Del alma muerta

Death After Life

DEL ALMA MUERTA

Mi alma muerta
habla a los muertos
en una lengua muerta.

Y pasarán los días como globos ardientes,
soles desesperados fuera de las órbitas
y los horizontes.

Más tarde, en el altozano de la esperanza
descubrirás tus ojos mirando tras las lágrimas
la vasta región de los anhelos desterrados,
crisálidas del miedo
despertadas a lo efímero e inútil, a la vida
apegada al surco de la tierra
reseca.

¡Qué larga cadencia de lamentos,
qué pesado yugo de historia
y olvido. Qué desolación
de discursos!

Mi alma
muerta
habla a los muertos
en una lengua muerta.

González Alonso

Un viejo al sol de mediodía

anciano-solitario-sentado-banco-naturaleza-estado-animo-nostalgico_503750-3554

UN VIEJO AL SOL DE MEDIODÍA

El anciano se sentaba al sol. Con el chasquido
de los años en los huesos
y los ojos cerrados
se extendía el tiempo en su lentitud,
las horas de los relojes
cansados. Aspiraba, absorto, el aire tibio
aromado de tomillos y albahacas;
entonces, una sonrisa asomada al labio
era levedad de vuelos de mariposas
en su batir de alas.

El anciano pintaba cielos violentos y paisajes
imposibles
para los días de la vida ya rota
y desmayada; con modestia y candor espera
la triste claridad del alba, la última mirada
a la primavera
de verdes atochares y margaritas
que el aire mece.

Abre, sosegado, el sagrario primitivo de los sueños
y un amor llega a su alma como bálsamo
doloroso,  se remueven las aguas
de los pozos de sus ojos resecos
y reposado se entrega
al abrazo postrero y el beso que el sol traía
con la nostalgia fría de la nieve,
abrigo luminoso de los paisajes lejanos
y la infancia en blanco y negro
de las fotografías.

González Alonso

Tristeza de hoy

ventana

TRISTEZA DE HOY

No consideres, amor, mi tristeza de hoy;
es algo ajeno
a mi verdadera tristeza.

Si las hojas en los árboles
vuelven a ser verdes
y al mirar por la ventana
ves a lo lejos un sol que amarillento
escala con sus rayos
la brisa de la mañana
y yo estoy lejos;

si los campos florecen en pujantes margaritas
en primavera,
y al recorrer un camino
todavía con barro
de la última lluvia
encuentras un perro que te sigue
y acaricias su cabeza
y miras sus ojos tristes;

si la luna se llena por la noche
de redonda poesía
y aspiras la caprichosa quietud
de las inquietas estrellas
y yo estoy lejos,

no consideres, amor, mi tristeza de hoy,
¡es algo tan ajeno
a mi verdadera tristeza!

González Alonso

Fuera del amor todo es exilio

amor adolescenteEntonces
eran otras las horas en los mismos relojes;
tú venías entre mañanas de invierno
y nos crecía, ay,
el calor desvestido de los desnudos cuerpos;
mirándonos a los ojos
llegábamos a los labios,
la humedad de los besos,
tu vientre,
la pequeña y cálida redondez de tus senos.

Era el amor
entonces. Y era
todo.
Dueños del mundo sólo con quererlo,
sólo con nuestro abrazo, fresa encarnada
a la albura del día,
sin miedo y sin nada
todo, todo vértigo; ahora
que todo es ya nada, ay, si fuera del amor
todo es
todo desierto y
exilio
y ausencia toda
y sin horas el tiempo
en los mismos relojes; sólo frío,
sólo invierno
de invierno.
Sólo frío. Porque ya
fuera del amor
todo es exilio.

González Alonso

desierto

Desesperado amor en ovillejos

¿Qué se me alcanza con verte?
¡Quererte!
¿Y qué sin ti es el vivir?
¡Morir!
¿Pues quién me da este dolor?
¡Amor!

¡De la vida qué favor
cabe esperar cuando atino
a entender que es mi destino
quererte y morir de amor!

¿Qué acrecientan mis recelos?
Los celos.
¿Qué tu ausencia me procura?
Locura.
¿Y qué encuentro en el rencor?
Dolor.

Qué clase es este de amor
que siendo tan sin medida
sólo me deja en la vida
celos, locura y dolor.

¿Posible odiarte será?
¡Será!
¿Y amarte será mejor?
¡Peor!
¿No hay nada peor que amarte?
¡Olvidarte!

Sufro del amor el arte
que me pone en este espanto,
¡pues si es malo amarte tanto
será peor olvidarte!

González Alonso

El final de Sancho Panza y otras suertes.- Andrés Trapiello

El final de Sancho Panza y otras suertes
Andrés Trapiello

Ediciones Destino.-Colección Áncora y Delfín.-Volumen 1309
ISBN 978-84-233-4867-1.- 2014

El final de Sancho Panza y otras suertes.- Andrés TrapielloEsta novela representa ser la continuidad de Al morir don Quijote, una segunda parte muy al modo de lo que fue la segunda parte del Quijote de Cervantes, novela que Andrés Trapiello –experto conocedor de la obra cervantina- nos da a conocer a través del desarrollo argumental de la suya, produciendo la impresión o el espejismo de no haber salido ni una página de la creación de Cervantes. Tan bien hecha está.

