Leonora.- Alberto Conejero

LEONORA
Alberto Conejero

Compañía Teatro del Acantilado
Producciones Come y Calla

Interpretación, Natalia Huarte
Texto y dirección, Alberto Conejero

Teatro Barakaldo
7 de marzo de 2026

Vivimos tiempos convulsos. Leonora Carrington vivió tiempos convulsos. Y violentos. ¿Cuándo el mundo se ha sosegado un instante? Apenas puedo recordar algún periodo de tranquilidad, sin miedo o tensiones en nuestra sociedad o las sociedades de otros países.

Y, mientras tanto, el arte y la poesía se abren paso, florecen y se marchitan o mueren aplastadas por las botas de los soldados o las bombas que llueven de los cielos de la ira.

Leonora fue flor en el árido desierto de la incomprensión, las guerras y las postguerras, en ocasiones más crueles que las mismas guerras. Y, llevada en alas del amor o la pasión por la pintura o la rebeldía y el ansia de libertad, cruzó fronteras, enfrentó la devastadora violencia física y psicológica, miró de frente a los ojos de la muerte con las armas de su genial experiencia del arte y una fuerza de voluntad sin límites. El escenario de todo ello, la Segunda Guerra Mundial de 1940 y la postguerra española tras la cruenta sublevación militar de 1936 contra la II República, su derrota y la instauración de una cruel y dilatada dictadura.

Pero, yendo al teatro y cómo llevar todo esto a una representación, he de advertir lo que a mí me parece la enorme dificultad de dramatizar dolorosa y poéticamente, con –en ocasiones- alguna concesión socarrona y un respiro de felicidad, la experiencia vital de la pintora surrealista Leonor Carrington. Y tener que hacerlo con un solo personaje en escena, el de la misma Leonor, el reto se convierte en desafío que pudiera resultar insalvable.

El escenario, desnudo de todo, se convierte, desde la oscuridad de sus sombras, en un enorme lienzo en blanco sobre el que la actriz Natalia Huarte irá dibujando y dando color a los episodios más relevantes del personaje. Y en esa desnudez total se arropa la vida de Leonor.

Iniciará su relato desde el patio de butacas anticipando lo que vendrá mientras se acerca a ese lienzo, metáfora de su vida, sobre el que irá dejando los trazos surrealistas de lo que quiso ser y lo que la dejaron ser.

El ritmo, mantenido con pulso firme, irá creciendo poco a poco y la tensión dramática con él, permitiéndose algún que otro rasgo de fina ironía, para llegar a los episodios más desgarradores y profundos de la existencia de Leonora.

Qué decir, qué más se puede decir de la obra y su puesta en escena; buena la dirección escénica de un texto muy bueno; acertada y mágica la iluminación, como acertado fue el espacio sonoro; excelente la interpretación de Natalia Huarte, creíble, natural, honesta y sin concesiones al sentimentalismo. Y así, digo, se hace el teatro. Y así se puede ver y agradecer el teatro.

González Alonso

La otra bestia.- Ana Rujas

LA OTRA BESTIA
Ana Rujas

Cuadro escénico:
Ana Rujas; Joan Solé; Teo Planell

Dirección: José Martet y Pedro Ayose
Cámara en directo, Alicia Aguirre
Música de Ale Acosta

Come y Calle Producciones
Teatro Barakaldo, 28 de febrero de 2026

Ana Rujas no solamente ha escrito un hermoso, poético y dramático texto sobre el alma y la conducta humana, sino que –además- lo ha interpretado bajo la dirección de José Martet y Pedro Ayose. La pieza teatral se basa, también, en la novela  del mismo título escrita por la misma autora y protagonista. Quede dicho esto por delante y subrayemos, de pasada, la impecable interpretación de los actores que completan el cuadro escénico, Joan Solé y Teo Planell.

