Hogueras

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Arde la barca. Un día fue esperanza
de vida y herramienta, labor del mar
y sus fondos cultivados. También desgracia
o aventura en la incierta y áspera tarea
de las redes y los peces.

Pero el solsticio trae sus exigencias
y el tributo debido a los rigurosos dioses,
esa deuda arrastrada por la carne
como pecado original,
el miedo conjurado por el fuego
que las gentes aún visten con inocentes fiestas,
alegría de la noche que acoge todas las estrellas.

Las llamas nos arrojan su calor violento,
se alzan retorcidas a un cielo oscurecido
y la barca ya es sólo silueta iluminada,
esqueleto de fuego que crepita
y se hunde
en el fondo del mar de las cenizas.

No lo saben;
se sumergen en las aguas
de un mar en calma y lavan sus pecados
deseando ser mejores y más buenos;
sus cuerpos resplandecen al amparo de la luna
como el amor de dioses complacientes
y satisfechos. Todo
se ha cumplido una vez más. Mirad
sus sombras
limpias, como alegría de almas
venidas por vez primera
al mundo, por primera vez
nacidas inocentes y vestidas
por única vez
para la vida.

González Alonso

OÍ DECIR (A MARCO AURELIO)

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OÍ DECIR
(A MARCO AURELIO)

Oí decir a un sabio, que era emperador,
con la sencillez del sabio y la autoridad
del emperador, que la naturaleza del bien
es bella y la naturaleza del mal
es fea.

Como sabio que entendía de la condición humana
llegó a comprender cómo hemos nacido
para una tarea en común y que por ello
actuar unos en contra de otros es opuesto
y ofensivo
a la esencia misma de la naturaleza,
perverso para el hombre
y en su lógica funesto
para la civilización y la cultura.

Como emperador
no pudo –sin embargo- evitar la guerra.

González Alonso

Fue bastante

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Me ofreció
todo
lo que cabe en el hueco
de la mano
de un mendigo
con el tesoro de una sonrisa y la mirada azul

y fue bastante.

Le ofrecí
arcos iris de tardes de verano
y un puñado de historias en papeles en blanco

y fue bastante.

No sé cómo ocurrió que acercamos las manos
en caricias que cubrieron desnudas nuestros cuerpos,
ni cómo, sin palabras, nos decíamos
te quiero.

Ahora la recuerdo como palomas alzando el vuelo
por entre los cabellos que se enrataban en mis dedos

y es bastante

para las tardes húmedas de sueños
y la lluvia salpicando las lágrimas en el rostro
y los relojes vacíos de horas, los calendarios
sin días

que hasta la nostalgia se ahuyentó por entre las palabras
que nunca pronunciamos
y  leerá en las historias que escribíamos en el aire
mientras el mar traía olas y besos a la orilla
de una playa de invierno,

ella,
mientras abríamos las manos como un libro extendido
donde se alborotaban todos nuestros deseos. Ahora
nos recuerdo,
me recuerdo,

la recuerdo

y su risa, torrentes de tanta vida,
alcanza en mi memoria
la juventud perdida.

González Alonso

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Madrid

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Ahora estoy en Madrid. En los cafés
se remueven
posos del 2 de mayo; en las calles
rumores de resistencia y guerra
del 36. Pero todo
está en la mirada y la memoria. La luz
se  cuela por entre la lluvia que agrisa el cielo
y todo lo humedece
y todo lo hace lágrima. Madrid
es ante mí, juventud que se abraza
y amor
por las esquinas; es kilómetro cero
de todas las esperanzas,
jazz en el Eslava, oración y arte entre muros
de monasterio, museo del mundo
El Prado, gentes venidas
de los cuatro puntos cardinales, discursos
de  parlamento
y voz ilustrada
y erudición y alto estilo
de Manuel Azaña.

¡Cómo se alargan las luces y las sombras
a  hombros de tu historia,
Madrid, a donde llegar ya es un regalo!

Ahora estoy en Madrid.

Sonó la hora
en torrente poético y don Quijote
vino, después de muerto, a sentar plaza.

González Alonso

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LA COMPAÑIA DE LAS AUSENCIAS

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LA COMPAÑÍA DE LAS AUSENCIAS

Con quienes brindaba ayer ya no
están; se han muerto, han desaparecido,
tal vez me hayan olvidado.

Con quienes amaba ayer ya no
puedo amar, tan pesada es para el amor
la mano del tiempo, antiguas liturgias,
vacíos los espacios en los bancos de los
jardines.

Con quienes reía ayer ya sólo encuentro
una mirada ausente, un silencio plomizo
y la desgana de las horas.

Con quienes ayer soñaba son hoy pesadilla
e insomnio, acogidos a los miedos violentos
de los recuerdos.

Con quienes un día contaron conmigo
hoy no me conocen, ni quieren que los
conozca, subidos –muchos de ellos- a la tribuna
de los discursos o al pedestal de la fama
más breve que sus nombres.

