su “Ruido de ángeles” bajo el brazo. Sin duda, un regalo para los lectores de poesía. Tras el inmejorable sabor de boca que nos dejó “Lucernarios” esperábamos ansiosos esta nueva incursión del autor en el mundo editorial. Y no defrauda, bien al contrario nos ratifica en lo que pensábamos, estamos ante un poeta de un lirismo impecable, de un dominio del verso magnífico que hace del poema una aventura rítmica fascinante. Nos reconcilia ya no con una manera de entender la poesía sino con ella en sí misma.

Cuando los ángeles se congregan por millones, no lo hacen para llorar, se reúnen en torno al trono del dios de la poesía. Y, válgame el cielo, con su ruido vaya si se hacen notar.

“De los justos” es el título de la primera parte…

Ver la entrada original 1.207 palabras más

10
Ago
20

Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós, a los cien años de su muerte y los ciento ochenta de su nacimiento

De Benito Pérez Galdós, ¡qué puedo decir yo! No sé a cuántos ni dónde leí la afirmación de que se trata del más sólido e importante escritor en lengua española después del indiscutible Miguel de Cervantes Saavedra. Max Aub asegura desde la altura de su autoridad que “desde Lope de Vega ningún escritor fue tan popular (ni) desde Cervantes ninguno (fue) tan universal”. Yo no tengo ninguna razón para contradecir esta afirmación, y mucho menos cuanto más voy ahondando en la lectura de su obra, que tanto me gusta, sorprende y hace disfrutar por la agudeza en el tratamiento de sus personajes, la plasticidad de sus descripciones en la diversidad de los paisajes que tan bien se amoldan o tan bien moldean el carácter, las costumbres y el modo de ser de los protagonistas de sus novelas. El vocabulario rico, amplio, escogido, preciso, escrupulosamente limpio, se recrece en una sintaxis creativa de afortunados giros, con expresiones tan concisas y apropiadas a las situaciones como si fueran un guante de paño fino o buena seda vistiendo con delicadeza la mano que lo calza. Su prosa, que es una afortunada recreación de personajes y escenarios, lo es también –según he leído y comparto- la de “un narrador excepcional de toda una época”. Entre los palos que sustentan el sombrajo de dicha prosa encontramos el humor inteligente, la sátira bien orientada, la guasa y el recurso, tan cervantino, de la ironía. Yo –en la misma línea cervantina- agregaría la nota de optimista mirada a la vida y la actitud positiva que nos abre las puertas de la esperanza.

El tratamiento de esta figura señera de la Literatura por parte del régimen dictatorial instaurado tras la derrota de la II República por los sublevados, fue de marginación y censura debido a las convicciones republicanas y socialistas del autor de los Episodios Nacionales. La izquierda derrotada hizo los esfuerzos que pudo desde el exilio para publicar sus obras y reconocer la importancia de este fecundo escritor. Y es de saber que Benito Pérez Galdós fue un hombre de ideología liberal que tomó parte en la política como republicano, que sufrió sus desencantos y participó también de muchas ilusiones sobre el futuro de España, lo que  le llevó a una buena amistad y colaboración con Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español. No fue religioso, pero tampoco se le puede tachar de anticlerical e iconoclasta. Seguir leyendo ‘Benito Pérez Galdós’

25
Jul
20

José Saramago

JOSÉ SARAMAGO, el escritor portugués

José Saramago.

A pocas horas del día 18 de junio del año 2010,  José Saramago nos entregó toda su vida y su obra, yéndose discretamente, lúcido y -presumo- con la entereza de su honestidad como hombre y como escritor universal. Todo esto carece de relevancia. La muerte es una cita inexcusable; lamentarla es ejercicio inútil, celebrarla es algo estúpido. Lo relevante es el hombre que nos queda para siempre en los pensamientos, las ideas, los sentimientos y las pasiones reveladas en cada una de sus palabras. Lo fundamental es la luz de su inteligencia, que permanecerá encendida en cada uno de sus artículos, poemas y novelas.

José Saramago, portugués de raíz, de hondo amor a su tierra, auténtico, completo, tuvo la entereza moral de mantener la coherencia de su pensamiento plantándose ante la servidumbre del poder cuando las autoridades lusas impiden su presentación al Premio Literario Europeo de 1991 tras la publicación de la novela El Evangelio según Jesucristo porque, según el gobierno, ofendía a los católicos, y se traslada a la isla de Lanzarote (Islas Canarias, España) en un autoexilio que se prolongará  por más de veinte años hasta su muerte.