La escenografía, con la cámara en directo manejada por Alicia Aguirre, se convierte en el cuarto intérprete de este drama. La proyección sobre una gran pantalla, en la parte delantera superior del escenario, va dando cuenta de todo cuanto se desarrolla en escena y hace de la función teatral un trabajo profundo de introspección de los personajes. La enorme pantalla ofrece en blanco y negro primeros planos desde ángulos a veces invisibles para el espectador en la sala; también se intercalan frases y reflexiones, y en muchas ocasiones la reproducción grabada –no en directo- explica las escenas como una proyección de los pensamientos y sentimientos de los protagonistas o, también, permiten la visión simultánea de dos acciones en lugares diferentes. El ritmo de la interpretación y la proyección, subrayado por la música apropiada y oportuna de Ale Acosta, pareciera un bello baile o una danza que nos conduce, sin soltarnos, por los vaivenes emocionales del drama representado.

El argumento, si hubiera sido puesto en escena de manera convencional, nos presentaría la profunda crisis de una pareja acomodada; él, arquitecto de renombre y muy ocupado lejos de casa en grandes proyectos arquitectónicos; ella, sin oficio reconocido, sola e inmersa en el vacío de un mundo hecho a la medida de los intereses del marido; un vacío que acabará sintiéndolo dentro de sí, interiorizándolo como castrador y limitante. La mujer, al fin, acabará cuestionándose el sentido de su vida, la naturaleza de sus sentimientos, la necesidad de vivir sus afectos y expresar sus emociones en una búsqueda desesperada de su propia identidad. El resultado, más que previsible, se traducirá en el constante abandono y retorno de la mujer, del joven amante al marido y del marido al joven amante, en la búsqueda de ella misma y con el consiguiente terremoto emocional en las vidas de los hombres con los que mantiene relaciones. Por medio aparecerán otros sucesos vitales, como el proceso frustrado de una maternidad anunciada simbólicamente por el arcángel Gabriel y las constantes conversaciones, oraciones, reproches y quejas con el padre Dios en busca de un auxilio que no llegará para resolverse, al fin, en un desenlace trágico.

He de decir, honestamente, que me conmovió profundamente esta obra y que me pareció –en contra de alguna crítica leída- una buena pieza teatral, con el acierto del uso de las tecnologías audiovisuales al servicio de la acción dramática. La vida, en forma de película en blanco y negro contada por dentro, y la misma vida representada, con todos sus violentos contrastes, en color y sobre las tablas. Y sí, pienso que esta experiencia vanguardista es teatro, buen teatro.

González Alonso

El efecto.- Lucy Prebble

El efecto.- Lucy Prebble

Producciones Teatrales Contemporáneas
Dirección: Juan Carlos Fisher
Reparto: Norma es ALICIA BORRACHERO; Connie lo interpreta ELENA RIVERA; Tristán es ITZAN ESCAMILLA; y Tomás, FRAN PEREA

Teatro Barakaldo, 24 de enero de 2026

La obra se representa en el marco de un ensayo clínico para determinar la efectividad de un fármaco en el tratamiento de la depresión. Ese envoltorio guarda, en mi opinión, dos temas de fondo con sus efectos colaterales: la efectividad, por una parte, de los medicamentos en el tratamiento de determinados trastornos, y los intereses –principalmente económicos- de los laboratorios que trabajan para la industria farmacéutica; y por otra parte, el verdadero origen del desarrollo de las emociones como el enamoramiento y el amor, si éstas pueden ser inducidas y sostenerse fuera del campo experimental o si son genuinamente humanas.

En definitiva, me parece que se trata, en realidad, de decidir o aventurar una explicación sobre el origen y la formación de las emociones. ¿Están determinadas por las reacciones químicas de nuestro organismo? ¿Se pueden provocar artificialmente? ¿Nuestra conducta y vida afectiva son realmente nuestras?

El ensayo clínico sobre la depresión nos conduce a una respuesta inesperada cuando el amor y el enamoramiento se cruzan en su desarrollo. Los sujetos del ensayo, una mujer y un hombre jóvenes, van a experimentar una gran atracción que no saben si responde o no a los efectos de los fármacos de la prueba. Es decir, el objetivo de sacar conclusiones sobre la depresión se convierte en otra cosa, la del amor. ¿Es natural o artificial en este contexto? Lo que no sabían los investigadores es que ese amor va a perdurar más allá de los posibles efectos causados por el fármaco con el que experimentan.

