El Quijote de Avellaneda

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

Alonso Fernández de Avellaneda

Colección Clásicos de Biblioteca Nueva
Madrid.-Segunda edición, mayo de 2005

Malo es todo aquello que para el fin deseado vale poco” (El Quijote de Avellaneda, cap. XVII)

Si hacemos buena la cita de la entradilla, podemos dar por terminado este artículo. Pero sin hacerla mala, la novela apócrifa El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Alonso Fernández de Avellaneda, sólo por el hecho de haber sido escrita al calor del Quijote de Cervantes merece, cuanto menos, nuestra atención y, sin duda, nuestro respeto.

Una vez concluida la lectura de este Quijote, y aún mucho antes, tuve la certeza de que, de haber sido éstas las aventuras dadas a conocer en primer lugar del hidalgo manchego, habrían pasado, aventuras y caballero, sin mayor pena ni gloria por el mundo.

Pero la lectura de este Quijote de Avellaneda es muy recomendable. La edición de Luis Gómez Canseco es extraordinaria, seria, rigurosa y bien documentada con el estudio en profundidad de los recursos que Avellaneda utilizó y desarrolló a lo largo de su obra. Otro aspecto interesante de esta edición es la profusión de notas y datos que permiten aventurar con garantía la identidad del autor que se esconde tras Alonso Fernández de Avellaneda. Partiendo de la imposibilidad a día de hoy de una demostración categórica, yo no tengo escrúpulos en dar por descartada y por cierta la autoría de Lope de Vega. No sólo las circunstancias conocidas de las difíciles relaciones entre éste y Miguel de Cervantes, sino todas y cada una de las pistas dejadas por Avellaneda, referencias, estilo, fraseo, citas y lo  escrito en el prólogo con las alusiones al Santo Oficio del que formaba parte, además de los elogiosos párrafos dedicados sin pudor al teatro de Lope de Vega, nos inclina a pensar que así fue.

Profunda tuvo que ser la enemistad y largo el rencor para lanzarse a escribir un tomo de treinta y seis largos capítulos usurpando la obra de Miguel de Cervantes. El éxito de las comedias de Lope de Vega, que arrinconó en la marginalidad al teatro de Cervantes, no debió parecerle suficiente al intentar relegarlo también en el género novelístico con esta segunda parte de un Quijote que había empezado a medrar y conseguir reconocimientos en la primera de Miguel de Cervantes.

¿Pero qué encontramos y qué no encontramos en esta novela presentada por Avellaneda? En primer lugar, y no es poca cosa, vemos desaparecer de la novela a Dulcinea del Toboso. El Caballero de la Triste Figura se convierte en el Caballero Desamorado, negando y rechazando el amor de Dulcinea.

La desaparición de Dulcinea es un cañonazo en toda la línea de flotación de la novela. El personaje de don Quijote, alter ego de Alonso Quijano, existe en la obra de Cervantes por la existencia de la dama de sus sueños; sin Dulcinea del Toboso, alter ego de Aldonza Lorenzo, el personaje de don Quijote se resquebraja y sus actuaciones dejan de ser creíbles para percibirse como novelescas y sobreactuadas, con reacciones desmesuradas, violentas y de una agresividad gratuita que produce rechazo. El personaje se deshumaniza. Las respuestas a cualquier crítica o comentario siempre serán iguales por parte del ingenioso hidalgo: la exaltación de la caballería andante y su identificación con los diferentes caballeros de las distintas novelas de caballería y sus métodos de actuación. La novela se encasquilla y no avanza. El discurso de don Quijote se hace monotemático y resulta ser más militarista que caballeresco. Sigue leyendo

La farsa del Siglo de Oro.- Armando Jerez

La farsa del Siglo de Oro
Armando Jerez

Timaginas Teatro
Intérpretes: Armado Jerez; Lucía Jerez; María Rodríguez; Andreas Figueiredo Trujillo
Dirección: Armando Jerez y María Trujillo

Corral de Comedias de Almagro
26 de abril de 2025

Llegar a Almagro en primavera es un doble regalo. Los campos manchegos resplandecen de verdes y amapolas entre los trigales y a los pies de cada olivo. El espectáculo es grandioso. Almagro se entretiene con temperaturas suaves al mediodía y frescas al anochecer. El Corral de Comedias, cubierto por toldos, acoge la magia del teatro con la obra “La farsa del Siglo de Oro”, del dramaturgo y actor Armando Jerez.

