¿Quién nos disparó? – Alexandru Stanciu

¿Quién nos disparó?- Alexandru Stanciu

Dirección de Ramón Barea
Reparto:
Itziar Lazkano; Olatz Ganboa; Nagore Navarro; Leyre Berrocal; Juana Lor; Gaizka Chamizo

Teatro Arriaga (Bilbao)
14 de febrero de 2025

El autor rumano Alexandru Stanciu pretende contarnos la historia de su país desde la dictadura comunista hasta su final con la muerte violenta del dictador Nicolae Ceaucescu y la implantación de la democracia capitalista con su rastro de miedo, de explotación laboral y sexual o la emigración, todo ello acompañado de un amargo desengaño y la sensación de no saber hacia dónde ir. La intención, sin embargo, es la de ofrecer una mirada esperanzadora sobre un mundo deshumanizado.

El caso es que las intenciones solas no sirven. Tal vez la necesidad de expresar tantas cosas a la vez y todas tan duras, le hayan podido sobrepasar al autor. La pieza teatral es una amalgama de estilos y recursos al esperpento, la comedia, el musical y la fábula no exenta de humor para ofrecer una imagen de Rumanía sumida en la confusión en la dura transición hacia el estilo de vida de las democracias capitalistas desde el rígido y asfixiante mundo de las dictaduras comunistas. ¿Pero en la forma de fábula o de confuso batiburrillo?

No es que se vea mal la obra o que no se entienda; no hay, aparentemente, contradicciones en su planteamiento y desarrollo. Es que resulta abrumador tanto dato y desconcertante las diferentes maneras de presentar unos hechos históricos de los que fueron –y probablemente lo sigan siendo- víctimas los rumanos. Es un discurso para convencidos en el cual podemos reconocer los males sufridos por otros países como España. Tal vez, abarcando menos y profundizando más, esta pieza dramática fuera digna de considerar una gran obra.

La dirección de Ramón Barea no ha hecho sino adaptarse a las condiciones del texto. Los ya acostumbrados recursos que la tecnología facilita en forma de proyecciones, el ambiente musical y el movimiento escénico correcto hacen, junto con la buena interpretación del cuadro escénico, que la representación fluya con sus altibajos y el paso de algunas escenas reseñables.

Una tarde más de teatro, que siempre son tardes excelentes, para echar una mirada histórica a una historia que olvidamos demasiado pronto y que puede repetirse, poniendo el acento crítico en que no hay sistemas políticos perfectos, pero que cualquier forma de dictadura –comunista o capitalista- es reprobable. Discurso que, según creo, compartimos la mayor parte de los asistentes a la representación de “¿Quién nos disparó?”.

González Alonso

Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán.- María Goiricelaya

Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán
María Goiricelaya

Teatro Barakaldo, 2 de octubre de 2025
Compañía y producción: La Dramática Errante
Autora y dirección: María Goiricelaya
Intérpretes: Ane Pikaza, Aitor Borobia, Loli Astoreka, Patxo Telleria, Egoitz Sánchez, Idoia Merodio

Después de “Nevenka”, es ésta la segunda obra que he podido ver de la dramaturga María Goiricelaya. Ver y disfrutar, quiero adelantar. Porque –lo digo ya- “Ni flores, ni funeral…” es una excelente pieza teatral que afronta el tema de la vida y la muerte con inteligencia, rigor, sensibilidad y mucha ternura. Amar la vida es también aceptar su final y, en consecuencia, llegar a ese final con dignidad e incluso con orgullo. Los miedos, las inseguridades, la ansiedad por por tener algo más de tiempo, el apego a los seres queridos y las costumbres, forman parte del viaje en su última estación. No hay por qué negarlo a la hora de afrontarlo. Pero lo que María Goiricelaya nos propone es que la despedida de la vida sea acompañada, cuidada y atendida, como lo fue en cada etapa del viaje realizado desde el día del nacimiento. Familia, amigos, médicos, maestros, trabajo, viajes, proyectos, éxitos y fracasos. En todas las circunstancias la persona se rodeada de otras personas en las que apoyarse, a las que apoyar, de las que aprender y a las que enseñar. ¿Por qué va a ser diferente la vida a la hora de morir?

La muerte digna, la buena muerte, es de lo que trata y se representa en esta notable obra de teatro; de cómo hacerlo y la elección de hacerlo. Sin dolor. Sin otro sufrimiento que el de la despedida final que, como toda despedida, nos duele.