En la aparición de la atracción amorosa se da una variable a considerar no prevista durante la experimentación, y es que la pareja se ve y tiene interrelación antes de iniciar el ensayo. ¿Pudo darse en ese momento el inicio del enamoramiento? ¿Qué efectos pudo producir la posterior administración de dopamina en esa atracción? ¿Se podría realmente comercializar un elixir de amor? Se abren así otros interrogantes en torno a la verdadera naturaleza del sentimiento amoroso. Otro problema a considerar será si a los efectos terapéuticos buscados se les puede añadir otros efectos secundarios o efectos adversos graves por una sobreexposición accidental o mal calculada. En el caso que se nos presenta, el joven sufrirá una amnesia general temporal de pronóstico incierto.

Digamos que toda esta problemática se va trasladando al espectador enfrentándolo a dilemas morales e incluso existenciales. Y en todo ello también juegan un papel determinante, por una parte,  las personas que dirigen el ensayo clínico con su historia personal e, incluso, historial cínico, así como –por otra parte- su actitud ante el experimento y la manera de manejarlo. Nos proponen dos posturas bien diferentes: una, la práctica y utilitaria, fría y aséptica; y dos, la humanista, más cercana a la realidad del sujeto y su psicología, tendiendo a la comprensión y la ayuda. Todo ello compone el puzle del drama desarrollado sobre la escena. Sigue leyendo

Lovesong.- Abi Morgan

LOVESONG
Abi Morgan

Laboratorio Teatral P6-Bilbao
10 de enero de 2026

Dirección y adaptación: Sandra Maturana
Intérpretes: Kepa Alesso; Itziar Lazkano; Felipe Loza; Itxaso Sánchez
PABELLÓN 6 – BILBAO

No se puede decir que todo está descubierto en el teatro. Propuestas como la puesta en escena de “Lovesong” («Canción de amor”) nos lo indican mediante un teatro físico en el que el cuerpo, el gesto, la mímica, el lenguaje no verbal y los movimientos acrobáticos sirven de vehículo a la expresión de emociones que el texto hablado no puede reproducir o  que, de manera eficaz, acompañan y  arropan  a dicho texto dotándolo de mayor profundidad. El trabajo coreográfico a partir de la expresión corporal, junto a una escenografía sugerente y muy acertada, recrearán la intensa atmósfera onírica de una historia impregnada de realismo mágico que atrapa al espectador y sostiene su atención.

Naturalmente, a través de la larga historia de amor de dos personas ancianas se suceden escenas previsibles y momentos reconocidos, felices y dolorosos, que se pueden anticipar fácilmente. Eso no es un problema; el problema sería contar dichas escenas o mostrarlas de forma plana o superficial. El trabajo de profundizar en ellas y en sus consecuencias, es lo que las hace válidas para el teatro en la puesta en escena.

Esta larga historia de amor se nos representa mediante un continuo ejercicio de analepsis o saltos atrás en el relato de los ancianos sobre el escenario, y, de manera simultánea, el de ellos mismos como pareja joven. Cuatro personajes que coinciden y se relacionan a través del diálogo de la memoria y los recuerdos. El desdoblamiento de los personajes sirve de explicación y justificación de toda una vida cuando ésta llega al momento de su despedida definitiva. La frustración de no tener hijos, las dificultades económicas o las infidelidades, se enfrentan al enamoramiento, las ilusiones, los proyectos y la felicidad con todas las emociones más profundas del amor y sus vaivenes. Digamos, sí, que éste –el amor- es el vencedor de una guerra en la que se pierden algunas batallas y se sanan algunas heridas. Sigue leyendo

William Shakespeare y compañía.- Vanessa Martínez, Gustavo Galindo y Pedro Santos

William Shakespeare y compañía
Escrita por: Vanessa Martínez; Gustavo Galindo; Pedro Santos

COMPAÑÍA TEATRO DEFONDO
Dirección: Vanessa Martínez
Intérpretes: Gustavo Galindo; Esperanza García-Maroto; Ángela Garman; Vicenç Miralles; Pedro Santos; Rocío Vidal
Teatro Barakaldo, 29 de noviembre de 2025