El vocabulario es rico y escogido, propio de la época en que se ambienta la novela, dándole color sin que deje de ser una prosa radicalmente actual. La descripción de los vestidos, trajes y telas, está llevada a cabo con una minuciosidad y precisión exquisitas. Es sabido que Miguel de Cervantes entendía de tejidos y es notoria su maestría para describirlos y describir los trajes de la época en su novela, lo que Andrés Trapiello –consecuente con su planteamiento- trasladará a su trabajo.

El discurso de la acción nos va remitiendo a diferentes pasajes del Quijote y será don Quijote uno de los protagonistas principales que influirá en casi todos los avatares de los demás y su destino, aún estando muerto. Va completando pasajes, poniendo nombres y dirigiendo el curso de sus vidas de forma muy coherente con el espíritu de la novela de Cervantes, con aventuras, lances y experiencias en las que los magos y la magia y los encantamientos se adivinan, intuyen y sugieren.

Una de las referencias al Quijote, muy inspirada e ingeniosa, es la que recrea de manera creativa los famosos consejos que diera don Quijote a Sancho Panza cuando éste se disponía a hacerse cargo del gobierno de la ínsula Barataria. En esta ocasión será Sancho Panza quien dirija sus consejos a su burro Almanzor, viéndose en la necesidad de dejarlo en Sevilla al cuidado de unos actores de comedias para embarcarse con Sansón Carrasco, el Bachiller, la sobrina de don Quijote y el ama, hacia las américas. El texto, sabrosísimo, dice así: Sigue leyendo

Nanitas de noche oscura

sueño-1

Nanitas de noche oscura

Ya la noche está oscura,
cierra los ojos,
que así vendrán los sueños,
se irán los lobos.

Si la noche oscurece
sin blanca luna
yo pondré un farolillo
sobre tu cuna.

Noche oscura no asustes
a mi niñita,
que sus risas son cantos
de campanillas.

Noche oscura no asustes
a mi niñito
que su sueño lo guardan
los angelitos.

Viene la noche en sombras
sobre la casa;
arde el fuego en la lumbre
y ardiendo canta.

Duerme, duerme, bien mío;
duerme sin miedo;
las brujas ya se han ido
volando lejos.

Duerme, duerme, que pronto
llegará el alba
con la luz y alegría
de la mañana.

Duerme, que ya es de noche
y mientras duermes
te haré un ramo de rosas
y de claveles.

González Alonso

Noche oscura

Al morir don Quijote.- Andrés Trapiello

9788423338016trapielloNo quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar una lectura  para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote y que viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).

El escritor leonés (Manzaneda de Torío, León.-1953), apasionado de la obra cervantina en general y del Quijote en particular, recrea en esta novela la vida de los personajes que dan vida al Quijote una vez que éste ha muerto. No es difícil hallar referencias a la obra cumbre cervantina en otras publicaciones de este autor, como se puede leer en su premio Nadal 2003, Los amigos del crimen perfecto (pag.48) (Destino, Barcelona.-2003): Las novelas policiacas clásicas, como yo las entiendo, son cosa de hombres, como las de caballería. ¿Quién es Dulcinea? Nada, nadie, una sombra, el deseo de don Quijote. Por eso el Quijote no les gusta a las mujeres. Allí no sale una mujer romántica, que suspira. El que suspira es el hombre, y eso a las mujeres no les gusta ni en la vida ni en las novelas. O como agrega más adelante (pág. 287): a don Quijote, para vivir, le bastaba con lo ficticio. Lo necesario acabó con su locura, pero también con su vida.

El conocimiento y el buen gusto de Andrés Trapiello, nos aseguran una obra bien hecha, amena, creíble, que nos traslada a aquel octubre de 1614 al pie del lecho de muerte del ya reconvertido caballero don Quijote en su alter ego Alonso Quijano, el bueno, para, respirando con un lenguaje actual el aire otoñal de ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, tomar el pulso, la lágrima, la emoción, el sueño y aspiraciones, la ilusión y la vida cotidiana apegada al terruño, el paisaje y la luz que con el hidalgo manchego compartieron Sancho, ama, criada, sobrina, cura, bachiller, barbero y cuantos personajes tuvieron que seguir su vida cotidiana. Sigue leyendo

Tiempos aciagos

TIEMPOS ACIAGOS

TIEMPOS ACIAGOS

Para un cuadro de Luz Gandiaga Fernández de la exposición Expo Vértigo 2023 – Espacio Artemisa (Portugalete)

Quién,
en qué patas se sostiene la edad.
Vagabundo o peregrino no podré olvidar tus manos
que acarician y crean. La ausencia es –lo sé-
desasosiego fatigoso, lo que pesa sobre el vacío plomizo
de las horas.

Yo sé también que volverá el color a pintar
la alegría de tu rostro
y hablaremos de los días felices y serenos
y ocupará el amor con justicia su trono
ayer abandonado.

No he declarado la guerra al placer
de tus miradas. Pero
vengo de una tierra violenta, árida y maternal,
fría
pero hermosa*
, como cantó el poeta,
donde titilan enjambres de melancolía.
Tampoco quiero hacer discursos, ni hablar de modo frívolo
y anecdótico. Las palabras
toman asiento y crecen
las preguntas. Es un dolor más largo
que toda  una helada noche de invierno.

En las vértebras de los años
crujen los tiempos aciagos,
e incandescentes
crepitan los recuerdos en la hoguera de los sueños
que inquietos se asientan en la distancia infinita
de la memoria.

Julio González Alonso

*Antonio Pereira (León, 1923/2009) – Afirmación de vecindad.