Aun así, hoy brindo, amo, río –o sonrío-, sueño,
hablo y digo, solamente –acaso-
por hacer compañía a la soledad. Bukowski
escribe desde sus complejos con hostilidad
y amargura. El tiempo
pasa para todos.

González Alonso

Acaso

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Acaso un dolor, un soplo
de nostalgia, la fe de una palabra,
la sinrazón de la máquina de un banco
pidiéndote los datos
a cambio de dinero, la respuesta
asomada al labio, la duda
columpiándose
en la mirada.

De todas las cosas que puedan ocurrirte
en un día, de todas esas cosas
que pudieran sucederte en una hora,
acaso dolor,
nostalgia, la palabra o el cajero
inteligente, la duda
o la respuesta
callada,

¿cuántas valen el precio de tu tiempo?
¿cuáles merecen la atención necesaria?
¿cuántas, acaso, vuelvan
cada día
como invitados molestos,
parásitos inútiles,
groseros,
zafios
e inoportunos,
llamando a tu puerta sin pudor
y, sin vergüenza,
despojarte de la serena
dádiva
de la calma?

González Alonso

Mal agüero

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Mal agüero
cuando grita el muchacho:
¡Nunca más la verás, nunca en tu vida!

Mal agüero
cuando corren los galgos
con tantos cazadores tras la liebre.

Dulcinea
sólo estará en tus lágrimas,
mordiscos de tu amor, llaga del tiempo.

Mal agüero
los lobos por la Mancha
del caballero andante derrotado.

¡Don Quijote,
no es cristiana la fe
que alimenta creer en los agüeros!

Las quimeras
huyen de la locura
como huye Dulcinea del Toboso
de tu sueño.

No hay caballero andante
por sierras ni por valles ni por trochas.

No hay pastor
en los montes, ni  ovejas ni pastoras.

Ya la muerte se acerca.
Duro está el alcacel para zampoñas.

González Alonso
Sobre el Quijote ( II, 73) (Poema de estructura áurea)

Hoy sabes tú

Soledad

Yo no sé por qué lees lo que escribo;
ni sabes quién soy yo, ni sé quién eres
para decirte aquello que quisieres
o comprender la pena en que yo vivo.

Tal vez tu corazón me sea esquivo,
tal vez no cumpla yo los pareceres
de mover en el alma los quereres
que hacen ser del amor dulce cautivo.

Pero sea la suerte como quiera,Solo1
alada sombra, sueño leve, nada,
sólo  pasión fugaz rompiendo en olas;

sea vana ilusión, sea quimera,
yo sé muy bien que en tu alma y tu mirada
hoy sabes tú de mi dolor a solas.

González Alonso

FISURA

FISURA publicar

FISURA
(Para el cuadro de Martín del Busto Ruiz de Velasco)

Así se alza en sangre oxidada y cárdena
el mineral, el brazo que empuja y golpea
la dura roca sedimentaria. Yo escucho
estruendo de hierros, fluir de metales
derretidos
por la herida luminosa de la tierra.

Todo habla y se agita en la memoria
metalúrgica y obrera de Vizcaya;
a los manantiales llega el agua y brota
con rumor de bosque, los montes se precipitan
por sus laderas verdes y las obscuras grietas
de las minas. Hay una historia de amor
pétreo, la tinta del dolor
que fluye derretida,
el silencio apagado de los hornos,
el paisaje embarazado de escombros
y la cicatriz perpetuamente abierta
de la vida.

González Alonso

* El cuadro que acompaña al poema, «Fisura«, del artista plástico Martín del Busto Ruiz de Velasco, forma parte de la «Expo Vértigo» 2022 de Portugalete, junto a las creaciones de otros nueve artistas jóvenes. Mi agradecimiento al autor por acoger mi poema junto a su obra.

Árbol de brujas

Escoba de brujas

ÁRBOL DE BRUJAS
(Para la obra gráfica de Maitane Piquer)

La bruja coruja se peina se peina
en noche de luna
y el aire la lleva;
maúllan los gatos letanías y salmos
subidos al árbol
que dobla sus ramas
ante el viento norte
del paisaje cárdeno, azul
y violeta.

¡Ay, árbol de brujas! ¡Ay, noche!
¡Ay, luna!

Duermen las cigüeñas
en los campanarios; el cuclillo vuela,
la bruja coruja se peina
se peina
y pierde la luna su blancor redondo
en el manto obscuro de las sombras negras.

¡Ay, luna! ¡Ay, noche!
¡Ay, árbol
de brujas!

¿Qué sueñan los gatos? La bruja coruja
montada en su escoba
por el ancho cielo
se eleva y eleva…

Cansadas
de invierno
las horas se posan
en las ramas secas.

González Alonso

* El cuadro que acompaña al poema, «Árbol de brujas«, de la artista Maitane Piquer, forma parte de la «Expo Vértigo» 2022 de Portugalete, junto a las creaciones de otros nueve artistas jóvenes. Mi agradecimiento a la autora por acoger mi poema junto a su obra.