Antes de entregarnos a la diversión y el goce del teatro, nos instalaremos en La Casa Grande, hotel rural ubicado en el número 10 de la céntrica calle Francisco Relimpio. Portalón clásico manchego y acceso a la recepción que da paso a un amplio patio interior con tres airosas columnas de piedra. El espacio, con gran parte del suelo original, acoge el comedor amueblado en madera, alrededor del cual se distribuyen las habitaciones en la planta superior a lo largo de un corredor y un amplio balcón a la entrada, sobre las columnas. Este patio da paso a otro segundo, con una zona de tránsito y de estar, sombreada, y una piscina cubierta.

El buen gusto del inmueble tradicional se completa con el mobiliario. Según nos contó el dueño, esta casa y la de enfrente sirvieron para el rodaje de la película “Volver”, de Pedro Almodóvar. Al parecer él mismo consiguió para el rodaje dos camiones de muebles y objetos decorativos, muchos de los cuales forman parte ahora del mobiliario del hotel. También quiso contarnos cómo adquirió la casa una vez terminada la película y cómo Pedro Almodóvar tuvo la intención de comprar la de enfrente para hacer una Escuela de Cine. Al parecer, cuando cuando el propio Almodóvar, el Delegado de Cultura del gobierno manchego, el alcalde y otras autoridades se reunieron con el dueño de la casa, éste dobló el precio inicial de la venta sin avenirse a negociarlo. Como argumento para mantenerse en pedir el doble de lo estimado, el paisano le dijo a Almodóvar: Es que tú eres muy rico, a lo que el director de cine manchego no dudó en responder: Soy muy rico, pero no gilipollas. Y ahí terminó el proyecto de la Escuela de Cine de Almagro. Hoy día, el caserón presenta un estado ruinoso, protegido con una malla por el peligro de derrumbe y hundiéndose parcialmente el tejado, por lo cual se está perdiendo gran parte de su valor histórico y cultural. El dueño no puede hacer reformas si el permiso de Patrimonio Artístico al haber sido declarado de interés cultural, y tampoco atiende a su mantenimiento. La historia, en fin, de la avaricia y tozudez pueblerina que se volvió contra el avaricioso y privó a Almagro de un reseñable y atractivo proyecto cultural, así como de los beneficios que hubiese generado para la ciudad.

Pero vamos al teatro. En la agradable tarde y noche de Almagro, sobre el tablado del Corral de Comedias, dará comienzo la representación de “La farsa del Siglo de Oro”. El cuadro de Las Meninas ocupará el centro del escenario, testigo de una época que en lo literario y artístico alcanzará una gran relevancia dentro y fuera de España. En su momento, el propio Diego de Velázquez hará acto de presencia con su gracejo sevillano para dar los últimos retoques a su obra en presencia de la Infanta Margarita, la reina Mariana de Austria y el bufón Nicolasito Pertusato. La conversación de Velázquez con la Infanta no tiene desperdicio y da pie para destapar algunos secretos de la Corte de Felipe IV. Sigue leyendo

Ainhoa Arteta en concierto

AINHOA ARTETA EN EL AUDITORIO DE VERA (ALMERÍA)
12 de abril de 2025

Esto no puede ser más que un comentario, la relación de algunas impresiones y nunca una crítica musical. Porque solamente puedo hablar como espectador y como oyente, no como entendido, de un concierto de música culta. En el escenario, Ainhoa Arteta y el pianista Duncan Gifford.

La vida personal de la cantante soprano Ainhoa Arteta ha pasado por serios momentos en los últimos cuatro o cinco años. Creo entender que una grave enfermedad la puso al borde la muerte, perdió un dedo de una mano y otro de un pie y, tras el largo periodo de tratamiento y recuperación, también perdió la voz.

El golpe terrible que sufrió la cantante tolosarra no consiguió derrotarla y sumirla en la desesperación y el abandono; la prueba es cómo enfrentó el concierto, con que entrega, entusiasmo, maestría y generosidad. Ha recuperado la voz y creo que volverá a cantar ópera.

El programa ofrecido en este concierto fue variado y muy bien escogido. Al piano, el virtuosismo de Duncan Gifford se hizo notar al acompañar las interpretaciones de Ainhoa y consiguió emocionar con sus interpretaciones en solitario al respetable público que abarrotó el auditorio.

