Tres ovillejos

 

Ovillejo de belleza y amor

¿Qué pone en tu pecho ardor?
El amor.

¿Y qué es del amor condición?
La pasión.

¿Qué te atrae por su rareza?
La belleza.

Entiéndase, pues, nobleza
la suerte de conquistar
la vida que te ha de dar
amor, pasión y belleza.

Ovillejo de perdido amor

¿Qué temo si no he de verte?
¡Perderte!

Y pues para mí vivir
es morir

abrazado al cruel temor
del amor,

¡pon a mi pecho valor
para afrontar la desdicha,
que si tenerte es la dicha,
perderte es morir de amor!

Ovillejo discreto

Si el dar algún parecer
es el ser

sin ser mentira en los labios;
de sabios

es saber guardar secreto
discreto.

En nada yo me entrometo
y antes de decir, escucho;
que si necio es hablar mucho,
es ser de sabios, discreto.

González Alonso

Luna de noviembre

 

Luna de noviembre

Luna de medio mes, media
naranja,
media noche. Y
blanca.

Te veo ascender sombra a sombra
de noviembre,
fanal de sueños
y horas de quietud, envidia
de las estrellas.

Los hombres duermen.
Los olivos retienen los aceites
de las aceitunas verdes,
verdes las ramas,
suspiros
de rumores
verdes.

Todo lo estás viendo con la luz
fría
de tu cuarto creciente. Murmura
el agua. Gime
el silencio
en el aire leve y veo
la vida
suspendida en el tiempo
de un reloj ya sin horas,
y respiro los aromas de la tierra
y vengo a ser, luna, testigo solitario
del silencio
del alma liberada. Vengo a ser

sombra
sólo sombra de tu sombra
que dibuja tu cara.

González Alonso

Puente del alba

Puente del alba

Pronto se fue la noche por el puente del alba,
cantaron las alondras, alzó el aire sus velas
de blancos algodones sobre los rotos picos,
calizas minerales de las cumbres más altas.

Por el puente del alba se fueron con los miedos
las sombras de las horas anudadas de insomnios
y temibles presagios varados en el alma.

Ha llegado la luz como llega la vida
a donde la tristeza alcanza el horizonte
del náufrago perdido en medio de los mares
de extensión infinita bajo el cielo infinito
y la triste amargura de las amargas aguas.

Se fue por fin la noche por el puente del alba
y alzó el día su vuelo en las alas del aire
y la luz que en el pico traían las alondras
como canto de alegre promesa de esperanza.

González Alonso

La vida en cada andanza

La vida en cada andanza

Sentiste lo terrible y la tristeza
herir de soledad y de amargura
el alma condenada a la angostura
de un tiempo sorprendido en su extrañeza.

Sufriste del destino la rareza
de encontrarte de frente la locura
y abierta de la pena la costura
de lo cierto perdiste la certeza.

Pero en tu pecho alienta la esperanza,
nueva luz que palpita entre tus ojos
como la melodía de una danza

y sabrás que la vida en cada andanza,
dudas, tropiezos, alegría, antojos,
no te olvida jamás en su mudanza.

González Alonso

Luna de octubre

 

 

     Luna de octubre

No quedes con la luna
impuntual,
inconstante y caprichosa; déjala
ir
rasgando el horizonte
con su belleza roja,
el rutilante blanco de su rostro
rielando las aguas
sobre espumas de olas;

que acompañe, ángel del sueño,
las horas de tus noches.

Vencida de hermosura
sólo es abrazo de encendidas estrellas;
mírala
con su rumor cautivo de leyendas,

con su blancor redondo,
la dulce evocación del amor,
el sutil tacto de las sombras,
la luz titilante del deseo,
la eterna atracción de sus secretos
e ilusiones derramadas. Luna
al fin. Déjala
ir. Que vuele las cúpulas
del cielo. Que vuele sin trabas el albor
de las miradas,

la pasión que alumbran
luminarias
de las torres
más altas.

González Alonso

Dejar de ser

Dejar de ser
Cuando eres consciente de la muerte, acabas
asumiendo tu propia soledad.- Rosa Regás

Cuando el alma descubre que está sola
y el pasado son sombras, ¿qué esperanza
cabe anhelar de lo que el tiempo alcanza
arrasando la edad con furia de ola?

Cuando la vida en soledad se inmola
y escapa la memoria, ¿qué templanza
tener si todo trueca en la mudanza
que  al sueño mata y lo vivido asola?