La metáfora del viaje a través del cual nos cruzaremos con innumerables personas o nos encontramos con muchas de ellas que nos acompañarán un trecho o todo el viaje y que durante ese viaje algunas se alejarán o lo abandonarán, se refleja en el histórico Camino de Santiago y se recrea con numerosos símbolos que expresan la experiencia vital y existencial del viajero. Así, en el transcurso del viaje, surgirán los tropiezos, se encontrará la alegría, se enfrentarán el amor y los afectos y, de manera inexcusable, el final. Todos, dure lo que dure el viaje, llegaremos a Santiago pisando el camino, enriqueciéndonos con las experiencias y realizando nuestros sueños en mayor o menor medida, porque Santiago está en cualquier parte. Sigue leyendo

ESTANCIAS.- Julio González Alonso

ESTANCIAS
Julio González Alonso

Editorial Vitruvio.- Madrid, enero de 2025-02-01
ISBN: 978-84-129785-3-7

Un nuevo libro de poesía en el que se abren las estancias que forman la casa del alma para recoger en sus páginas 98 poemas. Serán cuatro las habitaciones que se abran a la poesía; en una se recoge mucho del ser, sentir, decir y existir; en otra hay bastante de los laberintos en los que tantas veces se pierden los pensamientos; en la tercera laten los poemas de amor en su dolor y su felicidad; en la cuarta aparecerá Cervantes con sus personajes del Quijote, y en la quinta estancia se abren los versos a la reflexión desde los versículos del Pater noster para mirar al mundo.

Me gustaría que vinieseis a esta mi casa para hacerla vuestra. Tal vez encontremos muchas cosas en común. Otras no. Pero siempre podríamos entablar una conversación amigable y grata.

La recaudación de las ventas de este libro se destinarán a la organización vizcaína de Pertsonalde (A favor de las personas) y su tarea de acompañamiento, formación y trabajo para la inserción social y laboral de personas migrantes. Colaboro dando clases de español y preparando comida para un grupo de jóvenes magrebíes que viven en el monte en tiendas de campaña. Y he pensado que escribir poemas está bien, que denunciar los problemas está bien, pero que una cosa es predicar y otra dar trigo… Tal vez sean unos pocos granos, pero nunca habrá servido la poesía mejor a la causa de explicar y sentir el mundo para mejorarlo que aportando los pocos granos que puedan dar estos poemas.

Eso es todo lo que puedo deciros. Lo demás lo dejo en vuestras manos. En las buenas manos. Muchas gracias.

¿Cómo adquirirlo? A través de La Casa Del Libro o solicitándolo a través de cualquier librería indicando título, autor y editorial (también se puede usar el ISBN)

Puede adquirirse también a través de la página de la editorial que lo distribuirá a cualquier lugar de España o cualquier país:

ESTANCIAS, de Julio González Alonso
Nuevo Ateneo Online, revista y Librería

TRISTÁN E ISOLDA.- RICHARD WAGNER

Tristán e Isolda
Richard Wagner

Teatro Euskalduna.- Bilbao

Eric Nielsen dirige la Orquesta Sinfónica de Bilbao
Director de escena, Allex Aguilera

Intérpretes:
Oksama Dyka es Isolda
Gwytn Hughes Jones es Tristán
Daniella Barcelona es Brangäne
Mark Mimica es König Marke
Egils Silins es Kurwenal

La ópera de R. Wagner es lo que se dice y reconoce universalmente, una gran ópera para una historia de amor, venganza, traición, pasión y soledad. Larga, insistente hasta la obsesión en los temas cantados y repetidos en magníficos solos y duetos, y un final incierto y confuso como un sueño que se debate entre la realidad y lo fantástico, mágico y fantasmal. Nos deja, al estilo shakesperiano, una buena nómina de muertos. Nada es tranquilo y apacible en esta historia.

La representación se desenvuelve en un ambiente tenebrista que evoca los sueños y las turbulencia amorosas de los protagonistas; esto, unido a la falta de acción y el hieratismo de los intérpretes, desposeídos del dramatismo teatral coherente con lo expresado y exigido en cada escena, nos deja en manos de la parte musical cantada y la interpretada por la orquesta. Al prescindir de la parte teatral la sensación es la de presenciar una historia falsa en la que cuanto se dice no se corresponde con nada y los personajes desaparecen. Puedes cerrar los ojos y no pasa nada, pues nada aporta la dirección escénica eliminando a los personajes para dar protagonismo a la ambientación con los efectos visuales presentados.

