Volar
Tienen alas los ángeles. Volar,
alzar su levedad
envuelta en vaporosa admiración,
delicada belleza,
llena el aire y el alma de armonía.
Tienen alas los ángeles
de intangible luz, de cálida bondad
la mirada; y una sonrisa leve
como pétalo de rosa sobre el labio.
Los hombres envidiaron a los ángeles,
el ingrávido vuelo de sus alas,
el azul poderoso de la altura;
construyeron sus alas de metales
y miraron la tierra desde el cielo.
Pero no fueron ángeles.
Olvidaron los hombres la bondad
de la mirada, penúltima razón
de la belleza, última del odio.
Así
la ciega ambición; así los días
entregados a la muerte.
Sobrevuelan metálicas las alas
los campos y las tierras; dejan caer las bombas
como espadas de fuego
sobre los sueños. Porque olvidaron los hombres
la sonrisa
y el labio dado al beso.
¡Qué pesado vuelo
alzado sobre el futuro!
Los ángeles se miran confundidos.
Más lejos,
las estrellas.
González Alonso