
SED LIBERA NOS A MALO
¡Ah, qué dulce desafío la breve vida
temerosa del mal! Y de todos los males
uno, más allá de la muerte,
huésped del alma entristecida
que es la soledad.
¡Ah, y qué insistente llamada a la alegría,
qué inútil esfuerzo! Si a cada hora
vencida, más se aleja la esperanza,
más se acerca la certeza
de los días agrisados de paisajes teñidos
de monotonía.
Después de todo, ¡que pretenciosa voluntad
de ser!
Después de todo, ¡cómo no ver lo infinito en las estrellas,
luminarias entregadas al tiempo
en universos
de su belleza extinguida!
Después de todo, ¡cómo conjurar la amenaza del miedo!
¡cómo huir del vacío!
¡cómo no sentir todo mal en la mentira repetida
de una prometida eternidad!
González Alonso