Tres tristes breves
David Caiña
Intérpretes: Sara Barroeta; Leire Orbe; Kepa Alesso; Josu Angulo Anthonisen; David Caiña
Dirección: David Caiña y Josu Angulo Anthonisen
Teatro Pabellón 6 – Bilbao
9 de diciembre de 2023
Ni tres, ni tristes, ni tan breves. Contando el episodio introductorio, un monólogo leído a cuatro voces, tendríamos cuatro breves; y si queremos considerar las intervenciones filmadas entre breve y breve como otro breve aparte con temática propia aunque con alusiones a los demás, alcanzaríamos el bonito número de cinco historias. Pero qué más da. Lo de tristes es respetable, pues en el fondo cualquier historia humana es triste, cuando no trágica; ahora bien, esta manera de abordar la tristeza desde la ironía y el humor, el sarcasmo en ocasiones y lo cómico siempre, justifica sobradamente la definición del género según su autor como comedia trampa. Y si hablamos de brevedad, digamos que se nos hicieron cortos estos breves por lo animado e interesante de los textos y –hay que decirlo también- la extraordinaria puesta en escena de sus intérpretes, tan ajustada como proporcionada y rica en matices expresivos. Porque en este tipo de comedias lo fácil es el exceso y la sobreactuación, pecados capitales que actores y actrices supieron sortear con autoridad.
Se deducirá fácilmente que estuve muy cómodo entre risa y sonrisa a lo largo de toda la representación y a la vez sintiendo sostener un diálogo conmigo mismo al enfrentar los problemas que la disección dramática nos mostraba apartando la piel del humor y la anécdota. Sigue leyendo


DE SENECTUTE
Desde luego, Cicerón reconoce y sabe que hay que aceptar con la mayor naturalidad que “el curso de la edad está determinado y el camino de la naturaleza es único y sencillo. A cada periodo de la vida se le ha dado su propia inquietud: la inseguridad a la infancia, la impetuosidad a la juventud, la sensatez y la constancia a la edad media, la madurez a la ancianidad”.
Dicen que murió Gabriel García Márquez, el autor que supo escribir Cien años de soledad y que sólo pudo acompañarnos durante 87 años en esta tierra, tan llena de cosas extraordinarias y míticas como prosaicas y diarias, el componente básico del realismo mágico manejado con magistral maestría por el autor colombiano.


El Rey que fue
Al estilo shakesperiano y muy apegado a la tragedia clásica, nos encontramos un rey envuelto en sus propias trampas al que acorralan los fantasmas de un pasado que empezó a la edad temprana de la infancia en la que mató de un disparo –accidental- a su propio hermano y heredero directo de la corona; que acabará abatiendo elefantes –intencionadamente-; que no se cortará un pelo a la hora de tener relaciones extramatrimoniales escandalosas, cortejando y seduciendo a mujeres a base de millones de euros (sin declarar a Hacienda) y capaz de liquidar a tiros a los delfines si asoman la cabeza por encima del agua. Un rey, en fin, que empezó siendo afable y campechano en la restauración de una monarquía parlamentaria y la puesta en marcha de la democracia para llegar a estar a punto de derribar él solito la monarquía para felicidad de los republicanos.
Nevenka
María Goiricelaya enfrenta la escritura de este trabajo teatral con mucho rigor y sin concesiones a la denuncia panfletaria para hacerlo desde una gran exigencia centrada en la exposición de los hechos y el drama vivido por Nevenka Fernández, sosteniendo con valentía en escena el crudo realismo del devastador efecto psicológico, emocional, moral y social del acoso sexual y vivir su impacto tras la travesía en solitario de un recorrido lleno de trampas, sobornos, amenazas, incluso de muerte, adulaciones y exigencias sexuales llevadas a cabo por el alcalde Ismael Álvarez a cambio de conservar un puesto en la política municipal. Impacto que se continuará en el juicio cuando el fiscal García Ancos tuvo que ser sustituido por el Fiscal General del Estado por lo que éste calificó de “acoso procesal” contra la mujer.
Julio César
Esta reconstrucción histórica a la que aludimos se nos presenta como documental y como parodia sin que deje de transitar las lindes del teatro del absurdo, adquirir tintes de astracanada, sumergirse en el esperpento y, con todo, celebrar el encanto sutil de la risa como piedra de amolar y triturar la historia oficial y sus inconsistencias. El trabajo para ello, monumental y exquisito, se sustenta en las escenas de mimo ejecutadas con precisión y enorme riqueza expresiva. El cuerpo habla en sus gestos y movimientos ocupando el lugar de la palabra y adquiriendo un incuestionable valor protagonista en la narración. Los tres cuerpos parlantes sobre la escena son ejércitos avanzando o en combate, se convierten en ciudades asediadas, batallas y discursos, cónsules, galos y romanos que llenan sin tregua el espacio escénico con un ritmo trepidante haciendo que el tiempo de dos mil años se disuelva en hora y media de manera tan natural como feliz.
Catorce son los versos de un soneto y 14 los años que este mes celebra esta bitácora o cuaderno de Lucernarios. No son pocos. Y han sido felices. La compañía de quienes acostumbráis a pasar por aquí, leer e incluso dejar algunas palabras, es el motor que me empuja a dejar cada nueva publicación. Gracias por estar y acompañarme en este recorrido que hoy alcanza los catorce años.