No creo que la pretensión de hacer vivir y sentir al espectador las dimensiones de este drama wagneriano de la forma y manera señaladas, ayuden a disfrutar ni más ni mejor la larga ópera de Richard Wagner. Es como escuchar un disco con hermosas proyecciones y efectos visuales de carácter simbólico. ¿Para qué ver cantar apasionados mensajes de amor, desesperación, reproches y promesas a dos enamorados sentados uno al lado del otro sin mirarse? Con la decisión tomada se ha convertido la ópera en un simple recital; o siendo menos drástico, digamos que se parece más a un recital que a una ópera con su parte teatral dramatizada, que es lo que se espera y se disfruta.

La obra transcurre entre la realidad mundana y los ensueños o la vida fantasmal de los protagonistas del drama. Nada que reprochar a los intérpretes y sus cualidades vocales, y nada que objetar a la magnífica Orquesta Sinfónica de Bilbao y su dirección. Pero, lo dicho; las pretensiones de Allex Aguilera como director de escena conducen al aburrimiento al prescindir de la acción e interpretación teatral de los personajes.

No hay nada perfecto. Se pueden intentar novedades, pues el campo del arte es ilimitado. Pero algunas veces se acierta y otras no. Y ese ha sido el caso.

González Alonso

Juicio a Sócrates.- La condena de Sócrates y los poetas

JUICIO A SÓCRATES
La condena de Sócrates y los poetas

Ha resultado ser el caso que, leyendo los “Diálogos socráticos” de Platón, en la apología que ante el jurado ateniense hace el pensador griego en su defensa, vine a sentirme como uno más de aquellos ciudadanos airados que pedían la muerte del filósofo y, de igual modo, me sentí dudoso ante el sentido de mi voto en la Asamblea. Ciertamente, no iba mal encaminado el discurso de Sócrates con los argumentos esgrimidos en su legítima defensa que despertaban en mí una sincera simpatía y reconocimiento, más allá de la compasión.

Poetas-greigos-K07-87Pero, hete aquí cómo, alcanzando a demostrar la ignorancia de los que creen saber algo y no saben que no saben nada, llegó al número de los poetas, despachando sin un asomo de  titubeo las palabras que cito a continuación:

Pues, después de los políticos, me fui a los poetas, a los autores de tragedias y a los de ditirambos y a los demás, como en la idea de que allí sí que me iba a coger in flagrante a mí mismo de ser más ignorante que ellos. Recopilando pues de sus creaciones las que mejor trabajadas me parecía que les había salido, les iba preguntando a ellos qué era lo que querían decir, para de paso ir también aprendiendo de ellos alguna cosa.

 Pues sí, me da vergüenza, ciudadanos, de deciros la verdad; mas sin embargo, hay que decirla. Que es que casi cualquiera, por así decir, de todos los que se hallaban presentes podía mejor que ellos mismos explicarse acerca de los poemas de que ellos eran los autores. A su vez pues conocí también sobre los poetas al cabo de poco tiempo que eso era lo que pasaba: que no por inteligencia o sabiduría creaban los poemas que creaban, sino por una cierta manera de ser suya y poseídos de divinidad, igual que los videntes y los adivinos; porque decir, también esos dicen muchas y hermosas cosas y palabras, pero saber, no saben nada de lo que dicen. Algo como eso se me apareció que era también el trance en se encuentran los poetas, y al mismo tiempo me di cuenta de que ellos, en virtud de su poesía, se creían también en otras cosas los más inteligentes y sabios de los hombres; en las que no lo eran. Me marché pues también de allí pensando que justamente quedaba yo por encima de ellos en lo mismo en que lo estaba sobre los políticos.

SÓCRATES1Lo primero que quise pensar es que Sócrates pecaba de soberbia, o al menos de arrogancia. Pero, consultando y meditando los distintos significados de arrogancia y soberbia, me pareció oportuno retirar de su figura dichos apelativos y, aun con el dolor de entender que los poetas, del mismo modo que los políticos, filósofos y artistas en general, no escapan a la crítica socrática, me pareció –digo- más honesto y productivo considerar primero lo que yo creo saber sobre el tema. A fin de cuentas, con el orgullo legítimo de quien pretende escribir algo o hacer versos sobre algo, nada perdería en el empeño y tal vez tuviera al final un juicio más claro a la hora de decidir con mi voto el destino de Sócrates. Sigue leyendo

