El tiempo en el espejo

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El tiempo en el espejo

Antes de mirarme
en el espejo
vi el paso del tiempo,
el muñón de la rama herida del árbol, la página
amarillenta del libro,
el polvo reposado en el mueble de la estancia,
la ceniza del fuego de ayer, la teja
rota en el tejado,
el cuello desgastado de la camisa,
al lado del camino
la rueda partida de un carro,
las arrugas de los zapatos,
la roca desprendida del acantilado, la lágrima
en el ojo, el tallo de una flor
sin pétalos,
la hiedra en las piedras de la tapia
del cementerio, los números de teléfono
que ya no responden,
los perros sin dueño,
el color apagado de las sonrisas en las fotografías,
las cartas escritas a mano.

Sólo la muerte
sola
en los titulares de los diarios,
el hambre,
el terror, las guerras
y los cientos de miles de refugiados
caminando a través de los campos y las fronteras
se resisten a los días
y el óxido del paso de los años.

González Alonso

*Publicado en el libro «Ruido de ángeles» (Ed. Vitruvio, Madrid 2020)

Con cinco dedos

tiro en la cabeza

Cinco dedos apuntan a la desesperación, los ángeles
abandonaron la madrugada
y el hombre ya no entiende la luz
del día, el hombre ya no respira el aire
de la mañana, el hombre sólo es sombra
y sólo es hombre.

Cinco dedos apretados en la culata, el cañón
en la sien, y los sueños a la deriva de un mar
agitado de olas amargas.

Acodado sobre la mesa de roble mira la pared
blanca; él se sabe en el último minuto
arrojado del paraíso, sujeto su destino
a la derrota de la vida. No llora ni murmura
ni alza su pensamiento del brumoso vacío,
y mientras cierra los ojos
el proyectil recorre silencioso el trayecto de la muerte.

Los ángeles no vieron. Un estallido de recuerdos rotos
liberados. Un pesado lastre de deseos.

Cinco dedos reposan sobre un arma, la cabeza
sobre la mesa, la pared blanca. El hombre
abandonó ligero la mañana y fue titular
del día en los periódicos
que él nunca leía.

González Alonso

Margot la Remendona (Historia de una prostituta).- Fougeret de Montbron

LIBRO MARGOT LA REMENDONAMARGOT LA REMENDONA (Historia de una prostituta)

Novela filosófico-erótica.- Una de las más célebres publicaciones libertinas del siglo XVIII francés.

La escribió Fougeret de Montbron y la puso por primera vez en castellano D. Joaquín López Barbadillo.

Akal Editor

Esta reedición de Akal Editor de 1978  es el facsímil de la editada por Joaquín López Barbadillo, que constaba de 50 ejemplares impresos en papel de hilo y 300 ejemplares en papel pluma.

El interés se justifica por la misma rareza de la obra y el momento histórico en que se produce su escritura y publicación. El mismo Joaquín López Barbadillo nos refiere en las Notas sobre esta obra que cierran la novela, las circunstancias de su aparición en Hamburgo en 1750, sus sucesivas reimpresiones y su traducción al español después de la edición en italiano de 1861. En sus palabras, confiesa con orgullo el desafío de darlo a imprenta contando con el agradecimiento de la iniciativa por parte de los catadores de selectos y raros libros.

No se equivocaba en nada D. Joaquín López de Barbadillo, quien junto a ésta, publicó otras como La Academia de las damas (sobre los arcanos del amor y de Venus) escrita en latín por El Maestro Nicolás Chorier, y otra  obra de la que tenemos noticia en esta biblioteca de bitácora y que dio pie a la obra teatral  La escuela de la desobediencia,  con el título de Los Ejercicios de Devoción, escrita en francés por el famoso y libertino Abate de Voisenon de alegre memoria. Sigue leyendo

A orillas del río Bernesga

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El río se adelgaza en verano y nos ofrece su lecho de cantos rodados.

Siempre tuvo vocación, el Bernesga, de aguas claras y de truchas. Pero sus orillas se llenaron durante muchos años de islán, esa capa semisólida que formaba el carbón y que algunas personas amontonaban para desecarlo y aprovecharlo para la lumbre. Así que las truchas se quedaron por encima de Santa Lucía, y las que asomaban el hocico en la confluencia del río Casares, daban media vuelta a toda leche para buscar mosquitas que zampar o una buena piedra debajo de la cual guarecerse.