Los clásicos, en esta ocasión William Shakespeare, nos sirven extraordinariamente bien para diagnosticar los males arrastrados por las sociedades modernas. Será el drama de Otelo el que funcione como una radiografía a través de la que descubrir la enfermedad, tal vez incurable, de los protagonistas de la tragedia humana. Egoísmo, rencor acumulado, antipatías, odio, vanidad, acoso y abusos sexuales, violencia, dogmatismo ideológico, frustración o envidia; todo ello se desliza detrás del trabajo cotidiano, los proyectos, la colaboración, la amistad, el compromiso, la voluntad de progreso, el respeto y el reconocimiento. Cada cosa y su contraria se irá plasmando en las relaciones personales de cada intérprete de una compañía que pretende representar el Otelo de W. Shakespeare. Cuando se paran a pensar en sus personajes, defenderlos y justificarlos, esos personajes se harán dueños de sus personas y removerán las razones y sinrazones de su existencia; juzgando a los personajes de ficción acaban juzgándose a sí mismos.

Todo transcurre tras la segunda puesta en escena  de Otelo y la cena que sigue en un restaurante a la representación en la cual la trama de la obra se entrecruzará con la trama de sus propias vidas. Pretendiendo dar sentido a lo representado terminarán encontrando el sinsentido de cada escena de su vida.

La obra, de carácter circular, se abre y se cierra con la misma escena, la del asesinato de Desdémona a manos del celoso Otelo; la diferencia entre una y otra es que en la primera el crimen tiene un carácter tragicómico haciendo reír al espectador; en la segunda ocasión, la que cierra la representación, el carácter trágico no deja lugar a la risa. Por medio queda en suspenso la realidad del personaje de la operadora de luz y sonido –que antes fue actriz- alcohólica y depresiva tras una historia personal de acoso sexual sin resolver; la realidad de la joven actriz debutante viviendo también una situación de acoso por parte del actor principal, con cierta fama e influencias y muchas promesas de trabajo para la debutante; también se nos muestran las miserias y resentimientos de una pareja rota y la situación del eterno y frustrado actor de segunda fila. Sigue leyendo

Ricardo III – W. Shakespeare, por la Compañía Atalaya en el teatro romano de Clunia Sulpicia

RICARDO III .- W. Shakespeare

TEATRO ATALAYA
Adaptación y dirección: Ricardo Iniesta
Intérpretes: Jerónimo Arenal; Carmen Gallardo; Joaquín Galán; Lidia Mauduit; Silvia Garzón; Emmanuel García; Raúl Vera; María Sainz Isabel; Pedro Callalta

En el teatro de la milenaria ciudad romana de Clunia Sulpicia, el grupo Atalaya, dirigido por Ricardo Iniesta, abría a la noche el texto de W. Shakespeare, “Ricardo III”. Las mil localidades habilitadas en las ruinas del monumental teatro estaban ocupadas por otros mil espectadores que, terminada la representación, aplaudieron puestos en pie durante varios minutos la magistral puesta en escena y representación llevada a cabo por el elenco teatral de Atalaya.

Hace 14 años, en enero de 2011, tuve la suerte de vivir el asombro de esta adaptación de “Ricardo III” llevada a cabo por  R. Iniesta y la interpretación que encabezaba en su reparto el actor Jerónimo Arenal en el papel del rey Ricardo III. A lo largo de estos años este montaje teatral ha recibido el elogio unánime de la crítica, premios y, lo más importante, el aplauso de los espectadores. Aplauso y agradecimiento, por lo que a mí concierne, que ya dejé por escrito en el artículo «Ricardo III», de William Shakespeare, por el Teatro Atalaya, escrito en su momento y que hoy volvería a firmar, añadiendo el valor de la persistencia de esta representación en el tiempo como señal inequívoca de su calidad.

