Mañanas de domingo

Mañanas de domingo

Invariablemente, en cualquier estación del año, las mañanas de domingo se vestían con nuestras mejores ropas, las orejas limpias, la cara lavada, la muda nueva… ¡y a misa de doce!

Día de verano en la calle principal de Pola junto a la iglesiaHabía un repicar de campanas que llamaban a la reunión, como una asamblea para pasar repaso a la semana. Si hacía bueno, a la salida de misa se formaban corrillos entre las personas mayores, los chicos más jóvenes esperaban para ver salir a las chicas, los guajes salían escopetados y el cura recogía la casulla, el alba y los demás aditamentos con sumo cuidado, conservando el pliegue exacto, y con mimo iban a parar a los grandes cajones de madera apolillada que desplegaban un intenso aroma de alcanfor. Los monaguillos ayudaban en silencio, limpiaban las vinajeras, el caliz y ponían en orden las cosas. Como era domingo y tocaba cobrar la paga, contaban el dinero de la colecta y el cura les daba lo acordado, a peseta la misa de diario y tres la de los domingos, aparte las celebraciones de bodas y bautizos, que era cosa de los padrinos estirarse con los monaguillos.

La calle bullía alrededor de la iglesia que había nacido desmochada de torre, aunque ninguno la habíamos conocido en aquellos tiempos, y luego se le creció el campanario con cuatro arcos y dos campanas en los que miraban al este y el sur. Más tarde, eso sí lo conocimos, la iglesia dio otro estirón y creció por su ala izquierda junto con la casa del cura. También los retablos se fueron sucediendo con sus nichos para recoger santos como Teresa de Jesús, San Antonio o San Isidro que luego entrarían en conflicto con las disposiciones del Concilio y aquella nueva orientación que hizo que los fieles pudieran verle la cara al cura cuando celebraba la misa, y predicaba apeado del púlpito y una gran cruz debía presidir aquellas asambleas. Los santos se quedaron un poco tristes y confundidos, pero no era cuestión de discutirle la autoridad al jefe, así que se fueron, silenciosos y obedientes, a ocupar otros rincones más humildes. Sigue leyendo

Miguel Hernández que estás en los cielos.- Unai Izquierdo

miguelhernandezMIGUEL HERNÁNDEZ QUE ESTÁS EN LOS CIELOS.-Unai Izquierdo
Pabellón 6.- Producción
Teatro Pabellón 6.- 21 de mayo de 2023

Intérpretes: Alfonso Díez, Irene Bau, Unai Izquierdo, Yeray Vázquez
Dirección: Gorka Martín

En 2022 se cumplieron80 años de la muerte de Miguel Hernández en la cárcel. El “poeta del pueblo” pagó la culpa de ser honesto y consecuente con unas ideas de progreso, justicia y libertad aplastadas por el bando sublevado en la guerra civil española de 1936.

El texto dramático escrito para la ocasión por Unai Izquierdo sintetiza, casi en forma de documental, la vida del poeta de Orihuela. Hay que reconocer el mérito de su claridad, la cual alcanza una profundidad poética estimable, así como el valor didáctico de su trabajo. En la representación de la obra el ritmo no decae en ningún momento y las escenas de fuerte contenido emocional no se recrean en lo melodramático. Se da una perfecta armonía entre lo que se cuenta y lo que se quiere transmitir. A ello, obviamente, contribuye el trabajo del cuadro escénico, del que formará parte el mismo Unai Izquierdo representando el personaje de Miguel Hernández. Una obra de teatro, pienso, muy apropiada para llevar a los institutos (o llevar al alumnado de los institutos a ver la obra), pues no hay mejor manera de explicar literatura e historia a un mismo tiempo.

Fvz4_0YWIAMC638La música, tal vez para los que recordamos las canciones de Joan Manuel Serrat, pareció un poco floja y desangelada, pero siempre oportuna y eficaz.

Al lado de la figura de Miguel Hernández se alza con solidez la de su mujer, Josefina Manresa. Esta mujer excepcional sufrirá la muerte de su padre, guardia civil, a manos de los republicanos, la de su primer hijo de corta edad, el desgarro de ver a su marido perseguido y encarcelado, el dolor de su muerte en prisión y la larga lucha que mantendrá durante toda su vida para custodiar y preservar la obra del poeta.

Vemos desfilar los personajes bien perfilados en sus rasgos más característicos de Ramón Sijé, el obispo Luis Almarcha, José María de Cossío, Pablo Neruda, Federico García Lorca, María Zambrano, Vicente Aleixandre o la pintora Maruja Mallo, todos ellos de singular importancia para Miguel Hernández, el “poeta pastor” al que –como se menciona en el programa de mano- conmutaron la pena de muerte y luego mataron abandonándolo en la cárcel cuando contaba 31 años de edad.