Podría perderme en elogios con la pretensión de poner de relieve las bondades del concierto. Pero no será necesario. Ainhoa Arteta, además de cantar de manera excelente las canciones, nos transmitió emociones añadidas con su semi interpretación de las mismas, buscando una tarántula por aquí, por allá, por entre el patio de butacas o por debajo del piano de cola, así como con su expresión corporal subrayando el mensaje de cada canción. Canciones breves, hermosas, y una aria en la que la vimos disfrutar con su arte. Porque, fundamentalmente, se trata de sentir y disfrutar comunicando a su público la belleza de cada pieza musical. Sigue leyendo

El Latín, un idioma de Europa para los europeos

El latín, un idioma de Europa para los europeos

Leí en cierta ocasión una entrevista a un profesor universitario español que había estado en Roma durante una semana para participar en la celebración de un congreso. En el transcurso de su estancia coincidió en un museo con un profesor alemán, creo que de Física, y trataron de continuar con su conversación después del primer encuentro y las primeras frases de cortesía. El español hablaba francés y el alemán conocía el inglés; ninguno de los dos era lo suficientemente hábil en los idiomas que el otro dominaba y la conversación no avanzaba. Y en uno de esos intentos por comunicarse, vinieron a caer en la cuenta de que ambos sabían latín. A partir de ese momento pudieron compartir sus impresiones sobre el arte y nació entre ellos una amistad que espero mantengan hoy día.

La anécdota me hizo recapacitar. Quizás no sea tan descabellada la idea de recobrar el Latín, idioma fácilmente recuperable para el uso cotidiano porque se conserva toda la Gramática y una obra escrita muy grande y de gran relevancia histórica y cultural; nuestro vocabulario y estructuras sintácticas son -en el caso del español- las más latinizadas de las lenguas románicas y la Iglesia lo ha preservado hasta hace bien poco en un estimable estado de salud. Su recuperación no tendría nada que ver con experiencias como la del Esperanto, intento loable, pero que tiene una vocación de proyección universal de la lengua y nace de una experiencia de laboratorio. El latín ha sido lengua hablada y sigue viva en los textos, incluso existen emisoras de radio (una de ellas en Dinamarca) y televisión, que emiten en latín. Calificarlo de muerto, en el sentido de irrecuperable, no es correcto. Es más, sólo por hablar de idiomas recuperados pondré dos ejemplos: el hebreo o sánscrito, elaborado a partir de poco más de dos mil palabras en los años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial y la creación del estado de Israel, y el vasco o euskera, con el proceso llevado adelante tras la elaboración del euskera batua (vasco unificado) y la implantación en toda la red escolar y en la Administración del Gobierno Autónomo.

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Tiempo al tiempo en el Quijote. Una novela mágica de verano

Tiempo al tiempo en el Quijote. Una novela mágica de verano
Julio González Alonso

Cuando don Quijote se echa a los caminos manchegos y del mundo era un día “de los calurosos del mes de julio” (I,2) y en un año de sequía en el que “habían las nubes negado su rocío a la tierra” y, tal como se hacía todavía en los años 60 del pasado siglo, eran frecuentes las rogativas y procesiones implorando a los cielos la lluvia (II,52). Nada nuevo bajo el sol de la España actual y la de hace 400 años largos.

El caso es que, según Miguel de Cervantes, la epopeya quijotesca se produce en los límites de un verano eterno, que era el tiempo más favorable para pasar las noches al raso o patear los caminos y calzadas del siglo XVII. Por eso, nada más dar entrada a la novela y salida en solitario de su casa al hidalgo Alonso Quijano (I, 2) con la decisión de hacerse armar caballero en el primer castillo a mano que encontrara, se nos dice que tal cosa ocurre bajo el calor de un día del mes de julio, tal y como ya se ha mencionado. Estará fuera de casa un día y medio y volverá a ella como el caballero don Quijote de la Mancha. Luego, quince días más tarde y acompañado ya por un escudero, el campesino Sancho Panza, iniciará la segunda salida.