Jerónimo Arenal, entonces, tuvo la amabilidad de comentar el artículo en el que dejaba mis impresiones como espectador, uno más, sin pretensiones de ejercer el papel de crítico, que no me corresponde; además lo publicó en su página y cruzamos algunos comentarios en los que me mostró ser, además del gran actor que es, una persona cercana, humilde y apasionada de su trabajo. Sigue leyendo

Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán.- María Goiricelaya

Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán
María Goiricelaya

Teatro Barakaldo, 2 de octubre de 2025
Compañía y producción: La Dramática Errante
Autora y dirección: María Goiricelaya
Intérpretes: Ane Pikaza, Aitor Borobia, Loli Astoreka, Patxo Telleria, Egoitz Sánchez, Idoia Merodio

Después de “Nevenka”, es ésta la segunda obra que he podido ver de la dramaturga María Goiricelaya. Ver y disfrutar, quiero adelantar. Porque –lo digo ya- “Ni flores, ni funeral…” es una excelente pieza teatral que afronta el tema de la vida y la muerte con inteligencia, rigor, sensibilidad y mucha ternura. Amar la vida es también aceptar su final y, en consecuencia, llegar a ese final con dignidad e incluso con orgullo. Los miedos, las inseguridades, la ansiedad por por tener algo más de tiempo, el apego a los seres queridos y las costumbres, forman parte del viaje en su última estación. No hay por qué negarlo a la hora de afrontarlo. Pero lo que María Goiricelaya nos propone es que la despedida de la vida sea acompañada, cuidada y atendida, como lo fue en cada etapa del viaje realizado desde el día del nacimiento. Familia, amigos, médicos, maestros, trabajo, viajes, proyectos, éxitos y fracasos. En todas las circunstancias la persona se rodeada de otras personas en las que apoyarse, a las que apoyar, de las que aprender y a las que enseñar. ¿Por qué va a ser diferente la vida a la hora de morir?

La muerte digna, la buena muerte, es de lo que trata y se representa en esta notable obra de teatro; de cómo hacerlo y la elección de hacerlo. Sin dolor. Sin otro sufrimiento que el de la despedida final que, como toda despedida, nos duele.

La metáfora del viaje a través del cual nos cruzaremos con innumerables personas o nos encontramos con muchas de ellas que nos acompañarán un trecho o todo el viaje y que durante ese viaje algunas se alejarán o lo abandonarán, se refleja en el histórico Camino de Santiago y se recrea con numerosos símbolos que expresan la experiencia vital y existencial del viajero. Así, en el transcurso del viaje, surgirán los tropiezos, se encontrará la alegría, se enfrentarán el amor y los afectos y, de manera inexcusable, el final. Todos, dure lo que dure el viaje, llegaremos a Santiago pisando el camino, enriqueciéndonos con las experiencias y realizando nuestros sueños en mayor o menor medida, porque Santiago está en cualquier parte. Sigue leyendo

TRISTÁN E ISOLDA.- RICHARD WAGNER

Tristán e Isolda
Richard Wagner

Teatro Euskalduna.- Bilbao

Eric Nielsen dirige la Orquesta Sinfónica de Bilbao
Director de escena, Allex Aguilera

Intérpretes:
Oksama Dyka es Isolda
Gwytn Hughes Jones es Tristán
Daniella Barcelona es Brangäne
Mark Mimica es König Marke
Egils Silins es Kurwenal

La ópera de R. Wagner es lo que se dice y reconoce universalmente, una gran ópera para una historia de amor, venganza, traición, pasión y soledad. Larga, insistente hasta la obsesión en los temas cantados y repetidos en magníficos solos y duetos, y un final incierto y confuso como un sueño que se debate entre la realidad y lo fantástico, mágico y fantasmal. Nos deja, al estilo shakesperiano, una buena nómina de muertos. Nada es tranquilo y apacible en esta historia.

La representación se desenvuelve en un ambiente tenebrista que evoca los sueños y las turbulencia amorosas de los protagonistas; esto, unido a la falta de acción y el hieratismo de los intérpretes, desposeídos del dramatismo teatral coherente con lo expresado y exigido en cada escena, nos deja en manos de la parte musical cantada y la interpretada por la orquesta. Al prescindir de la parte teatral la sensación es la de presenciar una historia falsa en la que cuanto se dice no se corresponde con nada y los personajes desaparecen. Puedes cerrar los ojos y no pasa nada, pues nada aporta la dirección escénica eliminando a los personajes para dar protagonismo a la ambientación con los efectos visuales presentados.