Diálogos socráticos.- Platón

DIÁLOGOS SOCRÁTICOSDIÁLOGOS SOCRÁTICOS
PLATÓN
Traducción: Agustín García Calvo

Salvat Editores.- Biblioteca Básica Salvat.-1985

Accidentalmente, revisando las estanterías, llega a mis manos la edición de estos “Diálogos socráticos” en la humilde encuadernación, impresión deficiente y peor papel, de las colecciones de divulgación de los libros de bolsillo destinadas a no durar demasiado. Por fortuna, no obstante, las amarilleadas páginas no se han desprendido del lomo y, a pesar de la mayor dificultad para leer la letra escasa de tinta y tamaño que la edad empieza a comprometer, he podido asomarme a su contenido con un doble interés, el de acercarme al pensamiento de Sócrates a través de Platón, uno de sus discípulos dilectos, y el de disfrutar la traducción del erudito poeta, pensador, filósofo, gramático, ensayista, dramaturgo y cuantas más cualidades adornaron al zamorano Agustín García Calvo. Además, para esta edición, García Calvo nos regala un exquisito, breve y esclarecedor prólogo.

SÓCRATES TOMA LA CICUTAIEl primer texto, el de más enjundia a mi parecer, se refiere a la defensa hecha por Sócrates ante el jurado ateniense, acusado de “corromper a la juventud” y no creer en los dioses. Porque el discurso de Sócrates en esta apología le sirve al filósofo para pregonar los fundamentos de su actitud ante la vida y el mundo, reafirmándose en sus convicciones, lo que –aunque por un escaso margen de 35 votos- lo llevaría a la muerte.

¿De qué cosas se ocupaba Sócrates, según el testimonio de Platón? Básicamente, de la inteligencia o el saber, cosa común y que viene de lejos entre los filósofos, poetas y artistas en general. Sócrates, al investigar todo ello, sentó las bases de la duda y la relatividad de la verdad o el conocimiento poniendo en evidencia a cuantos quieren estar convencidos de sus afirmaciones, encontradas junto a las soluciones “adquiriendo ideas y verdades, y no ver la mentira de las verdades que ya tenemos”(1). La duda sobre la filosofía como ciencia o conjunto de saberes se pone de manifiesto en el diálogo socrático de “Los enamorados”. Sócrates abunda en el tema planteando “el problema de la educación, las paradojas del saber y la utilidad de la Ciencia y la Política”. Sigue leyendo

Et ne nos inducas in tentationem

soberbia

ET NE NOS INDUCAS IN TENTATIONEM

Esto es todo lo que deberías saber
soportando el yugo de una vida penosa
y pasajera. No hay nada que envidiar
de las humanas vanidades,
ni de la gloria de las naciones, ni del poder
y la fe
y la vocación redentora.

He visto tiranos vestidos de salvadores
escalando las ramas más altas de la soberbia
en escaleras de discursos violentos, sostenidos
en mentiras y argumentos injustos
de pensadores mediocres. He visto
cómo el rico se hacía enormemente rico
con los votos de los pobres. Y veo
en la elocuencia rebuscada y torticera
de muchos humanistas
fermentar el odio, extender el miedo, secuestrar
la palabra
y los corazones esclavos
de la violencia. Y caer
las ciudades, la carne humana en hospitales
y escuelas, negados el pan y el agua
de la boca de los niños, por entre el polvo
la enloquecida marcha de los hombres
huyendo de los hombres.

Qué más nos puede pasar. La ira
y la venganza serán un viento imparable
de desolación, os digo
derramando lágrimas sobre el género humano
al tiempo que contemplo la belleza.

González Alonso

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Las locuras por el veraneo.- Carlo Goldoni

LAS-LOCURAS-DEL-VERANEO-en-las-Naves-del-Espanol-Madrid-Es-Teatro.-Las locuras por el veraneo
Carlos Goldoni

Noviembre Teatro y Teatro Español
Versión y dirección de Eduardo Vasco
Intérpretes: Rafael Ortiz; Elena Rayos; José Ramón Iglesias; Mar Calvo; Alberto Gómez Taboada; Jesús Calvo; Celia Pérez; Manuel Pico; Anna Nácher

Teatro Barakaldo
30 de noviembre de 2024

Carlo Goldoni está considerado el padre de la comedia italiana introduciendo en la contemporaneidad a personajes realistas. Propuso, y consiguió, en el siglo XVIII, sacar a la comedia de enredo de su estado para convertirla en comedia de carácter con la exageración de los rasgos de sus personajes. Como dato tristemente anecdótico señalemos que, tras su éxito en Italia y Francia, murió en la pobreza extrema.