Es y será para siempre José Saramago, el portugués, también en gran parte español convencido de que Portugal y España se merecen una a la otra, proclamando alguna vez incluso la conveniencia de la unión política de ambos países, para asombro de todos, españoles y portugueses. Porque José Saramago no sólo vio, sino que entendió con claridad meridiana el alma ibérica de los pueblos que conforman la realidad cultural en la que vivimos muy por encima de las diferencias de idioma y los prejuicios interesados de los nacionalismos peninsulares.

El autor del Ensayo sobre la ceguera, Premio Nobel (8 de octubre de 1998) por esta misma obra y escritor reconocido con otros numerosos premios y por universidades de todo el mundo, comunista y participante en la Revolución de los Claveles de 1974, nos deja abierta a la luz de la Literatura sus trabajos desde un silencio próximo, respetuoso, y vuelve a su tierra lusa y se queda en su tierra española para siempre, aventándose a todo el mundo sus palabras de hondura humana y clara inteligencia. No se puede decir más, sino que aquí está.

González Alonso

09
Jul
20

Antonio Gamoneda

.

Antonio Gamoneda en la presentación de la antología colectiva Árido Umbral en León

 
 
 
 
Soy el que comienza a no existir
y el que solloza todavía.
Qué cansancio ser dos inútilmente.
 
Antonio Gamoneda

Lápidas .-(Esta luz)

Antonio Gamoneda me decía: la poesía es la juventud; y sus manos grandes se abrían hacia los demás mientras él se refugiaba detrás de su mirada y una amplia sonrisa. El poeta leonés nacido en Oviedo, cosas del destino, me dejaba también con un abrazo la dedicatoria en su libro Esta luz (Poesía reunida 1947-2004) en la fraternidad del paisanaje y de la poesía. Palabras y abrazo fraternos de un paisano cuyos versos ya son rumor incesante de aguas orilladas en las márgenes del  Bernesga y el Torío, aliento de aire helado en los pináculos de la catedral, memoria de trenes atravesando el barrio de El Crucero y piedra tallada en estrofas esparcidas por el suelo del Parque de la Poesía compartiendo espacio con el busto del Padre Isla, en los aledaños de lo que fue la estación de vía estrecha o de Matallana, o de Bilbao, que era hasta donde  llegaban los trenes del carbón y ahora los de los pocos viajeros que transitan, con menos fatigas que antaño, esas vías.

León siempre se deberá y estará en deuda con uno de sus más silenciosos, abnegados y entregados de sus habitantes; siempre verá esta ciudad por sus ojos y encontrará su alma en la voz lenta y amasada de tiempo, compromiso y dolor, del poeta. Tal vez pueda parecer excesivo, pero creo que lo leonés y su fama de parco, un poco abrupto y árido, de silenciosos interiores, se entiende mejor en la escritura de Antonio Gamoneda, la cual nunca dejó de ser la vida, materia única del poema. Seguir leyendo ‘Antonio Gamoneda’

20
Jun
20

El caldo de la tartera

El caldo de la tartera

Ahora que se cerraron las minas de carbón y León se queda sin mineros, a mi recuerdo acuden los días de idas y venidas de aquellos hombres, entre ellos mi padre, que arrancaban el mineral en los pozos del concejo. Junto a la vida de la mina, bullía y se apagaba la de los mineros atacados por la silicosis. Era la epidemia del hambre y la necesidad. Picar más y más deprisa, con barrenos, picos y palas y, si hacía falta, con las manos. Y respirar el aire viciado del polvo de la hulla y el grisú.

Porque, como lo primero que Victoriano Crémer descubrió, el carbón es negro. Y la situación acabó en una alta nómina de bajas por enfermedad que el médico de La Pola de Gordón atendía. La empresa envió a la consulta a un representante cualificado para preguntarle al médico el porqué de tanta baja laboral y cuál era la situación de los presuntos enfermos, por si podían –y debían- volver al trabajo. El médico le miró a los ojos, y tras un breve silencio, le espetó:

-Tiene usted razón; enfermos, lo que se dice enfermos, sólo tengo uno que podría volver a la mina. Los demás sólo son despojos humanos. Seguir leyendo ‘El caldo de la tartera’

14
Jun
20

Dulcinea, el amor, y las mujeres

Dulcinea, el amor, y las mujeres

El primer capítulo de la novela cervantina termina con la presentación de la dama de los sueños de don Quijote: Dulcinea del Toboso. Acaba de darle nombre al personaje que jamás asomará a las páginas del Quijote si no es a través de la voz del ingenioso hidalgo y merced al sutil arte con que Cervantes trata este personaje femenino.