Pero de piedras, de muchas piedras formadas por cantos rodados, estaba hecho nuestro Bernesga. Un río capaz de adelgazarse hasta lo indecible en el estío, cuando el sol de agosto pone cuarenta grados a las tres de la tarde en los tejados y las calles de Pola, y se podía vadear en algunos de sus puntos a pie enjuto o, como mucho, mojándote una zapatilla en un mal resbalón con el verdín de una piedra que se movía. Pero también era capaz de arrastrar carros, troncos de árboles y todo tipo de ramaje cuando en la mitad del invierno o con el deshielo temprano de una primavera se ponía farruco y saltaba incluso el puente. Lo que sí es cierto es que el puente aguantaba sin estorruntarse, sin ceder un centímetro las pilastras, valiente ante aquellas avenidas descomunales. Las aguas anegaban los salguerales y las eras, y a la altura de la fábrica de harinas se metía en la vega sin respetar nada que estuviera al alcance de su furor enloquecido. Pero luego se calmaba, las nieves de Busdongo se apretaban de frío de nuevo o ya corrían en agua más allá de León, camino del Esla. El río bajaba alto, recordándonos su fuerza, su cabreo, pero ya no amenazaba. Sigue leyendo

Altisidora

Coqueta y desenvuelta Altisidora,
hermosa tentación de don Quijote
que ofrecéis a su vista vuestro escote
y a sus oídos canto que enamora,

No basta tu hermosura a quien adora
la belleza sin par que lleva el mote
de dama de sus sueños, tierno brote
del amor por Dulcinea en toda hora.

No se trueque tu broma en el despecho
de verte rechazada del andante
caballero de firme y noble pecho,

Que será tu belleza más provecho
dejando a don Quijote ir adelante
que quebrando su amor en vuestro lecho.

González Alonso

*Durante la estancia de don Quijote en el castillo de los duques, la joven y hermosa Altisidora ideará y pondrá en práctica distintas bromas con las cuales quería comprometer la firmeza del amor de don Quijote por Dulcinea insinuándose y declarándose perdidamente enamorada del caballero andante, haciéndole reproches y quejándose de su rechazo con frases irónicas y sarcásticas o poniéndolo en situaciones de las que saldrá malparado. (II, 44,46,48,50,57)

Acróstico Libertario

Bandera anarquista

Acróstico Libertario

Simiente amarga en campos de memoria,
Anarquía en la voz del pueblo llano,
Libertad que en la palma de la mano
Un día será al fin nuestra victoria.

Del grito es eco la sufrida historia
Y la muerte el dolor que hiere en vano
La voluntad, moviendo el fondo arcano
Impetuoso en la busca de la gloria.

Bebemos agua en puros manantiales,
En neveros que nacen en las cumbres,
Ríos que ofrecen luego sus caudales

Transformándose en fuente de costumbres;
Alada libertad crece a raudales
Dando a la vida el fuego de sus lumbres.

González Alonso

La filosofía en el tocador.- Marqués de Sade

Sade1La filosofía en el tocador
Marqués de Sade

Tusquets Editores (Barcelona, 6ª edición-2002) Colección de Erótica dirigida por Luis García Berlanga.- Traducción de Ricardo Pochtar

No cabe hacer la exégesis del autor a través de la presentación de una obra, pero tampoco ignorar los aspectos relevantes de su personalidad, la misma que imprimirá su impronta en el conjunto de sus creaciones.

Nos encontramos ante el Marqués de Sade (1740/1814). “La filosofía en el tocador” es obra póstuma. Y una exaltación de lo que él califica como depravaciones, a las que sólo considera como virtudes de la Naturaleza que la religión corrompe con la moral. Lejos todavía de Sigmund Freud y el psicoanálisis, el Marqués de Sade ahonda en la fuerza del inconsciente y las pulsiones, se acerca a los complejos de Edipo y Electra y ataca los cimientos de la cultura. El racionalismo de Voltaire aflora en cada reflexión filosófica. Tampoco puede decirse que las ideas de Sade sean originales, y aunque estas prácticas sexuales hayan pasado a denominarse como «sadismo«, encontraremos precedentes literarios en el siglo XVII francés a través de Nicolás Chorier y su obra «La Academia de las damas«, donde abundan las conductas libertinas que incluyen prácticas de sexo en grupo y lesbianismo.

Porque este libro, sobre todo, no deja de ser o pretender ser un argumentario filosófico salpicado de escenas pornográficas y de tortura o maltrato a modo de ilustración práctica.

Aparte de la crueldad y la brutalidad de los actos sexuales, no descubre nada nuevo que no fuera conocido desde la antigüedad clásica o la tradición oriental del Kamasutra.