Y, aplaudiendo la siempre loable labor del teatro, también me sumo a la reivindicación de la poesía de Miguel Hernández y la necesidad de los poetas, de aquellos que nos los matan o se nos mueren, recordando a los grandes mientras esperamos a los nuevos, como concluye el texto del programa de mano y tal como se representa en esta obra.

González Alonso

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Fue bastante

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Me ofreció
todo
lo que cabe en el hueco
de la mano
de un mendigo
con el tesoro de una sonrisa y la mirada azul

y fue bastante.

Le ofrecí
arcos iris de tardes de verano
y un puñado de historias en papeles en blanco

y fue bastante.

No sé cómo ocurrió que acercamos las manos
en caricias que cubrieron desnudas nuestros cuerpos,
ni cómo, sin palabras, nos decíamos
te quiero.

Ahora la recuerdo como palomas alzando el vuelo
por entre los cabellos que se enrataban en mis dedos

y es bastante

para las tardes húmedas de sueños
y la lluvia salpicando las lágrimas en el rostro
y los relojes vacíos de horas, los calendarios
sin días

que hasta la nostalgia se ahuyentó por entre las palabras
que nunca pronunciamos
y  leerá en las historias que escribíamos en el aire
mientras el mar traía olas y besos a la orilla
de una playa de invierno,

ella,
mientras abríamos las manos como un libro extendido
donde se alborotaban todos nuestros deseos. Ahora
nos recuerdo,
me recuerdo,

la recuerdo

y su risa, torrentes de tanta vida,
alcanza en mi memoria
la juventud perdida.

González Alonso

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En defensa de los ociosos.- Robert Louis Stevenson

En defensa de los ociosos
Robert Louis Stevenson

Editorial Taurus (Barcelona, 2019)
Traducción de Belén Urrutia

Bajo el epígrafe general de “En defensa de los ociosos” que corresponde al tema y el título del primer artículo del libro, Robert Louis Stevenson dará paso a otros siete artículos en los que el arte y la naturaleza se siguen y entrelazan a través de las observaciones, reflexiones y vivencias del propio autor.

Pareciera, en su presentación, que la ociosidad fuera algo consustancial al artista y su vida entregada a la búsqueda de la felicidad; objetivo –por otra parte-  atribuible a cualquier persona y que Stevenson considera como un “deber infravalorado”. Al servicio de ese deber pondrá Stevenson la ociosidad, que “no consiste en no hacer nada, sino en hacer muchas cosas que no están reconocidas” como lo están “las profesiones lucrativas” o laboriosas.

El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, pintura, música, escultura, literatura… merece la atención del célebre autor de “La isla del tesoro” y de “El extraño caso de Jekyll Hyade” o “El doctor Jekyll y Mr. Hyde”, para circunscribirse al camino de la1robert-louis-stevenson vocación, pues “saber lo que le gusta a uno es el comienzo de la sabiduría y la madurez”, según señala en su exposición. Argumentando a favor y en contra de la juventud y de la vejez entiende que el fin del arte, a cualquier edad, es deleitar y que hacerlo no consiste en repetir clichés propios o ajenos, sino en explorar con alegría las formas de expresión del propio talento del artista. Y, en mitad de estas disquisiciones, se referirá a la ilusión de “las delicias de la popularidad”. Advierte, sin negar los beneficios de la aprobación de los demás, que entregar la creación al albur del éxito o el fracaso es renunciar a crear algo que merezca verdaderamente la pena, pues el artista verdadero no puede –segura- dejar de ser un hijo de la Alegría que hace su oficio por su gusto y para agradar a otros. Pero –y eso es lo realmente difícil- no debe atender a los gustos de los demás, sino conseguir que, pese a ellos, los demás acepten los gustos del artista. Sigue leyendo

Días de colegio

Días de colegio

Fueron aquellos días en que -a veces- creíamos ser muy mayores, nos enamorábamos como burros y nos entraban aquellas tristezas adolescentes que se recreaban en las hojas muertas del otoño, aspirábamos el aire frío de las primeras nieves y cantábamos villancicos.

Días de colegio. De instituto Doctor Álvarez Miranda. Y el cuadro de profesores, tan jóvenes. Don Eugenio, Zulima, doña Ana… Porque unos llevaban, sin que supiéramos muy bien por qué, el don, y otros, no. Pero todos eran respetados y, en la mayoría de los casos, queridos. No recuerdo ningún mal comentario sobre ninguno de ellos. Don Domingo nos hablaba de la miel y las razones de gustarle o no, en lo que tenían que ser las clases de la Formación del Espíritu Nacional, aquella asignatura obligatoria del antiguo régimen; Zulima, que venía desde la Robla, se desparramaba en ecuaciones por los encerados, don Eugenio tiraba de pipa y de láminas de dibujo y nos preparaba decorados para la Navidad, y doña Ana… ¿Quién no estuvo enamorado de doña Ana a los catorce años? Pasaba a tu lado con aromas de manzana y una sonrisa de ángel. Te daban ganas de hacer algo mal, solamente para tener un pretexto y estar cerca de ella una vez más y recibir el consejo, la orientación, la corrección oportuna que trazaba con suavidad en alguna de las páginas de tu cuaderno y conservabas con rubor como un trofeo, creyendo leer más allá del trazo suave y armonioso de su letra.