¡Qué terrible fortuna nos espera,
qué dolor insufrible, qué presagio,
qué frío tacto de la fría cera!

Pues si nadie será lo que antes fuera,
nadie tampoco evitará el naufragio
de dejar de ser ya lo que quisiera.

González Alonso

Luna de septiembre

 

¿Qué ves asomada al horizonte
de la noche
y el mar? ¿Quién navega
las olas en busca de las costas,
por que aguas rielan, ay, los sueños
amenazados de muerte, las ilusiones
preñadas de esperanza?
¿Ves desde la altura las sombras
del mundo y sus desgracias? ¿Tal vez
te avergüence contemplar las obras
de los hombres?
¿Cómo duele la soledad, cómo el silencio
que iluminas, cómo el miedo?
¿Qué temes desde la cima de tus cielos
como amapola roja e inflamada
de presagios? ¿Desde el brocal de las horas
qué terrible noticia escribirá la mañana
con los renglones torcidos en las páginas
de las arenas de las playas?

González Alonso

La espada de don Quijote

.

La espada de don Quijote

Desde el acero noble de tu espada
quien fuiste antes Alonso que Quijote
con Rocinante al paso o bien al trote
persigues sueños de una edad dorada.

Si supiste poner nombre a tu amada
y darle con tu amor el alma en dote
¿por qué olvidar poner del arma el mote
que dio a tu apodo fama consagrada?

Yo sé bien que Filona armó tu brazo
y tu valor; venciste al vizcaíno
con fortuna y la gloria fue tu abrazo.

Y aun Fielfilona fuiste cuando el vino
sangraste de aquel odre, gigantazo
encantado en la venta del camino.

González Alonso

Luna de agosto

Luna de agosto

Te miras en la noche
y  te mira el día
y a tu rostro de luna
luna
asoma la sonrisa.

En los ojos zarcos
de las aguas frías
reposa la belleza que enamora
tu mirada limpia.

Tú subes
a sus cielos
con rubor de niña, piel naranja
de tacto adolescente,
blancor desnudo
de amor de novia enamorada
desvestida
de jazmines derramando sus aromas
por los jardines en sombra,
galanteo del aire,
brizna
de celos al arrullo de las olas
que besan las orillas.

La noche de agosto te corteja
y acompaña de estrellas
la luz de tus pupilas.

Cantan los grillos, los relojes
marcan las horas en las plazas
y suspiran los hados
de la buena fortuna.

González Alonso

La lengua en pedazos.- Juan Mayorga

La lengua en pedazos

Juan Mayorga

Compañía Nacional de Teatro (México)

Festival Internacional de Teatro Clásico – Patio de Fúcares

Almagro, 27 de julio de 2019

Dirección: Diego Álvarez Robledo

Reparto: Mariana Giménez (Teresa); Rodrigo Vázquez (El inquisidor); Edwin Tovar (Músico en escena)

No es la primera ni será la última vez que tenga la oportunidad de acercarme a la figura de Teresa de Cepeda y Ahumada, de Ávila, y –naturalmente- de Jesús. La obra de Juan Mayorga ha supuesto una experiencia más, hermosamente plástica en su representación, trabajada con hondura, aunque no me haya aportado otras singularidades distintas a las ya encontradas en experiencias anteriores. Y me explico.

La lengua en pedazos” nos acerca a Teresa; una Teresa mística y visionaria, y a la Teresa carnal, y a la intelectual. ¿Pero a cuál de ellas nos acerca más? Se nos presenta un personaje de acción y voluntad inquebrantable. Ya había advertido hace tiempo en mi artículo Teresa de Ávila: 500 años más allá del místico amor que “la palabra es la vida y la sabiduría que mueve a la acción, a la que ella (Teresa) se entregó de forma generosa y continuada”. Y Juan Mayorga abunda en lo principal y fundamental de la palabra, la creativa, desbordante e imposible, de Teresa; y en la racional, ortodoxa e imposible del inquisidor. Porque, ¿cómo explicar lo inefable y contradictorio cuando ya no sirven las comparaciones, las alegorías o las metáforas más altas? “La lengua en pedazos” se sumerge en el desasosiego de esa imposibilidad, la desazón de místicos y poetas ante la conciencia de que, según Fray Luis de León, la lengua no alcanza al corazón (Germán Vega García-Luengos). Sigue leyendo