¡Pronto la noche cumple su promesa!
Los relojes apuntan al ocaso
y se detiene en sombras nuestro paso
temeroso. La luna que embelesa
en blanco resplandor, los sueños besa
y colma de presagios este vaso
de la vida. Serenamente acaso
sea la hora de partir. La mesa
levantar. Si a la noche vence el sueño
dormir en paz será nuestro destino,
soñar será ya sólo nuestro empeño
y con feliz sonrisa en nuestro ceño
vendremos, recorrido este camino,
a la muerte ofrecer nuestro desdeño.
González Alonso