Doña Ana, Ana me apetece llamarle ahora, era nuestra profesora de Literatura y la directora del Instituto. Lo suyo era la poesía. Me encantaba verla contar las sílabas de cada verso tamborileando con los dedos de su mano derecha sobre la mesa. Me encantaba todo, como a cualquier enamorado y además adolescente muchacho de La Pola. Pero me lo callaba. Como todos. Sólo admiración silenciosa, pasmo y cara de pánfilo ante Ana. Sigue leyendo

Madrid

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Ahora estoy en Madrid. En los cafés
se remueven
posos del 2 de mayo; en las calles
rumores de resistencia y guerra
del 36. Pero todo
está en la mirada y la memoria. La luz
se  cuela por entre la lluvia que agrisa el cielo
y todo lo humedece
y todo lo hace lágrima. Madrid
es ante mí, juventud que se abraza
y amor
por las esquinas; es kilómetro cero
de todas las esperanzas,
jazz en el Eslava, oración y arte entre muros
de monasterio, museo del mundo
El Prado, gentes venidas
de los cuatro puntos cardinales, discursos
de  parlamento
y voz ilustrada
y erudición y alto estilo
de Manuel Azaña.

¡Cómo se alargan las luces y las sombras
a  hombros de tu historia,
Madrid, a donde llegar ya es un regalo!

Ahora estoy en Madrid.

Sonó la hora
en torrente poético y don Quijote
vino, después de muerto, a sentar plaza.

González Alonso

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Días de lectura.- Marcel Proust

Días de lectura
Marcel Proust

Traducción de:
Alicia Martorell y Núria Petit Fontseré
Editorial Taurus.- Barcelona, 2019

Después de un par de intentos para leer “Por el camino Swann”, tuve que renunciar a la obra de Marcel Proust y el resto de “En busca del tiempo perdido”. Creo recordar lo espeso de una prosa que me pareció fatigosa, sumergida en descripciones minuciosas e interminables, extensos párrafos uno seguido de otro sin que la acción asomase a sus renglones. Y abandoné.

Hoy, muchos años más tarde y después de leer con enorme agrado a Marcel Proust en un librito titulado “Días de lectura”, no tengo muy claro si en realidad no debiera intentar de nuevo la lectura calmada de “En busca del tiempo perdido”. Porque, a decir verdad, todo en este libro me invita a hacerlo. Una prosa ágil, vivaz, un lenguaje rico e inteligente, unas reflexiones profundas y unas confesiones conmovedoras, sin que su estilo se aparte un ápice del de un observador atento para describir con minuciosidad cada rincón y cada objeto, creando una atmósfera de mágica iluminación, un ambiente vivo y revivido en su escritura con el alma de un poeta. ¡Qué hermosa y fecunda capacidad para describir ambientes en los que el espíritu y los pensamientos se adueñan del aire y las cosas! ¡Cómo toca los paisajes cotidianos y domésticos y nos los presenta con vida propia!

Son numerosas las notas que he ido tomando de este libro, numerosas las frases bellísimas y numerosas las citas recogidas sobre otros autores. Pero, sobre todo, me conmovió la devota pasión por la lectura del autor y la necesidad predicada de tratarla con el respeto que se debe a una persona. Porque la lectura es un ser con cuya relación aprendemos y nos hace vivir en su sentido más pleno, que incluye el gozo, y esta relación es merecedora de unas condiciones adecuadas, un respeto grande, como el que debemos a la persona que nos visita, a un familiar que tratamos o a un amigo íntimo. Sigue leyendo

Delicadas.- Alfredo Sanzol

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Intérpretes: Mamen Duch; Marta Pérez; Carme Pla; Albert Ribalta; Jordi Rico y Ágata Roca
Dirección: Alfredo Sanzol
Compañía: T de Teatre

Teatro Barakaldo, 25 de marzo de 2023

Alfredo Sanzol nos trae y regala un manojo de historias que, como los recuerdos, van del blanco y negro al sepia y al color, adelante y atrás, encontrando retazos del pasado en el presente y mucho del presente en las imágenes del pasado. El centro y eje sobre el que giran estas historias son las vidas de sus antepasados recientes, sobre todo de su abuela y tías, como representación de un época. Así, pasarán ante nuestras miradas la guerra civil española de 1936 y la dura postguerra donde sobrevivir requería mucho coraje, decisión, riesgo y una enorme fuerza de voluntad.