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¿Quién nos disparó? – Alexandru Stanciu

¿Quién nos disparó?- Alexandru Stanciu

Dirección de Ramón Barea
Reparto:
Itziar Lazkano; Olatz Ganboa; Nagore Navarro; Leyre Berrocal; Juana Lor; Gaizka Chamizo

Teatro Arriaga (Bilbao)
14 de febrero de 2025

El autor rumano Alexandru Stanciu pretende contarnos la historia de su país desde la dictadura comunista hasta su final con la muerte violenta del dictador Nicolae Ceaucescu y la implantación de la democracia capitalista con su rastro de miedo, de explotación laboral y sexual o la emigración, todo ello acompañado de un amargo desengaño y la sensación de no saber hacia dónde ir. La intención, sin embargo, es la de ofrecer una mirada esperanzadora sobre un mundo deshumanizado.

El caso es que las intenciones solas no sirven. Tal vez la necesidad de expresar tantas cosas a la vez y todas tan duras, le hayan podido sobrepasar al autor. La pieza teatral es una amalgama de estilos y recursos al esperpento, la comedia, el musical y la fábula no exenta de humor para ofrecer una imagen de Rumanía sumida en la confusión en la dura transición hacia el estilo de vida de las democracias capitalistas desde el rígido y asfixiante mundo de las dictaduras comunistas. ¿Pero en la forma de fábula o de confuso batiburrillo?

No es que se vea mal la obra o que no se entienda; no hay, aparentemente, contradicciones en su planteamiento y desarrollo. Es que resulta abrumador tanto dato y desconcertante las diferentes maneras de presentar unos hechos históricos de los que fueron –y probablemente lo sigan siendo- víctimas los rumanos. Es un discurso para convencidos en el cual podemos reconocer los males sufridos por otros países como España. Tal vez, abarcando menos y profundizando más, esta pieza dramática fuera digna de considerar una gran obra.

La dirección de Ramón Barea no ha hecho sino adaptarse a las condiciones del texto. Los ya acostumbrados recursos que la tecnología facilita en forma de proyecciones, el ambiente musical y el movimiento escénico correcto hacen, junto con la buena interpretación del cuadro escénico, que la representación fluya con sus altibajos y el paso de algunas escenas reseñables.

Una tarde más de teatro, que siempre son tardes excelentes, para echar una mirada histórica a una historia que olvidamos demasiado pronto y que puede repetirse, poniendo el acento crítico en que no hay sistemas políticos perfectos, pero que cualquier forma de dictadura –comunista o capitalista- es reprobable. Discurso que, según creo, compartimos la mayor parte de los asistentes a la representación de “¿Quién nos disparó?”.

González Alonso

Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán.- María Goiricelaya

Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán
María Goiricelaya

Teatro Barakaldo, 2 de octubre de 2025
Compañía y producción: La Dramática Errante
Autora y dirección: María Goiricelaya
Intérpretes: Ane Pikaza, Aitor Borobia, Loli Astoreka, Patxo Telleria, Egoitz Sánchez, Idoia Merodio

Después de “Nevenka”, es ésta la segunda obra que he podido ver de la dramaturga María Goiricelaya. Ver y disfrutar, quiero adelantar. Porque –lo digo ya- “Ni flores, ni funeral…” es una excelente pieza teatral que afronta el tema de la vida y la muerte con inteligencia, rigor, sensibilidad y mucha ternura. Amar la vida es también aceptar su final y, en consecuencia, llegar a ese final con dignidad e incluso con orgullo. Los miedos, las inseguridades, la ansiedad por por tener algo más de tiempo, el apego a los seres queridos y las costumbres, forman parte del viaje en su última estación. No hay por qué negarlo a la hora de afrontarlo. Pero lo que María Goiricelaya nos propone es que la despedida de la vida sea acompañada, cuidada y atendida, como lo fue en cada etapa del viaje realizado desde el día del nacimiento. Familia, amigos, médicos, maestros, trabajo, viajes, proyectos, éxitos y fracasos. En todas las circunstancias la persona se rodeada de otras personas en las que apoyarse, a las que apoyar, de las que aprender y a las que enseñar. ¿Por qué va a ser diferente la vida a la hora de morir?

La muerte digna, la buena muerte, es de lo que trata y se representa en esta notable obra de teatro; de cómo hacerlo y la elección de hacerlo. Sin dolor. Sin otro sufrimiento que el de la despedida final que, como toda despedida, nos duele.