Recordemos que don Quijote no hace sino seguir el ejemplo de lo que hacía todo caballero andante de cuantos conoció a través de los libros de caballerías, así que decidió convertir en su dama a una moza labradora, Aldonza Lorenzo, de muy buen parecer y vecina de un pueblo próximo al suyo. Lo que ocurre es que el nombre de la susodicha moza le parece de una gran vulgaridad, dado que corría el dicho de “A falta de moza, buena es Aldonza“, por lo que tomará la decisión de cambiárselo. Alonso Quijano, que de joven había estado algo enamorado de Aldonza Lorenzo, aunque jamás le había dado noticia o parte de sus sentimientos, le otorga el nuevo nombre de Dulcinea del Toboso al convertirla en su dama, la dama de don Quijote, alter ego de Alonso Quijano.

Lo que conviene recordar es que este nombre ya era conocido por Cervantes a través de la novela Los diez libros de Fortuna de Amor del sardo Antonio Lofrasso, en la que aparecen Dulcineo y una pastora llamada Dulcinea.

Dulcinea es, en el marco de las creencias de don Quijote, una necesidad. Serafín Vegas, en El Quijote desde la reivindicación de la racionalidad, insiste en lo subrayado anteriormente demostrando que don Quijote, en su búsqueda de un mundo más justo y mejor ordenado, se ve obligado a seguir fielmente los dictados de los ejemplos de los antiguos caballeros andantes, entre los cuales está el ser caballero enamorado de “la más alta princesa del mundo”, y don Quijote, al investir a su dama de los adornos y más altas virtudes, no lo hace porque lo desee de manera subjetiva, sino que le viene determinado por una exigencia objetiva de racionalidad que hace que la creencia en Dulcinea “se convierta en motor de lo mejor que don Quijote pueda y deba racionalmente hacer”. Seguir leyendo ‘Dulcinea, el amor, y las mujeres’

24
Feb
19

Ideas para elegir una buena edición del Quijote

Ediciones del Quijote

 

Cualquier fecha, momento, época del año u ocasión, son buenas para ponerse delante de una obra como el Quijote y descubrir motu propio la riqueza, originalidad y frescura de esta novela universal o bien dejarse sumergir en una segunda o tercera lectura para encontrarse disfrutando sosegadamente de muchos de los pasajes que en lecturas anteriores hayamos pasado por encima en el empeño de no perder el hilo de las aventuras del caballero andante. Pero hay fechas, además, que son también muy apropiadas para regalar algo a alguien, que de verdad merezca la pena; en este caso, sin dudarlo, se puede tomar el camino de una buena librería e ir directamente a las estanterías donde se encuentre el famoso Quijote.

Quizás merezca la pena recordar, antes de seguir adelante, que los ingleses, tras la primera publicación del Quijote en lengua inglesa en 1612 (Londres, Thomas Shelton.-Primera parte) y de la segunda en 1660, fueron también los primeros en reconocer su extraordinario valor y declararla obra universal.  El sentido irónico, el humor refinado y la crítica, no pasaron desapercibidos para los habitantes británicos.  Los franceses no tardarían en seguir los pasos de los ingleses y en París, de la mano de César Oudin en 1614 y de François de Rosset en 1618, verán la luz y obtendrán el reconocimiento general  las  dos partes del Quijote.  Italia no tardará en sumarse con las ediciones de 1622 (primera parte) y 1625 (segunda parte) en Venecia.  En España se tardará todavía unos cien años en reconocer el valor universal de esta obra… y quizás las celebraciones de centenarios próximos ayuden a paliar el vacío histórico.

Volviendo al camino de la librería y una vez frente a las distintas ediciones del Quijote, hay que decidir cuál de ellas escoger. Puede haber quien piense, bueno, ¡y qué más da!, si todas las ediciones  son de la misma novela.  Pues no, no da igual,  y no me refiero a elegir la edición por la calidad de la encuadernación,  el papel y el precio final; ni siquiera por el tamaño del volumen o los volúmenes, si están editadas por separado la primera y segunda partes del Quijote.  Me refiero al tratamiento de la obra, el rigor de la publicación según la princeps, la calidad de las posibles notas al margen o información complementaria, así como la existencia o no de algún texto crítico o comentario.

            .

De la obra cervantina existen ediciones raras y muy buenas, como la princeps de Juan de la Cuesta, facsímiles de la primera edición, cuyo permiso se dio el 26 de septiembre de 1604, quedando impresa la obra en Madrid el 20 de diciembre, para aparecer en el mercado en enero de 1605, realizándose una segunda edición para Portugal el 9 de febrero del mismo 1605. Existe una edición de 1968 (Palma de Mallorca, Alfaguara, The Hispanic Society of America, Papeles de Son Armadans).

Seguir leyendo ‘Ideas para elegir una buena edición del Quijote’




octubre 2020
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Archivos

Traductor / Translator

Categorías

Páginas

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este cuaderno, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a 883 seguidores más

Estadísticas

  • 300.645 visitas

Comunidad de lecturas