Alegoría de la hormiga

ALEGORÍA  DE LA HORMIGA

Qué hace una hormiga sola
escalando el tronco del gigantesco árbol,
sorteando las ramas abiertas como brazos
y las rugosidades de la áspera corteza.

No detiene su marcha decidida
ningún obstáculo, duda o problema;
constante enfila la vertical altura
que en el cielo azul hunde su extremo
más allá del alcance
del sueño de todas las hormigas.

Largo es el ascenso, agotadora la empresa,
inmensa la distancia para sus cortas patas
de minúscula hormiga. Mas la suerte
está echada. No volverá nunca atrás,
sabe que el hormiguero sería su fracaso
y avanza sola sin otra compañía
que el ánimo de su alma
de hormiga solitaria.

Se hizo de noche una vez
y dos, y hasta tres veces más
vio la luz la mañana
que anuncia el día. Y al fin,
desde lo más alto a donde ninguna  hormiga
había llegado nunca
descubrió el horizonte,
esa delgada línea entre el cielo y el mar
que ninguna otra hormiga
había visto antes.

González Alonso