La metáfora del viaje a través del cual nos cruzaremos con innumerables personas o nos encontramos con muchas de ellas que nos acompañarán un trecho o todo el viaje y que durante ese viaje algunas se alejarán o lo abandonarán, se refleja en el histórico Camino de Santiago y se recrea con numerosos símbolos que expresan la experiencia vital y existencial del viajero. Así, en el transcurso del viaje, surgirán los tropiezos, se encontrará la alegría, se enfrentarán el amor y los afectos y, de manera inexcusable, el final. Todos, dure lo que dure el viaje, llegaremos a Santiago pisando el camino, enriqueciéndonos con las experiencias y realizando nuestros sueños en mayor o menor medida, porque Santiago está en cualquier parte. Sigue leyendo

ESTANCIAS.- Julio González Alonso

ESTANCIAS
Julio González Alonso

Editorial Vitruvio.- Madrid, enero de 2025-02-01
ISBN: 978-84-129785-3-7

Un nuevo libro de poesía en el que se abren las estancias que forman la casa del alma para recoger en sus páginas 98 poemas. Serán cuatro las habitaciones que se abran a la poesía; en una se recoge mucho del ser, sentir, decir y existir; en otra hay bastante de los laberintos en los que tantas veces se pierden los pensamientos; en la tercera laten los poemas de amor en su dolor y su felicidad; en la cuarta aparecerá Cervantes con sus personajes del Quijote, y en la quinta estancia se abren los versos a la reflexión desde los versículos del Pater noster para mirar al mundo.

Me gustaría que vinieseis a esta mi casa para hacerla vuestra. Tal vez encontremos muchas cosas en común. Otras no. Pero siempre podríamos entablar una conversación amigable y grata.

La recaudación de las ventas de este libro se destinarán a la organización vizcaína de Pertsonalde (A favor de las personas) y su tarea de acompañamiento, formación y trabajo para la inserción social y laboral de personas migrantes. Colaboro dando clases de español y preparando comida para un grupo de jóvenes magrebíes que viven en el monte en tiendas de campaña. Y he pensado que escribir poemas está bien, que denunciar los problemas está bien, pero que una cosa es predicar y otra dar trigo… Tal vez sean unos pocos granos, pero nunca habrá servido la poesía mejor a la causa de explicar y sentir el mundo para mejorarlo que aportando los pocos granos que puedan dar estos poemas.

Eso es todo lo que puedo deciros. Lo demás lo dejo en vuestras manos. En las buenas manos. Muchas gracias.

¿Cómo adquirirlo? A través de La Casa Del Libro o solicitándolo a través de cualquier librería indicando título, autor y editorial (también se puede usar el ISBN)

Puede adquirirse también a través de la página de la editorial que lo distribuirá a cualquier lugar de España o cualquier país:

ESTANCIAS, de Julio González Alonso
Nuevo Ateneo Online, revista y Librería

TRISTÁN E ISOLDA.- RICHARD WAGNER

Tristán e Isolda
Richard Wagner

Teatro Euskalduna.- Bilbao

Eric Nielsen dirige la Orquesta Sinfónica de Bilbao
Director de escena, Allex Aguilera

Intérpretes:
Oksama Dyka es Isolda
Gwytn Hughes Jones es Tristán
Daniella Barcelona es Brangäne
Mark Mimica es König Marke
Egils Silins es Kurwenal

La ópera de R. Wagner es lo que se dice y reconoce universalmente, una gran ópera para una historia de amor, venganza, traición, pasión y soledad. Larga, insistente hasta la obsesión en los temas cantados y repetidos en magníficos solos y duetos, y un final incierto y confuso como un sueño que se debate entre la realidad y lo fantástico, mágico y fantasmal. Nos deja, al estilo shakesperiano, una buena nómina de muertos. Nada es tranquilo y apacible en esta historia.

La representación se desenvuelve en un ambiente tenebrista que evoca los sueños y las turbulencia amorosas de los protagonistas; esto, unido a la falta de acción y el hieratismo de los intérpretes, desposeídos del dramatismo teatral coherente con lo expresado y exigido en cada escena, nos deja en manos de la parte musical cantada y la interpretada por la orquesta. Al prescindir de la parte teatral la sensación es la de presenciar una historia falsa en la que cuanto se dice no se corresponde con nada y los personajes desaparecen. Puedes cerrar los ojos y no pasa nada, pues nada aporta la dirección escénica eliminando a los personajes para dar protagonismo a la ambientación con los efectos visuales presentados.

