DIÁLOGOS SOCRÁTICOS
PLATÓN
Traducción: Agustín García Calvo
Salvat Editores.- Biblioteca Básica Salvat.-1985
Accidentalmente, revisando las estanterías, llega a mis manos la edición de estos “Diálogos socráticos” en la humilde encuadernación, impresión deficiente y peor papel, de las colecciones de divulgación de los libros de bolsillo destinadas a no durar demasiado. Por fortuna, no obstante, las amarilleadas páginas no se han desprendido del lomo y, a pesar de la mayor dificultad para leer la letra escasa de tinta y tamaño que la edad empieza a comprometer, he podido asomarme a su contenido con un doble interés, el de acercarme al pensamiento de Sócrates a través de Platón, uno de sus discípulos dilectos, y el de disfrutar la traducción del erudito poeta, pensador, filósofo, gramático, ensayista, dramaturgo y cuantas más cualidades adornaron al zamorano Agustín García Calvo. Además, para esta edición, García Calvo nos regala un exquisito, breve y esclarecedor prólogo.
El primer texto, el de más enjundia a mi parecer, se refiere a la defensa hecha por Sócrates ante el jurado ateniense, acusado de “corromper a la juventud” y no creer en los dioses. Porque el discurso de Sócrates en esta apología le sirve al filósofo para pregonar los fundamentos de su actitud ante la vida y el mundo, reafirmándose en sus convicciones, lo que –aunque por un escaso margen de 35 votos- lo llevaría a la muerte.
¿De qué cosas se ocupaba Sócrates, según el testimonio de Platón? Básicamente, de la inteligencia o el saber, cosa común y que viene de lejos entre los filósofos, poetas y artistas en general. Sócrates, al investigar todo ello, sentó las bases de la duda y la relatividad de la verdad o el conocimiento poniendo en evidencia a cuantos quieren estar convencidos de sus afirmaciones, encontradas junto a las soluciones “adquiriendo ideas y verdades, y no ver la mentira de las verdades que ya tenemos”(1). La duda sobre la filosofía como ciencia o conjunto de saberes se pone de manifiesto en el diálogo socrático de “Los enamorados”. Sócrates abunda en el tema planteando “el problema de la educación, las paradojas del saber y la utilidad de la Ciencia y la Política”. Sigue leyendo
Niebla
Esta novela representa ser la continuidad de Al morir don Quijote, una segunda parte muy al modo de lo que fue la segunda parte del Quijote de Cervantes, novela que Andrés Trapiello –experto conocedor de la obra cervantina- nos da a conocer a través del desarrollo argumental de la suya, produciendo la impresión o el espejismo de no haber salido ni una página de la creación de Cervantes. Tan bien hecha está.
No quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar una lectura para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote y que viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).
Pero, aunque no se recoge en la novela de Aramburu, quiero –una vez más- rendir un gran homenaje a la entereza de la recién estrenada directora del colegio de aquel curso, elegida casi de manera unánime por el claustro, Mari Tere Ormaetxea. Ella, en medio de la terrible confusión reinante, con su hija cogida de la mano, vio cómo levantaban el cadáver del hermano de la pequeña, su otro hijo. Y supo seguir en su puesto al frente del colegio desaparecido luchando por la escuela y el futuro de la misma en un pueblo sumido en el desconcierto y el dolor. Al curso siguiente sería otro maestro quien tomara el relevo en la dirección y, antes de concluir el otro curso, yo mismo tuvo que ser quien asumiera esa responsabilidad.
Miguel Hernández Gilabert
Historia de una maestra
La “Historia de una maestra” de Josefina Aldecoa es un homenaje a la memoria de su madre y un testimonio histórico del difícil y tortuoso camino de la Enseñanza en unos tiempos convulsos en los que las desigualdades sociales, los privilegios y el control ideológico de la Iglesia chocaban con las aspiraciones a la educación, la igualdad de oportunidades, las libertades políticas y los derechos de la clase obrera y campesina. En este contexto, la joven maestra se lanzará a la aventura de un trabajo educativo cargada de esperanzados ideales para formar personas libres y emancipadas de la tutela moral e ideológica de la Iglesia y las clases dominantes. Y su experiencia dará comienzo en Guinea Ecuatorial, la colonia española en tierras africanas donde a la situación política de la península se sumaba la de la colonización y los derechos de los nativos.
El Señor de Bembibre.- Enrique Gil y Carrasco
El argumento de la novela trata de una historia de amor entre los jóvenes de dos grandes familias de la nobleza leonesa, una de ellas perteneciente a la poderosa Orden del Temple, cuyo maestre ocupaba el castillo de Ponferrada. La imposibilidad de llevar a buen puerto las relaciones y amores iniciados entre los jóvenes de la historia desembocará en una serie de situaciones dramáticas entre las que, junto a la historia desgraciada de los amantes, se suceden los acontecimientos que irán minando y destruyendo el poder de los templarios.
Antonio Machado