LAS-LOCURAS-DEL-VERANEO-en-las-Naves-del-Espanol-Madrid-Es-Teatro1La intención de Eduardo Vasco para esta versión de “Las locuras por el veraneo”, fue acercar la comedia a nuestro pasado más reciente ubicando su acción en el ambiente europeo de los años 20 del pasado siglo. Con una escenografía sencilla y eficaz recreará el ambiente adecuado a cada una de las escenas desarrolladas. Destaca el acierto del vestuario y es reseñable la interpretación coral de las canciones que forman parte de la obra. No estamos, sin embargo, ante un musical.

No hace falta señalar que una buena dirección es garantía de éxito cuando la interpretación queda en manos de actrices y actores como los que, con desenvoltura, ingenio y frescura, dieron vida a los personajes de la comedia huyendo de sobreactuaciones fáciles.

La comedia cumple con todos los requisitos de ser frívola y ligera, con unos personajes superficiales enredados en su afán de ostentación, guardar las apariencias y el qué dirán. Y gastando más de lo que pueden, aunque pueden mucho.

Las-locuras-por-el-veraneo-_A9A8746©-Vanessa-RabadeEstamos descubriendo la idea del veraneo del siglo XVIII, un lujo reservado a las clases altas, burguesía y aristocracia, con unos veranos que duraban tres meses retirados a la vida campestre en grandes mansiones rodeados de amigos e invitados, grandes fiestas y un montón de criados. La obsesión por ser quien viste mejor y más a la moda, quién celebra mejores festejos y ofrece las mejores y más abundantes comidas o quién tiene más invitados, dará pie al derroche,  los enredos, y la realidad de unas deudas que no se pagan nunca. A todo ello vienen a sumarse los asuntos amorosos con su maleta cargada de celos y la esperanza equivocada de resolver los problemas económicos con una buena dote en el matrimonio. Sigue leyendo

Bernice, de Susan Glaspell

TEATRO-MADRID-BERNICE_TEATRO-ESPANOLBernice, de Susan Glaspell
Teatro Español (Madrid)
24 de noviembre de 2024

Dirección: Paula Paz
Traducción: Ignacio García May
Intérpretes: Esperanza Elipe; Rebeca Hernando; Javier Lago; Jesús Noguero; Eva Rufo

La tarde de otoño se cuela en Madrid por la Puerta de Toledo, y nosotros con ella, hasta el hotel Porcel Ganivet, a escasos ochocientos metros de la Plaza Mayor. Es un domingo animado que anuncia la proximidad de la Navidad con unas tímidas gotas de lluvia y una temperatura que no llega a sentirse fría.

Aprovechando la oportunidad, decidimos probar suerte con una de las muchas obras de teatro en cartelera. En el Teatro Español, Valle Inclán y sus “Luces de bohemia”. Aforo completo. Pero en la sala pequeña del Español, la Margarita Xirgu, conseguiremos las últimas entradas para la obra «Bernice», de Susana Glaspell, y allá nos dirigimos.

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Mientras llega la hora de la representación, nos daremos un paseo hasta la Plaza Mayor y su entorno. Empezaba a anochecer y las luces que adornan locales, calles y plazas, difuminaban las primeras sombras con sus colores alegres creando una atmósfera cálida y amable en el ambiente de la ciudad. Podíamos muy bien estar en cualquier lugar del mundo con su bullicio de terrazas, plazuelas y calles peatonales, ciudades como Dublín, Praga o Varsovia. Y es que tal vez Madrid sea un poco de todo.

El tiempo ha transcurrido desde mis primeras experiencias madrileñas de los años de la mili. Reconozco que Madrid ha cambiado en muchos aspectos, sobre todo con la afluencia de turistas que imponen su presencia curiosa y consumista. Pero, aun así, todavía puedo advertir la esencia de su identidad.

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Desde la Plaza Mayor y las escalinatas de la puerta de Luís Candelas, hasta el Teatro Real y la Puerta del Sol por la calle Arenal, todo es bullicioso paseo; luego la calle Carretas para seguir los quiebros de las calles y plazas, pasando por la del Ángel y llegando hasta la de Santa Ana. Allí, bien iluminado, el Teatro Español.

