
ET DIMITTE NOBIS DEBITA NOSTRA
En la línea de la vida,
apenas
un renglón,
¡cuántas faltas caben, qué torcidas
letras
componen
la caligrafía
de las palabras!
El maestro –paciente- orienta
nuestra mano
y nuestro corazón; se elevan
las miradas
a su sabio rostro compasivo
y atento su cuidado
nos sonríe en sus ojos.
Cuando vuelan libres nuestros días
por las palabras del renglón de nuestras vidas,
con su paciencia inagotable,
la memoria del maestro viene hasta nosotros
y cada error cometido en la escritura.
Y seguimos adelante
con el sabor del perdón, bálsamo
de alegría, y la frágil voluntad del alma
que nos conduce por la recta escritura
hasta el punto final, a veces
sobre el fino borde de la página,
a veces en la mitad,
a veces apenas
un breve vocablo o una sílaba
o una letra
sólo.
González Alonso

Pero no fue regalo de los dioses,





Catorce son los versos de un soneto y 14 los años que este mes celebra esta bitácora o cuaderno de Lucernarios. No son pocos. Y han sido felices. La compañía de quienes acostumbráis a pasar por aquí, leer e incluso dejar algunas palabras, es el motor que me empuja a dejar cada nueva publicación. Gracias por estar y acompañarme en este recorrido que hoy alcanza los catorce años.




LITURGIA