Orgía o sexo en grupo.- Marqués de SadeEl asunto no es de lo que trata, sino es cómo lo trata. En primer lugar, desde una visión ciega y reduccionista de la vida humana en la que la única y exclusiva fuente de placer es el sexo. Se excluye todo lo demás que no esté al servicio de este principio. Y lo hace, en segundo lugar, desde supuestos principios racionalistas para sumirse en un nihilismo extremo y destructor. Todo se nos revela en sus numerosas contradicciones como un purulento desvarío a base de sofismas que, además de desvirtuar el espíritu de la Ilustración y sus principios, degrada al ser humano convirtiéndolo en un objeto sobre el que ejercer la propiedad. En sus discursos acaba justificando indirectamente las conductas depravadas de los curas mientras los condena junto con la religión y la moral de la Iglesia, si aceptamos y damos por buenas la impostura y el engaño que él mismo defiende en su beneficio y la actuación social hipócrita: “pasar por gente encantadora practicando el crimen”. Sigue leyendo

Todo es orden

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Todo es orden

Todo es orden; silencio todo en los anaqueles del alma
y los ojos mirando al invierno. Recorres la distancia
de los recuerdos,
los días se hacen números
y vuelan en desconcierto mariposas por las paredes
de la sala de hospital. ¡Qué quietud,
qué lejos la vida
tropezando con nombres y nostalgias
en el brocal de los ojos!

Tal vez sea que la muerte nos visita mucho antes aún
de que morimos
y nos asiste y mima de despedidas
y complace nuestros sueños
en hilos de seda. O posa su mirada
en las pupilas
cubiertas por los párpados
y sonríe
y se ilumina; tal vez, entonces,
la alondra canta
no porque llega el día, sino porque la noche
acaba. Y ya es todo orden, silencio en el aire quieto
de la estancia, espirales de tiempo

y frío,

agua de melancolía

en  calma.

González Alonso

(Del libro «Ruido de ángeles«.- Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)

Lancia

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Lancia

Sobre el cerro de Lancia escarba la tierra
el viento helado del norte y tumba los abrojos. Qué desolada
extensión abatida por el tiempo sin medida en los relojes
de la vida. Una piedra labrada se desprende del barro
y ofrece a la vista sus ángulos antiguos; una única piedra,
sillar de muro que sostenía la casa,
aparece desnuda.

No son éstas las palabras de un hijo
ante la tumba abierta de los padres; es el huérfano
el que llora y maldice el filo de la espada
cuando el viento helado del norte quema la hierba del cerro
de Lancia y una única piedra
sostiene la ciudad arrasada; por ella se alzan las voces
que traían la muerte y escucho susurrar en las lenguas
de fuego de las lucernas al amor que era abrazo
desnudo y el hogar ardía en los fuegos de la risa, cuando
la simiente crecía entre los sueños las cosechas.

Qué lejos nos queda toda aquella fértil felicidad.

Una piedra sola. Lancia se envuelve en memoria
y en nostalgia

y el cielo se desploma
gris sobre sus ruinas.

González Alonso

LANCIA1

Exégetas

Damasco

Exégetas
“La sangre no se reconcilia con la sangre”
Amal Dunqul, poeta sirio.

Oigo ruido de ángeles;
las ciudades, mientras tanto, arden en guerra,
la misma guerra por los siglos de los siglos;
los mismos muertos
a manos de los mismos asesinos
empuñando las armas
en el nombre de Dios. Los ángeles
lo miran con asombro
y tristeza, Dios, tan solo,
tan envuelto en su silencio
e, imagino, en el dolor del fracaso,
secuestrado por hombres que interpretan su alma
y su amargura
y se erigen en dueños de los designios del mundo
y deciden lo que está bien y lo que está mal
en la fuerza del cañón de sus fusiles.

Hay otros ruidos de ángeles
cuando miran
y ven quiénes ponen las armas homicidas en las manos
de los airados intransigentes fanáticos de la fe,
y quiénes los empujan desde las complacientes ideas,
y quiénes se enriquecen con las contiendas mercenarias,
y quiénes con cada bala
que fabrican
hacen un largo discurso en defensa de la paz
y del entendimiento.

Qué miserables exégetas de los textos y las leyes,
fundamentalistas del terror, poseedores
de la ciega certeza de la verdad, dueños
del odio, ladrones
de las vidas ajenas. Dios
no duerme; desolado llora al lado de las víctimas
y los ángeles se extravían entre los laberintos
de Alepo y de Homs y de Damasco, la más antigua
de todas las ciudades devastadas.

González Alonso