No creo que la pretensión de hacer vivir y sentir al espectador las dimensiones de este drama wagneriano de la forma y manera señaladas, ayuden a disfrutar ni más ni mejor la larga ópera de Richard Wagner. Es como escuchar un disco con hermosas proyecciones y efectos visuales de carácter simbólico. ¿Para qué ver cantar apasionados mensajes de amor, desesperación, reproches y promesas a dos enamorados sentados uno al lado del otro sin mirarse? Con la decisión tomada se ha convertido la ópera en un simple recital; o siendo menos drástico, digamos que se parece más a un recital que a una ópera con su parte teatral dramatizada, que es lo que se espera y se disfruta.

La obra transcurre entre la realidad mundana y los ensueños o la vida fantasmal de los protagonistas del drama. Nada que reprochar a los intérpretes y sus cualidades vocales, y nada que objetar a la magnífica Orquesta Sinfónica de Bilbao y su dirección. Pero, lo dicho; las pretensiones de Allex Aguilera como director de escena conducen al aburrimiento al prescindir de la acción e interpretación teatral de los personajes.

No hay nada perfecto. Se pueden intentar novedades, pues el campo del arte es ilimitado. Pero algunas veces se acierta y otras no. Y ese ha sido el caso.

González Alonso

Juicio a Sócrates.- La condena de Sócrates y los poetas

JUICIO A SÓCRATES
La condena de Sócrates y los poetas

Ha resultado ser el caso que, leyendo los “Diálogos socráticos” de Platón, en la apología que ante el jurado ateniense hace el pensador griego en su defensa, vine a sentirme como uno más de aquellos ciudadanos airados que pedían la muerte del filósofo y, de igual modo, me sentí dudoso ante el sentido de mi voto en la Asamblea. Ciertamente, no iba mal encaminado el discurso de Sócrates con los argumentos esgrimidos en su legítima defensa que despertaban en mí una sincera simpatía y reconocimiento, más allá de la compasión.

Poetas-greigos-K07-87Pero, hete aquí cómo, alcanzando a demostrar la ignorancia de los que creen saber algo y no saben que no saben nada, llegó al número de los poetas, despachando sin un asomo de  titubeo las palabras que cito a continuación:

Pues, después de los políticos, me fui a los poetas, a los autores de tragedias y a los de ditirambos y a los demás, como en la idea de que allí sí que me iba a coger in flagrante a mí mismo de ser más ignorante que ellos. Recopilando pues de sus creaciones las que mejor trabajadas me parecía que les había salido, les iba preguntando a ellos qué era lo que querían decir, para de paso ir también aprendiendo de ellos alguna cosa.

 Pues sí, me da vergüenza, ciudadanos, de deciros la verdad; mas sin embargo, hay que decirla. Que es que casi cualquiera, por así decir, de todos los que se hallaban presentes podía mejor que ellos mismos explicarse acerca de los poemas de que ellos eran los autores. A su vez pues conocí también sobre los poetas al cabo de poco tiempo que eso era lo que pasaba: que no por inteligencia o sabiduría creaban los poemas que creaban, sino por una cierta manera de ser suya y poseídos de divinidad, igual que los videntes y los adivinos; porque decir, también esos dicen muchas y hermosas cosas y palabras, pero saber, no saben nada de lo que dicen. Algo como eso se me apareció que era también el trance en se encuentran los poetas, y al mismo tiempo me di cuenta de que ellos, en virtud de su poesía, se creían también en otras cosas los más inteligentes y sabios de los hombres; en las que no lo eran. Me marché pues también de allí pensando que justamente quedaba yo por encima de ellos en lo mismo en que lo estaba sobre los políticos.

SÓCRATES1Lo primero que quise pensar es que Sócrates pecaba de soberbia, o al menos de arrogancia. Pero, consultando y meditando los distintos significados de arrogancia y soberbia, me pareció oportuno retirar de su figura dichos apelativos y, aun con el dolor de entender que los poetas, del mismo modo que los políticos, filósofos y artistas en general, no escapan a la crítica socrática, me pareció –digo- más honesto y productivo considerar primero lo que yo creo saber sobre el tema. A fin de cuentas, con el orgullo legítimo de quien pretende escribir algo o hacer versos sobre algo, nada perdería en el empeño y tal vez tuviera al final un juicio más claro a la hora de decidir con mi voto el destino de Sócrates. Sigue leyendo