No creo que la pretensión de hacer vivir y sentir al espectador las dimensiones de este drama wagneriano de la forma y manera señaladas, ayuden a disfrutar ni más ni mejor la larga ópera de Richard Wagner. Es como escuchar un disco con hermosas proyecciones y efectos visuales de carácter simbólico. ¿Para qué ver cantar apasionados mensajes de amor, desesperación, reproches y promesas a dos enamorados sentados uno al lado del otro sin mirarse? Con la decisión tomada se ha convertido la ópera en un simple recital; o siendo menos drástico, digamos que se parece más a un recital que a una ópera con su parte teatral dramatizada, que es lo que se espera y se disfruta.

La obra transcurre entre la realidad mundana y los ensueños o la vida fantasmal de los protagonistas del drama. Nada que reprochar a los intérpretes y sus cualidades vocales, y nada que objetar a la magnífica Orquesta Sinfónica de Bilbao y su dirección. Pero, lo dicho; las pretensiones de Allex Aguilera como director de escena conducen al aburrimiento al prescindir de la acción e interpretación teatral de los personajes.

No hay nada perfecto. Se pueden intentar novedades, pues el campo del arte es ilimitado. Pero algunas veces se acierta y otras no. Y ese ha sido el caso.

González Alonso

Bernice, de Susan Glaspell

TEATRO-MADRID-BERNICE_TEATRO-ESPANOLBernice, de Susan Glaspell
Teatro Español (Madrid)
24 de noviembre de 2024

Dirección: Paula Paz
Traducción: Ignacio García May
Intérpretes: Esperanza Elipe; Rebeca Hernando; Javier Lago; Jesús Noguero; Eva Rufo

La tarde de otoño se cuela en Madrid por la Puerta de Toledo, y nosotros con ella, hasta el hotel Porcel Ganivet, a escasos ochocientos metros de la Plaza Mayor. Es un domingo animado que anuncia la proximidad de la Navidad con unas tímidas gotas de lluvia y una temperatura que no llega a sentirse fría.

Aprovechando la oportunidad, decidimos probar suerte con una de las muchas obras de teatro en cartelera. En el Teatro Español, Valle Inclán y sus “Luces de bohemia”. Aforo completo. Pero en la sala pequeña del Español, la Margarita Xirgu, conseguiremos las últimas entradas para la obra «Bernice», de Susana Glaspell, y allá nos dirigimos.

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Mientras llega la hora de la representación, nos daremos un paseo hasta la Plaza Mayor y su entorno. Empezaba a anochecer y las luces que adornan locales, calles y plazas, difuminaban las primeras sombras con sus colores alegres creando una atmósfera cálida y amable en el ambiente de la ciudad. Podíamos muy bien estar en cualquier lugar del mundo con su bullicio de terrazas, plazuelas y calles peatonales, ciudades como Dublín, Praga o Varsovia. Y es que tal vez Madrid sea un poco de todo.

El tiempo ha transcurrido desde mis primeras experiencias madrileñas de los años de la mili. Reconozco que Madrid ha cambiado en muchos aspectos, sobre todo con la afluencia de turistas que imponen su presencia curiosa y consumista. Pero, aun así, todavía puedo advertir la esencia de su identidad.

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Desde la Plaza Mayor y las escalinatas de la puerta de Luís Candelas, hasta el Teatro Real y la Puerta del Sol por la calle Arenal, todo es bullicioso paseo; luego la calle Carretas para seguir los quiebros de las calles y plazas, pasando por la del Ángel y llegando hasta la de Santa Ana. Allí, bien iluminado, el Teatro Español.

La obra de Susan Glaspell nos espera con su mejor atributo, la de ser un drama puro y desnudo de distracciones. Con “Bernice” la muerte trae consigo su ajuste de cuentas. Y es que, como nos descubre la dramaturga estadounidense, cuando todos creemos conocer a todos, se nos revela el tremendo error en que vivimos y acabamos por aceptar que ni siquiera llegamos a conocernos a nosotros mismos, descubriendo zonas oscuras y verdades sostenidas con mentiras. Llegado el momento, los conflictos arrastrados durante toda una vida parecen exigir una solución, y la búsqueda de respuestas ya no pueden buscarse en la persona que no está. Pero, aun así, la voz de los muertos nos alcanza a través de nuestro propio desasosiego poniéndonos ante el espejo con los ojos bien abiertos.