DELICADES_Escena_Bcn_-77-1920x1278Bajo el mismo cielo, azul, despejado, luminoso, anublado, primaveral, lluvioso, en calma o agitado por el viento, transcurren las horas del amor, las horas del miedo, de búsquedas, de sorpresas, milagros y esperanza, también las de la amistad.

El conjunto de historias transcurren solapándose unas a otras tal y como suelen ocurrir en nuestros pensamientos cuando nos abandonamos ensimismados a los brazos de la memoria. La belleza de las situaciones narradas no ocultan la amargura de los momentos difíciles y nos llega su evocación agridulce en la impecable narración escénica a través de la voz de la poesía. Sigue leyendo

LA COMPAÑIA DE LAS AUSENCIAS

ausencia

LA COMPAÑÍA DE LAS AUSENCIAS

Con quienes brindaba ayer ya no
están; se han muerto, han desaparecido,
tal vez me hayan olvidado.

Con quienes amaba ayer ya no
puedo amar, tan pesada es para el amor
la mano del tiempo, antiguas liturgias,
vacíos los espacios en los bancos de los
jardines.

Con quienes reía ayer ya sólo encuentro
una mirada ausente, un silencio plomizo
y la desgana de las horas.

Con quienes ayer soñaba son hoy pesadilla
e insomnio, acogidos a los miedos violentos
de los recuerdos.

Con quienes un día contaron conmigo
hoy no me conocen, ni quieren que los
conozca, subidos –muchos de ellos- a la tribuna
de los discursos o al pedestal de la fama
más breve que sus nombres.

Aun así, hoy brindo, amo, río –o sonrío-, sueño,
hablo y digo, solamente –acaso-
por hacer compañía a la soledad. Bukowski
escribe desde sus complejos con hostilidad
y amargura. El tiempo
pasa para todos.

González Alonso

Las que limpian.- Areta Bolado, Noelia Castro y Ailén Kendelman

Las que limpian
Areta Bolado; Noelia Castro; Ailén Kendelman

Compañía A Panadería
Intérpretes: Areta Bolado; Noelia Castro; Ailén Kendelman
Teatro Barakaldo, 11 de marzo de 2023

As-que-limpan-3Si te has levantado alegre y combativo y tienes el día con ganas de ajustar cuentas vete al teatro y disfruta de la representación. A mí me pilló esta obra con todos los telediarios vistos y saturado de tanto ruido, así que hubiera debido quedarme en casa. Me explicaré. Hablemos –hablamos- de la explotación y precariedad laboral; hablemos de la corrupción, de empresarios poderosos y políticos, presidentes de gobierno de partidos con cajas de contabilidad A, B, C y D o Z perfectamente identificables como los nefastos presidentes de la derecha española, rancia y catastrofista que –además de la más impúdica exhibición de corrupción generalizada- llevaron a España al borde de la fractura en sus enfrentamientos con la no menos cerril y caciquil derecha, irónicamente autodenominada izquierda nacionalista e independentista catalana. A las hemerotecas me remito.

Todo lo anteriormente mencionado situémoslo, por ejemplo, en tierras gallegas y en una idílica y preciosa isla de las Rías Bajas fácilmente identificable como La Toja, donde antes sólo pastaban unas ovejas y un burro que la descubrió al mundo curándose de una enfermedad mortal al beber sus aguas salutíferas y milagrosas. Con este magnífico reclamo vendrán los hoteles con sus dueños  y los puestos de trabajo, entre ellos los de las mujeres que limpian y preparan las habitaciones. Y, por descontado, los clientes. De paso, aprovechando la oportunidad y olvidando o apartando a un lado el tema reivindicativo de la paridad, igual número de mujeres que de hombres e igual salario, se plantea la ausencia de hombres en las tareas de limpieza como indicio o prueba de machismo. Claro, es el mismo problema que tenemos en sectores como los de la atención en las residencias de ancianos (o tercera edad, en plan eufemístico para no llamar a las cosas por su nombre), la asistencia sanitaria y la medicina (sobre todo en la atención primaria), la Enseñanza o los supermercados, sectores feminizados a los que tienen menos acceso los hombres. Y ya puestos a generalizar, ¿por qué no meter el dedo en la situación familiar y del hogar para pedir que los hombres limpien retretes y no meen fuera de ellos? Entre otros palos también tocados, la desviación de fondos públicos, las ventajas fiscales de los empresarios o las cuentas en los bancos suizos, aparecerá el de la ecología y la degradación del paisaje y los recursos naturales con la explotación de esos recursos de manera insostenible, justificando estas actuaciones con la riqueza generada con los puestos de trabajo creados y ocultando el verdadero destino de esa riqueza. Sigue leyendo