IN UNOQUOQUE VIRORUM BONORUM HABITAT DEUS
(Un dios habita en el corazón del hombre bueno)
Séneca
Busco respuestas sobre la muerte
en el corazón de los hombres buenos,
morada de generosos sentimientos
en los que habita un dios. Respuestas
filosóficas
construidas con los mimbres de la razón
y el pensamiento; respuestas
mitológicas
habitadas por seres luminosos que pueblan
los espacios inaccesibles de la experiencia; respuestas
teológicas,
las que bucean la invisibilidad de los dioses
y sus poderes, que exceden
los límites del Universo.
Y no encontraré la respuesta que busco;
siempre algo fundamental queda en suspenso,
como un árbol frondoso de ramas anchurosas
que arañan el aire con rumor inacabable.
Un último intento. Y vuelvo al corazón del hombre
para preguntar de nuevo.
Paciente, el hombre bueno, desde la inmensa mirada
de la dulzura, la visión insondable
del amor, observa y me invita a buscar con más ahínco
más respuestas.
Tardo
en comprender mi torpeza,
en encontrar para la muerte
las respuestas
poéticas
que tenía para la vida.
Porque el corazón del hombre bueno
es como el pozo espacioso que acoge en calma
entre las sombras
todas las respuestas,
las únicas posibles. Y
vienen a mis labios –luego-
como agua fresca y fecunda,
y determinan el sentido de los actos
y la razón del tiempo
que inexorable empuja las agujas del reloj
de la existencia
hasta el último impulso.
González Alonso





AINHOA ARTETA EN EL AUDITORIO DE VERA (ALMERÍA)


El caso es que las intenciones solas no sirven. Tal vez la necesidad de expresar tantas cosas a la vez y todas tan duras, le hayan podido sobrepasar al autor. La pieza teatral es una amalgama de estilos y recursos al esperpento, la comedia, el musical y la fábula no exenta de humor para ofrecer una imagen de Rumanía sumida en la confusión en la dura transición hacia el estilo de vida de las democracias capitalistas desde el rígido y asfixiante mundo de las dictaduras comunistas. ¿Pero en la forma de fábula o de confuso batiburrillo?
La dirección de Ramón Barea no ha hecho sino adaptarse a las condiciones del texto. Los ya acostumbrados recursos que la tecnología facilita en forma de proyecciones, el ambiente musical y el movimiento escénico correcto hacen, junto con la buena interpretación del cuadro escénico, que la representación fluya con sus altibajos y el paso de algunas escenas reseñables.
Intérpretes: Ane Pikaza, Aitor Borobia, Loli Astoreka, Patxo Telleria, Egoitz Sánchez, Idoia Merodio
La muerte digna, la buena muerte, es de lo que trata y se representa en esta notable obra de teatro; de cómo hacerlo y la elección de hacerlo. Sin dolor. Sin otro sufrimiento que el de la despedida final que, como toda despedida, nos duele.