La obra de Susan Glaspell nos espera con su mejor atributo, la de ser un drama puro y desnudo de distracciones. Con “Bernice” la muerte trae consigo su ajuste de cuentas. Y es que, como nos descubre la dramaturga estadounidense, cuando todos creemos conocer a todos, se nos revela el tremendo error en que vivimos y acabamos por aceptar que ni siquiera llegamos a conocernos a nosotros mismos, descubriendo zonas oscuras y verdades sostenidas con mentiras. Llegado el momento, los conflictos arrastrados durante toda una vida parecen exigir una solución, y la búsqueda de respuestas ya no pueden buscarse en la persona que no está. Pero, aun así, la voz de los muertos nos alcanza a través de nuestro propio desasosiego poniéndonos ante el espejo con los ojos bien abiertos.

Susan Glaspell maneja con acierto la introspección a la que somete a sus personajes en la búsqueda de la verdad, denunciando la prepotencia masculina y los roles femeninos de principios de siglo XX con un tratamiento realista y simbolista de la sociedad en la que viven sus protagonistas y los vínculos desarrollados que los unen. Descubrimos las limitaciones del hombre para amar y ser amado en condiciones de igualdad. La exigencia de sentirse fuerte y dominador será su peor enemigo y el pasaporte para la infelicidad.

Bernice 1 33En el personaje de Margaret se debate el alto nivel de autoexigencia con el dictado del deber desde un sentido de la justicia muy estricto y sufrirá imaginando un último desapego de Bernice, su mejor amiga, tras su muerte. Cuando creía saberlo todo acerca de ella, la posibilidad de que realmente Bernice se hubiera suicidado hace tambalear sus convicciones. Pero cuando sabe que no ha sido así también es consciente de que algo se le escapa sobre la personalidad de su amiga. Y es que, a la hora de morir, Bernice le hace prometer a Abbie, su criada, que la vio nacer y la cuidó como a una hija, que le diría a su Sigue leyendo

Las eras

Las eras

La trilla en las eras deLa Pola de Gordón (León)

A la orilla derecha del río Bernesga se extendía un pequeño salgueral y se alzaba una chopera. Desde la chopera hasta la carretera de la estación teníamos Las Eras. Lugar de todo y para todo. En fiestas, para los bailes, colocar las cantinas, caballitos -si llegaban-, hacer la carrera de rosca o, incluso, correr las cintas a caballo.Tampoco podían faltar los eternos partidos de fútbol con unos balones pesadísimos de cuero, con cámara de goma y cerrados con un cordón que había que atar. Otras cosas pudimos ver menos conocidas y tradicionales, como alguna prueba de habilidad con coches salvando obstáculos cuando mediados los años 60 en el pueblo se abrió una autoescuela.

Pero en el verano, Las Eras eran la trilla. Pegaba fuerte el sol de agosto a mediodía, y por la tarde pesaba como el plomo. Los guajes nos arremolinábamos en torno a la trilla, a la sombra de los chopos o de los árboles más frondosos de la orilla de la carretera, sentados al pie del murete de piedra que la separaba de Las Eras, observando el enganche del trillo a las vacas, mirando las parvas preparadas y esperando alguna llamada del estilo: ¡eh, tú!,¿¡subes al trillo!?. ¿Que si subías? ¡Lo estabas deseando! A veces, precavidos, llevábamos una gorra y allá íbamos. Nos colocaban atrás, para hacer peso, dos o tres, según la necesidad de aplastar la trilla, la fuerza y la paciencia de las vacas. En ocasiones, algún mayor tenía el privilegio de ir delante, con la ijada y la pala, de pie, conduciendo la pareja de vacas y atento a manejar la pala cuando éstas alzaban el rabo…

También hacíamos otras tareas, como ir con el botijo a buscar agua al caño de la estación, o a la cantina a buscar una bota de vino clarete.

Trillando en las eras de La Pola de GordónPero a veces las vacas «mosqueaban«. Los tábanos las acosaban y el calor y las vueltas y vueltas sobre la parva las sacaban de sus casillas. Y salían escopetadas, corriendo sin control. Entonces los gritos, los juramentos, la vuelta a tomar las riendas de la situación, esperar a que se apaciguaran y descansaran un poco los sufridos animales, echando un trago del botijo o de la bota, que según, y «mecagüen tal» la madre que las parió, que hay que esperar, chaval, y que como se arme tormenta… Porque eso sí, las tormentas eran un peligro para la trilla. Sigue leyendo