Susan Glaspell maneja con acierto la introspección a la que somete a sus personajes en la búsqueda de la verdad, denunciando la prepotencia masculina y los roles femeninos de principios de siglo XX con un tratamiento realista y simbolista de la sociedad en la que viven sus protagonistas y los vínculos desarrollados que los unen. Descubrimos las limitaciones del hombre para amar y ser amado en condiciones de igualdad. La exigencia de sentirse fuerte y dominador será su peor enemigo y el pasaporte para la infelicidad.

Bernice 1 33En el personaje de Margaret se debate el alto nivel de autoexigencia con el dictado del deber desde un sentido de la justicia muy estricto y sufrirá imaginando un último desapego de Bernice, su mejor amiga, tras su muerte. Cuando creía saberlo todo acerca de ella, la posibilidad de que realmente Bernice se hubiera suicidado hace tambalear sus convicciones. Pero cuando sabe que no ha sido así también es consciente de que algo se le escapa sobre la personalidad de su amiga. Y es que, a la hora de morir, Bernice le hace prometer a Abbie, su criada, que la vio nacer y la cuidó como a una hija, que le diría a su Sigue leyendo

Polar.- Rulo Pardo

polar.cartelPOLAR
Rulo Pardo

SANRA Produce
Dirección: Rulo Pardo
Reparto: Cristina Gallego; Natalia Hernández; Secun de la Rosa; Chema Adava y la voz exterior de Aitana Sánchez-Gijón

Teatro Barakaldo, 9 de noviembre de 2024

El autor y director teatral de “Polar” entiende que la obra  contiene tres historias unidas por un accidente ecológico con una voz exterior narrando una cuarta historia y que se trata de una comedia trágica de contrastes radicales. Veamos. Una vez terminada la representación, uno se pregunta, ¿y qué tiene que ver la fuerza de la naturaleza con el contenido y sentido de las historias puestas en escena? Representación, por cierto, justita de tiempo. A mi lado, oyendo los iniciales modestos aplausos, comenta una pareja, ¡ah! ¿pero ya se ha acabado? Y seguimos los aplausos de cortesía.

Polar.05Pues bien, esta noche nos hemos encontrado con un matrimonio divorciado enredado en una discusión de carácter profesional, reiterativa y con rasgos cómicos, en la que al final ya no saben de qué discuten, si de ellos mismos o del proyecto de trabajo del ex marido. La cosa es que, inesperadamente, la historia termina siendo comidos por un oso polar en el jardín de la casa, en una escena muy bien llevada a cabo con una realización ingeniosa y efectista. Seguidamente, tras correr y descorrer un telón poblado por un bosque de pinos, una joven vegana acompañada de la guitarra de su novio desaparecido llega, sin un euro y en un día muy lluvioso, al bar de un cazador en un lugar de la nada para enzarzarse la una con el otro, bronco él de modales y machista de formas sin compostura. Más adelante, un biólogo ecologista perdido en la Patagonia buscandoP0LAR-2 rastros de animales exóticos será comido por una osa polar tras las presentaciones y razonamientos sobre el sentido y esencia de la naturaleza, pues el hambre es el hambre y la comida es la comida. Podía haber sido también a la inversa, comiéndose el hombre a la osa. Entre tanto, y entre escena y escena, una voz en off nos contará la carrera imparable y angustiada de una madre que había perdido a su hija pequeña a manos y boca de otro oso, se supone que también polar. Esta mujer acabará llegando al bar del cazador en el que se encuentra la vegana que, tras entrar en calor a base de orujo, se desahogará destrozando la guitarra de su novio, que sabe que ya no vendrá, colgando sus restos en la pared como un trofeo.

DSC02082--366x256De todo ello, me pregunto –como espectador- qué me pareció a mí esta comedia. Trataré de ser conciso. Más que divertida, entretenida; más que teatral, metateatral y pretendidamente actual, en la que no se aprecia –si no es superficialmente- la relación entre la acción humana, y la humanidad en general, y la realidad de la naturaleza a una escala que justifique lo presentado y representado. Todo, en fin, lo entendí más como un conjunto de ocurrencias que como buen humor inteligente para hacer la pretendida denuncia del cambio climático y sus consecuencias. Sigue leyendo