Parábola del arquero

Héràcles archer(1909) Antoine Bourdelle.- Museo de Orsay, París

No había distancia imposible ni blanco inalcanzable
para el destino de sus flechas. El joven arquero
era llevado con orgullo de todas las ciudades
exhibiendo la fuerza de su brazo,  la proverbial punteria
que, arrostrando cada día  un nuevo desafio,
superaba con pulso firme ante los asombrados ciudadanos.

Como si escribiera
las páginas de un libro de hechos extraordinarios,
con  destreza sin límites
firmaba con rapidez la muerte limpia
de los ciervos, lobos, zorros y jabalíes
puestos en su camino
y alcanzó –en sus hazañas- a los halcones y las águilas
en su vuelo más alto.

Nada era un obstáculo a su juventud
arrolladora,
la elasticidad de sus músculos, el acierto
de su ojo clavado en el blanco.
Pisaba como un dios
la escarcha de los prados en la madrugada
cuando sus dardos rasgaban el frío del horizonte
del sol herido
de los días de invierno. Y una mañana,
tensando con calma la cuerda de su arco,
alzó la vista al cielo
y elevó, lentamente, la punta de su flecha
a lo profundo del azul;
así esperó, tumbado y sonriente en la fresca y blanda
hierba, contemplar la luz herida precipitarse en sombras
de fría noche envolviendo su mirada
de vacio,
muerto el día,
muerto el cielo
en el más difícil  de todos sus disparos.

Y así lo encontrarán,

los ojos abiertos a la nada,

los brazos extendidos

y el corazón traspasado en la mitad de su pecho
por la certera flecha
salida de su arco.

González Alonso

 

 

Blanca Sandino (1946-2009)

Blanca Sandino en Palma de Mallorca, diciembre de 2008.Ocaso en Mallorca en diciembre de 2008
Blanca Sandino (1946-2009)

Viento suave, aura, aire
para tus alas,

tan enamoradiza de ocasos
te has llevado su esplendor en tu sonrisa,
ay, qué titanes de ausencia y qué endeble
y tímido fulgor; eres noche y busco estrellas,
fanales en las sombras espesas de la pena.
Ya ceden los tajamares de mis puentes al empuje de las aguas
desbordadas
del recuerdo. Te sigo a la mar,

ay, qué orillas de olvido y de nostalgia,
qué larga cintura de agua.

Me visten miradas de tus ojos.

Como ciego avanzo a tientas de palabras.

González Alonso

 

Blanca Sandino,  poetisa nacida en Oviedo,  vivió en Cádiz, cuyas costas de Chiclana acogieron sus cenizas tras su muerte el 23 de mayo de 2009. En el corto transcurso de su trato pude disfrutar de su amabilidad y cariño por la vida. Creyente, nunca supo explicarme la última razón de su fe y su esperanza en otro mundo; pero supo contagiarme la alegría infantil de su risa. Por eso creo que tal vez tuviera razón y espero que sus paseos por las playas oceánicas de Cádiz le inspiren muchos versos, infinitos versos como olas, y que sepamos recogerlos en su rumor y en sus ecos. En su memoria, he querido dejar este sencillo poema.
Salud.

Poema publicado en el libro colectivo Árido Umbral, poesía (Editorial Alaire, agosto de 2011.-Vitoria.-ISBN 978-84-939365-0-1)

Brújula

1.-

CONFIESO  mi inexperiencia y precariedad en estos entresijos de los cuadernos de bitácora. Pero una vez en ello, será cuestión de ponerse en marcha y, remedando los versos de A.Machado, ir haciendo camino al andar.

Dicho lo anterior, cuanto aquí pretendo ir exponiendo será todo aquello que sobre el mundo se me imponga como motivo de reflexión, mucho más de poemas y algo menos  de relatos, amén de las fotografías de infancia, larga juventud y más larga madurez, que me parezcan oportunas en relación con los escritos.

Como todo es previo y provisional, a medida que las ideas y las ganas vayan tomando forma, esta brújula indicará la dirección a seguir e iré dando explicación de los cambios y las intenciones, la mejor de todas -sin duda- la de pasarlo bien realizando esta tarea de comunicar cosas para el vasto mundo de la red, o para mí mismo, o para los ojos amables y el gusto de quienes tengan a bien asomarse aquí a leer y compartir.

Salud.

2.-

Me he dado cuenta de que, normalmente, al leer un poema en público siempre hay quien agradece unas palabras previas sobre el mismo, bien para contextualizarlo, bien para desentrañar alguna clave que lo haga menos hermético y más comprensible, sobre todo cuando se trata de poemas intimistas muy poblados de imágenes y metáforas. Por eso, intentaré dejar a pie de cada poema alguna nota que pueda servir en ese sentido a quien lo desee.

También me parece que deberían figurar aquí algunos poemas de autores que a mí me parecen especialmente relevantes y que, lo quiera o no, forman parte de mi universo particular de emociones y manera de percibir el mundo y nuestra existencia. Es por ello que, con el permiso de los autores, me gustará ir presentando algunos de sus trabajos con un comentario personal de por qué los considero de importancia y destacando los valores que, a mi juicio, encierren dichas obras.

Y éste es el primer giro de esta brújula. No el último.

Salud.

Ya veo

 

                           playa lanzaroteña

Ya veo la escritura en la piel, espirales de tiempo
y agua de los carrizales, los párpados
cerrados.

Ya no miran los ojos hacia fuera; un vértigo
de sueños
discurre por el filo de los recuerdos, astas
de toro
en carne de memoria, lo que fuimos, la ilusión,
la ira, el nombre.

Ya veo las horas repetidas, ramo de flores
de plenitud de sonrisas, tus labios en el beso
de palabras susurradas envueltas de silencio,
olas alzadas
a los acantilados
del aire.

González Alonso

Poema publicado en la antología colectiva Universos Diversos. Componen la antología 22 autores, 11 mujeres y 11 hombres de distintos lugares de España y América. Coordinada la edición por Alonso de Molina, fue publicada por la editorial Alaire y presentada en Madrid el 26 de septiembre de 2009, y el 24 de octubre de este mismo año se presentará en Buenos Aires (Argentina).

Publicado en el libro de poemas «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio-Colección Baños del Carmen.- Madrid 2016)